FAZER LOGINNOAH.
Llegué a la ducha de mi piso, y me metí a la regadera sin chistar, dejando el agua lo más helada posible.
“¡Estoy cansada! ¿Me escucha?”
Sus palabras, además de esa voz demasiado frágil, resonó en mis pensamientos, y luego recordé sus ojos hinchados, pero profundos, rayados y sexys, a pesar de que toda ella se escondía en ese uniforme desastroso.
¿Acaso nadie le había dicho que era demasiado para ocultarse de esa forma?
No pude evitar imaginar como delinearía su boca, y como ella podía ser la candidata perfecta para…
—Señor… ¿Está aquí? —escuché la voz de mi secretaria, pero no respondí, odiaba que me interrumpieran cuando me perdía en mis pensamientos, y los sentía en mi cuerpo—. Siento interrumpir… —dijo desde afuera—. Han llamado de la agencia, llevarán su auto a comprobar lo sucedido…
—¡¿Ya para qué carajos…?! Se supone que debían estar en diez minutos aquí… además, ya he cambiado la llanta.
Ella hizo un silencio, y me apresuré en terminar mi baño para colocarme la ropa, ya que en un unos minutos, tendría una reunión ejecutiva.
Acostumbraba a hacer mucho ejercicio, de alguna forma drenaba mi vida, y siempre lo hacía antes de venir a trabajar, cuando venía.
Mi secretaria se quedó mirándome cuando me arreglé la corbata. Peiné mi cabello con los dedos hacia atrás, mirándola detenidamente, sabiendo a qué se debía su silenció y su falda extremadamente corta.
Pero, ya había perdido el interés en ella, como siempre me pasaba con todas.
Me senté en la mesa amplia, y luego la miré.
—Hay una mujer… no sé su nombre, ni de qué área de la empresa pertenece… pero asistirá esta noche a la convención donde hemos invitado a los empleados a participar… ¿Puedes enviarme su hoja de vida? —ella pareció sacada de forma, pero asintió.
—Ok… una mujer… Y que asistirá esta noche… buscaré quienes fueron los elegidos, y…
—Recorta tu tiempo… —la corté—. Hay un tal Smith… debe ser de recursos humanos de las plantas inferiores, pregúntale a él…
—Claro… ahora pasaré a los empresarios a la sala…
—Iré en un momento…
—Una cosa más… cancela todos los contratos con esa agencia automovilística. Busca a otra más competente, y pídeles que se lleven el auto entero… cuando alguien promete una cosa y no la cumple, no vale la pena esperar nada a cambio…
Ella parpadeó queriendo decir algo, pero solo se fue.
Para el mundo yo era demasiado frío. La prepotencia solo la había adquirido con el peso de los años, mis 36 años.
Estaba enojado con la vida por ser tan hija de put@, pero ahora me encargaba de mostrarle mi dedo todos los días, diciéndole que me valía una gran verg@ lo que hiciera de ahora en adelante.
Y esa era mi ganancia, nunca perdía.
Atendí la reunión, pero inútilmente no me pude concentrar.
Y muy rara vez me pasaba.
Había notado ese mismo olor cuando se me acercó, y se me desquició la mente cuando me di cuenta de que su inestabilidad era lo que me hizo querer mirarla con interés.
“Y si no quiere conocerme realmente… ¡Mueva su auto!”
Me reí de la gracia que me causó.
—Señor… podemos mediar para el cumplimiento del contrato… la empresa Hank ha hecho la propuesta con el fin de…
Levanté la mirada y negué, con eso dejó de hablar.
—¿Para qué mediar? Solo hay dos palabras que se discuten en los negocios, SI y NO… Cancela con ellos y busca a otra que no diga estupideces… —y me levanté haciéndole un ademán al director ejecutivo, para decirle que era todo por hoy.
—Señor… —me frené, pero no di la vuelta cuando ese mismo hombre siguió—. Sé que soy insistente, pero, el contrato es bueno…
Miré directamente a mi director general y sin contemplación dije:
—Despide a este hombre… y busca un mejor abogado.
Este asintió rápido, y luego me perdí de la escena.
Mis tres perfectos argumentos. No confiar. No creer. No ceder.
Lo mejor era tomar y desechar, y luego, seguir el camino.
Eran las seis de la tarde cuando mi secretaria me envió un archivo por correo con una nota que decía: “siento la demora”.
Y aunque me estaba alistando desde ya para la convención de esta noche, me senté y abrí el archivo para leer todo sobre esta mujer.
Y sí, era ella.
Emma Johnson. 23 años, profesional en finanzas y con un máster en economía.
Un cerebrito después de todo, y vaya que sabía ocultar sus poderes.
Tenía un año trabajando en la empresa como asistente financiera, y fruncí el ceño negando, al ver la monstruosidad de ese desperdicio.
¿Cómo era que mi propia empresa pasaba estas cosas? Definitivamente, debía rediseñar los modelos de contratos.
Solo había una pequeña foto en su currículo.
Su cabello castaño en un moño, perfecto para mí, y una boca grande que ella trataba de ocultar.
Sus ojos eran entre grises y azules, pero yo podía ver algo más en ellos.
Algo en mi mente me dijo “detente”, pero incluso ¿Quién eran esas células diminutas para frenar mi instinto?
La razón no siempre era mi elección.
Por la noche me fui directo a la convención, y llegué antes de la hora, porque era un jodido controlador. Lo que no podía estar en mis manos, simplemente no existía para mí.
Con el paso de los años había podido encausar más este defecto, pero había veces que incluso se me salía de las manos el querer poseer todo lo que mis ojos miraran.
No presté atención a nada, observaba a todos de lejos, hasta que el momento llegó:
Su piel blanca, su vestido negro como si estuviera de luto nuevamente tratando de ocultar su forma, y la manera en que caminó para entrar, siempre perdida, me alertó de inmediato. Y cuando ella se quedó mirando el centro del panel donde se destacaban algunas figuras tecnológicas, ordené que alejaran a todo el público de allí, menos a ella.
Estaba concentrada mirando algo, por lo que no notó que la gente se iba, y cuando llegue a su sitio, vi que estaba mirando la miniatura de planta de energía eólica.
—Hola, Emma… —ella casi saltó parpadeando, y me encantaba como sonaba su nombre en mi boca.
Por supuesto, tenía un traje, así que en dos pasos hacia atrás se despegó de mí como si yo la quemara, y recorrió toda mi altura con sus ojos abiertos.
—¿Disculpe?
—No… Pero ¿Le interesan las innovaciones que respetan la naturaleza? —me estaba impacientando su estado quieto, y si no se despabilaba rápido, perdería el interés.
—Si está aquí para que me disculpe, no lo haré… usted… ¿En qué parte de la empresa trabaja? —me reí. Ella era toda una gracia.
—¿Por qué quiere saber?
Sus hombros se alzaron, y allí me di cuenta de que parte de ellos estaba desnudo, mostrando su piel cremosa.
Mis manos se hicieron en un puño, y luego volví a sus ojos.
—Escuche… señor… yo tenía la razón esta mañana, y usted podía mover el auto sin ninguna dificultad. No todos podemos hacer lo que nos plazca…
Yo sí podía.
—¿Por qué no?
—Siempre hay alguien más a quien afectamos con nuestras acciones, por supuesto… —y mi ceño se frunció.
—¿Entonces siempre vive pensando en lo que les pasará a los demás con sus acciones? —ella abrió la boca, pero continué—. ¿Quiere algo de tomar? —y negó rápidamente.
—No… tengo algo que decir si me preguntan y no quiero estropearlo… vine solo por trabajo.
Sus dedos tocaron el vidrio que tenía al frente y se interesó en las cosas, dejándome allí de pie ignorándome, sin embargo, de un momento a otro se agitó, y luego se giró de golpe.
—¿Cómo sabe mi nombre? Nunca se lo dije…
—¿Por qué con un máster trabaja de asistente? —fui directo y eso la asustó más. Ella no se abriría conmigo, en definitiva.
Así que tomé mi teléfono y tecleé rápido, y en cuestión de segundos un asistente se puso delante de nosotros.
—¿Es Emma Johnson? —ella se giró hacia él asintiendo, y luego le prestó su absoluta atención—. Bien… estoy interrogando rápido a los participantes, dígame en cinco minutos su perspectiva del proyecto, de acuerdo con su rubro…
Ella me miró de reojo, pero fue toda una profesional ignorándome por completo, para dar una respuesta brillante, y a continuación, comenzaron a repartir unos aperitivos.
Me alejé todo lo que pude, y viendo que eran las nueve, supe que era hora de salir de aquí.
Sin embargo, la vi hablar con una chica, mientras comía un chocolate relleno.
Solo esperé un segundo, y cuando aquella mujer que la acompañaba se encargó de su celular y distrajo, caminé rápido a la salida, no antes sin detenerme frente a ella, mucho más cerca de lo que estaba admitido.
Su queja quedó en su garganta, y con mi dedo pulgar restregué su boca duramente, para quitarle los restos de chocolate, y luego me chupé el dedo frente a ella.
—Hasta mañana, Emma, descanse, lo va a necesitar…
Me hubiese gustado saber su expresión, pero era mucho mejor imaginármelo…
¿DÍGANME QUE LES PARECE NOAH? LAS LEO!!!!!
TODOS JUNTOS, PERO NO REVUELTOS.Ali sopló las velas mientras un montón de cámaras comenzaron a hacer clip frente a ella, y levantó la mirada para ver a sus padres aplaudir y mirarla con ensoñación.Habían planeado sus 15 años desde hace muchos meses, y la celebración que estaban ejecutando tenían al menos unas 100 personas, porque habían hecho un filtro abismal.Estaban en el mejor lugar de New York para sus quince años, y toda su familia, junto con sus abuelos, estaban listos para comenzar su parte favorita.Los regalos.Ella recibió los abrazos de todos, en especial de su hermana Millie, de 9 años, y a su consentido hermano de 6, que se llamaba Jack. Y luego, se apartó para abrazar a su primo favorito, Liam, que estaba por cumplir sus 19 años.—Feliz cumpleaños, preciosa… —literalmente podía ver a Liam como su hermano también, porque sus padres los habían criado demasiado juntos. Incluso en muchas vacaciones, habían sido planeadas por sus tíos y padres.Y por su puesto sus abuelos
ALEX Y SOFIE, EL INCIO.Primer encuentro…—No te preocupes, papá al menos es flexible cuando hablo sobre mis diseños, así que, aquí estoy en el aeropuerto, viajando en clase ejecutiva…Adam se rio detrás de la llamada mientras Sofie sonrió.Ella tomó unos dulces de la tienda y luego los pagó. Sin embargo, cuando se giró sobre sus talones, chocó con un cuerpo duro y su teléfono cayó al suelo.—¡Lo siento…! —ella subió la cabeza tomando su teléfono y luego vio la mano de un hombre, increíblemente atractivo frente a ella.No supo por qué tomó su mano, pero se apresuró a poner el móvil en su oreja de nuevo.—¿Hermano? —sin embargo, la llamada se había cancelado.—No la vi… ¿Su teléfono se ha dañado?Ella negó.—No… Pero enviaré un mensaje rápido, estaba hablando con mi hermano y…Alex sonrió asintiendo y pudo detallar a Sofie en toda su plenitud. Nunca imaginó que ella fuese tan hermosa, y que algo en su mirada fuese tan dulce. Pasó un trago largo y trato de parpadear mientras ella teclea
ANTHONY Y CAMILA. —Se supone que debía asistir a esa invitación en Londres…—No lo planeé, ¿de acuerdo…? Solo me siento muy mal… —Anthony se tiró en la cama como su estómago revuelto, mientras Stefany golpeaba el suelo con sus tacones.—¿Y qué se supone que haga ahora? Esto es importante para mí… siempre estás arruinando todo, Anthony, siempre lo haces… —Anthony se agarró la cabeza porque sentía que le iba a estallar, y luego tomó el celular.—Envíen un auto y que lleven a Stefany al jet… si… bien —Él finalizó la llamada y luego arrojó el teléfono al lado de su cama—. Puedes irte a Londres…—¿De verdad? Yo…—Vete… ya está todo listo.Stefany casi aplaudió de la emoción, pero luego se detuvo y se giró.—¿Y el dinero?—Te depositaré en tu tarjeta…—¡Oh Dios…! Que emoción, no te preocupes, tú quédate en casa, y me avisas cualquier cosa.Ella hizo su maleta con rapidez, y luego de una hora vio cómo Anthony vomitaba en el baño.—Debe ser una mala digestión, ¿Por qué no llamas al médico y
ALI NACIENDO.—¡Oh Dios mío…! —Noah se agitó cuando vio que estaban pasando de una camilla a otra a Sofie, mientras Alex iba detrás de ella tratando de tranquilizarla.—Señor solo uno… —alguien lo detuvo, y él tuvo que morderse la boca, pero se puso tenso cuando su hija gritó de nuevo. —Creo que le duele… —comentó Adam y Noah le envió una mirada fría.—Quisiera estar con ella… —pero Emma negó frotando su espalda.—Sabes que es el derecho, él es su esposo, y el padre de nuestra querida Ali.Nadie habló durante la siguiente hora. Y Sara se pegó a Adam mientras pensaba en lo nervioso que podía estar su hermano.—¿Ya nació? —Anthony entró apresurado, y detrás de él, estaba Camila.—No han salido… no se sabe, Sofie tenía mucho dolor, pero ya saben cómo es esto, puede tardar horas… —esta vez fue Emma quien informó.—Familia… —todos se giraron cuando un médico los llamó—. Ali Mars ha nacido saludable… ya han pasado a la señora Mars a su habitación, y en una media hora ustedes podrán ingresa
FESTEJO.—Papá… baila conmigo… —Noah se levantó a regañadientes cuando Sofie lo haló hacia la pista, y una balada comenzó a llevar sus pasos.—Tu sonrisa… —él comentó acariciando su rostro—. Es muy amplia…Y Sofie asintió.—Estoy muy feliz… ¿Puedes notarlo? —Noah se rio echando la cabeza hacia atrás.—Sí, es muy evidente… y aunque me pareció muy cursi de tu hermano y tu marido hacer esas cosas contaminando el ambiente, se han destacado en esta boda. Me alegra que te hayan consentido tanto.—¿Papá? Quiero preguntar… —Sofie llamó su atención.—¿Qué pasa?—No soy celosa, amo a Liam con mi vida, es como si fuera mi hijo, pero… ¿Amarás a mis hijos de la misma forma?Noah frunció el ceño y se detuvo en el baile para tomar el rostro de Sofie.—Tus hijos y los de Adam, serán míos cariño. No tendré diferencia con ellos… así que no te preocupes por eso.Sofie negó haciendo que bailaran de nuevo.—No es que me preocupe, solo amo tanto la forma que vez a Liam… desearía que vieras a mis hijos de e
BODA…Sara se miró en el espejo cuando terminaron su maquillaje, y puso las manos cuidadosamente en su boca. Una parte del personal estaba con ella, y otra con Sofie, pero ambas habían decidido a solo verse, cuando estuvieran para salir a fuera de la iglesia, y caminar junto a sus padres hacia el altar.La semana había pasado demasiado rápido. Literalmente Noah y Anthony había competido por ser los anfitriones perfectos y regalarles a sus hijos los regalos más caros, uno tras de otro.Sofie estaba lista con su vestido de princesa, mientras Sara eligió uno de sirena y de cola larga.Adam y Alex estaba en la misma habitación golpeándose las mejillas el uno al otro, mientras Emma y Camila, se sentaron en las sillas principales, mientras comentaban sobre las flores y todo tipo de decoración.Y… finalmente, Liam estaba en brazos de su abuelo Noah, mientras su otro abuelo, Anthony, le arreglaba la flor, en el bolsillo de su chaqueta.—Dime Liam… ¿Quién es tu preferido? —Preguntó Anthony mie







