Compartir

5

last update Fecha de publicación: 2023-03-05 20:13:20

Luna no había comido en todo el día. Sus ojos, labios y nariz estaban rojos e hinchados después de llorar todo el día. A pesar de que varias lobas la habían querido consolar ella solo se mantenía en una esquina de la casa con las piernas recogidas a la altura del pecho.

La forma en que Lord la había tratado tanto el día anterior como esa mañana le había dolido mucho. Tanto que sentía un hueco en su pecho. La había rechazado por completo y le había gritado, eso nunca había sido así. De solo recordarlo le salían lágrimas. Ella sabía que no debía ser rebelde cuando Lord estaba molesto o alzaba la voz por eso solo había decidido salir de la habitación y evitarlo, pero ya habían pasado las horas y no lo había visto. Tampoco la había ido a buscar.

-Acaso me odia ahora- se preguntó con un estremecimiento.

No entendía en que se había equivocado. Se había herido la mano, pero nada más. Ah, pero quien entendía al lobo. Este tenía días buenos como malos y conociéndolo era seguro que estuviera así por bastaste tiempo. Y si había una cosa que Luna había aprendido era que debía hacer las cosas por ella misma si quería resultados. Por lo que mejor era ella la que se levantaba de allí e iba a buscar al lobo.

Sí, eso haría.

Sin embargo, solo abriendo la puerta de la casa, el sonido de un trueno la hizo estremecerse y gotas frías de lluvia mojaron su rostro. Afuera el cielo se había vuelto rojo oscuro y tronaba con fuerza, pero no era eso lo que más la asustaba aun cuando los truenos la paralizaban, eran los fuertes sonidos junto con gritos y gruñidos que comenzaron a sonar delante de ella. Luna se asustó tanto que cada parte de su cuerpo tembló.

Venía a lobos correr de aquí para allá. Muchos transformados. Un fuerte olor metálico llegaba a ella y no podía identificarlo. De pronto una loba se detuvo delante de ella.

-¿Qué estaba ocurriendo?- preguntó asustada- ¿Dónde está Lord?

La loba estaba mortalmente pálida y miró por encima del hombro con miedo. La agarró de la mano y tiró de ella.

-Vamos, hay que ponerte a salvo- le gritó y la obligó a correr debajo de la lluvia rápidamente.

Luna no entendía que estaba ocurriendo. Estaba asustada, quería a Lord. Todo a su alrededor era un caos total. Incluso creyó ver cuerpos en el suelo manchados de ¿sangre? No, no esperaba que no. ¿Dónde estaba Lord? Quería ir con él, era con quien único se sentía a salvo.

Se dejó llevar por la loba que atravesaba la manada en la misma dirección a donde se firigían otras hembras transformadas llevando a los cachorros en sus bocas. Luna no era estúpida. NO había presenciado algo así antes pero definitivamente podía entender que algo estaba amenazando a la manada. Y… si Lord no estaba por todo aquello… es que algo le había pasado a él y eso fue lo que más miedo le dio.

De repente escuchó un fuerte sonido cerca de ella y pronto se vio en el suelo revolcada. La caída hizo que sus piernas y manos se hirieran, pero por sobre el dolor lo que más la aterró fue que cuando alzó su cabeza y encontró el cuerpo de la loba que antes la llevaba, igual en el suelo, pero con los ojos abiertos… y sin vida.

Luna se asustó aún más y soltó su mano arrastrándose hacia atrás.

-¿Qué estaba ocurriendo?

¿Por qué los estaban atacando?

-Lord, Lord- sollozaba pidiendo ayuda.

Su mano tocó algo húmedo detrás de ella y al alzarla la encontró manchada de rojo. Sangre. Sus ojos llenos de lágrimas se abrieron mucho más grande. Estaba en pánico total. Los gritos y gruñidos, ruidos fuertes que hacían caer a los lobos delante de ella.

Y por más que llamó a Lord este no apareció.

Un dolor cegador la atrapó cuando algo tiró de su cabello hacia arriba. Luna soltó un grito y pataleó intentando soltarse, pero una voz detrás de ella la paralizó.

-Es hora que desaparezcas de una vez.

Y después de eso, algo se enterró en su cuello desde atrás y tras un grito desgarrador, todo alrededor de Luna se volvió negro. Solo lamentaba no haber podido ver a Lord nuevamente. El lobo… no había llegado a tiempo.

***

Lord había recorrido los límites de la manada junto a otros machos y estaba agotado. No entendía que había ocurrido pero la cantidad de cazadores que se habían acercado a sus terrenos era anormal y venían bien equipados. Normalmente las dos razas se habían mantenido al margen una de la otra con leves problemas, pero ese día, algo no estaba bien. Desde que había despertado todo estaba saliendo mal.

Desde discutir con Luna, hasta el ataque, tenía una muy mala sensación que atacaba su cuerpo y erizaba cada pelo de él. Su instinto le decía que debía volver en cada momento, pero dejar que los cazadores entraran así era un riesgo… hasta que se enteró que había sido una trampa.

Un lobo herido había venido corriendo de la manada avisando del caos que había. Lord no lo había pensado dos veces antes de volver corriendo con solo dos cosas en su mente, su mate y su manada.

Había corrido tan rápido que sus patas le habían dolido tanto que casi se desagarraron. Incluso la herida en su lomo y que sangraba apenas se había percatado de ella. No había recibido anuncio de los otros lobos que custodiaban los límites de sus terrenos. A menos que hubieran sido traicionados y dejado una brecha libre para el ataque. Era la única alternativa, porque algo como eso nunca había pasado antes. Incluso el ataque a sus límites había parecido una carnada para mantenerlo ocupado.

Y grande fue el caos cuando llegó a la manada. Había varios cuerpos de lobos y la pelea era brutal. Pelea a la que él se integró junto con los demás. Desgarrar el cuello de aquellos cazadores era lo único en su mente. Habían dañado a los suyos.

Y no fue fácil. Su cuerpo recibió heridas y a pesar del sangrado no retrocedió. Su cuerpo grande era imponente y su presencia fue motivación para los demás integrantes. Senas, su beta que había estado a su lado cuidando su espalda había perdido un ojo en el proceso y aun así no retrocedió. Solo pudieron respirar cuando el último cazador cayó muerto.

Lord jadeó y se tambaleó dado el daño en su cuerpo. Senas sostuvo su cuerpo con el suyo para que no colapsara. Aun así, el alfa se recuperó rápido.

-Hagan una revisión rápida de los daños, de los heridos y de los que murieron- agradecía que al menos su manada fuera fuerte, las bajas habían sido muy pocas a comparación del ataque, y la mayoría estaban heridos.

Lord rápidamente cambió su enfoca y se dirigió a la casa. Debía asegurarse que su mate estuviese a salvo. No podía distinguir su olor debido a la sangre y la pólvora danzando en el ambiente. Pero grande fue su sorpresa al no encontrarla escondida allí. La había entrenado para que se quedara en ciertos lugares en caso de ataque, pero la casa estaba vacía.

Su corazón martilleó en su pecho. Y no quiso pensar en lo peor. Obviando el dolor de su cuerpo salió corriendo mirando de un lado a otro e intentando ubicarla. Senas se acercó a él después de dar el resto de indicaciones pertinentes.

-¿Alfa, que ocurre?- podía ver la ansiedad en el cuerpo de Lord.

-No puedo detectar a Luna, no está en la casa.

Senas se alarmó.

-¿No está en los lugares que le ha dicho? Quizás está en el refugio o escondida. Busquémosla.

Lord asintió y junto a su beta fueron a los sitios pertinentes, pero por más que buscaron y preguntaron a los demás… no hubo rastro de Luna. Lord… comenzaba a desesperarse.

-hermano- Stive se acercó cojeando hacia ellos- En su rostro una expresión de pánico.

-has visto a Luna- Senas le preguntó a su hermano después de verificar que la herida de su pata no era tan severa.

Stive apretó la mandíbula y negó con la cabeza.

-Lo siento, no sé dónde está.

Lord gruñó tan sonoramente y sin decir más comenzó a correr recorriendo de nuevo la manada llegando a los límites y hasta pasándolos aun cuando esto pondría en peligro su vida, no le importaba. Pero, aunque agotó su fuerza después de recorrer todo, no encontró rastro de su mate por ningún lado. Era como si se hubiese esfumado, como si nunca hubiese estado allí.

Lord soltó un aullido de dolor por no encontrar a su mate. Sin embargo, no descansaría hasta encontrarla nuevamente y hacer lo que fuera para recuperarla, porque al menos no perdía la esperanza que Luna… estuviese viva.

***

10 años después.

-Aaaaaahhhh, demonios, esto queda en el sin fin del mundooooo- la mujer que se acababa de bajar del autobús en casi el medio de la nada soltó un grito de obstinación.

Después de graduarse de veterinaria la habían mandado para aquel pueblo donde hacía falta personal y ella no estuvo en la alternativa de quejarse. Eso pasa cuando eres huérfana y tus ingresos están al mínimo como para no pagarte un puesto en la ciudad. Ahora estaba allí… rodeada de árboles por todos lados y un pequeño sendero que la llevaría a su nueva vida. Un pueblo casi en medio de la nada.

La joven alzó la cabeza y dejó que la brisa sacudiera su larga melena de rizos marrón. Sus orbes azules brillaban con entusiasmo a pesar de la situación. Quizás… no fuera tan malo. Aquel lugar era acogedor y siempre la ciudad la había abrumado.

-Esto parecerá el fin del mundo… pero parece tan familiar- se rio de forma irónica- Que digo, si nunca he estado fuera de los miles de edificios y menos en el campo.

Sacudió su cabeza quitando aquella sensación dentro de ella y alzó un brazo dándose ánimo.

-Vamos Selena que si te coge aquí la noche no sé dónde dormirás y terminarás presa de los lobos. Esto no es una novela romántica donde te encuentras con un lobo como pareja, aquí terminas siendo la cena- se dijo a sí misma y comenzó a caminar por el sendero a su nueva vida por los próximos años.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • El Alfa es mi mascota   83

    Luna se miró delante del espejo. El traje largo y sencillo de color rojo cubría su cuerpo ajustándose a sus curvas destacando su cabello rizado y corto alrededor de su rostro, sin embargo, no era eso en lo que ella estaba centrada. Sus manos pasaron por encima de su vientre y después de unos días y ciertas comprobaciones estaba segura. Esperaba que no fuera mucho susto para su pareja sobre todo en un día tan cargado de adrenalina como aquel. -Luna- una loba entró a la habitación- ya es hora. Esta le hizo una reverencia mientras Luna pasaba por su lado con una leve sonrisa y afuera de la casa había dos lobas que la llevaron por el camino indicado al lugar donde se haría la ceremonia. Era cruzando la manada en una zona abierta llena de arbustos de anturio con sus flores rojas que representan la fertilidad en las parejas, algo sumamente importante para los lobos. Los lobos estaban dispuestos algunos en su forma anima, otros transformados a cada lado de un camino de hojas secas puestas

  • El Alfa es mi mascota   82

    Si, se sentía diferente.Luna jadeaba envuelta en los brazos de Lord desde no sabía cuándo. En algún momento había perdido el conocimiento, quizás desde que el nudo comenzó a llenarla en su interior, y este se abrió de una forma extraña, un poco dolorosa, pero a la vez demasiado placentera.Ahora su cuerpo entero latía y podía olerla más fuerte que antes. El olor de su pareja y sentirlo de una forma que antes no podía. Se removió un poco y jadeó.-No te muevas así- un beso cayó sobre su hombro desde atrás.Estaba acostada de lado contra el cuerpo del alfa y su cadera apretaba contra él debido a que el nudo aún no había bajado. Ahora comprendía porque su vientre se sentía endemoniadamente lleno.Otro beso cayó sobre su hombro y fue un trillo hasta su nuca que lamió sacándole otros gemidos, la zona estaba muy sensible, aunque no dolía.-¿Cómo te sientes?- había un deje de felicidad en la voz del Lord, incluso Luna podría sentirlo y hasta olerlo.-Extraña- respondió ella dejándose llevar

  • El Alfa es mi mascota   81

    El alfa jadeaba con el cuerpo sumamente tenso y con una capa de humedad sobre su piel. Su cadera dolía queriendo moverse, pero no podía hacerlo, no cuando su miembro había roto a la mitad el estrecho canal entre los dos labios ahora rojos e inflamados. Y no podía creer lo realmente apretado que estaba su interior, tendría que follar varias veces su agujero hasta que se adaptara a su forma y no fuera tan incómodo para Luna. Al menos al estar húmeda tanto por su saliva como por su lubricación natural le era un poco más fácil.Extendió su mano y le acunó la mejilla a su pareja que tenía los ojos apretados intentando adaptarse a lo que taladraba su cuerpo.-¿Te duele mucho?- su voz salió realmente ronca.Luna tragó en seco y asintió levemente. Tomó algunos respiros suaves y giró su rostro, abriendo sus ojos y mirándolo con los ojos empapados en lágrimas.-Pero quiero que te muevas- le sonrió, si lo haces se pasará el dolor.El pecho del lobo se apretó y se inclinó para buscar sus labios y

  • El Alfa es mi mascota   80

    Ah, esto era mejor de lo que había imaginado. Sus cuerpos estaban casi sincronizados, calientes, húmedos. Las grandes manos de su pareja la recorrían de arriba abajo relajando su cuerpo y preparándolo para la penetración por primera vez y dada la diferencia de tamaño no sería un proceso fácil, aun cuando la lengua del lobo había dilatado sus paredes vaginales. Lo más difícil sería su nudo y lo que menos deseaba Lord era hacerle daño.El alfa se incorporó sobre sus brazos para mirar a la mujer debajo de él mientras movía su cadera entre los muslos de ella dejando que su pene recorriera los labios húmedos de su sexo separándolos y rozando el punto hinchado entre ellos, haciendo que Luna soltara aun gemido agudo y se estremeciera debajo de él. Sus piernas envueltas alrededor de la cadera masculina lo apretaron más contra ella. Como si no tuviera suficiente y él sonrió al sentirla tan necesitada. Eso era lo que quería de su mate.Envistió varias veces más, como si estuvieran teniendo sexo

  • El Alfa es mi mascota   79

    Luna lo miró por encima del hombro con la ceja alzada. Y después entrecerró los ojos.-¿Tú… acaso te estás burlando de mí?- la mujer le preguntó. Senas le había dicho que Lord no tenía conciencia ninguna porque estaba en celo. Entonces cómo era posible que estuviese tan…Lord lamió su nuca nuevamente y le hizo gemir. Su cuerpo lentamente se estaba volviendo sensible sobre todo por las feromonas del alfa que se vertían sobre su cuerpo. Con la segunda lamida sobre su piel sintió que perdía parte de su fuerza y se dejaba caer completamente sobre el lecho de hojas debajo de sí y corría el rostro a un lado dejando su nuca completamente descubierta donde descansaba la marca de unión.Gimió cuando él se aferró a esa zona lamiendo una y otra vez. Había alivio haciendo que doliera menos y que estuviese tan caliente al punto de marearla y a la vez la estremecía. Para cuando el alfa alzó la cabeza Luna estaba con los ojos aguados, la boca levemente abierta soltando jadeos y temblando de la excit

  • El Alfa es mi mascota   78

    Ah, corría como loco, pero no la encontraba. Necesitaba tenerla con él. Abrazarla, tocarla, follarla, hacerla gritar hasta que se quedara sin voz, morderla, devorarl… Lord se detuvo en seco, con las patas temblorosas y fuertes jadeos de su boca en nubes de humo en medio de la noche.Sobre él se vertía la luz de la luna llena aumentando más su malestar. No había parte de su cuerpo que no palpitara. Sobre todo su vientre bajo. Sus genitales ardían queriendo aparearse, pero con quien debía hacerlo no estaba por todo aquello.Y se estaba volviendo loco.LunaLunaLunaLa llamaba y ella no respondía. Tampoco podía sentir su olor por ningún lado. En medio de su locura los sentimientos que había sentido aquella vez que se la habían arrebatada de su lado lo invadieron y alzó la cabeza soltando un aullido de desesperación.¿Dónde estaba?Hasta hace poco estaba con él. La había salvado, la había llevado a su manada. Entonces… por qué no estaba a su lado. Devuélvanle a su mate. A su pareja. A la

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status