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chapter 5

Autor: Sunhine39
last update Data de publicação: 2026-10-17 14:17:28

​"Esa marca no debería existir."

​Aria contempló a Kael en silencio. El extraño resplandor que emanaba de su muñeca llenaba la habitación de una luz tenue. Kael permanecía junto al umbral de la puerta, con los ojos clavados en el símbolo como si estuviera viendo algo que jamás habría deseado volver a presenciar.

​Aria se acercó la muñeca hacia el pecho.

​"¿Qué significa eso?", preguntó de nuevo, pero él no dijo nada.

​"Kael."

​La mandíbula de él se tensó.

​"Necesito que me digas qué es esto."

​"No puedo."

​La frustración de Aria afloró al instante.

​"Me trajiste aquí después de haberme rechazado. Me dijiste que estaba en peligro. Dijiste que necesitabas averiguar por qué esos lobos me estaban cazando. Y ahora estás ahí de pie, en mi habitación, mirando esta marca como si supieras exactamente lo que es."

​"No sé exactamente lo que es."

​"Pero la has visto antes."

​Los ojos de Kael destellaron al cruzarse con los suyos.

​"La has visto", afirmó Aria.

​Él continuó en silencio.

​"Has visto una marca como esta antes, ¿verdad?"

​Tras varios segundos de tensión, Kael finalmente asintió.

​"Sí."

​A Aria se le encogió el estómago.

​"¿Dónde?"

​Él desvió la mirada.

​"Kael, ¿dónde?"

​"No puedo decírtelo."

​Ella lo miró con absoluta incredulidad.

​"¿No puedes decírmelo?"

​"Todavía no."

​"No paras de repetir lo mismo."

​Kael dio un paso adentrándose más en la habitación.

​"Aria, tienes que entender que hay cosas sobre mí que no sabes."

​"Y, al parecer, cosas que no quieres que sepa."

​La expresión de él se endureció.

​"Estoy intentando mantenerte con vida."

​"¡Y yo estoy intentando entender por qué mi vida ha dado un vuelco de la noche a la mañana!"

​Su voz resonó con fuerza en la estancia y Kael entrecerró los ojos.

​"¿Crees que yo quería esto?"

​"¡Tú me rechazaste!"

​Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera frenarlas.

​Kael se congeló en el sitio.

​"Me rechazaste delante de todo el mundo", continuó Aria. "Luego apareciste cuando me atacaron y me dijiste que el lazo seguía ahí. Me alejaste de mi hogar, me trajiste aquí, y ahora me despierto con una marca resplandeciente en la muñeca que tú pareces reconocer perfectamente."

​Alzó su muñeca brillante hacia él.

​"Sin embargo, cada vez que te hago una pregunta, me das una respuesta a medias."

​El rostro de Kael reflejó algo que ella no alcanzó a descifrar. Quizás arrepentimiento o miedo; tal vez ambos.

​"Yo no te arrastré hasta aquí", dijo él en un tono bajo y pausado. "Tú elegiste venir."

​"¡Porque me dijiste que me estaban cazando!"

​"Y así era."

​"¡Y sigues sin decirme por qué!"

​"Aún no lo sé todo."

​"Entonces dime lo que sí sabes."

​Kael la observó y el silencio entre ambos se volvió espeso y pesado.

​Aria se cruzó de brazos.

​"¿Dónde has visto esta marca antes?"

​La expresión de Kael cambió.

​"Aria..."

​"¿Dónde?"

​Él volvió a apartar la mirada.

​"No puedo responder a eso."

​Ella dejó escapar una risa cargada de frustración.

​"Por supuesto que no puedes."

​Los ojos de Kael volvieron a clavarse en los suyos.

​"Crees que te estoy ocultando esto porque quiero controlarte."

​"¿Y no es así?"

​"No."

​"¿Entonces por qué?"

​Él tomó una respiración pausada.

​"Si lo supieras todo, puede que me odiaras aún más de lo que ya me odias."

​Aria se petrificó.

​"¿Qué?"

​Kael no añadió nada más.

​Ella lo contempló desconcertada; aquella afirmación no tenía ningún sentido. Ya tenía motivos de sobra para estar molesta con él. La había rechazado, asustado y arrastrado a una situación que apenas alcanzaba a comprender.

​¿Pero odiarlo aún más?

​"¿Qué has hecho?", preguntó.

​El rostro de Kael se volvió indescifrable.

​"Duerme un poco."

​"No me des la espalda."

​"He dicho que duermas un poco."

​"Y yo he dicho..."

​Kael dio media vuelta hacia la puerta y Aria lo vio marchar. La puerta se cerró tras él y ella permaneció de pie junto a la cama, contemplando la madera en silencio.

​Sus palabras se negaban a abandonar su mente.

​"Puede que me odiaras aún más de lo que ya me odias."

​¿Qué demonios podía estar ocultando?

​¿Y por qué parecía tenerle tanto miedo a su marca?

​A la mañana siguiente, Aria despertó más temprano de lo que esperaba teniendo en cuenta lo tarde que se había quedado dormida. Apenas había logrado descansar. La extraña marca había dejado de brillar en algún momento de la noche, pero continuaba siendo perfectamente visible sobre su piel.

​Se la frotó con cuidado, pero no ocurrió nada. Salió de la habitación y encontró a Kael fuera de la vivienda. Estaba sentado cerca del límite del claro, afilando un cuchillo.

​Él alzó la vista cuando ella se aproximó.

​"¿Has dormido?"

​"No mucho."

​Él asintió y ninguno de los dos volvió a hablar durante un buen rato. Se sentía como si lo de la noche anterior no hubiera llegado a pasar.

​Aria se sentó a un par de metros de distancia y notó la forma en que Kael se movía. Llevaba una camisa negra holgada, pero al inclinarse hacia adelante, el cuello se desplazó ligeramente.

​Aria alcanzó a ver algo en su pecho... una cicatriz.

​No era pequeña. Se extendía desde cerca de su hombro cruzando parte del torso, antigua e irregular. Había marcas más pequeñas alrededor, como si lo que fuera que provocó aquella herida hubiera ocurrido más de una vez.

​Aria no podía dejar de mirarla y Kael se dio cuenta al instante.

​Se colocó la camisa en su sitio de inmediato.

​"¿Qué ocurre?"

​"¿Qué te pasó en el pecho?"

​"Nada."

​"Eso no tiene aspecto de ser nada."

​El rostro de él se endureció.

​"Ocurrió hace mucho tiempo."

​"¿Cómo?"

​"No es importante."

​Un profundo ceño se instaló de golpe en el rostro de ella.

​"Contigo nada parece ser importante."

​Kael se puso en pie y dejó escapar un hondo suspiro.

​"Déjalo estar."

​Su voz sonó mucho más cortante que antes.

​Aria lo miró fijamente.

​"Solo estaba preguntando."

​"He dicho que lo dejes estar."

​Ella estudió sus facciones. No se trataba solo de que no quisiera hablar de ello; le aterraba la pregunta.

​"¿Está relacionado con la marca de mi muñeca?", preguntó.

​Los ojos de Kael se cruzaron de inmediato con los suyos y Aria tuvo la absoluta certeza de que había dado en el clavo, pero la expresión de él volvió a cerrarse de golpe.

​"Haces demasiadas preguntas."

​"Y tú das muy pocas respuestas."

​Él echó a andar alejándose y ella lo vio partir. No podía explicar por qué, pero estaba segura de que la cicatriz y la marca estaban conectadas de alguna manera.

​Tal vez incluso conectadas con el motivo por el cual Kael la había rechazado. Suspiró profundamente al ver a algunos miembros de la manada pasar cerca; aún mantenían la misma mirada incisiva de la primera vez que la vieron. Aria decidió que lo mejor sería evitarlos.

​Aquella noche, Aria logró finalmente quedarse dormida.

​Se encontró de pie en mitad de un bosque. No se parecía a ningún bosque que hubiera visto jamás. Los árboles eran altos y retorcidos, sus ramas se extendían cubriendo el cielo y una niebla pálida alfombraba el suelo.

​Aria miró a su alrededor en aquel lugar desconocido.

​"¿Dónde estoy?", murmuró dando un paso al frente. El suelo bajo sus pies se sentía completamente real.

​Entonces lo vio: un símbolo grabado en el tronco de un árbol gigantesco.

​Su muñeca comenzó a arder y, al bajar la vista, vio que la marca volvía a brillar. El símbolo del árbol era casi idéntico al suyo.

​Se acercó un poco más y el aire del bosque se volvió gélido de golpe. Una voz susurró en alguna parte a sus espaldas:

​"No dejes que lo recuerde."

​Aria se giró sobre sus talones, pero no había nadie allí.

​"¿Quién eres?", gritó, sin obtener respuesta.

​Entonces escuchó algo más.

​Un gruñido sordo, profundo, colérico y dolorosamente familiar. Aria se giró hacia el sonido y una sombra se desplazó entre los troncos. Dos ojos dorados emergieron de la penumbra.

​"¿Kael?"

​Lo llamó, pero los ojos desaparecieron. El símbolo del árbol comenzó a brillar con una intensidad cegadora y ella extendió la mano hacia él.

​En el preciso instante en que sus dedos rozaron la madera grabada, un dolor punzante le atravesó la muñeca y un grito desgarrador escapó de su garganta.

​Aria despertó de golpe, con la respiración agitada y descompuesta. Se agarró la muñeca. La marca le ardía violentamente, y esta vez no se trataba de un destello tenue. Se levantó de la cama a trompicones, a punto de caer al suelo.

​"¿Qué está pasando?"

​En el otro extremo del territorio, Kael despertó exactamente en el mismo instante. Se incorporó en la cama, jadeando con pesadez.

​Su habitación estaba a oscuras y se quedó paralizado durante unos segundos. Él conocía ese bosque y conocía ese símbolo.

​No había sido un sueño... era un recuerdo. Un recuerdo que había sepultado años atrás.

​Kael se llevó la mano al pecho, allí donde la vieja cicatriz descansaba bajo su camiseta, y la sangre se le congeló en las venas... Ella había estado dentro de ese recuerdo...

​Su lobo comenzó a revolverse con violencia en su interior.

​"Está allí", rugió la bestia.

​Kael se puso en pie de inmediato.

​"No", musitó sin aliento mientras la realidad lo golpeaba con más fuerza que cualquier otra cosa. Aria no había tenido un simple sueño sobre su pasado: había entrado... a través de la marca, se había adentrado en un recuerdo vinculado a su maldición.

​Kael fijó la mirada en dirección a la habitación de Aria y su voz se redujo a un mero susurro:

​"¿Cómo...?"

​¿Cómo iba a protegerla de su propia maldición?

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