INICIAR SESIÓNLa mañana llegó y los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar la habitación. Denisse abrió lentamente los ojos y, apenas intentó moverse, sintió un tirón entre las piernas que le arrancó un respingo. Después fueron sus músculos los que comenzaron a reclamarle por la noche que había pasado. Intentó incorporarse, pero el cuerpo entero protestó y terminó dejándose caer nuevamente sobre la almohada.—¡Mierdaaaa! Jamás me habían dejado así —murmuró, aunque una sonrisa satisfecha apareció en sus labios—. Creo que me enamoré.Sentía el cuerpo como si alguien hubiera triturado cada uno de sus músculos y después los hubiera vuelto a armar. Le dolía prácticamente todo, pero aquella molestia no conseguía borrar la sonrisa de su rostro, especialmente cuando recordaba al hombre que había sido responsable de semejante desastre.Cuando finalmente consiguió sentarse, recorrió la habitación con la mirada. Su ropa estaba hecha girones sobre el suelo, la camisa de Jackson había corrido la misma sue
La mañana llegó y los primeros rayos del sol comenzaron a iluminar la habitación. Denisse abrió lentamente los ojos y, apenas intentó moverse, sintió un tirón entre las piernas que le arrancó un respingo. Después fueron sus músculos los que comenzaron a reclamarle por la noche que había pasado. Intentó incorporarse, pero el cuerpo entero protestó y terminó dejándose caer nuevamente sobre la almohada.—¡Mierdaaaa! Jamás me habían dejado así —murmuró, aunque una sonrisa satisfecha apareció en sus labios—. Creo que me enamoré.Sentía el cuerpo como si alguien hubiera triturado cada uno de sus músculos y después los hubiera vuelto a armar. Le dolía prácticamente todo, pero aquella molestia no conseguía borrar la sonrisa de su rostro, especialmente cuando recordaba
Jack tragó saliva al verla. Denisse se acercaba a él lentamente hasta que posó sus manos sobre su pecho.—Dime, mi bombón: me has dado besitos por aquí, por allá... Yo no ruego, yo tomo. Dime por qué te debo perseguir si sé que te gusto.Jack la miró, luchando por no ceder, pero estaba fracasando miserablemente. —No sabes lo que estás pidiendo, panterita.—No me veas como una pequeña damisela, porque no lo soy.—No hablo de lo físico...Denisse trató de entender esas últimas palabras, pero no alcanzó a preguntar nada cuando Jack la levantó en vilo y la besó.—Tú lo pediste, panterita. Ahora es sin arrepentirse.Los besos de Jack eran intensos, como si hubiera guardado un hambre voraz que por fin podía calmar. Denisse le quitó la camisa con rapidez hasta llegar a la habitación, donde Jack la recostó sobre la cama mientras terminaba de quitarse lo que quedaba de ropa. Ella lo recorría con la mirada, devorándolo con los ojos mientras él se deshacía del resto de sus prendas. Tomó su corre
El timbre del departamento de Jackson resonó en medio del silencio, obligándolo a levantar la mirada de los documentos que estaba revisando. Frunció el ceño y observó el reloj, extrañado por aquella visita inesperada. Muy pocas personas conocían la ubicación de su residencia y, hasta donde él sabía, Baltazar era el único que tenía aquella dirección.Se levantó lentamente del sofá y caminó hacia la entrada, pero antes de acercarse a la puerta tomó su arma y comprobó que estuviera cargada. Sus años de entrenamiento le habían enseñado que jamás debía confiarse, especialmente cuando se trataba de un lugar que utilizaba para mantenerse alejado de miradas indiscretas.Al llegar a la puerta, se inclinó ligeramente para observar por la mirilla.No vio absolutamente nada.Todo estaba oscuro.Jackson entrecerró los ojos y sintió que sus sentidos se ponían inmediatamente en alerta. Alguien había cubierto deliberadamente la mirilla para impedirle identificar a la persona que esperaba al otro lado
Olivier regresó a la central de las Panteras llevando a Grace cómodamente entre sus enormes brazos. La joven no podía dejar de reír mientras él avanzaba por los pasillos con una sonrisa que parecía haberse instalado definitivamente en su rostro. Habían disfrutado de una mañana maravillosa junto al río y, aunque Grace había insistido en que podía regresar caminando, el francés decidió que ya había hecho suficiente ejercicio por aquel día.Al llegar al vestíbulo principal, Olivier finalmente la bajó con cuidado, asegurándose de que sus pies estuvieran firmemente apoyados en el suelo antes de soltarla. Sin embargo, en lugar de apartarse, rodeó su cintura con ambos brazos y depositó un beso suave sobre sus labios.—¡Me trajiste cargada todo el camino, Olivier! —exclamó Grace entre risas, apoyando las manos sobre su pecho.El francés sonrió con aquella expresión traviesa que ella estaba comenzando a conocer.—Por supuesto, mi niña. No iba a permitir que caminaras tanto cuando todavía estás
Cuando llegaron a la ribera del río, encontraron un pequeño espacio de césped desde donde podían contemplar tranquilamente el agua. El sol iluminaba la superficie con pequeños destellos y una brisa fresca recorría los árboles cercanos, creando un ambiente tan agradable que Grace soltó un suspiro de felicidad.—¡Qué bonito está todo!Olivier sonrió al verla tan contenta.Se sentó primero sobre el césped y, antes de que Grace pudiera acomodarse a su lado, la sujetó delicadamente por la cintura y la sentó sobre sus piernas.La joven soltó una pequeña carcajada.—¡Olivier!—¿Qué sucede, mi niña?—¡Puedo sentarme en el césped!—Lo sé, pero así no ensucias tu ropa y estás más cómoda y yo te tengo mas cerca.Grace negó con una sonrisa mientras el francés la acomodaba contra su pecho y rodeaba su cintura con ambos brazos.—Eres demasiado consentidor conmigo.—Y pienso seguir siéndolo.Olivier depositó un beso sobre su cabello y permanecieron unos instantes contemplando el río. Grace apoyó la







