Share

Cada mirada

Author: Anaell Ianes
last update Petsa ng paglalathala: 2024-06-23 06:48:37

Podía verla, pero no acercarse, podía imaginarla, pero no hablarle. A Lucas se le estaba haciendo larga la fiesta, la había esperado con ansias, no por el compromiso, sino porque ella iría. Y ahí estaba. Si tuviera una sola oportunidad. Pero Francis se le había pegado y no se separaba, sentía que además de cuidarla debía saldar la deuda con su amigo.

Norma estaba nerviosa, si Lucas hacía una escena sería un desastre. Pero él se comportaba, o medio fingía que lo hacía, porque su cara ya comenzaba a mostrar señales de hartazgo. Cuando todo eso terminara la vida volvería a la normalidad; creía que Sara contendría las locuras de su hijo. Era una muchacha centrada, alegre y muy bonita. Con ella lograría acallar ese demonio llamado Adele de su interior.

Llegó el momento de brindar por los futuros novios y Lele no estaba por ningún lado. El lugar de la fiesta era una vieja casa en medio de varias hectáreas de campo y parques; seguramente había ido a explorar y perdió la noción del tiempo.

- Iré a buscarlo - Les dijo Adele.

Francis miró a Lucas y estaba rodeado de gente.

- Bueno, pero no tardes y no vayas lejos -

Cruzó una cerca de madera y salió a ver dónde se había metido su hermano. Tenía esa afición por desaparecerse curioseando y luego volvía cuando nadie se lo esperaba. El camino estaba flanqueado por enormes árboles frutales y farolas que colaban su luz por entre las hojas. Caminó unos cuantos metros, pero no lo encontró así que dobló a la izquierda y siguió.

Se encontró con una bifurcación y estaba pensando cual camino tomar cuando oyó ruido de ramas quebrarse: ¡Lele! Siguió el sonido y detrás de unas plantas altas divisó una figurada parada, se acercó.

- ¿Lele? -

Pero no era Lele. El hombre, en traje sastre, alto y de cabello corto se giró en la dirección de su voz y la miró.

- Perdón, pensé que era mi hermano -

No le respondió, volvió a mirar hacia adelante, a la nada. Adele estaba por irse, pero algo la detuvo, la expresión triste y cansada de ese rostro. Tenía que encontrar a Lele y regresar, iban a brindar, pero no pudo resistirlo.

- Disculpe… - Le dijo y emergió por completo de entre las plantas.

De nuevo, ni una palabra, solo la mirada.

- ¿Está bien? - Ya estaba lo suficientemente cerca de él para confirmar la tristeza de esos ojos marrones.

- Si… -

- ¿Quiere que busque a alguien? -

El hombre alto la observó con más detenimiento; la cara bonita, el cabello rizado, el vestido gris, era una niña.

- ¿No te enseñaron que no debes hablar con extraños? - Le preguntó.

- Si, pero no puedo resistirme ante los extraños de ojos tristes… o los que me ofrecen caramelos -

Su comentario le robó una carcajada al extraño que enseguida se dio cuenta de que la había juzgado mal.

- Lo siento, no quise ofenderte -

- No lo hizo… -

- ¿Estás en la fiesta? -

- Si -

- ¿Del novio o la novia? -

- Del novio, es mi hermano -

- ¿Lucas es tu hermano? No lo hubiese imaginado -

- ¿Lo conoce? -

- Soy primo de Sara, claro que lo conozco -

- Soy Adele - Le dijo parándose a su lado.

- Hola Adele. ¿Qué haces por aquí? ¿Te perdiste? -

- Busco a mi otro hermano, que desapareció y están por hacer un brindis -

- ¿Ya? - Su rostro parecía confundido, cómo si el tiempo hubiese pasado demasiado rápido.

- Tiene esa costumbre… solo desaparece -

- Ya veo… -

De nuevo miraba al vacío ahí delante. No había nada más que una extensión oscura de tierras, pero ahí depositaba sus pensamientos. La intriga le estaba ganando, lo observó un poco más, no podía ser mucho mayor que Lucas; se paraba erguido, con las manos en los bolsillos y fijaba los ojos sin pestañar. Pudo sentir la pesadez que emanaba desde su interior, un hombre herido. Pero ella tenía esa “magia”, como le decía Francis, el silencio cómplice.

Cuando era más pequeña solía escabullirse en la oficina de su padrino, se escurría entre los muebles y si él no le decía nada porque estaba muy concentrado trabajando, ella se sentaba en una butaca verde en silencio y lo miraba. La persistencia de esos ojos siempre lograban hacerlo sonreír. Su sola presencia era sustituta de palabras y él se sentía acompañado.

Esa misma magia obró sobre el extraño en traje porque de la nada una sonrisa se le dibujó apenas en los labios y la observó de reojo. Hasta que un sonido rompió esa burbuja.

- ¿Adele? -

- ¡Lele, apareciste! -

- ¿Qué pasa? -

- Pasa que van a brindar y no te encontrábamos -

- Papá me va a matar… -

- Vamos, Lele… -

Se acercó a su hermano, pero algo hizo que se volteara. Él la seguía mirando.

- ¿Viene? - Le preguntó.

Por algún motivo él se sobresaltó, parecía que lo había sacado por completo de su reverberación.

- Si - Le respondió quitando las manos de los bolsillos y ella le sonrió.

Los siguió de regreso oyendo como Adele regañaba a su hermano menor y le causó un poco de ternura. Lo regañaba, pero al mismo tiempo planeaba cómo hacer para justificarlo. La miró mucho más y por la forma del cuerpo que escondía el vestido notó que no era una niña, su respuesta no había sido la de una niña y su aura tampoco.

Lele cruzó el cerco con Adele, a Lucas no se le escapó. Y de pronto, a unos cuantos pasos detrás, ese tipo, sonriendo. Nunca antes lo había visto sonreír y eso que lo conocía incluso desde antes de salir con Sara. Algo se le retorció adentro, porque sus ojos seguían la figura de Adele, la miraba el muy desgraciado.

El brindis por fin se realizó y los saludos llegaron, de entre tanta gente el extraño continuaba observándola con la misma sonrisa. Adele solo pudo devolvérsela una vez porque no tuvo más remedio que acercarse a saludar a los futuros novios. Los ojos enardecidos de Lucas se le clavaron, pero Francis apuró la formalidad para apartarla. Padre e hijo compartieron unos segundos de desafío en silencio antes de alejarse. 

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • Dónde duermen las mariposas   Solo quiero pasar toda mi vida contigo

    Las mariposas comparten muchas características con los seres humanos. Su ciclo de vida es corto, pero cada etapa tiene un significado, un proceso que hay que apreciar porque pasa demasiado rápido.Su belleza está en lo simple, en la fragilidad de cada espíritu que combate con las fuerzas de la naturaleza y aun así encuentra la manera de sobrellevar las dificultades. Su libertad al revolotear, a simple vista, sin un patrón definido, es en realidad un continuo intento por perseverar en un camino elegido.Y finalmente, la transformación. El cambio constante que puede generar miedos e inseguridades; pero que se enfrentan para pasar al siguiente nivel.Todo eso era Adele y al fin, con sus alas traslucidas ajadas, la mariposa pudo posarse a descansar. Su vuelo a través de la tormenta había terminado: volvía a pertenecer. El camino que había escogido huyendo del miedo la llevó a cruzarse con Gregory, quien había abierto sus brazos para recibirla y darle un lugar seguro. Quien se había entreg

  • Dónde duermen las mariposas   Escuché que tus sueños se hicieron realidad

    Ese fue el punto de inflexión para Lucas, le ganó la zozobra. Esa mujer desafiante que se había ofrecido a sus manos no era la Adele de la que él se había enamorado, no era la que miraba con la cabeza gacha y hablaba en un hilo de voz; ni aquella que le daba sonrisas brillantes cuando eran más jóvenes. El sueño, la fantasía, se había roto. Hecho pedazos.Ni siquiera había conocido a su hijo, no le importaba. No respondió las llamas de Sara ni las de Norma. Su esposa dio a luz sola, acompañada de sus padres, mientras el divagaba y se perdía en sí mismo tratando de encontrar la manera de llevarse a Adele. Y finalmente, ella lo había desarmado. Le quitó todo el poder, toda la arrogancia y la prepotencia; él, que solo tomaba había sido despojado de todo.Su obsesión lo había dejado desnudo, con el alma en carne viva, con el interior carcomido. Adele le demostró que era lo que sentía por él con sus ojos nulos, guardando las alas, convirtiéndose en nada entre sus brazos. Todas esas fantasía

  • Dónde duermen las mariposas   No hay oro en este río

    Sus ojos estaban vacíos, nublados. Se quitó la chaquetilla azul y debajo solo llevaba una camiseta sin mangas que dejaba ver cada detalle debajo. Lucas no entendía, pero el cuerpo le reaccionó enseguida.- Terminemos con esto - Le dijo con la voz hueca.- ¿Que? -- Si ¿no es esto lo que quieres? ¿Acostarte conmigo? Hazlo… Terminemos de una vez -¿Se estaba entregando? El cerebro se le llenó de agua, la tenía ahí toda para él.Se le fue encima con una velocidad increíble, la abrazó y pudo sentir su cuerpo contra el suyo, sus curvas, el aroma de su piel. Y la besó, como siempre había estado soñando. Pero no, no se sentía como en sus fantasías; tenía los labios fríos, muertos. Las manos se le fueron por debajo de la espalda, por sus brazos, por sus muslos.Pero cuando la miró a la cara, la expresión de Adele lo congeló. El ceño fruncido, una mueca desagradable en la boca, los ojos cerrados con fuerza y estaba inmóvil, callada. Cómo si todo eso le diera asco, como si estuviera oliendo alg

  • Dónde duermen las mariposas   Esto nunca termina, hemos estado aquí antes

    - Francis… Tenemos un nieto - le susurró Norma al oído.El niño había nacido hacía dos días; el pequeño hijo de Lucas.-Se llama Liam… Es hermoso y ambos están bien. Despierta y vayamos a conocerlo.La voz de Norma era suave y cálida, llena de emoción mientras le hablaba a Francis, esperando que en cualquier momento abriera los ojos y sonriera. Pero Adele no podía evitar sentir una mezcla de sentimientos encontrados, su corazón estaba dividido entre la felicidad por la propuesta de Gregory y la ansiedad por el estado de su padrino.Los médicos le habían sacado varios de los aparatos, ahora respiraba sin ayuda mecánica y los monitores lo mantenían controlado. Estaba bien, estable, pero se negaba a despertar. Durante todo ese tiempo, Norma y Lele no se movieron de la ciudad, se quedaron en casa de Robert. Él les insistía que ahí debían permanecer hasta que pudieran ver a Francis volver de su letargo.Adele iba sin falta a hablarle y contarle sobre todo.- Dijo que va a pedirte mi mano,

  • Dónde duermen las mariposas   Ir hasta el fin del mundo por ti

    Todos los días Adele pasaba a verlo y charlar con Francis. Terminaba su turno y bajaba a la UCI a sentarse a su lado y contarle como había sido su día. Aún no despertaba, pero eso no la detenía. Las enfermeras de planta y las residentes iban y venían preguntándole si necesitaba algo o si quería que la cubrieran para que ella pudiese pasar más tiempo acompañándolo.- Creo que están todas enamoradas de ti, pero ya les dije que tienes a la mujer perfecta. ¡Imagínate lo que diría Norma si se enterase que rompes corazones aún dormido!… Despiértate, padrino. -Lo acicalaba todos los días, lo peinaba y limpiaba su rostro con una toalla tibia. Norma, Lele y Robert eran visitantes constantes; ella quería que se viera lo más guapo posible siempre.- Te dije que iba a llegarte el turno de que la niña cuide de ti, pero no así Francis. Me sorprende que no te levantes - Le decía Robert.Norma estaba consumida por la angustia, no había momento en que no llorase desconsolada. Francis siempre había si

  • Dónde duermen las mariposas   Mira como me iré con cada pedazo tuyo

    Para cuando Gregory regresó por ella, la encontró dormida en la silla. Pobre Adele, estuvo despierta toda la noche trabajando y parte de la mañana junto a Francis. Su cara se veía tranquila, aunque pudo notar algunos rastros secos de todo ese llanto. ¡Dios! Estaba tan enamorado de ella. De todo lo que era, de su sonrisa, de sus ojos transparentes, de su alma valiente y luchadora. Así, dormida, se veía tan frágil. Sintió un escozor en las palmas de las manos por abrazarla y no soltarla nunca.Se le acercó en silencio y muy despacio trató de despertarla con una mano en el hombro.—Adele… Adele —la llamó.Pero Adele se despertó sobresaltada, dando un salto para ponerse de pie.—Tranquila… Soy yo. ——¿El padrino? —Francis seguía sin despertar.—Vamos a casa para que descanses… Los médicos nos avisarán si hay alguna novedad. -Lo miró con ojos cansados, pero no quería irse. Gregory se dio cuenta.—No tiene sentido que te quedes. Estás sin dormir, estás cansada. Sé que te preocupa Francisc

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status