FAZER LOGINBuenas noches .
En la habitación, Daniela retrocedió ligeramente.—Tu madre tuvo un accidente. Eso fue lo que pasó.Valentina negó.—No fue solamente eso. Hay algo más.—¿Qué querés que te diga? Daniela se pasó una mano por el pelo.—¡La verdad!El grito hizo que Vivian se sobresaltara.Sobre la cama, uno de los dedos de Lorena se movió ligeramente.Vivian lo vio.Se quedó observándolo, sorprendida, pero no dijo nada. Su amiga estaba demasiado alterada y no sabía siquiera si aquel movimiento significaba algo.Daniela soltó una risa nerviosa.—No sé qué te metieron en la cabeza.Valentina dio otro paso.—Yo te vi. Ahora sé que te vi.Daniela dejó de sonreír.—¿Qué cosa?Valentina señaló la almohada.—Hace años. Con una almohada en la mano.Vivian se quedó inmóvil mirando a Daniela.El rostro de Daniela perdió parte del color.—Estás confundiendo cosas.—Puede ser. Durante mucho tiempo pensé exactamente eso. Pensé que estaba cansada, que había entrado en un mal momento y que vos solamente estabas acomo
Valentina salió del ascensor junto a Vivian sin imaginar que, desde el hotel, Damián y Ramiro observaban lo que ocurría en la habitación de Lorena a través de las cámaras.Se había encontrado nuevamente con su amiga al terminar de trabajar y, casi sin pensarlo, le había pedido que la acompañara al hospital. Necesitaba ver a su madre. Después de la mañana que había tenido, sentarse un rato junto a Lorena siempre conseguía ordenarle un poco la cabeza, aunque esta vez llevaba dentro de la cartera aquel sobre sin remitente y una frase que no había dejado de perseguirla desde que lo abrió.Vivian caminaba a su lado más callada de lo habitual. Varias veces había estado a punto de confesarle que había llamado a Ramiro, pero todavía no encontraba la manera de hacerlo sin provocar exactamente lo que quería evitar: que Valentina se sintiera traicionada por otra persona más.Cuando llegaron al pasillo, Valentina disminuyó el paso.—¿Por qué está abierta la puerta?Vivian miró hacia la habitación
Ramiro se quedó mirando la pantalla sin pestañear.Daniela acababa de decirlo claramente.No había insinuado nada, no había hablado en metáforas ni había dejado lugar a interpretaciones.Había mandado a cortar los frenos del auto de Lorena.Damián mantuvo el celular contra la oreja y la vista fija en la habitación.—Guardia, siga esperando.—Señor Santoro, después de lo que acaba de decir...El guardia estaba en una pequeña habitación justo al lado.—Lo sé. No entre todavía, pero si toca a Lorena, intervenga de inmediato.—Entendido.Ramiro se acercó un poco más a la pantalla.—No puedo creer que esté diciendo todo esto sola.—Ella cree que Lorena está sola y como no puede responderle.— Ahora se siente segura. Que ganas de estar ahí.Damián de la rabia que sentía apretó los dientes.Daniela seguía junto a la cama, cada vez más metida en aquella conversación unilateral.La observó durante unos segundos y después dejó escapar una risa corta ..—Y después empezaste con los papeles.Danie
Damián no apartó la vista de la pantalla.Daniela seguía inclinada junto a la cama de Lorena, demasiado tranquila para alguien que acababa de pronunciar una frase semejante. Hablaba bajo, casi como si tuviera miedo de que hasta las paredes pudieran escucharla, pero el micrófono instalado en la habitación recogía cada palabra.Ramiro se acercó un poco más.—¿Está grabando?Damián señaló el sistema.—Todo.Del otro lado del teléfono, el guardia de seguridad aguardaba instrucciones fuera de la habitación.—Señor Santoro, ¿quiere que entre?Damián tardó un segundo en responder.La reacción natural era sacarla de allí inmediatamente, pero algo en la manera en que Daniela observaba a Lorena le decía que todavía no había terminado.—No entre. Quédese junto a la puerta y no permita que se acerque demasiado a mi suegra.—Entendido.Ramiro mantuvo los ojos fijos en la pantalla.—¿Desde cuándo hay cámaras ahí?—Desde que empezamos a encontrar demasiadas cosas alrededor de Lorena. No iba a dejar
Vivian esperó a que Valentina regresara a su oficina antes de sacar el celular. Había intentado convencerse de que podía guardar silencio, respetar la decisión de su amiga y esperar a que ella misma descubriera quién había dejado aquel sobre. Sin embargo, cuanto más pensaba en la frase escrita dentro, menos tranquila se quedaba. “Preguntale a la esposa de tu padre. Quizás ella pueda decirte qué pasó realmente.” No era una amenaza, pero ponía a Valentina en una posición difícil. Ahora ella necesitaba saber qué era lo que Daniela podía contarle y, al mismo tiempo, averiguar quién había escrito aquella nota. Alguien sabía algo. Y ese alguien había conseguido entrar al hotel, dejar un sobre a nombre de Valentina Arce y desaparecer sin que nadie supiera quién era. Vivian conocía demasiado bien a su amiga. Sabía que podía enfrentar casi cualquier cosa sola y que probablemente se enojaría si descubría que había contado lo ocurrido. Pero también sabía que una cosa era respetar su carác
Bianca estaba sentada en la cama con las piernas cruzadas y el celular apoyado sobre una almohada.Había cerrado la puerta del dormitorio porque no quería que nadie la interrumpiera. En la pantalla tenía abierto un WhatsApp que nadie más que ella conocía, registrado con otro chip y con un nombre que no le pertenecía.Damián Santoro su hermano.Bianca sonrió mientras releía los últimos mensajes.No creía que estuviera haciendo algo malo. Al contrario, estaba convencida de que solamente estaba ayudando a que dos personas que, según ella, deberían estar juntas dejaran de perder el tiempo.Alessandra Morán siempre le había encantado. Su música, su belleza y esa manera que tenía de transformarse apenas pisaba un escenario. Bianca la seguía desde hacía años y se consideraba una verdadera fan, aunque en realidad conocía mucho más a la artista que a la mujer.Sabía que Alessandra llevaba el apellido de sus padres biológicos, que en algunos conciertos levantaba los ojos hacia el cielo para ded







