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Amena

Autor: Lunita Karo
last update Fecha de publicación: 2026-08-06 03:09:27

Matthias subió las escaleras, sintiendo el cansancio acumulado en los hombros. Al entrar a su habitación, lo primero que vio fue a Sicario hecho una bolita sobre uno de los cojines del sillón, durmiendo plácidamente con el pequeño chaleco de cuero puesto. Matthias no lo molestó. Se desabrochó el saco, lo dejó caer sobre una silla y empezó a quitarse los botones de la camisa blanca, ahora arruinada por las manchas de sangre.

Se despojó de la ropa sucia y caminó al baño. No quería esperar a que
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Comentarios (14)
goodnovel comment avatar
Carmen Rondon
Devora se quiere comer a ese hombre a como de lugar
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Maria Altagracia Javier Severino
Devora le gusta el cuñado
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Maria Altagracia Javier Severino
Divina sacando conclusiones errónea
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Último capítulo

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Pastelito

    —Joder... qué apretada estás —gruñó él, cerrando los ojos un segundo mientras se contenía para no venirse ahí mismo.Davinna removió sus caderas y pronto Matthias empezó a salir y entrar con embestidas duras, rápidas y constantes. El sonido de su piel chocando con la de ella llenó la habitación junto con las respiraciones agitadas. La droga en su cuerpo lo volvía implacable; no tenía la paciencia habitual, solo el impulso de embestir con toda la fuerza de su cuerpo masivo.Davinna clavó las uñas en las sábanas, moviendo las caderas al ritmo de los golpes de él.—Más... no pares —le pidió ella con la vista nublada, perdiendo la cabeza por la intensidad.«Controlate Davinna» Se dijo así misma en su mente.Matthias bajó la cabeza y volvió a atrapar sus pechos. Mordisqueó suavemente un pezón mientras sus manos se cerraban alrededor de los senos de Davinna, apretándolos con firmeza. Le fascinaba ver cómo se mecían con cada una de sus embestidas.—¿Te gusta así de duro, verdad? —le dijo él

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Deseo Voraz

    El calor en la garganta de Matthias se sentía como si hubiera tragado brasas, pero la dosis no estaba completa. No se había tomado todo el whisky de la copa cuando el mono la tiró al suelo, y esa pequeña fracción de lucidez que le quedaba en la cabeza comenzaba a abrirse paso entre la niebla caliente de la droga. Sus sentidos estaban alterados, el pulso le retumbaba en los oídos como un tambor fuera de ritmo y una necesidad animal de descargar la presión en la entrepierna lo estaba volviendo loco, pero sabía exactamente a quién tenía enfrente. Olía a su jabón tan dulce como aquel aroma de sus pastelillos, su piel fresca. Era Davinna.Con un gruñido bajo que le vibró en el pecho, Matthias la sujetó de las caderas antes de que ella pudiera dar un paso atrás. La levantó del suelo y caminó dos pasos hasta estamparla contra la pared junto al armario. El golpe hizo que a Davinna se le escapara un gemido de sorpresa, pero antes de que pudiera protestar, los labios de Matthias cayeron sobre l

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Sin resistencia

    En lo alto del sillón, Sicario ladeó la cabeza. El animal emitió un chillido molesto, notando el gesto extraño de la mujer sobre el vaso de su dueño. ​Matthias terminó la llamada a los pocos segundos, guardó el aparato, regresó al sillón y, sin sospechar absolutamente nada, se tomó la mitad del cristal de un solo trago. ​Pasaron apenas cinco minutos. ​Matthias comenzó a sentir un calor sofocante corriendo por su cuello. El pulso se le disparó de forma alarmante, una pesadez extraña se apoderó de sus párpados y una ola de excitación física irracional y fuera de control comenzó a golpear su cuerpo. Apoyó los puños sobre la mesa, confundido por la repentina falta de aire. Sabía que algo andaba mal, pero su cerebro no lograba coordinar las ideas con claridad. ​Devora vio el efecto inmediato y no perdió el tiempo. Se aproximó a él, fingiendo preocupación: ​—¿Matthias? ¿Qué te pasa? ​—Tengo... demasiado calor —gruñó él, intentando aflojarse el cuello de la camisa con dedos torpes. ​De

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Una copa

    El corazón de Davinna dio un vuelco. Durante un instante sintió la tentación de desafiarlo para ver si era capaz de cumplir la amenaza en medio de un restaurante lleno, pero decidió que no le daría el gusto de perder el control tan rápido. Tomó una de las fresas más grandes con el tenedor y se la extendió directamente a la boca.​—Cómete esto y cállate un rato —dijo ella con una sonrisa irónica.​Matthias la miró de reojo, tomó la fresa con los dientes de la mano de ella y la masticó sin apartar los ojos de su cara.​El momento se rompió de golpe cuando el teléfono personal de Matthias vibró con insistencia sobre la mesa de madera.​Él echó un vistazo a la pantalla. La chispa de provocación que llevaba en el rostro desapareció instantáneamente, sustituida por una máscara de piedra. Descolgó y se llevó el aparato a la oreja sin emitir sonido.​—Habla —ordenó.​La voz de Francesco sonó al otro lado de la línea, distorsionada por el viento de fondo. Davinna notó cómo la postura de Matthi

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Maldito Atrevido

    Davinna caminó hacia la zona de vestidores llevando la prenda de seda entre los brazos. Se deslizó tras la cortina pesada y se despojó de su ropa con rapidez. Cuando se ajustó el vestido verde esmeralda y bajó la vista para subir el cierre, tuvo que reconocer la precisión del corte: el satén se adhería a su cintura sin apretar, caía en una curva fluida sobre sus caderas y marcaba su busto con una tentación innegable.​Afuera, Matthias permanecía de pie en medio del salón principal, ignorando por completo los murmullos temblorosos del personal. No sacó las manos de los bolsillos del pantalón ni dejó de emitir esa aura pesada mientras esperaba.​Cuando la cortina volvió a abrirse, el ligero roce de la tela atrajo la atención del italiano.​Davinna dio un paso hacia la luz del salón. El tono esmeralda hacía contrastar la calidez de su piel, moldeando su figura de una forma espectacular.​Matthias se quedó en silencio. Sus ojos oscuros recorrieron el cuerpo de Davinna despacio, empezando

  • El Heredero del Arrogante Millonario    Vestido esmeralda 3

    Donatela le mostró el vestido verde que llevaba en las manos colocandolo encima de su ropa, pegandolo descaradamente a sus pechos Matthias la observó de pies a cabeza con la fría distancia con la que se evalúa a un animal de carga. —Déjalo, Davinna —dijo él secamente. Donatella sonrió con superioridad, creyendo por un instante que el hombre le estaba sugiriendo que se quedara con la prenda. —Sabía que alguien con buen gusto entendería que... —Se le verá horrible de cualquier forma —la cortó Matthias sin alterar el tono de voz. Un silencio incómodo aplastó la tienda. Donatella se quedó paralizada con la boca entreabierta, mientras el rostro de Carlotta se encendía de rabia. —Solo mirala, es fea y más plana que una tabla —continuó Matthias, cruzándose de brazos y clavando la mirada en Donatella sin la menor piedad—. No tiene el cuerpo para llenar esa tela. Davinna abrió los ojos sorprendida, teniendo que apretar los labios con fuerza para evitar que se le escapara una pequeña r

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