INICIAR SESIÓNEspero que les guste🙂↔️💟
Adhara observaba con los brazos cruzados el movimiento de su manada.Llevaba el cabello suelto cayendo en ondas salvajes sobre su espalda. Seis años habían pasado desde aquel día y se había convertido en todo lo que su abuelo Kian había querido para ella, ser una Alfa fuerte, justa y respetada. Gobernaba el Bosque Oscuro con mano firme pero compasiva, manteniendo alianzas sólidas con la manada del Este, donde Stephano seguía siendo Beta de Cassian.Y con el resto de las manadas de los cuatro reinos.—Sean, no asustes a tu hermana —llamó Adhara con voz clara y autoritaria pero con un tono cariñoso que no podía evitar usar con su cachorros.Ariadna corrió hacia ella y se abrazó a sus piernas.—¡Mamá, Sean dice que es más fuerte que papá y que yo!Adhara se agachó y besó la coronilla de su hija.—Los tres son muy fuertes, pero si entrenas con inteligencia puedes ganarles.—¡Mamá! —se quejó Sean y Adhara se rió.Besó a sus cachorros en las mejillas y ellos salieron corriendo de nuevo al
Horas después:—Stephano, no es necesario que ahora mismo...Él se aferró a su mano.—Sí es necesario, quiero que todos sepan que eres mía. No por el torneo, sino porque lo decidiste así. Aún más llevando a mi cachorro en tu vientre, no hay nadie que me separe de ti, Adhara. Ni siquiera tu padre, eres mía y este cachorro que crece dentro de ti también lo es.—Déjame hablar con mi padre primero, él...Antes de que terminara de hablar, el gruñido de Amarok no se hizo esperar antes de que apartara a Adhara con suavidad empujando a Stephano.—¡¿Te di el permiso de que la cortejaras y tú la preñaste antes, hijo de puta?!—¿Permiso? —preguntó con un hilo de voz Adhara.Su madre pasó un brazo por su hombro apretándola suavemente hacia ella con ternura.—Stephano desde el primer día de tu decisión se enfrentó a tu padre, le dijo que nadie lo separaría de ti si eso querías. Tuve que detener a tu padre después de que ambos se lanzaran a pelear, ya sabes cómo es Amarok. Pero Stephano te ama, mi
Stephano no la soltó ni un segundo.Todavía con Adhara envuelta alrededor de su cuerpo, la levantó con facilidad y la llevó por el pasillo de la casa que él mismo había construido pensando en ella. Sus labios no dejaban de besarla, su cuello, su hombro, la curva de su mandíbula. Cada beso era lento, como si temiera que ella desapareciera.—Ven conmigo —murmuró contra su piel—. Déjame cuidarte.La llevó al baño principal, un espacio amplio y cálido. Abrió el agua caliente y la metió bajo el chorro sin soltarla, todavía dentro de ella. El agua cayó sobre ellos como una lluvia tibia, lavando el aroma de su unión.Adhara suspiró, apoyando la frente contra su pecho. El agua resbalaba por sus cuerpos pero Stephano no se movía. Solo la sostenía, sus manos grandes recorriendo su espalda con caricias lentas y adoradoras.—Eres tan hermosa... —susurró besando su sien, su mejilla, la comisura de sus labios—. No puedo creer que te tenga al fin.Sus manos bajaron por su cintura cuando la dejó c
Stephano la besó como si hubiera esperado toda una vida para hacerlo.Sus labios se movieron contra los de Adhara con hambre contenida pero también con una reverencia que la hizo temblar. Sus manos grandes bajaron por su espalda, deslizándose con lentitud por su cintura, como si quisiera memorizar cada curva.—Adhara... —murmuró contra su boca con la voz enronquecida—. Dime que pare si es demasiado. Dime que...Ella no lo dejó terminar.Con una audacia que nacía del deseo acumulado y no de la droga que antes les había hecho arder, Adhara enredó los dedos en su cabello y tiró de él profundizando el beso, permitiéndose hacer lo que jamás hubiera imaginado por su timidez.Sin embargo, ahora sabía que ese macho era únicamente suyo y de nadie más.Su lengua buscó la de él con exigencia, mordiendo su labio inferior arrancándole un gruñido bajo.—No quiero que pares —susurró contra sus labios decidida—. Quiero que me tomes, quiero que me hagas sentir todo lo que has guardado durante siete añ
—Tú no puedes estar hablando en serio, la conexión entre un lobo por su manada es casi imposible de erradicar, más aún en tu posición. Eres un beta que siempre cuido de su manada, cómo es que ahora vas a rechazar todo. Él acercó su mano a su rostro sin dejar de mirarla con adoración y ternura antes de acariciar su mejilla.—No hay nada que me importa más en este mundo que tú, Adhara. Estoy dispuesto a lo que sea por ti.Adhara retrocedió y algo cayó a sus pies.Por un momento trató de calmar los latidos de su corazón doblándose para recoger lo que había hecho caer con su espalda, tomó el libro y se quedó aturdida al alzar la vista mirando por primera vez el lugar.La casa era hermosa. Cálida. Acogedora. Pero lo que realmente la dejó sin aliento fue la habitación que se abría a la derecha del salón principal, en ella había una biblioteca amplia, con estanterías de madera oscura que llegaban hasta el techo, llenas de libros antiguos y nuevos. Había un sillón grande junto a la ventana
Stephano la llevó hasta el interior de la casa y cerró la puerta con el pie. Adhara retrocedió un paso alejándose de su toque.Sus ojos buscaron los de ella con una intensidad que la hizo contener el aliento de inmediato.—Sé que me equivoqué —dijo con voz baja y ronca, cargada de emoción—. Sé que ocultarte la verdad te dolió y que tienes todo el derecho a odiarme. Pero necesito que me escuches, Adhara. Solo una vez, sin interrupciones, después de eso decidirás lo que quieras y yo haré lo que me digas.Adhara apretó la mandíbula y asintió ligeramente.Ya no podía retrasar más ese momento e incluso ya no quería hacerlo.Stephano respiró hondo, como si estuviera reuniendo todo el valor que había acumulado durante años.—Hace más de dos años que te amo —confesó ocasionando que los ojos de ella se abrieran con sorpresa—. Mucho antes de que supiera que eras mi compañera verdadera. Te veía desde lejos, creando tus lienzos en el río. Te veía reír con Katherine, enfrentarte a tu padre cuando







