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3. EL NUEVO JEFE

Penulis: Bris
last update Tanggal publikasi: 2026-03-02 21:32:32

ALAYA:

Dormí toda la noche intranquila, a pesar de lo cansada que estaba. Cuando la alarma sonó, me pareció que me había acabado de dormir. Recordando todo el trabajo que tenía que hacer, me levanté arrastrando los pies hasta el baño. Abrí el grifo del agua y, para mi asombro, salió agua caliente.  

—Buen inicio de día —murmuré, mirando mis ojeras en el espejo.  

 Luego de un baño caliente, me puse mi elegante juego de sayas y salí a tiempo para tomar el autobús. No volvería a tomar el sendero del bosque jamás. Sin embargo, no pude dejar de mirar hacia allá con la esperanza de volver a ver a aquel extraño, sin resultados.  

El ambiente en la oficina era extraño, rígido y escalofriante. Miré a mi amiga sentada frente a su computadora.  

—Estrenamos nuevo jefe hoy —susurró, mirando asustada alrededor—. Tenemos una reunión en un rato.  

 No podía creerlo. Ahora que ya casi había convencido al viejo jefe de mi ascenso con mi trabajo, tenía que empezar de nuevo. ¡Diantres! Decepcionada, me dejé caer en mi silla a la espera de que avisaran. Cuando la hora llegó, todos nos reunimos en la sala de reuniones. Como siempre, estaba relegada a lo último.  

 La puerta se abrió a las ocho en punto, dejando pasar al nuevo jefe. Mi corazón se saltó un latido al verlo. Era un hombre de porte imponente, con una mirada que parecía atravesar cada rincón de la sala. Mi pulso se aceleró cuando, por unos segundos, se detuvo en mí. Di un respingo; su presencia me recordaba al extraño de la noche anterior que había visto en el bosque.  

 Quise sacudirme esa sensación, pero todo fue inútil; lo miraba furtivamente una y otra vez para asegurarme de si era el mismo. Mis manos sudorosas se aferraron a la carpeta de documentos mientras bajaba la cabeza, queriendo pasar inadvertida. Pero su mirada se detenía casualmente sobre mí a cada rato, y no pude evitar recordar aquellos ojos dorados, casi hipnóticos, que parecían acercarse cada vez más a mí en la noche, aunque estos eran negros.  

 Me estremecí al encontrarme con su mirada y volví a sentir la misma sensación de anoche: yo era una presa y mi jefe, el depredador que me perseguía.  

 Trataba de concentrarme en lo que decían, en los números y gráficos que desfilaban en la pantalla, sin resultados. Al mismo tiempo, mi mente divagaba hacia el impresionante hombre de anoche, sin que pudiera impedirlo, lo comparaba con mi apuesto jefe.  

—Alaya… —me llamó el nuevo jefe, haciendo que saltara asustada, sacándome bruscamente de mis pensamientos. ¿Me había llamado? —¿Tienes alguna propuesta para el proyecto que estamos discutiendo?  

—¿Yo..? —balbuceé, tratando de recomponerme—. Sí, claro, tengo algunas ideas…  

Todos se giraron para verme sorprendidos. Mi nombre no se escuchaba en tales reuniones. Yo estaba sentada en el rincón de los desconocidos, donde nadie mira. Me puse de pie, sintiendo cómo mi estómago saltaba.  

—Acérquese —me ordenó el nuevo jefe. Ni siquiera había escuchado cómo se llamaba. —Exponga la propuesta que vi en mi escritorio y que es casi sobre lo que vamos a trabajar.  

—¡Alaya! —Mi compañera más cercana me empujó al ver que no avanzaba. —Esta es tu oportunidad.  

 La carpeta de documentos parecía pesar más que nunca en mis manos. Los susurros y murmuraciones de mis compañeros me siguieron según avanzaba. Intenté centrarme en la presentación, pero mi mente me jugaba trucos. “No tengas miedo”, escuché de nuevo aquella voz en mi mente. “Todo estará bien”.  

 Con manos temblorosas, saqué mi presentación inconclusa y me dispuse a exponer lo que me sabía de memoria, pero que ahora escapaba de mi mente. Porque cada cifra, cada gráfico que veía, bajo la atenta mirada de mi nuevo jefe, parecía llevarme al bosque, a esa sensación de ser observada por algo más allá de la comprensión humana.  

—Esta…, esta propuesta trata sobre… —comencé, inhalando hondo, mientras la voz en mi cabeza me ordenaba que respirara. Lo hice y comencé: —Mi propuesta trata sobre la optimización de nuestras estrategias de marketing para el próximo trimestre. Considero que un enfoque más agresivo y directo puede…  

 Por el rabillo del ojo, vi a mi jefe siguiendo cada cosa que decía, y hasta me pareció que sonreía cuando mi mirada chocó con la suya. ¡Oh, por todos los cielos! Este hombre es increíblemente guapo y lo sabe. Las palabras, por un momento, se me atragantaron y tosí nerviosamente, hasta que un vaso de agua se presentó frente a mí. Mi mano rozó esos dedos largos y firmes que lo sostenían, y me electrocuté, dejándolo caer.  

—Perdón, perdón… estoy muy nerviosa, jefe —balbuceé e intenté agacharme a recoger el desastre mientras en mi mente me maldecía.  

—Deje eso como está y concéntrese en su propuesta —ordenó con voz firme, haciendo que me pusiera de pie de un golpe.  

 Lo miré por un momento; estábamos tan cerca que casi podía sentir su calor, tan similar a aquel que se había quedado en mi piel desde la noche anterior. Giré bruscamente hacia la pantalla y comencé a explicar todo lo que había desarrollado. No sabía explicarlo, una fuerza y valentía desconocida se habían apoderado de mí.  

 Mientras hablaba con una fluidez que no era mía, casi podía sentir los pasos de anoche persiguiéndome, la mano en mi cintura protegiéndome de la caída, pero sobre todo, su cabeza en mi cuello, olfateándome. Percibía la mirada de mi jefe clavada en mi espalda, y la idea de que algo estaba por suceder entre nosotros se colaba silenciosamente entre los presentes y me llenaba de terror.  

 El nuevo jefe seguía mirándome con esa intensidad que me hacía dudar si realmente prestaba atención a mis ideas o si en realidad, me miraba a mí, a la mujer.  

—Es muy interesante tu propuesta, Alaya. Pero necesitamos más que solo números —interrumpió, tomando de mis manos la carpeta—. Necesitamos más pasión, para que realmente atrape a nuestra audiencia. ¿Cómo planeas conseguir eso, Alaya?  

¿Cuándo pasamos a ser tan cercanos? ¿No se supone que debe llamarme señorita Alaya?  Acabamos de conocernos.

—¿Alaya, quieres que trabajemos sobre tu proyecto juntos? —Esta vez lo miré fijamente y no sé si fue mi imaginación, pero en el fondo de sus ojos vi una chispa dorada. ¡Cielos!  ¿Me estaría volviendo loca? 

Sentía que su mirada trazaba un vínculo invisible entre nosotros. La sensación se intensificó y, por un instante, sentí que era perseguida mientras escuchaba los aullidos de los lobos llamándome en mi mente.  

—… Quizás…, creo que podríamos incorporar historias de conexión emocional, experiencias que lleven a nuestros clientes a un mundo de fantasía donde la marca tenga un papel central… —me atreví a decir con más determinación de la que sentía.  

—Eso puede ser efectivo —el jefe se quedó en silencio, mirando mi mano sobre la carpeta y la rozó al desplazarla para leer lo que había debajo, haciendo que volviera a experimentar aquella corriente anterior—. Creo que tú y yo podemos sacar esta propuesta adelante.  

Retiré mi mano, tratando de no dar a entender nada, aunque mi rostro se había vuelto rojo. Todas las miradas interrogantes estaban depositadas en nosotros. Mi jefe seguía hablando conmigo con una naturalidad y cercanía que asombraba a todos, pero sobre todo a mí. ¿Por qué seguía tuteándome como si fuéramos viejos conocidos?

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Komen (1)
goodnovel comment avatar
Maria Crostwhaytt
proyecta muy interesante
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