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C105: Adaptando al cambio

Penulis: Liliana Gómez
last update Tanggal publikasi: 2026-09-03 21:36:59

El desayuno estaba servido en la mesa del comedor, pero yo apenas podía concentrarme en la comida. Mis dedos jugaban con el borde de la taza de café, sin atreverme a beber. Todo se sentía diferente ahora. Las paredes del penthouse, el olor a bergamota, la presencia de Maximilian al otro lado de la mesa. Todo estaba igual, pero yo ya no era la misma.

Sabía la verdad. Había visto el recuerdo. Había sentido su mano en la mía, su voz rota diciéndome que no me fuera, las lágrimas en sus ojos ante la
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  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C151: Resultados inesperados

    ••Narra Vienna••Habían pasado cinco días desde el atentado y por fin le darían el alta a Maximilian esta tarde. Cinco días de paz. Cinco días de recuperación. Cinco días en los que el mundo parecía haber dejado de conspirar contra nosotros. Theodore no estaba en el panorama. O al menos, ya no he sabido nada de él más que el hecho de que está siendo buscado por la policía por rapto y por nuestro abogados ya que tampoco ha firmado el divorcio. Mis padres estaban en prisión preventiva, enfrentando cargos que los mantendrían encerrados por años. Pietro había desaparecido de la esfera pública, y la empresa King estaba en manos de Maximilian, quien la dirigía desde el penthouse con la ayuda de Elliot y un equipo de abogados.Todo estaba tomando forma. Tanta forma que me daba miedo. La última vez que me relajé así, terminé secuestrada. Alessya insistió a acompañarme al hospital. Se supone que íbamos por Maximilian, pero primero haría algo más. Algo que he estado retrasando. —¿Estás segu

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C150: Me convertiré en el más poderoso

    ••Narra Vienna••El hospital estaba más concurrido de lo habitual.Lo noté desde que el coche de Elliot se detuvo frente a la entrada principal. Había más policías de lo normal, más periodistas, más cámaras. Incluso más que ayer, si eso era posible. Aunque había algo diferente. Los periodistas murmuraban entre si. El ambiente lucia… agitado. —¿Qué está pasando? —pregunté, mirando por la ventanilla.—No lo sé, señorita Harlow —respondió el guardaespaldas que Elliot me había asignado—. Pero creo que lo mejor será que entre por la puerta trasera. El señor King ha insistido en que evitemos cualquier exposición innecesaria.Asentí, aunque algo en mi interior me decía que debía averiguar qué ocurría. Los periodistas no se agolpaban frente a un hospital por casualidad. Algo grande estaba pasando.El chófer comenzó a dar reversa. ¿Y si Maximilian había….? Negué con la cabeza, considerando ese escenario imposible. Con la ventanilla abajo, podía escuchar mejor los murmullos. —Se han decla

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C149: Decisión mala y peor

    —¿Por qué nos traen aquí? —gritó una voz femenina desde el pasillo—. ¿Saben quiénes somos? ¿Por qué nos traen al hospital? —Calma, cariño. Tal vez quieran verificar que estamos bien después de aquella explosión —habló la voz masculina. Se escuchaban cada vez más cerca. Me mantuve en la camilla de hospital pacientemente, esperando que llegarán. Una vez que sus sombras aparecieron reflejadas en la puerta, dejé el libro que estaba leyendo sobre la mesita a mi lado. Dos figuras entraron, resistiéndose a los hombres que los traían a empujones. Tenían las manos atadas con cuerda y la ropa sucia. Vivianne Harlow llevaba su cabello castaño desordenado y le faltaba un tacón. Severus tenía la cara y el traje de imitación cubierto de tierra. Sonreí al notar que el sitio donde los escondió Elliot desde el día de ayer, no fue nada agradable para ellos. Después de casi matarme y secuestrar a su hija, lo mínimo que merecían era pasar una mala noche. Ambos agrandaron los ojos al verme.

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C148: Fuera de juego

    ••Narra Maximilian•• El hospital era un lugar que odiaba con todo mi ser. Las paredes blancas, el olor a antiséptico, el pitido constante de las máquinas... todo me recordaba a la debilidad. A la impotencia. A la muerte. Pero lo que más odiaba era estar lejos de Vienna. No quería que durmiera en el hospital, mucho menos porque en este lugar podría pasar cualquier cosa. Estaba expuesta. En la propiedad de Kingston estaría protegida, resguardada. Sabía que Elliot la protegería. Pero eso no hacía que la distancia doliera menos. Cada minuto que pasaba sin verla, sin escuchar su voz, sin sentir su mano en la mía, era una tortura. —Señor King —La voz de uno de mis hombres me sacó de mis pensamientos—. Tenemos noticias. Me incorporé ligeramente en la cama, ignorando el dolor en mi abdomen. Los puntos llevaban ardiéndome todo el día, pero sabía que solo era parte de la recuperación. No era la primera vez que me agarraban pjntod en el torso. —¿De Vienna? —No, señor. De Theodore. El n

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C147: Trauma a la vista

    La casa era un laberinto de habitaciones y pasillos, cada uno más impresionante que el anterior. Aunque claro, no se comparaba con el pethouse de Maximilian. Aún seguía dimensionado lo grande que podría ser. Bianca me guio por la biblioteca, la sala de cine, el jardín interior. Hablaba poco, pero sus ojos lo decían todo. Había algo en ella que me resultaba familiar. Una tristeza. Una pérdida. Algo que no sabía nombrar, pero que juraba que en algún momento llegué a sentir. —¿Estás cansada? Podemos detenernos —Sus ojos bajaron rápidamente a mi bastón antes de volver a mi rostro. —Estoy bien. Podemos continuar. Y dime, ¿tú cómo llegaste aquí? —Cambié el tema rápidamente, ignorando el calambre en mi muñeca por afincar el bastón tanto tiempo—. ¿Cómo conociste a Elliot?Dejó de caminar, deteniéndose en medio del pasillo. No dijo ni una palabra. Sus dedos comenzaron a jugar con el ruedo del vestido. —¿Bianca? —Me detuve con unos pasos de diferencia, dándome cuenta de que no pensaba avan

  • EL REGRESO DEL CEO: RECLAMADA POR MI CUÑADO    C146: Excusa deseperada

    ••Narra Vienna•• La casa de Elliot Kingston era un reflejo de su personalidad: fría, ordenada, impecable. Pero también había algo en ella que me resultaba extrañamente acogedor. Había zonas con flores bien cuidadas y retratos que no parecían ser escogidos por él. Si miraba a un lado, no había nada rescatables más que paredes blancas y vacías. Pero del otro, había libros y colores. —Bienvenida —Su voz me regresó a la realidad, provocando que dejara de ver las diferencias del hogar—. Te ofreceré todas las comodidades que me pueda permitir. Siéntete como en tu casa… hasta que Maximilian salga del hospital. Lo último fue agregado rápidamente. Se notaba que no era un hombre que le gustará compartir con personas, mucho menos qué se acercarán a su espacio personal, pero había hecho una excepción por Maximilian. No sabía cómo había nacido esta rara… sociedad. Pero recordaba que él estuvo en el hospital en el que estaba internada, manteniéndose a la distancia mientras me recuperaba d

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