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Capítulo 9 : Incomodidades y...

Autor: Mirai Serina
last update Fecha de publicación: 2025-12-04 12:57:16

Los tres volvieron después de un rato, adentro, donde el evento se empezaba a notar más “alegre”. Dante caminaba con Valentina a su lado, Matteo se cansó de estar en los brazos de su madre y caminaba al lado de ella sosteniendo su mano.

Este hombre parecía orgulloso, satisfecho, indirectamente estaba tratando de tomarla por la cintura, o le daba pequeños toques, a los cuales Valentina reaccionaba. Le encantaba ver cómo reaccionaba, pues notaba como ella fingía que él no la había tocado.

— Señor Santino. —una mujer mayor, elegante y vestida de color plata, se acercó con una sonrisa contenida. — No esperaba verlo tan acompañado está noche… Me alegra su presencia y la de la joven con su pequeño.

Dante le dio una mirada discreta a Valentina en inclinó la cabeza apenas, haciendo un gesto cortés.

— No podía venir solo, tampoco podía faltar a este evento. —sonrió ligeramente.

La mujer observó a Dante para luego posar sus ojos en Valentina, tenía mucho interés en la joven. Matteo lo notó y tocó de nuevo la mano de su madre en señal de alerta. Pero antes de que pudiera decir algo, Dante ya se había adelantado.

— Ella es Valentina, conocida como “Doctora V”. —dijo Dante con voz firme. — Es nuestra cirujana plástica más destacada… Y la razón principal por la que varias de nuestras inversiones médicas están dando excelentes resultados.

La mujer de plata murmuró, impresionada:

— Oh, así que usted es la famosa Doctora V… He escuchado maravillas de usted. —dijo sonriendo.

— Gracias. —respondió Valentina con una sonrisa educada.

Al pronunciar “nuestras inversiones”, Valentina lo miró de reojo. Esto le confirmó que era el inversor. Ya estaba cansada de este día, lo suficiente como para salir corriendo. Está tratando de controlarla.

Aquella señora que eligió a Valentina, se despidió y se alejó perdiéndose entre la multitud.

Dante inclinó su rostro hacia Valentina, tan cerca que su aliento rozó su mejilla.

— Relájate. —susurró muy bajo—. No estoy mintiendo, eres la mejor.

Valentina hizo un quejido de molestia.

— No necesitas usar mi trabajo para… exhibirme. —dijo murmurando para que el lo escuchará. — Pareces animal… Basta.

— Solo estoy dejando claro cuál es tu lugar en mi mesa… Tan grosera como siempre. —comento.

Ella lo miró con rabia silenciosa. En efecto estaba reclamando territorio sin decirlo explícitamente. Pero no podía decir nada. Las personas empezaron a acercarse a ellos. Matteo seguía sosteniendo la mano de su madre, la apretaba intentando decirle que se quería ir.

Dante, con calma y serenidad, la introducía cada vez que podía a sus allegados.

—La doctora Vieri.

—Mi invitada especial.

—Una mujer indispensable para nuestros proyectos futuros.

—La persona en quien más confío profesionalmente, ya me ha atendido personalmente.

Valentina había entrado en una red que el mismo Dante estaba tejiendo. No le gustaba estar en este círculo y sentía que Matteo se estaba agobiando.

A mitad de la velada, Dante paró de hablar con los invitados y se inclinó ligeramente hacia Valentina.

—Voy por una copa. ¿Quieres algo?

—No. —respondió ella sin mirarlo.

Matteo tiró suavemente de su vestido.

—Mamá, quiero un jugo o agua… Tengo sed.

Valentina suspiró. Sabía que en este evento no había más que alcohol, pero podría preguntar por un vaso de vidrio lleno de agua.

—Está bien. Esperen aquí… Dante, cuídalo. —le dijo antes de irse caminando.

Dante miró al niño con curiosidad mientras cruzaba los brazos. Matteo lo miraba de vuelta con los mismos ojos filosos y profundos. Ambos permanecieron en silencio unos segundos hasta que Matteo habló.

—¿Por qué invitaste a mi madre?... A ella no le gustan estos eventos… —dijo mientras con una mano tiraba del pantalón de Dante.

Dante arqueó una ceja. —Es una mujer muy importante en Londres y en este evento.

—Eso lo noté… Pero ella no es la única doctora importante en Londres… ¿Verdad?. —pregunto.

Dante sonrió apenas.

— Tienes razón... Pero ninguna de esas doctoras es Valentina, nadie tiene las manos como tú madre, son únicas en el mundo.

Matteo solo lo observó.

— Entonces… ¿Mi madre ya te ayudó con tu rostro?. Mamá ayuda a muchos todos los días. —preguntó directo.

Dante lo miró con atención.

— Invertí en él. —corrigió—. Bastante, de hecho.

— ¿Por qué hiciste eso?.. — Pregunto.

— Porque creo en el talento de tu madre.

Matteo lo observó unos segundos más, como si calibrara sus palabras, intentando detectar una mentira.

—¿Qué quieres de mi mamá?. —preguntó directo, sin rodeos.

Dante se inclinó un poco para quedar a su altura.

—¿Tú qué crees?.

Matteo lo miró fijamente. Debía cuidar lo que podría decir. Sabe que Dante es peligroso.

— Creo que juegas con mi mamá y no me gusta eso… —dijo Matteo mientras lo miraba directo a los ojos.

Dante se quedó en silencio. Uno incómodo.

“Nunca haría nada eso…”, Era lo que pensaba una y otra vez Dante, ya no podía responder o contradecir lo que Matteo pensaba pues lo decía tan firme que un escalofrío recorrió su cuerpo.

Él iba a hablar para cambiar el tema, pero una mano se posó en el hombro de Matteo.

— Matteo, amor… — La voz de Valentina sonó suave—. Te traje algo de tomar. —le ofreció una copa con agua.

Dante enderezó la espalda, recuperando su compostura habitual.

— Tenemos que movernos al salón principal.—dijo Dante suavemente. — El discurso empezará pronto.

Valentina caminó a su lado sosteniendo nuevamente a Matteo entre sus brazos. Cada paso que daban entre la multitud, más personas se giraban a mirarlos.

Susurros. Miradas cómplices. Cuchicheos. Ser el centro de atención en estos momentos no era una bendición.

Conforme pasaban los minutos una voz, se escuchó por todo el salón, está solo halagaba a la “Doctora Va” por su estupendo trabajo como Cirujana plástica.

Las mejillas de Valentina se sonrojaban un poco por todo lo que el alta voz decía de ella, desde como tenía descuentos hasta cómo podría ayudarte a mejorar tu vida y tu presentación personal. Dante no había exagerado, la había puesto en un pedestal.

Aquella voz solo se retiró después de durar otros 2 minutos hablando. Valentina suspiro, Matteo se aferraba a ella como si fuera un escudo. Ese gesto la salvó de derrumbarse ahí mismo.

Valentina abrió la boca para responderle a Dante todo lo que llevaba guardado desde que él los recogió, desde que empezó a insinuarse una y otra vez, desde que empezó a presumirla o usar su trabajo como puente para llegar a ella, pero en ese instante…

Al voltearse con su hijo en brazos, viendo con furia a Dante que tenía una sonrisa presumida en su rostro, pudo ver a su prometido sorprendido de verla al lado de otro hombre. Valentina quedó petrificada en ese momento, sorprendida intentó sonreír. Matteo giró su cabeza para ver qué era lo que había llamado la atención de su madre y sonrió disimuladamente.

Dante solo miro por encima de su hombro.

La guerra… apenas iba a comenzar.

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