Compartilhar

Un gran michi.

last update Data de publicação: 2023-08-09 07:27:12

Continuación inmediata del capítulo anterior.

—Alto, alto... —Irguió ambas manos y exhaló un suspiro—. Bien, digamos que te creo, pero, ¿por qué las personas no hablan de ello? No escuché a nadie hablar de metamórficos antes. Aparte de mi abuelo y sus alocadas historias —musitó lo último solo para sí.

—No lo sé —El chico se encogió de hombros—. Los seres humanos ordinarios reniegan que existen otros seres diferentes. Se creen los únicos que viven en el mundo cuando, en realidad, no es así.

—Tiene sentido —murmuró y miró al gato-chico—. No es normal encontrarse con un gato y que este de pronto se convierta en humano o, lo que es peor, estando en forma de gato se comunique contigo. Por cierto, ¿cómo haces para que te escuche y entienda estando en tu forma de pantera?

—Ah, es un don de nuestra naturaleza —Arqueó ambas cejas—. Algo telepático.

—¿Puedes leer la mente? —cuestionó, casi con miedo.

—Já, quisiera poder leer mentes —Había burla en la voz del minino-chico—. No, no puedo. Sin embargo, me intrigan tus pensamientos. Dime, humano, ¿qué piensas realmente de todo lo que hasta ahora te conté?

—Inverosímil —expresó sincero—. Es solo cuestión de tiempo para acostumbrarme a toda la información que acabas de revelar.

—Bueno, eso está bien —Asintió—. Ya terminé la leche, ahora quiero algo de comer. ¿Tienes carne? Soy un carnívoro por naturaleza.

—Lo que faltaba... —susurró, el chico le dio una extraña mirada—. ¿Qué? No tengo comida para gatos. Además, ¿en serio un felino grande como tú puede comer un trozo de carne como un gato normal?

Tuvo que dar un paso hacia atrás, el chico desapareció de pronto y un enorme gato negro apareció en su lugar, bueno, una pantera. ¿Seguía siendo un gato, cierto?

«Ay, no. No quiero que tengas miedo».

—N-no, no tengo... miedo —balbuceó—. Alto, quédate ahí —El enorme minino hizo caso omiso y, con pasos elegantes, se acercó—. En serio, detente, eres...

En un instante, el gato se paró en las patas traseras y se abalanzó sobre él. Su espalda chocó contra la nevera. Gigantescas patas sobre sus hombros; tragó en seco al darse cuenta de que podría ser fácilmente devorado vivo y no, no era como si quisiera convertirse en comida para gatos, gracias.

«¿Por qué temes? No te haré daño, humano tonto».

—B-bueno, eres... como enorme —vociferó—. En esta forma, en tu forma natural como dices, eres un... gran michi —En un mero impulso, alzó una temblorosa mano y palpó tenue la cabeza del félido—. Wow, tu pelaje es muy... suave.

Un ligero sonido caló en sus oídos, era... una especie de ronroneo.

«Se siente bien. Nunca nadie tuvo la valentía de acariciarme».

—Sí, bueno, no te acostumbres —enunció y retiró la mano de la cabeza de la pantera—. Bien, eh... supongo que si te marchas, no volveré a verte, ¿cierto? Y como que...

«¿Qué sucede, humano? Ah, quieres que me quede, ¿verdad?».

—No dije eso —Frunció el ceño, el peso del gato estaba causándole un leve dolor en los hombros—. Escucha, quítate de encima —La pantera quitó las patas de sus hombros y caminó, con toda la elegancia de un felino, hacia el living—. Entonces, ¿a qué hora te irás?

«¿Me estás echando?».

—No, pero fuiste tú quien dijo que...

«¡Lo sabía! Gracias por brindarme alojamiento indefinido. Prometo ser un buen gato».

—¿Qué? ¡No! —preguntó-exclamó y se percató de que ya no había minino grande, sino un chico completamente desnudo sobre el sofá destrozado—. ¡Ponte la ropa!

—Uff, que pudoroso eres —Cruzó los brazos—. ¡Está bien!

—Mi departamento, mis reglas —imperó altivo—. Nada de andar paseándose desnudo ni transmutar de félido a humano y viceversa sin previo aviso, es de mala educación eso de...

—Bien, entendí el punto —Alzó la barbilla en un gesto altanero, viendo cómo el chico comenzaba a vestirse de nuevo—. Tengo hambre. ¿Tienes algo que pueda comer?

—¿Fruta? —preguntó y apuntó un recipiente con un par de plátanos y manzanas.

—Ew, no, gracias —Ladeó la cabeza y escrutó al chico completamente vestido con su ropa—. Quiero carne. Un buen bistec poco hecho. Mhm, ya puedo saborearlo.

—Dios, ¿qué hice para recibir semejante castigo? —murmuró.

—No me considero un castigo —Exhaló un extenso suspiro y comenzó a caminar rumbo a su habitación—. Diría que soy un milagro y uno que tuvo la dicha de aparecer en tu vida —Restó relevancia y abrió la puerta del cuarto—. ¿A dónde vas? —Cerró la puerta—. ¡Tengo hambre, alimenta a tu hermoso y enorme michi!

—¡No tengo uno! —respondió, y echó una rápida mirada sobre la mesita de noche.

—Pues ahora sí lo tienes —Rodó los ojos, agarró la billetera y teléfono, los metió en el bolsillo de su pantalón—. Y no uno cualquiera, ¡tienes una pantera negra, eso es...!

Abrió la puerta, el chico se precipitó hacia delante y aterrizó sobre su pecho. Se dio cuenta de que el cambiaforma félido no era tan intimidante estando en forma humana, un chico; la cabeza de este apenas le llegaba a la altura de la barbilla. Vaya, vaya...

—Ten... cuidado, michito —Colocó las manos en los hombros ajenos y lentamente lo separó de sí—. De acuerdo, haremos esto —El chico lo miró directo a los ojos y por un segundo se permitió perderse en los fanales color ámbar, pero no debía perder el tiempo en nimiedades—. Mientras no estoy, limpiarás y ordenarás todo el desastre que hiciste en el living.

—¿Por qué tengo que limpiar?

Agarró una mano del chico-minino y lo condujo nuevamente a la sala.

—¿Ves todo el lío que hay? —cuestionó, señalando la estancia y notó de soslayo al chico asentir—. Bien, eso lo has hecho tú y tienes que limpiar. Iré a por comida y algunas otras cosas que necesito.

—¿Me dejarás solito?

En serio, ¿qué carajo le pasaba al jodido gato?

—En efecto, gato —Fue solo entonces cuando se percató de un gigantesco detalle; miró detenidamente al chico y frunció el ceño—. Por cierto, ¿tienes un nombre? No quiero decirte gato del demonio o algo así.

—No realmente.

Soltó la mano ajena y se alejó unos pasos.

—Bien, ¿cómo quieres llamarte? —preguntó mientras se dirigía al vestíbulo.

—Pensaré en un nombre y te lo diré cuando regreses.

—De acuerdo —replicó y abrió la puerta—. Ah, mi nombre es Haniel.

Ni siquiera esperó por una respuesta, salió del departamento.

Definitivamente nada fue una quimera o mal sueño, todo resultó ser real y ahora tenía que convivir con un enorme gato negro, bueno, una pantera negra.

Debía pensar claramente en hacer una pronta visita con algún psicólogo.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • De Romance y Gatos   Un romance con gatos.

    —¡Eres tú, el tipo del supermercado! —exclamó el muchacho, ocasionado que frenara sus repentinas reflexiones—. Tengo memoria fotográfica y no se me olvida un rostro tan apático como el tuyo. Además, esa mirada indiferente como si no te importara nada más que tu persona, un completo ser egoísta y encima ladrón.—Sigues empleando mal las palabras o situaciones, para el caso —Ups, se delató solito—. Eh, quiero decir... Olvídalo, no puedo desperdiciar mi preciado tiempo con una persona que no sabe expresarse correctamente.—Como digas —Arqueó una ceja al ver la postura del chico, brazos cruzado como si quisiera impedirle el paso, ¡já!—. Ahora, seamos civilizados y dame una bolsa de alimento y de esa manera, ambos nos llevaremos dos.—No —imperó, dando un paso hacia delante—. ¿Puedes, por favor, quitarte del camino?—No —Vaya, al parecer, tendría una batalla nuevamente. Esta vez era por el alimento para gatos—. Te dejaré pasar solo si me das una bolsa de alimento o puedo hacer un escándalo

  • De Romance y Gatos   ¿Adiosito?

    Mirar las noticias no lo estaba ayudando y las vídeo-llamadas con su madre mucho menos. Optó por mantener la calma y relajarse. El mundo se encontraba en un inminente caos, pero él poco y nada podía hacer.Los días mutaron a semanas y, lamentablemente, el virus parecía no dar treguas. Muchas personas contrajeron la enfermedad, algunas se encontraban bajo estricto cuidado médico, otras lo llevaban un poco mejor y otras, bueno, no lograron sobrevivir.Nunca imaginó que algo así, una pandemia, pudiera ocurrir en la actualidad y era agobiante no tener idea de cuándo la humanidad volvería a la normalidad.Si hubo noches en las que lloró por la situación, bueno, nadie tenía porqué saberlo. Si hubo días en los que solo se dedicó a cavilar en su pasado, cuando aún podía salir, ir a la universidad, ir a bares, bueno, tampoco nadie tenía porqué saberlo.Todo era desesperante y si le deba riendas suelta a su mente, sería nefasto. No podía darse el lujo de deprimirse y buscó formas y maneras de e

  • De Romance y Gatos   No soy un ladrón.

    Empujó el carrito repleto de víveres y artículos varios mientras miraba las estanterías de productos de higiene y limpieza. Detergente, servilletas, desodorante de piso, esponjas para lavar platos hasta que llegó al sector de papel higiénico. Su madre le dijo que comprara mucho.Ahogó un improperio dentro de su boca al percatarse de que no quedaba papel, todos los estantes vacíos y... Un momento, aún quedaba un paquete. Con los ojos puestos en dicho paquete, se acercó lo suficiente para agarrarlo, pero tuvo que hacer acopio de sus fuerzas y frenar el carro antes de que un accidente ocurriera.Delante del estante, había una persona pegando saltitos, tratando de obtener, sin mucho resultado, el último paquete de papel higiénico. Sin embargo, cuando quiso emitir alguna palabra, la persona logró su cometido y sonrió feliz en el instante que el paquete cayó al suelo.En un pestañeo, se abalanzó hacia delante y agarró el producto.—¡Hey, eso es mío! —exclamó una voz.Inhaló y exhaló hondo,

  • De Romance y Gatos   Plan B: cuarentena.

    «—Un nuevo virus ha causado estragos en Wuhan, China. Un brote epidémico de neumonía de causa desconocidas...».Dibujó una mueca con los labios y cambió de canal.«—La OMS¹ anunció que COVID-19² sería el nombre oficial de la enfermedad...».Negó con la cabeza y volvió a hacer zapping.«—La rápida expansión de la enfermedad hizo que la OMS declarara una emergencia sanitaria de preocupación internacional, basándose en el impacto que el virus podría tener en países subdesarrollados con menos infraestructuras sanitarias...».Musitando algo ininteligible, cambió nuevamente el canal y lo dejó en uno local.«—Lamentamos informar que tenemos los primeros casos de Covid en nuestro país. Ante las medidas decretadas esta mañana por el presidente, recomendamos a los ciudadanos a permanecer en casa. Sin embargo, se les informa que solo podrán salir para realizar compras esenciales y básicas con el fin de mantener los cuidados necesarios y evitar la propagación de la enfermedad...».Apagó la televi

  • De Romance y Gatos   Un conjunto de cosas que forma un todo.

    Matthew estaba más que feliz con su vida, con lo que tenía y con todos los proyectos que esperaba se cumplieran en un futuro. Y todo se debía al hombre que había conquistado todo de sí. Enamorarse de Ethan solo fue el primer paso de muchos que vinieron después y Matt quería seguir dando pasos por siempre y siempre se sentía tan poco… No es como si Matt se estuviera quejando de que «siempre» le pareciera poco, aunque, bueno, tal vez sí. ¿Qué podía hacer si amar a Ethan con todo lo que tenía y era le parecía poco? Y pensar de esa manera quizás era algo fuera de lugar porque ellos estaban más que bien, felices y con sus pequeñeces como cualquier matrimonio.Honestamente, Matt supo desde siempre que ninguna pareja, casada o no, era perfecta, que todo el mundo tenía sus problemas y ellos, por supuesto, no eran una excepción. Discutían y se peleaban, y de alguna manera encontraban el modo de arreglar los problemas. La comunicación era uno de los ingredientes principales en un matrimonio jun

  • De Romance y Gatos   Vida de casados... Felicidad completa.

    El enorme escritorio estaba lleno de cajas con los nuevos libros que había pedido días atrás. Y menos mal, porque ahora podía pasar todo el día entre los estantes, impregnándose del exquisito aroma a lignina. Una hora más tarde, Ethan seguía revisando y reponiendo libros. En el último mes hubo un incremento en las ventas y en serio se alegraba de que más personas entraran a su librería, ya sea para comprar o para preguntar por tal libro. Aunque, honestamente, Ethan estaba casi seguro de que el incremento de personas entrando a la librería se debía al pequeño espectáculo que hacían ciertos gatitos negros. Y dichos gatitos ahora estaban haciendo de las suyas por los pasillos. A Ethan no le importaba que sus gatitos hicieran travesuras. Era digno de mirar a esos traviesos trepar por los estantes, dar saltitos entre una repisa y la otra o perderse entre el montón de libros en oferta.Era divertido y Ethan estaba tan feliz de tener por fin la compañía que tanto había querido. La idea de te

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status