LOGINHay puertas que se cierran para proteger secretos. Otras, para impedir que alguien llegue al corazón. Valentina Ríos jamás imaginó que el proyecto más importante de su carrera la llevaría a vivir bajo el mismo techo que Adrián Montenegro. Él es un empresario millonario, reservado, exigente y peligrosamente atractivo. Acostumbrado a que todos obedezcan sus órdenes, no está preparado para encontrarse con una arquitecta que se atreve a contradecirlo. Ella solo quiere restaurar una mansión frente al mar y demostrar que puede triunfar por sus propios méritos. Enamorarse de su cliente definitivamente no forma parte del contrato. Pero entre discusiones, encuentros inesperados a medianoche y miradas que duran más de lo permitido, la distancia profesional comienza a desaparecer. Adrián esconde heridas que nunca ha compartido con nadie. Valentina tiene sus propias razones para desconfiar del amor. Y cuanto más intentan mantenerse alejados, más difícil resulta ignorar lo que sienten. Él le entregó las llaves de su mansión, sin imaginar que ella encontraría el camino hacia la única puerta que había jurado mantener cerrada: la de su corazón.
View More—¿Cómo que los envió a mi oficina?Me levanté del sofá tan rápido que Adrián dejó de preparar el café.—Mi madre no quería tenerlos en casa después de que Ricardo fuera a buscarla —explicó Clara—. Pensó que contigo estarían más seguros.—Clara, mi oficina no es un depósito de pruebas.—Lo sé. Debió consultarte antes.Me pasé una mano por la frente.—¿Cuándo llegarán?—El mensajero confirmó la entrega ayer por la tarde.Miré el reloj. Eran poco más de las nueve.—Voy a comprobarlo.—Valentina, espera. Quiero que sepas que mi madre está dispuesta a declarar lo que recuerda.Aquello me hizo detenerme.—Eso es importante. Pero necesito que entienda que no podemos garantizarle qué ocurrirá después.—Se lo diré.Colgué y encontré a Adrián observándome.—¿Qué pasó?—La madre de Clara envió los documentos de Elena a mi oficina.Su expresión cambió.—Voy contigo.—Adrián…—No estoy intentando decidir por ti —aclaró—. Solo quiero acompañarte.Lo miré unos segundos.—Entonces termina de preparar
Ricardo quería comprar mi silencio.No con dinero, sino con la promesa de dejar de perseguirme.Leí el correo de mi abogada mientras Adrián terminaba de preparar el desayuno. Durante unos segundos consideré esperar hasta después del café para contárselo.Pero habíamos prometido no ocultarnos las cosas difíciles.—Ricardo quiere llegar a un acuerdo —dije.Adrián dejó la cafetera sobre la encimera.—¿Qué clase de acuerdo?—Retiraría sus acusaciones si renuncio a la restauración y firmo un compromiso de confidencialidad.Su expresión se endureció.—Quiere apartarte de la mansión.—Eso parece.—No tienes que aceptar.Me acerqué a la mesa.—Tampoco pienso rechazarlo sin hablar primero con mi abogada. Necesito saber exactamente qué implicaría firmar.Adrián respiró hondo.—Tienes razón.Lo miré con una sonrisa.—¿Acabas de darme la razón sin discutir?—Estoy intentando convertirme en un hombre soportable.Solté una carcajada.Se acercó y me rodeó la cintura.—Pero hay algo que quiero dejar
La fotografía de la agenda de Elena permanecía abierta en mi teléfono.Si Augusto descubre que los conservé, todo empeorará.Leí aquella frase hasta que dejó de parecer una simple advertencia y comenzó a sentirse como una amenaza.Clara me llamó antes de que pudiera responderle.—Valentina, ¿viste la fotografía?—Sí. ¿De dónde la sacó tu madre?—Guardó algunas copias cuando dejó de trabajar para Elena. Dice que temía que alguien las destruyera.Me senté al borde del sofá.—¿Por qué nunca acudió a las autoridades?—Porque no sabía si había ocurrido algún delito. Solo presenció discusiones y recibió instrucciones de conservar documentos.Aquella respuesta tenía sentido. Una sospecha no era una prueba, por mucho que nos inquietara.—Necesito hablar con ella —dije.—Está dispuesta. Pero primero quiero pedirte perdón.Cerré los ojos.—Clara…—Debí contarte que conocía a los Montenegro. No tenía derecho a decidir qué información podías manejar.Su sinceridad me desarmó.—Me dolió que me lo
Clara.Su nombre estaba escrito en el registro de visitantes, junto a una fecha que pertenecía a una historia que yo creía conocer.Miré a Gabriel, después a Adrián.—Tiene que haber un error.—Eso mismo pensé —respondió Gabriel—. Pero el registro es una copia del libro original.Adrián tomó el documento.—¿Tu amiga Clara?Asentí, aunque mi cabeza se negaba a aceptar aquella posibilidad.—Nos conocemos desde la universidad. Nunca me habló de tu familia.—¿Cuántos años tenía entonces? —preguntó Gabriel.Hice el cálculo mental.—Diecisiete.Adrián volvió a examinar la hoja.—Aquí solo aparece su nombre. No tenemos ninguna prueba de que sea la misma persona.Agradecí que lo dijera.—Voy a llamarla.Saqué el teléfono, pero Adrián cubrió suavemente mi mano con la suya.—Valentina, no tienes que hacerlo ahora.—Sí, tengo que hacerlo. Si hay una explicación, quiero escucharla de ella.Marqué.Clara respondió al cuarto tono.—¿Tan temprano? Espero que sea una emergencia romántica.Su voz fami












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.