Home / Hombre lobo / EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER / 2. LA BÚSQUEDA DEL ALFA

Share

2. LA BÚSQUEDA DEL ALFA

Author: Bris
last update Petsa ng paglalathala: 2026-03-02 21:32:07

REYNOLDS:

 Los gruñidos me rodeaban de nuevo, exigentes y amenazantes. Era el heredero designado de nuestra manada, pero no estaba seguro de si podría asumir el poder. Las leyes de nuestros ancestros decretaban que mi verdadera fuerza sólo despertaría al encontrar a mi Luna. Sin embargo, tras muchas búsquedas, no la había encontrado en ninguna de las manadas. Así que, aunque no me gustara, solo me quedaba buscar entre los humanos.

 La búsqueda había sido interminable; tenía que estar en lo correcto. Recientemente, creí sentir su presencia en este lugar. Mis instintos no podían traicionarme. Debía encontrarla antes de la próxima luna roja. Cerré los ojos y recordé la última conversación con mi padre en la cueva ancestral. Él, con su figura imponente destacando en la penumbra, me observaba.

—Reynolds —dijo al verme—. El tiempo se te agota. Necesitas no solo encontrar a tu luna, sino tener un heredero. 

 No era solo una observación; era una advertencia vinculada a su miedo por el fin de nuestro linaje. Nuestra familia siempre había estado en la cima de la manada, con parejas de lobas poderosas. Pero la mía no era así, y todos estaban desconcertados. Años tras año, muchas jóvenes lobas alcanzaban la mayoría de edad, pero ninguna era mi mitad.

—Lo sé, padre —respondí, avergonzado. La había buscado sin éxito, incluso entre otros seres sobrenaturales.

—Te llamé porque te falta un lugar donde buscar —dijo, señalando una esquina en la pared—. Debes buscar a tu pareja ahí. La próxima luna sangrienta está a la vuelta de la esquina. Si no la encuentras antes, otro puede reclamar tu lugar.

 Maldije en mi interior. No podía tener tan mala suerte. Mi Luna no debía ser una debilucha humana, pero sabía que solo podría ser un alfa poderoso si me unía a ella para la eternidad sin importar que lo fuera. Odiaba las ciudades de los humanos, pero era el último lugar que no había explorado.

—No entiendo cómo a los demás les resulta tan fácil. ¿Por qué no puedo simplemente sentirla? —miré los símbolos en las paredes, iluminados por las antorchas. Representaban cada dominio de las especies, pero mi pareja seguía ausente. —Padre, el mundo de los humanos es extenso.

—Las parejas humanas de los licántropos suelen nacer en poblados y ciudades cercanas al bosque —replicó mi padre, recorriendo la pared con los ojos cerrados hasta detenerse en uno de los símbolos. —Empieza por aquí y vigila los alrededores del bosque central.

 No repliqué, no podía hacerlo. Sin importar quien fuera mi pareja, debía encontrarla para que todo mi poder se desatara y poder enfrentar a todo el que retara por el puesto de alfa. Habían pasado muchos días desde que recorría esta ciudad, no era particularmente grande, con un frondoso bosque en el centro al que recorría cada día en el auto. Tenía que encontrarla antes de la próxima luna roja. 
 Hoy me había retrasado más d elo normal haciendo negocios para no perder el tiempo. Justo cuando cruzábamos frente a una esquina del bosque un olor embriagador llenó mis fosas nasales. 

—¡DETENTE! —ordené con urgencia.

—¿Qué ocurre, mi Alfa? —mi futuro beta me preguntó, pero no tuve tiempo para explicarle. Salí disparado del auto, siguiendo un olor inconfundible que llegaba a mis fosas nasales.

—¡Es ella! —rugía mi lobo dentro de mí—. ¡DAME EL MALDITO CONTROL O LA PERDEREMOS!

Mi corazón latía con fuerza. Tenía que ser ella, nunca antes había sentido ese olor que me hacía perder la razón y querer correr hacia ella.  Sin tiempo que perder, cedí el control a mi lobo. Tenía que ser ella y él era el más indicado para rastrearla. 

—¿Dónde estás? —Avancé olfateando; había demasiadas fragancias humanas. Y entonces la vi a lo lejos, caminando por un sendero oscuro. Pero no era el único que la perseguía. Corrí con todas mis fuerzas, deshaciéndome de un zarpazo que pretendía hacerle daño.

—¡Es ella! —dijo mi lobo, justo cuando ella comenzó a correr desesperada. Era evidente que había percibido que la seguían. 

 Aunque casi la alcanzamos, reduje mi velocidad hasta la normal de los humanos. No queríamos asustarla, pero tampoco perderla. Estuvo a punto de caer; la atrapé antes de que se desplomara. Ella gritó aterrada.
—¡SUÉLTAME! ¡SUÉLTAME! —mientras pataleaba en mis brazos. Era tan liviana, tan frágil, tan hermosa. ¿Cómo podría ser mi Luna? 

 La solté con delicadeza no queriendo lastimarla. Retrocedió, mirándome aterrorizada. Permanecí quieto, pero aún necesitaba asegurarme. Detrás de mí, mi beta emitió un gruñido al escuchar aullidos lejanos. Pero en ese momento, solo existíamos ella y yo; dos almas perdidas encontrándose en la inmensidad del bosque, rodeados por lobos salvajes y seres sobrenaturales. Ella retrocedió lentamente y estuvo a punto de caer de nuevo, pero la atrapé.

—¿Estás bien? —pregunté, conteniendo el rugido de posesión y advertencia que mi lobo Ragnar estuvo a punto de soltar.

 Me alejé, no quería que pensara que era un abusador. Podía escuchar los latidos acelerados de su corazón; su olor, el de mi pareja, no se me escapó. Mi lobo gruñó de alegría al encontrarla, aunque fuera humana. Quiso tomarla de inmediato, pero lo impedí.

—Reynolds  —escuché a mi futuro beta Simon en mi mente—. Estamos rodeados. Todos ellos andan detrás de tu Luna. Tómala y vámonos.
—No quiero que me odie —contesté sin dejar de mirarla y olfatearla —. Recuerda que no tengo tanto tiempo, ella debe aceptarme para que todo fluya mejor entre nosotros, dejarse marcar  y darme un heredero. 
—No estás pensando bien, vas a entrar en celo. Márcala primero y después la enamoras —sugirió Simón mirando hacia la maleza. —Puedes borrar sus memorias. Si te unes a ella, todos tus poderes se liberarán. Tiene que ser ya, antes que la marque otro. 

 Tenía razón, pero en verdad quería hacer las cosas bien. Agudicé los sentidos, cediendo el control de nuevo a Ragnar, mi lobo. Seres sobrenaturales y lobos salvajes asomaban entre las sombras, observando nuestro encuentro. No podía permitir que le hicieran daño; debía protegerla. En un instante, que bajó la cabeza, desaparecí a toda velocidad para ahuyentar a los atrevidos.

—No puedo permitir perderla ni asustarla ahora que la encontré —respondí al gruñido de mi lobo. 

 Aunque no estaba de acuerdo, porque su instinto salvaje le exigía atraparla y hacerla nuestra. Mi parte humana y racional me advertía que si lo hacía ella me odiaría. Cualquier duda previa se desvaneció, reemplazada por una firme resolución. ¡Ella era mía, solo mía!, y no dejaría que nada ni nadie interfiriera en lo que el destino había escrito para nosotros. 

 Después de ahuyentar a todos, no volví a aparecer; la seguí despacio hasta que la vi detenerse frente a una pareja.

—Simon, ¿estás viendo lo mismo que yo? —pregunté a mi beta, detenido a mi lado en la orilla del bosque.

—Eso explica por qué no la encontraste antes. Ellos se te adelantaron y la ocultaron —contestó Simón mientras nos acercábamos lentamente para escuchar lo que decían.

 El descarado no tenía suficiente con haberse acercado a mi pareja; se había  comprometido con ella y ahora pretendía hechizarla.

—Ella es… —susurró Simon, señalando a la joven vestida de blanco que acompañaba al llamado Alfredo—. Se parece mucho.

—No lo sé, pero debemos alejarla de él —guardé silencio, concentrándome. Se llamaba Alaya, bonito nombre. —Espera, ¿qué dijo el condenado? ¿Quedarse en la casa de mi Luna? ¡Ni hablar!

 Sin poder contenerme, Ragnar soltó un gruñido que hizo saltar a Alaya y a sus acompañantes. ¿Me escucharía? Eso no era normal; no la había marcado. ¿Cómo podía escucharme? ¡Era una humana!

  

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER   140. EPÍLOGO: UN FINAL FELIZ

    ALAYA: Reynolds tomó al bebé y se asomó a la ventana. Soltó un fuerte aullido anunciando la llegada del heredero. Un aullido resonó desde afuera. Luego otro. Y otro. Toda la manada estaba aullando, celebrando el nacimiento de su futuro Alfa. Podía sentir su alegría a través de los lazos que nos conectaban a todos, cada corazón latiendo con emoción y esperanza renovada. —¿Cómo lo llamaremos? —pregunté mirando a Reynolds. Mi Alfa contempló a nuestro hijo con expresión seria, pensando cuidadosamente. El nombre de un Alfa era importante, definía su destino tanto como su sangre. —Aiden —dijo finalmente—. Significa "pequeño fuego" en el idioma antiguo. Porque lleva el fuego del poder ancestral en sus venas, pero también la luz esmeralda del Elyndor. Es fuego y magia combinados. —Aiden —repetí probando el nombre—. Es perfecto. —Me gusta —dijo papá tomando el bebé de los brazos de mi Alfa. —Le enseñaré bien a ser un lobo poderoso. Lo miré sin decir nada. Cristín tenía razón, papá no

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER   139. LA LLEGADA DEL BEBÉ

    ALAYA:Seis meses habían pasado desde aquella noche bajo la luna sangrienta. Seis meses desde que la diosa luna nos bendijo a todos con su presencia. Seis meses desde que me convertí oficialmente en la Luna de esta manada. La boda había sido tres semanas después de la batalla, una celebración íntima pero hermosa. No necesitábamos la pompa de una ceremonia tradicional después de haber sido bendecidos por la propia diosa. Pero la manada insistió en festejar nuestra unión con música, comida y baile que duró tres días completos. Cristín, recién convertida en loba y aún aprendiendo a controlar sus transformaciones, había sido mi dama de honor. Simón había estado al lado de Reynolds como su Beta, con el orgullo brillando en sus ojos. Recordaba ese día con cariño. El vestido blanco que había elegido, esta vez sin manchas de sangre ni tierra. Las flores que decoraban todo el territorio, algunas creadas por mí con mi poder Elyndor, otras cultivadas con amor por las lobas de la manada. El m

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER   138. LA SENTENCIA DE LA DIOSA LUNA

    REYNOLDS: Levanté mi cabeza hacia el cielo, mientras sentía lágrimas correr por mis mejillas sin poder controlarlas. La diosa luna en persona, manifestándose en nuestra ceremonia. Algo que sólo sucedía una vez cada mil años, según las leyendas.—"Reynolds, mi Alfa elegido. Alaya, mi Luna destinada. Vuestra unión no es convencional, pero es correcta. Rompisteis las reglas de los hombres, pero seguisteis las leyes del corazón. Y eso es lo que más valoro." La luz que nos envolvía comenzó a cambiar. Podía ver dentro de ella imágenes, recuerdos. El momento en que vi a Alaya por primera vez. Cuando la marqué. Cuando unimos nuestra sangre en secreto. Cuando descubrimos que estaba embarazada. Cuando ella se transformó en Licandor por primera vez. Cada momento importante de nuestra historia juntos se desplegaba en la luz como una película viviente que toda la manada podía ver.—"Vuestra sangre ya está unida" —continuó la voz de la diosa—. "Vuestros destinos ya están entrelazados. Vuestras al

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER   137. LA CEREMONIA

    REYNOLDS:Ante mi amenaza, los enemigos que no habían sido vencidos dejaron caer sus armas y volvieron a transformarse en humanos cayendo de rodillas con las cabezas inclinadas en sumisión ante mí. Algunos habían intentado escapar. Pero fue inútil, mis guerreros los atraparon en cuestión de minutos. La lucha había durado poco y habíamos salido vencedores. Los aullidos de victoria resonaron por todo el territorio. Miré hacia el cielo, la luna sangrienta estaba alcanzando su cenit. Busqué a Arix, lo vi avanzar con una de aquellas vasijas que utilizaba para encerrar a los brujos y lo supe. Había atrapado a Mara.—Tenemos que apurarnos, mi Alfa, o perderemos la luna sangrienta —dijo Simón apareciendo a mi lado con algunas heridas—. Mira a quién vencí. Arix, creo que está hechizado. Miré al lobo negro con la cabeza gacha. ¿Roger? Eso fue inesperado, creía que me había traicionado de verdad. Arix lo golpeó en la cabeza con su bastón y al momento sus ojos se tornaron dorados.—¿Reynolds,

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER   136. LA BATALLA CONTINÚA

    REYNOLDS:Miré a mi Luna que había tomado el control de su loba Elara, rodeada de una energía verde, y lo supe. No tenía que ayudarla. Yo tenía mi propia presa. Busqué a Lirión, que retrocedía confundido, su expresión de triunfo reemplazada por shock y luego por furia pura.—¡TÚ! —rugió Lirión transformándose en su lobo negro—. ¡Sabías que veníamos! ¡Nos tendiste una trampa!—Siempre fuiste tonto, Lirión. Lo eras de niño, lo seguiste siendo de joven por creer que mi padre te elegiría sobre mí, su hijo. Pero sobre todo, por no aceptar que soy más fuerte que tú. ¿Creías que no sabría lo que planeabas? —hablaba sin dejar de avanzar transformado en Ragnar—. Tu patético plan da pena. ¿Cómo pudiste dejarte engañar por esa tonta bruja? Te atreviste a desear lo que no te pertenece. Ahora vas a pagar por cada vida que tomaste en tu ataque anterior. Vas a pagar por la muerte de mi padre.Cedí el control a Ragnar. Mi lobo emergió amenazante bajo la luz de la luna que comenzaba a volverse sangrie

  • EMBARAZADA DEL ALFA SIN SABER    135. EL INICIO DE LA GRAN BATALLA

    REYNOLDS:Ragnar los sintió antes de que se hicieran visibles. Elara gruñó a mi lado lista, reprimiendo el susto en ella. La daga de obsidiana en mi mano parecía haber cortado mi mano y la de mi Luna, pero no era así. La sangre que goteaba era solo mía. La bruja Mara apareció justo en ese momento levitando en el centro y lanzó un conjuro hacia Simón que soltó un aullido agudo paralizando a todos con la ayuda de Arix. Teníamos poco tiempo antes de que apareciera la luna sangrienta.La risa estridente de la bruja se dejó escuchar junto a los aullidos de victoria de los lobos que los acompañaban. Era impresionante ver a los doscientos guerreros emergiendo de todas direcciones entre los árboles. El bosque que rodeaba la colina de la luna se había convertido en una marea de enemigos que nos rodeaban completamente. Lograba verlos a todos claramente bajo la luz carmesí de la luna sangrienta y el brillo dorado de las flores que Alaya había creado.Lirión estaba al frente, su sonrisa arrogante

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status