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2. PRIMERA VIDA

Autor: Bris
last update Fecha de publicación: 2023-09-07 18:23:33

PRIMERA VIDA

La mirada de todos los dioses se posa sobre Mat, el dios creado, cargada de expectación. El secreto que guarda es algo que todos ansían descubrir. Sobre todo Thot, el dios de la sabiduría, que no puede comprender cómo un ser como Mat, un dios no nacido, ha podido realizar tal proeza que solo el gran creador Ra es capaz de hacer.

La sala está llena de un silencio expectante, cada uno de los dioses esperando que Mat revele su misterio. Pero Mat permanece en silencio, su rostro imperturbable bajo la intensa mirada de los dioses. Su silencio solo sirve para aumentar el misterio, haciendo que la curiosidad de los dioses crezca aún más.

Thot, en particular, parece tener dificultades para aceptar lo que ha ocurrido. Como dios de la sabiduría, siempre ha creído que todo tiene una explicación lógica. Pero lo que Mat ha hecho parece desafiar todas las leyes y reglas que él conoce.

Y mientras el misterio se profundiza, una pregunta persiste en la mente de todos: ¿Cómo pudo Mat, un dios no nacido, realizar una proeza que solo Ra, el gran creador, es capaz de hacer?

— Imposible es para mí responder a tal pregunta, poderoso Ra— declara Mat.

— ¿Por qué? Solo necesitas explicar cómo lo hiciste —insiste algo agraviado Thot.

— Lo cierto es, gran Ra, que no sé cómo ocurrió —sigue el dios creado Mat esquivando responder.

— ¿A qué te refieres con eso? —pregunta ahora el propio Ra.

— Simplemente... aconteció.

— Mat, necesito más detalles.

— Durante la lucha con Isfet, mi Luna, poseída por la diosa Isis, la tenía sujeta por el cuello. Yo, en la forma del Alfa Supremo junto a mi humano, buscaba evitar que cometiera un crimen. De alguna manera, emergí del cuerpo del Alfa Supremo en forma de lobo, dejando en él todos mis poderes.

— ¿Hiciste eso? — interroga Ra, notando el murmullo creciente entre los dioses.

— Así es, gran Ra. Luego, cuando yo mismo estaba a punto de cometer un error bajo mi ceguera, Isis abandonó el cuerpo de mi Luna y vino a persuadirme para que no lo hiciera. Ascendí con ella e Isfet en mi forma de dios Mat, dejando a mi humano abajo con todos mis poderes. — Mat culmina su relato, dirigiendo su mirada hacia Isis, quien se adelanta y realiza una reverencia solicitando la palabra.

— ¿Qué tienes que decir, Isis?

— Solo corroborar y dar fe de lo que Mat ha dicho. Yo misma presencié cómo sucedió. Creo que alguien muy poderoso debió haber intervenido, no Mat — un silencio se apodera de la sala mientras Ra aparta su mirada de Mat para recorrer a todos los dioses presentes. Comienza a sospechar que es verdad; solo un dios de gran poder podría haber hecho tal cosa. Thot se adelanta.

— Ra, no es que dude de la palabra de Isis. Pero tengo entendido que eso solo puede suceder si el dios permite que lo hagan — Ra vuelve a dirigir su mirada a Mat.

— Mat, ¿alguien se acercó a ti ofreciéndote ayuda?

La mirada de Ra se desplaza lentamente por la sala, estudiando cada rostro, cada expresión. Los dioses se miran entre sí, intercambiando miradas de sospecha y desconcierto. El aire en el gran salón se tensa, llenándose de una atmósfera de inquietud y desconfianza.

¿Quién entre ellos podría haber hecho tal cosa? ¿Quién poseía el poder y la audacia para realizar tal hazaña? ¿Y por qué? Las preguntas se multiplican, pero las respuestas parecen esquivas e insuficientes.

La tensión en la sala se hace casi palpable, como una cuerda tensada al límite, lista para romperse en cualquier momento. Los dioses, normalmente tan seguros y confiados, parecen incómodos y desconcertados, su inmortalidad no los protege de la incertidumbre y la sospecha.

Los murmullos llenan el aire, cada dios especulando en voz baja, tejiendo teorías y suposiciones. Pero a pesar de toda su sabiduría y conocimiento, no pueden llegar a una conclusión definitiva. El misterio que envuelve a Mat permanece intacto, su secreto aún sin descubrir.

La desconfianza crece con cada minuto que pasa, alimentada por la falta de respuestas. Los dioses comienzan a preguntarse si alguno de ellos podría ser responsable, si alguno de ellos podría haber traicionado su confianza.

Y en medio de todo esto, Ra permanece en silencio, su mirada intensa y pensativa. Sabe que debe llegar al fondo de este misterio, que debe descubrir la verdad. Pero por ahora, solo puede esperar y observar, mientras la tensión en el gran salón sigue creciendo.

Ra se quedó en silencio antes de ponerse de pie lentamente. Caminó con calma hacia dónde Mat estaba arrodillado y, sin previo aviso, le lanzó un rayo poderoso a la frente. Una nube de niebla se abrió delante de ellos y todas las memorias de Mat comenzaron a ser expuestas. Sin embargo, no vieron nada, ni a nadie que se acercara a Mat, solo a Isis. Ra volvió a su trono.

— Muy bien, Mat —dijo Ra—, veo que dices la verdad. Pero te pregunto una vez más, ¿no deseas quedarte aquí?

Mat, desconcertado por cómo pudo resistir el rayo de la verdad de Ra, miró a Isis. La diosa le sonrió levemente. También vio a la diosa Yat y a la diosa Ma'at. No sabía cómo lo habían logrado, pero entre las tres habían impedido que se revelara su secreto.

— Mi respuesta sigue siendo la misma, poderoso Ra —respondió Mat.

Ra asintió.

— Entonces deberás pasar por el ciclo de la vida, hasta que los lobos te reconozcan como su Alfa Supremo. Hasta que eso ocurra, no podrás regresar aquí. Deberás vivir el ciclo de vida y muerte de los lobos. Tu humano tendrá el derecho a decidir si quiere otra alma lobuna. Si acepta otra mitad, tú desaparecerás para siempre. ¿Estás seguro de que aún quieres hacer esto? —preguntó Ra nuevamente.

— Sí, estoy seguro, poderoso Ra —afirmó Mat.

Ra lo miró fijamente.

— ¿Tienes tanta fe en que tu humano te esperará una eternidad?

Mat asintió resueltamente.

— Sí, poderoso Ra. Horus me esperará eternamente, al igual que mi Luna —respondió.

Ra lo miró con incredulidad, no creía que un simple humano hiciera tal cosa. Luego se giró hacia Yat.

— Yat, ¿qué opinas de todo esto? — pregunta Ra, dirigiendo su mirada hacia la diosa.

Yat se mantiene en silencio por un momento antes de responder. Su rostro es una máscara de serenidad, pero sus ojos revelan una chispa de inquietud.

— Creo que Mat está diciendo la verdad, poderoso Ra. Su fe en su humano es fuerte y no hay duda en su corazón. Pero también creo que está tomando una decisión muy arriesgada. La vida de un lobo es dura y llena de desafíos, y no hay garantía de que su humano lo espere una eternidad — dice Yat, su voz llena de una sabiduría tranquila.

Ra asiente lentamente, considerando las palabras de Yat. Luego vuelve a mirar a Mat, sus ojos llenos de una mezcla de respeto y preocupación.

— Mat, tu decisión es valiente y admirable. Pero también es peligrosa. Estás arriesgando todo por la posibilidad de que tu humano te espere. Espero que tu fe en él esté bien fundada — dice Ra, su voz grave y llena de autoridad.

Mat asiente, su rostro decidido y lleno de determinación.

— Lo sé, poderoso Ra. Pero estoy dispuesto a correr ese riesgo. Mi fe en Horus es inquebrantable — responde Mat, su voz llena de convicción.

Ra asiente una vez más, aceptando la decisión de Mat. Luego se levanta de su trono, su figura imponente llenando el salón.

— Muy bien, Mat. Que así sea. Que los dioses te acompañen en tu viaje — declara Ra, su voz resonando en el gran salón. — Yat, cada vez que el humano te pida que le regreses a Mat, deberás ofrecerle otra mitad de lobo. Y si el humano la acepta, deberás otorgársela. Es una orden.

— Sí, poderoso Ra—. Responde Yat inclinándose.

— Ningún dios, tiene permiso para ayudar a Mat, en todos los años que realice el ciclo de la vida y muerte. Si alguien incumple, será castigado de la misma manera—. Sentencia Ra molesto, por no haber podido convencer a Mat, de que se quede.

—Poderoso Ra— se adelanta Thot—, ¿deberé borrar todas sus memorias? ¿Tendrá los poderes su humano?

— Permiso poderoso Ra— se adelanta el dios Sobek — mi descendiente, es el Beta del Alfa Supremo, no permitiré que corra peligro. Por eso pido que el humano siga con sus poderes.

— Está bien Sobek, es cierto que el Alfa Supremo, ha hecho un gran trabajo. No se puede quedar desvalido, se quedará con los poderes que le otorgó Mat, pero irán desapareciendo con el transcurrir del tiempo, hasta volverse un humano común. Sus hijos no heredarán la esencia lobuna hasta que Mat regrese, si lo hace algún día. Ningún dios deberá revelar a los lobos que si proclaman a Mat como Alfa Supremo, podrán hacerlo regresar. Si alguien se atreve a incumplir con eso, será castigado por mí directamente—. Dice en tono amenazante, levanta una mano y pasa una energía por todos los dioses—. Los he marcado, si alguien incumple, lo sabré yo mismo.

— Padre— se adelanta la diosa Ma’at—. Estoy de acuerdo que Mat cumpla ese castigo, pero me opongo a que le borren sus memorias y le quiten sus poderes.

— Yo también me opongo, poderoso Ra — se adelanta Yat.

— Creo poderoso Ra, que Mat debe mantener todos sus poderes, pero cada vez que renazca, tendrá que aprender a usarlos—.  Se adelanta Isis.

Ra mira a todos los dioses, que están visiblemente de acuerdo con ello. Él también lo está, no quiere dejarlo tan desvalido.

 — Muy bien Mat, mantendrás tus poderes de dios, pero no podrás emplearlos para crecer más rápido, y mucho menos para imponerte, lo harás para defenderte o defender a alguien que lo necesite. No podrás buscar a tu humano, aun cuando lo veas a tu lado, ni a tu familia. Debido a eso, tu humano podrá sentirte y tú a él. ¿Todavía quieres pasar por ello Mat?

— Sí, poderoso Ra, estoy decidido.

— Muy bien, a partir de este momento empieza tu castigo, si en algún momento te arrepientes, puedes pedir ser un dios—. Extiende su mano derecha hacia Mat, lo convierte en un espíritu de lobo común y lo desaparece. ¿A dónde lo habrá mandado Ra? ¿Cuál será la primera vida de Mat? Se preguntan todos.

Mat regresa a la realidad que lo rodea, al sentir cómo lo agarran por el cuello y sacude la cabeza. En ese instante, una loba majestuosa se acerca a él. Lo olfatea con curiosidad antes de tomarlo por el cuello y llevarlo a una cueva. Mientras gruñe ferozmente a los demás cachorros, Mat la reconoce como su madre loba.

La loba lo deposita junto a dos lobeznas pequeñas que comienzan a lamerlo con cariño. Sin embargo, Mat sigue confundido. Debería ser capaz de entenderlas, pero las palabras que pronuncian le resultan incomprensibles.

Decidido, se concentra en buscar en sus recuerdos el lenguaje lobuno. Mientras lo hace, se sumerge en un sueño intranquilo, su mente llena de preguntas sin respuesta. ¿Dónde estará? ¿Su humano y su luna estarán bien? ¿los podrá volver a ver en esta vida?

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Último capítulo

  • El Alfa Supremo   FIN

    No importa si conoces a esa persona desde que naciste o tan solo cinco minutos. Solo hace falta mirarse para reconocer a esa persona que amarás por el resto de tu vida, y tú eres la mía.—¿De veras?—Sí, tú eres la mujer que voy amar una eternidad. Porque como te dije, el amor es tan poderoso que escapa al control del tiempo y el espacio. Simplemente porque es algo que no puedes controlar, ni medir. —Pero me acabas de ver. No voy a negar que a mí me impresionan y me gustan tus ojos, bueno ji, ji, ji tu no estás nada mal ji, ji, ji. Pero no te amo, no todavía.—No importa, sé que llegarás a hacerlo tanto como yo.—Estás muy seguro de ti mismo. No me gustan las personas arrogantes.—No lo soy Isis, estoy diciendo lo que has provocado en mí tan solo con encontrarte.—¿Qué es lo que ves en mí que te hace decir eso?—Veo en ti la chica más hermosa por dentro y por fuera que he conocido. Me encanta decir tu nombre, la forma en que me miras, esa increíble sonrisa que tienes y ahora mismo el

  • El Alfa Supremo   EPÍLOGO.

    Han pasado algunos años desde que Mat, pasara su castigo. La manada volvieron a cambiarla para el norte, cerca del volcán para estar en la nieve. El calor de África, nunca llegaron a asimilarlo. Tefen el alfa de los Adjulé, con su luna Úrsula regresaron al desierto, han logrado salvar a su especie. Y ahora son una poderosa manada, al igual que Farid, Aziza y el Alfa de Alfas Haidar. Reorganizaron todos los hombres lobos y lograron convivir felizmente con otras especies. El brujo blanco Alex y Paul, junto a su hijo y nuera se pasan largas temporadas con ellos. Antonieta, la princesa dorada unicornio al fin logró establecer una buena relación con sus padres los Alfas Unicornios, y se pasa grandes temporadas con ellos, aprendiendo a ser como ellos. Siguen habitando en un lugar que encontraron en un hermoso bosque virgen para vivir. Princess heredó casi todas las características de la diosa Bastet, siendo un amor, que le permite tranquilizar a Horus su mitad. En cambio Ammyt, heredó

  • El Alfa Supremo   106. SOMOS UNO 

    Ya ha pasado un buen tiempo desde que Mat regresara por fin a la manada. Las bodas se realizaron con todo el esplendor, todos están contentos con su regreso. La manada desborda alegría y felicidad. Aparte del regreso de Mat, la noticia que sus hijos son mitades, que no tendrán que abandonar la manada, los ha llenado a todos de satisfacción. Isis no se cansa de abrazar y besar a Mat. Sobre todo desde que recibiera su esencia divina, le es imposible sacar las manos de encima de ellos. Exigiendo a Jacking todo el tiempo que le ceda el control a Mat. Jacking se pone celoso a veces, porque en muchas ocasiones toma características del humano del dios Mat, porque aún su lobo no sabe cómo controlar esa parte, cuando toma el control de su humano.—Pero mi Luna, últimamente solo quieres hacer el amor con mi lobo— protesta realmente molesto, al ver cómo adquiere algunas características del dios Mat.—Jacking, tú y yo estuvimos cien años haciéndolo sin él —trata de convencerlo Isis melosa. — E

  • El Alfa Supremo   105. JUSTICIA DIVINA

    Todo es alegría y fiesta. Horacio y Juli, lanzan fuegos artificiales. Se arma una gran celebración al momento.—Ammyt, Hor y Ben junto a Nert, los lobos de Amet, Horacio, Bennu y su hermana, vienen a darle la bienvenida.—Vaya hermano, hasta que al fin regresaste —le dice Ammyt— disculpa, que me llevara tanto tiempo saber el modo de hacerte regresar.—No fue tu culpa, los dioses lo quisieron así —aclara Mat en lo que intercambia el saludo de lobos con su beta.—Bueno Mat, ahora al fin podremos celebrar las bodas con nuestras mitades —su delta le habla sonriente al tiempo que lo saluda.—¿Qué quieres decir, Horacio?—Pues tu humano Jacking, no ha querido casarse con su luna esperando por ti— le cuenta Bennu convertido en su lobo Ben.—Sí, mi hermano, deberás volver a marcar a tu Luna, para que al fin, podamos celebrar la boda de todos nosotros.—Eso es algo que haré dentro de poco, mi hermano —afirma Mat sin dejar de ver a su loba Ast—. No puedo permitir que mi Luna, no tenga mi marca.

  • El Alfa Supremo   104. REGRESO

    En el reino de los vampiros, en el sombrío palacio real, el poderoso aullido de llamado de su hijo Horus resuena en los oídos de Mat, el lobo del Alfa Supremo. Al instante, su pelaje resplandece con un brillo sobrenatural, revelando su presencia ante los vampiros demonios que lo rodean. Con furia desatada, los vampiros se abalanzan sobre él, buscando acabar con su vida.En ese momento crítico, Mat se eleva en el aire, haciendo retumbar una andanada de truenos que sacude los cimientos del palacio. Un rayo rasga el oscuro cielo nocturno, iluminando la escena y permitiéndole ver claramente a sus enemigos vampiros. Con movimientos ágiles y precisos, aniquila a tres de ellos en un abrir y cerrar de ojos, pero aún quedan dos amenazas acechando en las sombras.Mat se detiene por un instante, observando atentamente su entorno. Un silencio sepulcral se cierne sobre el lugar, interrumpido solo por su respiración agitada. Sabe que debe responder al llamado de sus hijos y mostrar su furia para a

  • El Alfa Supremo   103.  EL LLAMADO

    Se hace un silencio después que Amet dice eso. Jacking suspira antes de girarse hacia él en espera de que le responda su nueva idea. Durante todos estos años en que su lobo ha faltado, él a cada rato le dice lo mismo. Y hace lo que le propone, pero al final es inútil. Pero no quiere quitarle las esperanzas, por eso lo escucha. Y al darse cuenta de lo que le propone, vuelve a suspirar y le recuerda.—Amet, olvidaste que Mat me dijo que solo lo podía llamar, si estaba en peligro extremo. Pero desde que vinimos para aquí, todo es paz y felicidad. Nuestros hijos crecen felices y normales. Y mi vida, es tan pacífica que no he corrido peligro una sola vez. Al terminar se vuelve a girar para observar la gran planicie que se extiende delante de los iluminada por la madre Luna que esa noche pareciera que quisiera brillar más que nunca.—Eso es verdad hermano —contesta Amet haciendo lo mismo, pero continúa dispuesto a convencerlo. —¿Pero, recuerdas el juramento que hicimos cuando éramos niños

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