LOGINOjala les siga gustando , gracias por seguir aquí🙏🏼🪞💔Espejo Roto.💔🪞
Ramiro se acomodó contra el respaldo.—El taller todavía existe.Damián levantó la cabeza.—¿Estás seguro?—Cambió de dueño hace años creo, pero conserva el mismo nombre. Diego reconoció el sello.—Entonces mañana vamos.—No podemos llegar acusando a nadie.—No dije que fuéramos a acusar.Ramiro lo miró fijamente.—Te conozco.Damián respiró hondo.—Vamos a preguntar por los registros y a intentar localizar al mecánico que trabajó en el vehículo. Nada más.El camarero se acercó.—¿Les traigo algo?Ramiro miró a Damián.—Dos cafés.Damián arqueó una ceja.—¿A esta hora?—Si seguimos encontrando cosas como estas, vamos a necesitarlos.Cuando el hombre se alejó, Damián volvió a mirar la carpeta.—¿Hay algo más?Ramiro cruzo las manos dudando.—Sí.Sacó una tercera hoja.Esta vez no pertenecía al taller, sino que era un comprobante interno de uno de los hoteles de Félix.Damián comenzó a leer.—¿Qué estoy viendo?—Otro pago.—¿A quién?Ramiro señaló el nombre comercial.Era el mismo talle
Damián entró al bar poco después de la medianoche y encontró a Ramiro esperándolo en una mesa apartada del fondo.El lugar estaba lejos del hotel y tenía la suficiente privacidad como para hablar sin que nadie prestara demasiada atención. A esa hora quedaban pocas mesas ocupadas, la música sonaba baja y un camarero recogía las copas de quienes empezaban a marcharse.Ramiro levantó la vista apenas lo vio acercarse y se tomó unos segundos para observar la pinta que traía su amigo: camisa impecable, cabello acomodado y suficiente perfume como para dejar claro que se había preparado antes de salir.Frunció el ceño.—Te arreglaste bastante para una reunión conmigo.Damián tomó asiento frente a él.—No empieces.Ramiro percibió el perfume cuando se inclinó sobre la mesa y una sonrisa apareció en su boca.—No iba a decir nada.—Mejor.—Aunque ahora tengo curiosidad por saber por qué parecés un modelo a punto de desfilar a la una de la mañana.Damián apoyó el celular sobre la mesa.—No vine a
Esa misma noche, Damián había regresado a la suite presidencial poco antes de las once.La habitación estaba vacía.Se quitó el saco, aflojó el cuello de la camisa y dejó el celular sobre la mesa. Después miró la cama, el baño y finalmente la puerta de entrada, como si Valentina pudiera aparecer solamente porque él la estaba esperando.Todavía no había vuelto.Damián intentó convencerse de que no tenía ninguna razón para preocuparse. Sabía que estaba en la clínica y que seguramente se había quedado más tiempo con Lorena.Aun así, revisó el reloj dos veces en menos de cinco minutos.La cerradura sonó cerca de medianoche.Damián levantó la cabeza.Valentina entró con el cansancio marcado en el rostro.—Buenas noches —dijo sin mirarlo.—Buenas noches.Dejó sus cosas sobre una silla y caminó directamente hacia el baño.—¿Cómo está Lorena? —preguntó él.Valentina se detuvo apenas.—Estable.—¿Y la fisioterapia?—Bien.No agregó nada más.Entró al baño y cerró la puerta con llave.Damián pe
Valentina cerró la computadora exactamente al mediodía y guardó los documentos que había estado revisando con Vivian.Trabajar en algo que realmente le gustaba había conseguido mantenerla ocupada durante toda la mañana y, por momentos, hasta había logrado olvidarse de los problemas que la esperaban fuera de aquellos números.No volvió a preguntar por Damián Santoro.Ni siquiera cuando lo vio atravesar a lo lejos uno de los pasillos del hotel, hablando con dos empleados mientras revisaba algo en el celular. Valentina bajó la mirada hacia la carpeta que llevaba entre las manos y siguió caminando como si él fuera apenas un adorno olvidado sobre un mueble. Solo le faltaba una buena capa de polvo para completar la imagen perfecta.Vivian, que caminaba a su lado, siguió la dirección de sus ojos.—¿Vas a seguir haciendo eso todo el día?Valentina no disminuyó el paso.—¿Hacer qué?—Fingir que no existe.—No estoy fingiendo. Para mí ya no existe ese imbecil.Vivian soltó una risa que no pudo
Valentina abrió los ojos unos minutos antes de que sonara la alarma.Durante un instante no recordó dónde estaba, hasta que reconoció el techo de la suite presidencial, la claridad de la mañana filtrándose entre las cortinas y, a su lado, la mitad de la cama que seguía exactamente igual que la noche anterior.Damián no había regresado.Pasó una mano sobre la almohada de él y comprobó que estaba intacta. Ni siquiera se había acostado un rato durante la madrugada.Retiró la mano enseguida, molesta consigo misma.¿Qué estaba haciendo?No tenía por qué comprobar dónde había dormido Damián Santoro.Se levantó y se obligó a concentrarse en lo que sí importaba. Ese día comenzaría oficialmente en contaduría y Vivian se incorporaría para ayudarla con la revisión de las operaciones recientes. Por la tarde, además, quería acompañar a Lorena durante su sesión de fisioterapia.Tenía suficientes cosas reales de las que ocuparse como para perder tiempo pensando en un matrimonio que no lo era.Se duc
El restaurante quedaba a pocas cuadras del hotel y, apenas llegaron, Damián entendió que no habían pasado desapercibidos.Dos periodistas esperaban cerca de la entrada y un tercero levantó el celular apenas los vio bajar del auto. No eran demasiados, pero alcanzaban para recordarle que, desde que había recuperado el Hotel Santoro y se había casado inesperadamente con la hija de Félix Arce, cualquier movimiento suyo podía despertar interés.Valentina también los vio.—Parece que nuestra luna de miel interesa bastante.Damián apoyó una mano en su cintura y acercó el rostro al suyo.—Entonces hagamos que valga la pena.—No te entusiasmes.Él sonrió y la acercó apenas un poco más antes de entrar con ella al restaurante.Ramiro ya estaba adentro y Vivian había llegado pocos minutos antes. Los cuatro ocuparon una mesa apartada, lejos del salón principal, aunque Damián tardó poco en darse cuenta de que dos personas ubicadas cerca de la barra levantaban el celular más veces de las necesarias







