Share

Capítulo 55

last update Petsa ng paglalathala: 2025-09-26 21:59:06

Bianca temblaba como una hoja bajo la tormenta furiosa, su espalda pegada a la pared fría y húmeda del callejón. Su respiración era un jadeo entrecortado, interrumpida por sollozos ahogados, y aunque su cuerpo suplicaba cerrar los ojos para escapar del horror, no podía apartar la mirada de la silueta imponente que emergía de las sombras como un depredador nocturno.

La voz grave volvió a resonar, con una calma gélida que helaba la sangre en las venas.

—Les di una orden… ¡Suéltenla, ahora!

Los tr
Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App
Locked Chapter

Pinakabagong kabanata

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 70

    Bianca estaba furiosa. Cada músculo de su cuerpo ardía con rabia contenida, pero no podía hacer nada… no todavía. Su mente bullía con pensamientos de escape, de venganza, de libertad, pero las circunstancias la mantenían prisionera en un mundo que nunca pidió. La habían traído allí contra su voluntad, al corazón del imperio Moretti.El vehículo se detuvo frente a una mansión tan imponente que parecía sacada de un sueño —o de una pesadilla. Columnas de mármol blanco se alzaban como guardianes ancestrales, las luces doradas bañaban los ventanales, y en el aire se respiraba un poder silencioso, intimidante, casi palpable. Cuando las puertas se abrieron, Bianca se sintió como una pieza desplazada en un tablero que no comprendía.Apenas puso un pie en el mármol del vestíbulo, una veintena de empleados formó una línea perfecta a ambos lados del corredor. Todos inclinaban la cabeza con reverencia. Su llegada se anunció con un respeto casi ceremonial, como si estuvieran recibiendo a una princ

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 69

    Bianca permaneció inmóvil, envuelta en la manta que aún conservaba el calor del cuerpo con el que la habían cubierto. El miedo y el shock la mantenían paralizada. Cuando Alexander Moretti apareció frente a ella, elegante y dominante como siempre, su presencia impuso un silencio absoluto en la habitación. Bianca, temblando por dentro, evitó mirarlo a los ojos y no respondió a su saludo; no quería darle la oportunidad de acercarse. Cada fibra de su cuerpo le decía que se mantuviera alejada, que no debía permitir que aquel hombre —su propio padre biológico— tuviera control sobre ella.Moretti se detuvo frente a ella, con su mirada penetrante recorriendo cada centímetro de su expresión. No dijo una palabra al principio, solo observaba. El silencio era tan pesado que Bianca podía sentirlo como un peso en el pecho.—Hija mía —dijo finalmente, con voz profunda y fría, impregnada de autoridad—. Sé que esto es demasiado para ti… pero debes comprender que nada de lo que ocurrió fue por descuido

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 68

    La penumbra del terreno baldío envolvía todo como un manto opresivo, solo rota por la luz pálida de la luna y el resplandor intermitente de un farol lejano. Bianca temblaba incontrolablemente, con el rostro bañado en lágrimas y la blusa hecha jirones apenas cubriendo su pecho. Sus manos, temblorosas, se aferraban al tejido roto, intentando recuperar un ápice de dignidad en medio del horror. Su respiración era entrecortada, un jadeo irregular que delataba el pánico que aún la recorría, y su corazón golpeaba con tanta fuerza que parecía querer escapar de su pecho. Sus piernas apenas la sostenían, debilitadas por la lucha y el terror, mientras el frío del pavimento húmedo se filtraba a través de sus rodillas magulladas.El silencio fue roto por un murmullo denso, el roce de zapatos pesados en el asfalto, un sonido que resonaba como un tambor de guerra en la quietud de la noche. Alexander Moretti emergió de las sombras con la presencia de un dios oscuro, su figura imponente recortada cont

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 67

    El vehículo negro devoraba las calles de Nueva York como una bestia nocturnal, dejando atrás el bullicio de la ciudad para adentrarse en las afueras, donde las luces se volvían escasas y el asfalto cedía paso a caminos polvorientos. Bianca, acurrucada en el asiento trasero, sentía el latido de su corazón como un martillo en el pecho. Las lágrimas habían dejado surcos salados en su rostro magullado, y el sabor metálico de la sangre persistía en sus labios partidos. Intentaba procesar lo que acababa de suceder: la humillación en la sala de juntas, los golpes de Willow, la traición de Margaret e Isabella. Pero nada la aterrorizaba tanto como el hombre al volante. Cassian. El que alguna vez había sido un aliado de Aldric, un hombre de confianza en el emporio Thornhill. Ahora, su silueta imponente en el espejo retrovisor era la de un verdugo.Cassian conducía en silencio, los ojos oscuros fijos en la carretera. Sin embargo, Bianca podía sentir cómo, de tanto en tanto, su mirada se desviaba

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 66

    El ambiente en la sala de juntas se había tensado hasta el límite, un silencio opresivo que parecía estrangular el aire mismo. Los accionistas, con rostros rígidos y miradas esquivas, permanecían mudos, atrapados en la incomodidad de ser testigos de un espectáculo que ninguno quería enfrentar. Margaret Thornhill no era solo la matriarca de la familia: era la madre de Aldric, una figura de autoridad absoluta cuya sola presencia podía poner en jaque fortunas enteras con un chasquido de dedos. Su aura de poder, envuelta en un traje de alta costura y un perfume floral que dominaba la sala, hacía que cualquier oposición pareciera suicida. El silencio era la única respuesta posible; nadie quería arriesgarse a estar en el lado equivocado de esa disputa, y los murmullos iniciales se apagaron como velas bajo un soplo helado.Margaret lo sabía, y su rostro, endurecido por el desprecio, destilaba una satisfacción fría. Sin perder un segundo, se levantó de su silla con un movimiento elegante pero

  • El Millonario y la Usurpadora   Capítulo 65

    Bianca apretó los labios en una línea fina, sosteniendo la mirada de la matriarca sin parpadear, aunque su corazón latía con fuerza en su pecho.—Señora Thornhill, con todo respeto, Aldric me encargó dirigir esta reunión en su ausencia —replicó, su voz firme pero con un leve temblor que delataba su tensión interna.Margaret sonrió con desprecio, como quien escucha una osadía infantil, ladeando la cabeza y soltando una risa baja y desdeñosa.—¿Dirigir? ¿Tú? —escupió la palabra con veneno, gesticulando con una mano enjoyada—. Una cosa es calentarle la cama a mi hijo, y otra muy distinta es sentarte en la mesa de los Thornhill. —Su expresión se endureció, y miró alrededor para captar las reacciones de los accionistas, que murmuraban incómodos.Un murmullo incómodo se elevó entre los presentes, un coro de susurros y toses disimuladas. Bianca sintió un nudo en la garganta, el calor subiendo a sus mejillas, pero no bajó la cabeza, clavando las uñas en la palma de su mano para mantener el co

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status