INICIAR SESIÓNALFA VORN:
Me quedé mirando al espía postrado delante de mí, incapaz de asimilar del todo lo que estaba escuchando. Lo que decía desafiaba la lógica. La manada Nox Venators siempre había sido un ejemplo de fuerza inquebrantable, conocida por su lealtad absoluta al Alfa de Alfas, Kieran Theron. Sin embargo, un detalle captó mi atención que no podía pasar por alto mientras el espía continuaba hablando.
CLARIS: La luna llena reinaba en el cielo, brillante y serena, como si la misma Diosa la hubiese colocado allí para bendecir la noche más importante de nuestras vidas. Los vientos del bosque susurraban con suavidad alrededor del altar de piedra que se alzaba en medio del círculo sagrado; un lugar que generaciones de alfas habían consagrado como el núcleo espiritual de la manada. Hoy, ese altar sería el testigo de algo más que un rito. Hoy sería el inicio de un nuevo capítulo. Mi corazón palpitaba con fuerza, por la emoción que cargaba el momento. Sentí la mirada protectora de Kieran sobre mí, su energía envolvente a pesar de que estábamos a metros de distancia. Él, imponente en su forma humana, ya esperaba en el centro del círculo, vestido con prendas simples, pero que llevaban la fuerza de un alfa. Cada miembro de
KIERAN:Con el triunfo, todos estábamos eufóricos; aquella amenaza de siglos había llegado a su fin. Y lo mejor de todo, mi poder carmesí había desaparecido junto con su dueño. Ahora, solo quedaba el divino de mi madre. El vientre de mi Luna estaba muy abultado, al igual que el de su hermana Clara, quien estaba tan feliz que no se separaba de Fenris. Las abogadas se las había dado al humano Ragnar para que trabajara con ellas; no recordaban nada de lo sucedido.Para nuestra sorpresa, apareció una nueva pareja destinada para Gael. Era una enfermera humana, pero él estaba tan feliz porque ella no lo rechazó al saber que era un licántropo. Ella había decidido trabajar junto a él en la clínica de la manada, y parecía que Gael se había transformado en una persona completamente distinta.La nana Elmira ya no vivía conmigo; se había mudado con Marcu
KIERAN:Al escuchar el grito desgarrador de mi Luna, giré la cabeza con un instinto que nació del pecho y se extendió por todo mi ser. Lo que vi me dejó paralizado, como si el tiempo se hubiera congelado a mi alrededor. Mis gemelos, tan pequeños y valientes, habían escapado del refugio seguro y acudido al llamado de Claris, guiados por un vínculo profundo que ni siquiera la guerra podía romper. Pero lo que realmente me llenó de asombro y temor fue lo que vi en ella: desde el vientre de mi Luna emergía la forma luminosa del cachorro todavía en su interior, su energía trazando un puente entre vida y eternidad, una fuerza pura y sin mancha.Crimsonox lo vio también, y su risa resonó cruel en medio del caos. El aire alrededor tembló con su poderosa carcajada, intoxicada de maldad. Lo supe entonces, como un instinto arraigado en mi alma: quería reclamarlos, qu
CLARIS:Había logrado retener al dios Zhaeryon y obligarlo a proteger a nuestros cachorros. Mi loba, Lúmina, había bloqueado a Isolda y dejado el control en su loba, Atenea. Ella sabía lo que tenía que hacer. Yo era Claris, la Luna de la manada Nox Venators, y no iba a permitir que el enemigo sacrificara a mi Alfa ni a mis cachorros. Hoy se definiría todo: o vivíamos todos, o moríamos luchando.Las llamas carmesí de Crimsonox iluminaban el cielo, llenándolo de sombras y fuego que parecían devorar el mundo. Rodeada de aquella energía infernal, sentía la fuerza de mi loba, Lúmina, vibrar dentro de mí, como un rugido que podía sacudir las montañas. Mi conexión con Kieran ardía en mi pecho, un lazo tan fuerte que nada podría romper. Pero sabía que él estaba allá afuera, luchando desesperadamente por llegar a nu
KIERAN:Después de organizar la manada de los lobos del norte y anunciar a Vikra como su Alfa, regresaba con los míos despacio, sintiendo la tierra debajo de mis patas caliente.—Fenris, ¿lo sientes también? —pregunté preocupado, sintiendo que estaba emergiendo el dueño del poder carmesí: Crimsonox—. Corramos, está saliendo por la colina de la luna. Dejé a Claris allá.—¡Corramos! ¡Clara e Isolda iban para allá! ¡Quiere atraparlas! —convertidos en lobos, corrimos.—¡Cuidado, Kieran! —gritó Atka en mi mente justo antes de caer en una trampa de Sarah y las brujas—. ¡Quieren impedirnos que vayamos a unirnos con ellas! ¡Es una trampa!Atka tenía razón. Las brujas habían robado tiempo, espacio y sombra para sellar el camino que llevaba a la colina de la luna. Me levanté
CLARIS:Kieran soltó un gruñido bajo que no escondía lo mucho que le disgustaba la solución, pero no insistió. Sabía que, incluso en su reprimida disconformidad, había lógica en mis palabras. Y todavía no habíamos enfrentado a Crimsonox, ni a Sarah. ¿Dónde estarían y qué estaban tramando? No habían venido junto con los demás lobos, que, por suerte, Ragnar nos ayudó a controlar adormeciéndolos con dardos. Mi instinto me decía que estaban al acecho. ¿Cuándo atacarían? El libro de las sombras anunciaba casi un apocalipsis. ¿Qué iba a hacer entonces? ¿Y qué querría decir ese enigma?:"El sello sobre la Sombra Primigenia solo se mantiene con la pureza de la sangre Theron. Si esta se impurece o se debilita, el sello se romperá y el caos iniciará su regreso…”







