Masuk—Claro, Sebastián. Muchas gracias por amar a mi hija con todo tu corazón y también por preocuparte tanto por ella. Estoy muy feliz de saber que, además de su familia, tiene a alguien que siempre estará ahí para ella —dijo su madre. Si supiera cómo he tratado a su hija durante los últimos cinco meses, podría odiarme por el resto de su vida. Ahora me doy cuenta de lo malo que he sido con ella. Ella no merece nada más que felicidad… porque la amo. Salí de la casa y entré en mi coche. Me subí, encendí el motor y me marché. Conduje despacio, por si acaso la veía cerca. Me estoy volviendo loco, y todo es por culpa de esta mujer. Y justo a tiempo, la vi. Estaba ahí mismo… pero la vi abrazando a alguien. —¡Espera… qué! ¿Salió corriendo de la casa solo para abrazar a un hombre? ¿Sabe siquiera la gravedad de lo que está haciendo? ¿Cuántas veces le he dicho que no pertenece a ningún hombre excepto a mí? Lo juro, hoy voy a matar a este tipo. Salté de mi coche y me acerqué furioso hac
No hay duda, ¡Sebastián besa muy bien! Siempre hace que mis rodillas se debiliten cada vez que está tan cerca de mí. Cierro los ojos y le devuelvo el beso, siguiendo su ritmo. No sé si lo que estoy haciendo ahora es lo correcto, pero ya no soy dueña de mí misma y, de repente, esto es lo único que quiero hacer. Le devolví el beso con toda la pasión y el amor que hay en mí. Me detuve para tomar aire, jadeando. Abrí los ojos lentamente y lo miré. Él me miraba fijamente, y en sus ojos no había nada más que amor y cuidado. Por primera vez pude leer su rostro. ¿Significa esto que me ama? —¿A qué se debe el beso? —pregunté, sonrojándome. No puedo creerlo, le devolví el beso a pesar de mi estado de ánimo. —Esa es mi respuesta para ti —dijo sonriendo. —¿Respuesta? ¿De qué respuesta estás hablando? —Yo… yo… ¡mierda! Yo… —¿Sí? —pregunté con anticipación. —Yo… lo… amo… yo… Yo también te amo, Aria. De verdad. ¿Qué? ¡No, debo estar soñando! Alguien debería despertarme de est
Todos saben cuánto lo amo, ¿verdad? Aún no nos vamos a casar, pero para demostrarme que nunca me hará daño, decidió que nos comprometiéramos… ¿y ahora me dices que cancele todo? ¿Así, sin más? Estoy haciendo todo esto por tu felicidad… ¿por qué no puedes verlo, Amanda? No tienes idea de en qué te estás metiendo. A mí me engañaron hace cinco meses, y de la misma forma empezó contigo. No hacía más que manipularme. Incluso provocó muchas discusiones entre Sebastián y yo, porque me hizo creer que Sebastián lo insultaba cuando en realidad no había hecho nada. Pero la equivocada era yo, porque me negaba a abrir los ojos y ver la verdad. No puedo creer que me esté humillando frente a todos de esta manera… especialmente delante de Sebastián. —¿Qué pasó ahora? ¿No puedes hablar? ¿Te das cuenta de tu error? —se burló. —¡Suficiente! ¡Basta con todo esto! ¿Crees que estoy haciendo esto por mí misma? ¡No! Estoy tratando de salvar a todos en esta familia, ¡especialmente a ti! —dije mientras la
—¡Oh! Ya veo. Entonces ahora tu trabajo es más importante que yo, ¿verdad? También tenías que irte urgentemente. Estoy segura de que al guapo señor que está aquí no le habría importado si te tomabas el día libre… ¿verdad, guapo? ¡¿Qué?! No puedo creer a Mandy en este momento. Está actuando como una estúpida y una loca. ¿No puede controlar su actitud ni por un minuto? Sobre todo delante de Sebastián. Sebastián soltó una pequeña risa antes de responder: —No, en absoluto. ¿Acaba de decir que no? Este tipo es un gran actor. —¡¿Qué?! No le hagas caso, Amanda. Hoy casi derriba toda la empresa solo porque yo no estaba. Todos en la sala parecían sorprendidos. —¡Oh! ¿De verdad? —preguntó Amanda sonriendo. —Amanda, ¿puedes guardar silencio, por favor? —intervino finalmente mi tío. Eres un salvavidas. —¡Está bien! —refunfuñó ella. —Hermana, ¿qué intentabas decirme antes de irte? —¿Eh? Nada. —¿Cómo que nada? Recuerdo que estabas tratando de decir algo antes —preguntó m
—¿Lo olvidaste? Hace un momento, cuando te llamé por tu nombre, te enfadaste… Dejaste muy claro que, pase lo que pase, sigues siendo mi jefe. —Sabes que estaba enojado contigo antes, y por eso te dije eso. Entonces, ¿cuál es esa conversación importante que quieres tener conmigo? Te ves estresada. —Eso es porque estoy estresada, Sebas. Amanda… no puedo permitir que se case con Kelvin. Él no es… —Espera… —me interrumpió—. ¿Acabas de decir Kelvin? Espero que no sea el Kelvin que conozco —preguntó. Eso me hizo rascarme la nuca nerviosamente. Nunca le había mencionado que Amanda y Kelvin estaban saliendo. —En realidad… es él. —No puede ser él, ¿verdad? —Es la misma persona. —¿¡Qué!? —Puedes enojarte conmigo más tarde, pero ahora necesito tu ayuda. ¡No puedo permitir que mi hermana prima se case con ese tipo! Tenías razón todo el tiempo, Sebastián. Es un mentiroso y también un engañador. Amanda ha sido engañada por él… y por todos en mi familia. Lo más lejos que debería ll
—Tío, mamá, lo siento, pero… necesito ir a la oficina ahora. Es muy importante y urgente. Mi jefe me ha estado llamando. —¿Qué? Pero pensé que ya te habías tomado el día libre —preguntó mi mamá. —No, mamá. Olvidé decírselo y ahora está muy enojado conmigo. —Hola, Aria —Amanda me llamó por mi nombre y se puso a mi lado—. ¿A dónde vas? —preguntó en tono de broma. Apuesto a que me matará si le digo que me voy a trabajar. —Amanda… lo siento, pero necesito ir a trabajar ahora. Tengo algo importante que atender en la oficina… Lo siento mucho —me disculpé mientras intentaba explicarle. —No puedo creer que me estés haciendo esto hoy. Este día es muy importante para mí, Aria. ¿Estás tratando de decir que no es tan importante para ti? —¡Por supuesto que lo es! ¿Por qué dirías eso? Por mucho que este trabajo sea importante para mí, tú también lo eres. Pero si no voy a trabajar ahora… las cosas podrían salirse de control. Ir allí ahora es muy importante para mí. Lo sé, quizá no pued







