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90. Carta importante

Autor: Fénix Vm
last update Fecha de publicación: 2026-09-22 00:00:05

Pov Edana

Me remuevo entre sabanas suaves, con los rayos del amanecer entrando por las rendijas de las cortinas pesadas que mantienen la habitación en penumbras.

Un gemido bajo escapa de mis labios, mis manos se aferran a las sabanas al sentir una boca húmeda y caliente asaltando mi cuello sin compasión.

Kaelor muerde justo encima de su marca, sabiendo lo que eso le hace a mi cuerpo, a mi propia mente.

Sus manos grandes recorren mis costados con adoración, como si quisiera grabar cada p
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  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   92. Rendición

    Pov Edana La nieve seguía cayendo más fuerte que antes. La brisa fría entra por la pequeña ventana haciendo erizar mi piel por el contraste tan diferente de aquí adentro. Yo estaba que ardía, no era solo el calor que corre por mis venas, el que quema mi espalda con furia. Era el que Kaelor me provocaba con sus besos, con sus manos, con sus caricias. Su camisa desapareció en algún momento, dejándome tocar su espalda ancha y fuerte, sus músculos tensándose cada vez que pasaba mis uñas por ella. Expuse mi cuello libremente ante él; mi gemido ahogando el gruñido de Solana que se encerró en la oscuridad de mi mente dónde nada la alcanzaba. Sus colmillos volvieron a traspasarlo y, esta vez, no sentí dolor, solo el placer y el deseo ferviente que me provocaba. "Te amo" Las palabras danzaron en mi cabeza, deseando tanto salir y ser escuchadas. Pero me quedaría con ellas, guardadas en el fondo de mi mente y de mi alma así como cada entrega que hacía vibrar nuestro vínculo. Su

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   91. Solamente nuestro

    Pov Edana El cielo se torna más gris, con nubes espesas sobre nosotros y la nieve cayendo como una pequeña tormenta helada. Kaelor no se ha quedado quieto desde los mensajeros. Se mueve dando órdenes, maldiciendo el clima, haciendo la vida de muchos una agonía de miedo que ya no pueden ocultar. Sus puños permanecen cerrados en todo momento, su expresión dura, su aura alterada apartando a todo aquel que si quiera se cruce en su camino por error. Está frustrado, puedo verlo. El clima tampoco ayuda, solo empeora con cada segundo. Y sin embargo, me mantengo cerca de él. Queriendo ser su apoyo o una presencia que él pueda sentir y sepa que no está solo. Es su hermano. Debe estar preocupado. Que te digan que no está, que hubo sangre y había rastros de lobos de fuego, no debe ser una noticia que nadie se tome a la ligera. Es angustiante porque estás a kilómetros de distancia sin poder hacer nada. Justo ahora lo sigo en silencio subiendo una escalera interminable que gira y gi

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   90. Carta importante

    Pov Edana Me remuevo entre sabanas suaves, con los rayos del amanecer entrando por las rendijas de las cortinas pesadas que mantienen la habitación en penumbras. Un gemido bajo escapa de mis labios, mis manos se aferran a las sabanas al sentir una boca húmeda y caliente asaltando mi cuello sin compasión. Kaelor muerde justo encima de su marca, sabiendo lo que eso le hace a mi cuerpo, a mi propia mente. Sus manos grandes recorren mis costados con adoración, como si quisiera grabar cada parte de mí con cada toque. Baja hasta mis nalgas afirmando su agarre, arrancando otro gemido de mi garganta que no puedo contener. Siento a Cyrus empujar las barreras de mi mente, pero mi loba lo mantiene fuera y muy lejos de ella. Debe odiarme, lo hace, ella no quiere a Kaelor, no quiere a Cyrus. Para ella ceder al vínculo es una condena aunque para mí ya lo era. —Buenos días, mi hermosa loba. Muerde el lóbulo de mi oreja, dejando besos regados por todo mi cuello hasta llegar a mis la

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   89. Regalo de sangre negado

    Pov Narrador El paisaje se extiende vasto y salvaje entre las fronteras de dos reinos rivales. Un campo de batalla que se ha teñido de sangre durante los últimos días. El olor de la sangre, de cuerpos descompuesto y muerte, llena el bosque del lado del Reino Lycan y las llanuras desiertas del Reino Velarion. Artem respira agitado, observando desde la línea de los árboles, los cuerpos regados sobre la tierra tanto suyos como del enemigo. Él los esperaba, el maldito de Barion de alguna manera sabía que ellos irían a darle caza y le habían tendido una emboscada dentro de sus fronteras. —Patético. Espero que los que huyeron ya te hayan informado de tu inútil intento por debilitarnos. Escupió sangre sobre la tierra, tocándose el pecho donde algo apretaba con una presión apenas soportable. Dirigió su mirada a aquellas piedras de fuego, casi siendo simples rocas negras donde antes habían brillado. «Eso nos debilita. Está usando eso contra nosotros» Aedus gruñó queriendo salir, corre

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   88. Entrega

    Pov Edana Kaelor se acerca con cuidado, cada paso medido, esperando a que me aleje, cuando ve que no lo hago se detiene frente a mí, rozando el aire alrededor de las heridas de mi costado. —¿Te duele? —No, no mucho. Levanto la mirada a sus ojos, mi corazón latiendo apresurado al darme cuenta que él me ve con esa intensidad que te hace temblar las piernas. —Voy... voy a llenar la tina. Desaparezco dentro del baño sin saber que hacer con todas las emociones que siento al tenerlo tan cerca. Toco mi pecho donde mi corazón amenaza con salirse, tratando de calmarlo aunque no parece funcionar. Algo dentro de mí tira para estar entre sus brazos y, la otra parte, la que siente culpa, prefiere que me aleje y evitar todo el dolor que seguramente vendrá después. El problema es que ya decidí quedarme, aceptarlo, pertenecerle, hasta el día en que esto deba romperse. Me pongo de pie al ver la bañera lista, al darme la vuelta, me estrello de frente contra un pecho duro y caliente.

  • El Deseo Prohibido del Rey Lycan   87. Solo a ella le deben obediencia

    Pov Edana Solana se había lanzado contra la primera que vino hacia nosotras, pensando que su bestia nos haría algo. Que equivocada. Ni tiempo tuvo de defenderse, mi loba atacaba, rasgaba, mordía, golpeaba. Ella no jugaba, ella estaba eliminando amenazas. Y mientras ella se enfrentaba a sus rivales, yo veía lo que ella no. Oscuridad, una densa que se había colado entre los pasillos por dónde venían los guardias, atacándolos. Si es que a eso se le podía llamar así. Veía por destellos como esa oscuridad los elevaba por los aires, los traspasaba y luego desaparecían. Al menos eso fue lo que entendí en medio de la batalla en la que mi loba tenía que moverse sin permitirme ver bien. Vi a varias doncellas gritando, siendo arrastradas por el suelo, dejando un rastro de uñas que chirriaban contra el mármol con una expresión de terror puro en el rostro. Esa misma oscuridad se las llevaba, pero no nos tocaba, seguía contenida a nuestro alrededor, no queriendo tocar la batalla en la que

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