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19. ¿Dónde está ella?

Autor: Fénix Vm
last update Data de publicação: 2026-07-07 23:24:16

Pov Kaelor

Veía el daño que había dejado el ataque mientras avanzaba por la manada en dirección a la casa principal.

Habían demasiados cuerpos de lobos enemigos siendo retirados, más de los que se esperaban para ser un simple ataque al azar.

Ellos sabian que yo estaba aquí. Desde mucho antes de que llegara sabían que iba a estar precisamente en esta manada y eso… no era una simple coincidencia; había sido preparado con mucho cuidado.

—Kaelor, tenemos un número exacto de enemigos y son e
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Último capítulo

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   60. Su pasado

    Pov Edana Abro los ojos lentamente sin saber exactamente que ocurrió. Esta sensación se me hace conocida, como la vez que desperté luego de que Vera me drogara. La única diferencia es que despierto en la misma cama y la misma habitación donde Kaelor me encerró. Me muevo ligeramente sintiendo mis extremidades sin fuerzas, como si me hubiesen sacado las energías del cuerpo. Llevo una mano con dificultad a mi cuello, algo arde y, cuando toco lo que es, los recuerdos regresan de golpe. Kaelor entrando, tomando mi cuello y luego... Un escalofrío me recorre el cuerpo al saber lo que ha hecho. Me marcó. Kaelor me había marcado. No, no ¿Qué fue lo que hizo? Busco a Solana en mi mente y ahí está, tan igual o peor que yo. Como si hubiese luchado contra algo y hubiese quedado exhausta. Pero no es eso lo que me preocupa, sino lo que arde en mi espalda. Un dolor que pareciera marcarme y tallarme algo en la piel. Logro sentarme dándome cuenta que estoy sola. La habitación ya n

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   59. Ella no iba a llevársela

    Pov Kaelor Cyrus me reclama por haberla tratado así, por haberla encerrado, pero poco me importan sus quejas. Esa mujer es peligrosa cuando hace planes, cuando toma decisiones pensando que puede librarse de mí tan fácilmente Y lo peor... lo peor es que la condenada me tiene en sus manos y yo permito que sea rebelde y me joda la vida porque me gusta que lo haga. Abro la puerta de Artem casi arrancándola de sus bisagras. Lo único que lo salvó más temprano fue que estaba con su compañera, pero ahora, está libre. —¿Qué te trae por aquí? —No te hagas el idiota. Dejé a mi hembra encerrada por tu culpa. Su sonrisa se borra y su ceño se frunce. —¿Encerraste a Edana, Kaelor? ¿Acaso perdiste la cabeza? —La perdí el mismo día que la reconocí. Ahora no me cambies el puto tema. ¿Por qué carajos enviastes a esas mujeres? —El Alfa las mandó como regalos —se encogió de hombros—. Yo las mandé a salir; en ningún momento les dije que fueran contigo, solo les ordené ir a la casa del

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   58. Encerrada

    Pov Edana Desgraciado ya no era una palabra adecuada para describir a ese salvaje. Me arden mis nalgas al punto que apenas puedo sentarme y la sensibilidad que me cargo entre las piernas molesta con el más mínimo roce. Si quería castigarme, lo logró a la perfección. Estoy irritada, adolorida y cachonda, definitivamente eso no es una muy buena mezcla el día de hoy. «Pues yo no te vi luchando para evitarlo, Edana, al contrario, estabas rogando para que no se detuviera» «Solana...» «No te andes ahora con vergüenza, que aunque no lo gritabas en alto con tu boca, bien que lo hacías en tu cabeza, perturbando mi paz mental». Me mordí el labio sin responder a eso, ella tenía razón. Aprieto con fuerza la pequeña bandeja de aperitivos. Me detengo en la puerta del despacho del Alfa, escuchando las voces del otro lado. ¿Qué demonios hacía yo trayendo algo para que estuvieran bien? Iba a irme. Eso era lo que tenía que repetirme constantemente desde la cascada. Lo había hecho como desped

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   57. Creada para nosotros

    Pov Artem Esos lazos blancos no salen de mi cabeza. Su suavidad, su firmeza, la manera en que calmaron mi oscuridad sin esfuerzo y luego... Lili. No sabía si estaba seguro de lo que había visto Si era mi mente y mi desesperado vínculo con ella por sentirla de alguna manera, haciéndome ver cosas que no tienen explicación. Pero Aedus se aferró a eso, a esos lazos, a esa conexión que tuvimos con ella que se sintió mejor de lo podía decir. Alejarla ahora sería más complicado, demasiado. ¿Cómo iba a mantenerla a salvo de lo que era? Me quedé pensando en eso con los ojos cerrados, recostado al borde de la tina de madera con agua helada. Esto era lo único que por ahora me relajaba, eso y saber que la tenía cerca aunque no pudiera tocarla. A este paso, voy a cruzar una línea que va a lastimarla. Por primera vez en mi larga vida, durante los últimos tres años, esta oscuridad heredada de mi madre me parecía más una condena que una bendición. Ella siempre decía que no la odia

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   56. Castigo

    Pov Kaelor Aparto un mechón de cabello de su rostro con cuidado de no despertarla. Admirando sus rasgos relajados, serenos, con la luz de la luna acariciando suavemente su piel blanca. Me había dejarlo tocarla, besar cada parte de su cuerpo sin restricciones, acercarme sin reservas. Ahora la tenía durmiendo entre mis brazos, tan ajena al mundo, a su dolor, a lo que sea que la esté alejando de mí. Pero no podía dejar pequeñas cosas por fuera. Cómo su miedo frente al lago. Lo ví en sus ojos, en como su cuerpo se tensaba. Algo más sucedía en su mente y me pregunto si tiene que ver con lo que ella vio en el río. Estoy seguro que fue eso; aquello que estuvo en su presencia. Ahí también estaba asustada. Sea lo que sea yo iba a protegerla, no iba a permitir que nada le hiciera daño. Pero había otra cosa, algo que no salía de mi cabeza. En cómo se sentía su entrega y sus caricias, como si fuera... una despedida. «Esto no me gusta, Kaelor. Contacta a ese hombre ahora y pide un maldito

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   55. Decidir quedarme o irme

    Pov Edana Ninguno de los dos habla al principio. Yo, porque no deseo hacerlo. No tengo nada que decirle, nada que él quiera escuchar. Las últimas palabras que le dije fueron crueles, lo suficiente para ver algo más que dolor en sus ojos. No podía imaginar al Rey de los Lycan de rodillas antes una loba enemiga, y ahí estaba él, haciéndolo, recibiendo una indiferencia que justifico con sus acciones. ¿Por qué? ¿Por qué hacia esto por mí cuando no era más que...? Ya no sé cómo terminar esa frase. —Edana... Cerré los ojos al escuchar mi nombre entre sus labios. No podía evitar que mi corazón se agitara y un montón de mariposas revolotearan en mi estómago. —Por favor, mírame. Tomó mi mentón con suavidad girando mi rostro hacia él cuando no quise hacerlo. Abrí los ojos encontrándome con ese dorado hermoso y salvaje. Uno que ya conocía en casi todas sus facetas. —Nunca quise hacerte daño esa noche. Jamás lo haría, ni a ti, ni a tu loba. Pero tampoco quería ver cómo te es

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