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last update Data de publicação: 2022-06-15 11:05:38

Clara se quedó temblando en el suelo.

Su cuerpo entero cubierto por una fina capa de sudor y comenzando a jadear. No pudo evitar apretar sus muslos sintiendo que su interior estaba empapado y palpitaba de una forma extraña. No podía creer que estuviera excitada solo por el olor de aquel macho que se acercaba a ella. Incluso, ella misma comenzaba a exudar feromonas respondiendo a él. Y su voz aún resonaba en su cabeza.

«Mía» y ella sabía que para eso había una sola respuesta. Una que no se esperaba dar tan rápidamente. Solo que sentía que no estaba completa. Como si aun si lo dijera, si respondiera a él, faltara algo.

Lo vio aparecer entre los árboles y su cuerpo lobuno quedó iluminado bajo la luz de la luna que pronto se vio opacando tras una nueva nube gris. Eso no evitó que su pelaje completamente dorado brillara entre las ramas de los árboles, haciendo juego con su par de orbes dorados. Para Clara apenas era perceptible la diferencia, pero esos ojos eran tan penetrantes que podía definirlos sin dificultad.

Por un momento le vino a la mente el lobo que la había atrapado antes, quizás era el mismo, pero entre su miedo y su mala vista, y este cubierto de sangre, quizás no lo había visto bien. No sabía, su mente no respondía como ella quería. El calor dentro de ella comenzaba a ser doloroso. Y supo que estaba entrando en celo respondiendo a él… su mate.

-Tú…- su voz la traicionó saliendo temblorosa y es que así estaba completamente.

Y el lobo pareció estar satisfecho, pues sus feromonas, a pesar de ser dominantes, eran deliciosas. Fuertes, protectoras y llamaban al sexo y a encenderla. El animal caminó hacia ella y lentamente se fue transformando. Sus piernas torneadas, brazos fuertes, torso amplio y duro, y un rostro masculino y cincelado, con una cabellera rubia que cayó sobre sus hombros en deliciosas ondas, comenzó a aparecer, hasta detenerse completamente desnudo, convertido delante de la loba. Desde su posición la miró entrecerrando sus ojos y una leve sonrisa en su rostro.

El dorado de sus ojos ahora era más fuerte que antes. Y su cuerpo mostraba la evidencia de su excitación. Su miembro palpitaba duro entre sus muslos dado que había encontrado a su compañera y esta había entrado en celo por él.

Clara lo sintió cerca de ella y alzó la cabeza intentando identificar, aunque sus rasgos eran bastante difusos, pero sí pudo percatarse de una cosa. Él era mucho más grande que ella, con muchos más kilos de músculos. Nunca se imaginó que su mate sería un lobo con tanta diferencia de tamaño en comparación con el suyo. Y eso la asustó un poco.

Aunque no tuvo tiempo de pensar en ello. Su mirada se desplazó pobremente y por instinto por el cuerpo del macho, intentando tener más detalles de él e imaginárselo. Y fue consciente de la excitación de este y tragó en seco.

El lobo sonrió aun más mostrando sus largos colmillos, dado que la loba lo miraba a esa zona de su anatomía que estaba bastante emocionada por probarla. Sobre todo porque ella olía a virgen. No había sido tocada por nadie. Y claro que no, ella era de él. Si otro lobo le hubiera puesto el dedo encima, lo hubiera asesinado con sus propias garras.

Dio un paso más hacia ella y estiró su brazo, agarrando la muñeca de ella, ganándose un gemido por parte de la loba, y hasta de sí mismo. El contacto entre los dos hizo que ambos se estremecieran notablemente, con una corriente recorrerlos y haciendo que el ambiente se pusiera aún más caliente entre ellos.

Clara se mordió el labio inferior y no opuso resistencia al lobo cuando la jaló contra él al este enderezarse. Sus pies quedaron sobre los de él mientras su brazo envolvió su estrecha cintura, con la erección de él presionando contra su estómago.

-Ah- soltó un gemido y sentir bajar por sus muslos el líquido hirviendo proveniente de su interior. Sabía que estaba dilatada a pesar de ser virgen. Su cuerpo estaba pidiendo ser penetrada por ese lobo, por su compañero destinado, por su mate. Y aunque temblaba ligeramente, y estaba miedosa por lo que pudiera pasar en un futuro, en ese momento solo podía sonreír ligeramente por la felicidad de haberlo encontrado.

Pronto su espalda presionada contra un tronco de árbol, quedando atrapada entre este y el cuerpo grande del lobo. El duro muslo de este se había posicionado en el medio de los suyos abriéndolos y rápidamente se humedeció con los fluidos de ella.

-Estás empapada, cariño- el lobo habló con una voz grave por la excitación.

Y no esperó mucho para agarrar la parte delantera de la ropa de ella y desgarrar el vestido, dejando el torso de ella completamente descubierto. Y con esto los pechos y los botones rojos e hinchados, instándolos a chuparlos. El lobo jadeó y se relamió los labios agradeciendo a la Diosa Luna por una compañera pequeña pero deliciosa.

-Creo que te voy a romper- su rostro se había acercado tanto al de ella que su aliento rozó los labios de ella. Se dio cuenta de que no le había preguntado el nombre a su cachorra, mas no le importaba ahora, solo quería devorarla. Su espalda estaba tensa por la tensión de contenerse.

Clara, al escucharlo, actuó extraño. Sus manos se pusieron sobre el pecho del lobo y empujó intentando alejarse de él, dado que con el tamaño de él era fácil que efectivamente la rompiera aun si estaba en celo. La diferencia de tamaño era notable y ella no tenía ninguna experiencia sexual, pero, por otra parte, su abdomen e interior palpitaba por ser llenada por él y aliviar el volcán ardiente en su interior. Su celo no se aplacaría hasta ser tomada y marcada por su mate.

Soltó un gemido lastimero, indecisa de que hacer. Tenía miedo. Las lágrimas que en algún momento se habían desvanecido volvieron a aparecer y recorrieron su mejilla. El lobo al verla gruñó sin que la sonrisa desapareciera de sus labios y lamió su mejilla, probando el sabor salado de una de ellas.

-Delicioso. Estás tan caliente, hueles tan bien- él bajó su rostro, arrastrando su nariz por la piel de ella hasta llegar a la curva de su cuello y enterrándola ahí. Aspirando el olor de ella con gusto.

Clara se estremeció ante la acción y sus manos dejaron de empujarlo.

-Tócame, siénteme- él gruñía contra el cuello de ella donde comenzaba a dejar un trillo de besos y raspaba la sensible piel con sus largos colmillos- Eres mía- volvió a repetir, como si necesitara decirlo para ser consciente de ese hecho.

Clara dejó salir el aire de sus pulmones y cerró sus ojos, sumiéndose en el mar de emociones dentro de ella y lo bien que se sentía, además. Sus dedos quemaban sobre la piel del lobo y por instinto los fue desplazando lentamente por el torso de él, sintiéndolo sumamente duro y firme, digno de un macho completamente desarrollado. El abdomen completamente definido la hizo salivar. Nunca había tenido la oportunidad de tocar a un macho, a pesar de que por naturaleza tenían cuerpos definidos, sobre todo los dedicados a protección y caza de la manada. Así, que tener la posibilidad de hacerlo ahora la excitaba de una manera desconocida y que ansiaba que siguiera él recorriendo cuando se detuvo a la altura de su ingle.

El lobo gruñó insatisfecho y su olor se hizo un poco agrio alrededor de ella. Clara ahogó un grito cuando este la mordió en el hombro.

-¿Por qué te detienes?- él sonó dominante y exigente.

La loba tragó en seco y se quiso hacer más pequeña, comenzando a temblar notoriamente por el miedo. Y ante su reacción, el lobo se dio cuenta de que había realmente brusco. Chasqueó la lengua al ver el rostro desfigurado de ella y que su olor se había esfumado por completo, haciendo que su nariz picara ante el nuevo y denso alrededor de ella.

E hizo lo mejor que podía hacer en ese momento y le vino a la cabeza. Agarró la barbilla de ella y la besó.

El primer beso de Clara.

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Comentários (1)
goodnovel comment avatar
Asíntota
Me encanta la tensión que logras sentir por tu manera de relatar la historia.
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  • Destinada a los gemelos alfas   Epílogo

    Un quejido agudo se escuchó desde afuera y los tres lobos se erizaron. Ethan estaba pálido esperando fuera de la habitación. Por su parte Dixon tenía cargado sobre un brazo a Fenrir que estaba temblando de los nervios.Quién les hubiera dicho a ellos que, a solo un año de completar el enlace con su mate, esta estaría teniendo un parto en ese momento. Y ellos más aterrados de que le pasara algo, no podían estar.Dixon parecía el más tranquilo de los tres, pero nada más lejos de la realidad. Pensar que a Clara le ocurriese algo era lo que más miedo le daba.Había sido lindo verla con su pancita creciendo día a día hasta que se hizo hasta incómoda para ella moverse, como dormía entre ellos para buscar su calor y comodidad y lo mejor de todo es como olía. Tan dulce que derretía.Pero el proceso del parto era algo aterrador.De pronto un último quejido peor que los anteriores y después un silencio. Los dos lobos junto a Fenrir que apretaba con fuerza el cuello de Dixon se quedaron quietos.

  • Destinada a los gemelos alfas   126

    El lobo rubio se mantuvo se rodillas y agarrando la mano de Clara tiró de ella. La loba se dejó llevar. Sus rodillas se doblaron sin fuerzas y cayó a horcajadas sobre él. Su loba estaba en un celo fuerte. Apenas tenía conciencia de su misma y de los estímulos que la azotaban, por lo que la responsabilidad de ella estaba en sus manos. Debían ser cuidadosos durante todo el proceso.Ethan se dejó caer por completo en el suelo con la loba sobre él.-Entra tu primero, para que la incomodidad sea menos y después lo haré yo, pero no te demores mucho- había exigencia en su voz y recibió un gruñido por parte de Dixon.El lobo se arrodilló detrás de Clara y agarró su cadera. Él lo haría por detrás por lo que debía ser mucho más cuidadoso para que su loba solo sintiera placer. Mientras tanto Ethan llevó su boca a uno de los senos de ella y comenzó a chuparlo para ayudar con la excitación.Dixon agarró su miembro y extendió el líquido preseminal por toda la extensión de su miembro y lo puso justo

  • Destinada a los gemelos alfas   125

    ¿Qué había ocurrido?¿Cómo habían vuelto tan rápido?¿Todo estaba bien?Eran preguntas que corrían efímeramente en la cabeza de Clara, pero acaso ella tenía mente para eso. No. El calor del celo y el olor de sus mates era lo único que la llenaba y eso era lo importante ahora. Incluso su nuca estaba ligeramente hinchada y enrojecida allí donde estaba su glándula y los labios de Dixon estaban sobre ella mordisqueando deliciosamente, sacando gemidos de ella que quedaban atorados en la boca de Ethan.En ese momento Clara no sabía dónde comenzaba uno y terminaba el otro. Su cuerpo temblaba y estaba caliente, tanto que dolía. Un gemido doloroso salió de sus labios.-Shhh, tranquila- la consoló Dixon detrás de ella. Sus manos pegadas a su cadera la mantenían firme mientras él se restregaba contra sus nalgas. La erección de él tenía un desastre formado sobre sus montículos debido a la excitación y el presemen que salí.Su vientre igual dado Ethan que sostenía su rostro por las mejillas y devo

  • Destinada a los gemelos alfas   124

    La brisa de la tarde sacudió el cabello de Clara. Delante de ella, el sol se escondía a lo lejos apagando la pradera. Era una imagen que había visto tantas, pero tantas veces que había perdido la hermosura de las primeras veces, pero que a la vez era tan cotidiano.Volver a como había vivido en su manada durante los últimos años, haciendo lo de siempre, centrada en su hijo ahora le resultaba extraño, más extraño de lo que imaginó. No se sentía igual. Y no le gustaba eso.Le encantaba pasar tiempo con su cachorro, entrenar con los demás lobos, recorrer sus terrenos de forma libre, pero el vacío que se había instalado dentro de ella con el paso de los días y que iba creciendo era muy doloroso.Extrañaba a Dixon y a Ethan más de lo que se imaginó. Los necesitaba a su lado y cada parte de ella reclamaba por eso.El plazo pactado había sido de un mes, pero parecía tan poco y a la vez tanto tiempo. Quería que el tiempo corriera y como había soñado una y otra vez, que los vería corriendo en

  • Destinada a los gemelos alfas   123

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  • Destinada a los gemelos alfas   122

    -Tápale los ojos al cachorro.Fue lo que escuchó Clara antes de que de los arbustos salieron dos lobos que no parecían estar de muy bien humor. Ella al momento comprendió y abrazó a su hijo contra su pecho para que no los viera. Tanto Dixon como Ethan no dijeron más nada hasta llegar a la orilla y lanzarse para quitarse toda la sangre que manchaba sus pelajes.Clara se mantuvo sentada en el borde y soltó a su cachorro, aunque no lo dejó mirar hasta que la sangre que ahora estaba sobre la superficie se fuera diluyendo. Pronto el borde del agua se rompió nuevamente cuando ambos gemelos salieron a la superficie transformados.-Demonios, en serio que me voy a cortar este cabello- protestó Ethan corriendo las largas hebras hacia atrás- Sin incómodas- escupió una que se había colado en su boca- Además que ahora tengo tremendo mal sabor. Qué asco- Aun podía sentir en su paladar el sabor de la sangre de Will después de destrozar su cuerpo junto a su hermano.Dixon a su lado corrió también su

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