INICIAR SESIÓNLillian observó desde la ventana cómo el avión aterrizaba con elegancia sobre la pista. Se desabrochó el cinturón de seguridad, esperando con estilo a que Don saliera primero de la aeronave, y él así lo hizo mientras ella lo seguía por detrás.Bueno, el avión era privado y pertenecía directamente a Don, lo que los convertía en los únicos pasajeros a bordo.La azafata sacó su equipaje y lo llevó hacia uno de los autos que ya los esperaba.—Ve en ese auto —ordenó Don de forma tajante, dirigiéndose hacia el otro vehículo junto con Draco, mientras Rex se quedaba atrás. Lillian se quedó plantada en el lugar, frunciendo el ceño con profunda confusión.—¿De verdad tiene que demostrar siempre que es un imbécil? —murmuró Lillian, mirando fijamente el auto en el que él acababa de irse—. ¿Acaso no podíamos ir en el mismo auto como los otros días? —volvió a murmurar, sin desviar la mirada de la ruta que había tomado el vehículo.—¿Podemos irnos ya, s
La sirvienta rodó la maleta hasta el maletero del auto y la acomodó dentro, volviéndolo a cerrar.Se inclinó y le pasó por el lado a Don, quien salía de la casa en dirección al vehículo.Lillian también salió de la casa, caminando a prisa tras él. Él detuvo sus pasos y se giró hacia ella. Frunció el ceño con confusión al verla completamente vestida, con una maleta y su bolso mal colgado del hombro debido a la prisa con la que caminaba.—Menos mal que te detuviste —expresó ella sin aliento al pararse frente a él.—¿Por qué intentabas ignorarme, aun sabiendo que venía detrás de ti? —preguntó, levantando la mirada hacia él.—¿Qué estás haciendo? —dijo él con un bufido, mirándola fijamente con un ligero ceño fruncido.—Escuché que ibas a salir de viaje y decidí acompañarte —respondió ella simplemente, sin que le importara la mirada profunda de él.—Quiero dejar mi maleta en el maletero, así que por favor da un paso al lado —
Don abrió los ojos lentamente mientras se protegía de la luz del sol. Se incorporó y buscó a Eva a su lado en la cama, pero no estaba por ninguna parte.Dejó escapar un suave suspiro mientras se giraba hacia el otro lado y vio un papel cuidadosamente doblado debajo de la mesa de noche, sobre el mueble. Lo tomó y lo desdobló para leerlo.Suspiró de nuevo mientras lo arrugaba y lo arrojaba a un lado. Apoyó los pies en el suelo frío; justo en ese momento, la puerta se abrió y entró Rex.—Buenos días, jefe —lo saludó con una inclinación, pero Don no respondió.Se levantó y caminó hacia su peinador; se detuvo cuando sus ojos se encontraron con algunos papeles sobre la mesa. Los tomó, los abrió y los examinó en silencio.Rex lo miró y dijo:—Encontramos esos papeles con la verdadera culpable detrás de su ataque y...—¿Quién es la responsable? —interrumpió Don fríamente mientras miraba los documentos en su mano con el ceño frun
El auto entró al patio y se estacionó, y luego los ocupantes bajaron de él, siendo Don el primero en salir.Lillian también bajó con una sonrisa radiante y cualquiera podía notar fácilmente que estaba feliz.Don fue directo al interior mientras los guardias caminaban hacia la parte trasera de la casa. Lillian se quedó plantada en el lugar, mirando su figura mientras se alejaba con una sonrisa.¿Quién diría que él podía ser tan amable como para invitarla a cenar fuera?—¡Hey! —dijo Bella desde atrás, sobresaltándola. Ella se giró de inmediato hacia ella mientras dejaba escapar un suspiro de alivio.—¿Por qué sigues ahí parada sonriendo tú sola? —preguntó Bella con una sonrisa traviesa.—Nada, solo estaba a punto de entrar cuando me sobresaltaste —respondió Lillian de inmediato, poniéndose firme—. ¿Qué? Solo me disponía a ir adentro —dijo de nuevo, esperando disipar la curiosidad de Bella, pero por la mirada que recibió de ella, es
Don se paró frente al espejo mientras se abrochaba el último botón de la camisa. Se puso la chaqueta y se aplicó colonia.Se ajustó el reloj de pulsera en la muñeca y se calzó las botas antes de salir finalmente de la habitación.Rex y Draco, que ya lo estaban esperando, lo siguieron inmediatamente por detrás. Bajaron las escaleras y entraron en la sala de estar.Don detuvo sus pasos bastante rápido al ver a Lillian en la sala de estar esperándolo.Ella se puso de pie al sentir su presencia a sus espaldas y se giró hacia él. Llevaba puesto un vestido de terciopelo rojo estilo turco con cinturón, tacones dorados y un bolso de mano dorado a juego.Los ojos de él la examinaron detenidamente, lo que la hizo sentir muy incómoda.Ella tosió levemente y él finalmente salió de su ensimismamiento. Dejó escapar un suspiro cuando él le pasó por el lado sin pronunciar palabra.Lo siguió, y todos subieron al auto después de que los g
Una mujer caminó en secreto hacia los aposentos de la servidumbre. Se aseguró de confirmar que no la estuvieran siguiendo antes de cerrar la puerta tras de sí con cautela.Era una sirvienta que trabajaba en la mansión.Sacó su teléfono y marcó el número con manos temblorosas. La llamada sonó hasta el final sin que nadie respondiera. Lo intentó por segunda vez y, en esta ocasión, atendieron.—¡Qué diablos te pasa! ¡Por qué me molestas, por el amor de Dios! —dijo la voz al otro lado de la línea, sonando enfadada.—Lo siento, Sra., pero hay un problema —dijo la sirvienta en voz baja.—¿Qué ocurre? Espero que no sea sobre lo que hablamos la última vez —dijo la interlocutora, con un tono aún más duro.—Se trata de eso, Sra. —expresó la sirvienta, echando una mirada hacia atrás solo para asegurarse de estar a salvo.—¿De qué se trata entonces?—La liberaron de la celda —anunció la sirvienta, y la mujer al otro lado de







