INICIAR SESIÓN
Estéfano llegó al condominio Falcón luciendo un impecable traje gris, lentes oscuros y una lámina de menta en su boca. Saludó a Kiara y ella lo fulminó con la mirada mientras esperaban que Viviana preparara todas las cosas del niño. Damián le envió un mensaje informando que ya había aterrizado su vuelo y llegaría en 15 minutos. Kiara fue a su cuarto por su maleta sin muchas ganas de seguir con la propuesta de él. Estéfano se quedó solo y le llegaron las imágenes y videos de las cámaras de seguridad del bar. Al principio del video, la música no dejaba escuchar sus voces, pero, al adelantar justo antes de que cerrara el bar, la música cesó y se podían entender las conversaciones. Se sintió como el peor elemento de la empresa. Le gritó a Viviana que ella era un fantasma y necesitaba de vuelta a la musa para que Patrick tomara el control de la empresa. Tragó saliva al verse a sí mismo como un judas bien vestido. —Él era como mi hermano, me dejó abandonado y qué. Al menos con sus locuras la empresa generó más ventas —decía mientras Viviana, apenas manteniéndose en pie, intentaba callarlo. Damián entró y vio el rostro pálido de Estéfano. Iba a interrogar qué pasó, pero su esposa y Viviana tenían listo al niño y sus cosas. Viviana saludó con frío protocolario a Estéfano. Y para él fue peor que recibir de parte de ella una burla directa. Kiara les dijo que Diego llamó a última hora y le contó que había olvidado una parrillada anual con su grupo de amigos, motivo por el cual no podía cuidar de Eddy. Pero podía recibirlo con Viviana para que lo cuidara mientras preparaba la parrillada. El rostro de Estéfano palideció aún más. Viviana se ofreció a continuar con el cuidado del niño con la condición de no salir del condominio. Damián miró de reojo a Estéfano y él, con la carga de la vergüenza que sentía, omitió cualquier tipo de comentario. Damián aclaró la voz y dio las gracias a Viviana, anunciando que aceptaba sus condiciones. Ella sonrió complacida y se quedó en la casa a cuidar del niño después de despedirse de Damián y Kiara. El camino al spa en las montañas se convirtió en un trayecto largo y doloroso. Kiara, con su rostro frío, iba mirando por la ventana mientras él conducía, recordando que Viviana le indicaba cómo tenía que enseñar a defenderse al niño y, aunque le pareció extremo y paranoico porque apenas iba a cumplir dos años, terminó en el piso con ella sobre su cuerpo en un encuentro con sus ojos profundos y oscuros. Al llegar al spa “Love’s Young”, aparcaron y fueron recibidos por una joven secretaria que los guió por los pasillos para que se instalaran en la habitación que Damián había reservado. Kiara ingresó y se sintió envuelta por la naturaleza que emanaba de las paredes a través de las pinturas. Se colocó el traje de baño para dirigirse a las piscinas de aguas termales y Damián hizo lo mismo tras guardar su celular en la caja de seguridad. —Solamente estamos tú y yo para reencontrarnos con nosotros mismos —dijo acomodando a un lado el cabello que cubría la espalda de Kiara, dándole un beso atrevido y juguetón sin obtener respuesta. Estéfano, intentando recuperar el terreno perdido, preguntó por qué al final Viviana no fue a casa de Diego Falcón. Ella, con el niño en brazos, lo miró directamente a los ojos y respondió: —No quiero encontrarme con el señor Patrick y convertirme en otra musa. Estéfano retrocedió. Intentando retomar el control, preguntó de dónde sacó esa idea descabellada y ella, acercándose a su oído, respondió: —Tú me dijiste en la habitación, antes de quedarte dormido, que en el momento que Patrick consiguiera otra musa retomaría la presidencia de la empresa. Al parecer te asfixia la presencia de la señora Falcón por ser celosa y dominante y Damián te parece tibio respecto a su administración. Estéfano la miró asombrado y ella continuó: —Esas palabras las dijiste anoche. ¿No te acuerdas? Estéfano lo negó, pero Viviana se volvió a acercar a su oído y le dijo: —Tu secreto está a salvo conmigo. Estéfano sonrió nervioso y salió del condominio. Revisó otra vez los videos y, para no pasar ningún detalle por alto, le envió los videos a un amigo suyo experto en informática pidiendo que los analizara, pero que fuera en extremo cuidadoso. Viviana, con tranquilidad, llevó las cosas de Eddy de regreso a la habitación, le puso ropa cómoda y lo sacó al jardín para que explorara entre las plantas y la tierra. El viento fresco y los árboles bailando al murmullo del viento daban un espacio perfecto para explorar sin sofocarse. Un grupo de nuevas plantas estaban recién sembradas. Viviana, con Eddy de la mano, se acercó a explorar la tierra y, cuando se sentaron, el pequeño, con una sonrisa tierna, dijo: —Mami —empuñando la tierra y colocándola alrededor de las plantas. Viviana sonrió y asintió con la cabeza. Estéfano, con el cabello de Viviana y el chupón de Eddy, se dirigió al laboratorio de su primo. Le dijo que era la muestra de una amiga suya y un presunto sobrino, que ella quería ver si había o no parentesco alguno. Leo Yerovi le explicó que los resultados saldrían en tres días porque no tenía la tecnología que había en los laboratorios Falcón. Estéfano le dijo que no importaba, que iba a esperar el resultado que su primo le diera porque su amiga pidió que fuera discreto y confidencial. Leo se encogió de hombros e ingresó con las muestras para analizar. *** Kiara, después de nadar en la piscina de agua termal, se fue a dar un baño de lodo mientras Damián se acomodó en una hamaca sobre las rejillas cubiertas de hojas de eucalipto que daban paso al vapor de agua cubriendo su cuerpo. Al terminar el día, ambos morían de sueño. Regresaron a la habitación y, aunque Damián se sentía tentado a revisar el teléfono para saber con quién estaba Eddy o cómo iba la empresa, decidió dejar el teléfono en la caja de seguridad. En el aire el aroma natural de las plantas estaba en cada rincón, Kiara se acostó y Damián se abrazó a su espalda. Ella le susurró que lamentaba todo, pero por mucho que intentaba, no lograban encajar con Eddy y eso le molestaba. Damián también le dijo que le resultó difícil; de la madre ni del niño supieron nada hasta el día que murió y su hermano, que se inspiró en ella para las campañas de su marca (que fue todo un éxito), ni siquiera sabía bien cómo se llamaba; pero Eddy fue fruto de la aventura de una noche y llevaba sangre Falcón.Antes de que las hijas de Belén nacieran, Fabián se sometió a una vasectomía para asegurarse de parar su ciclo reproductivo, igual que lo hizo Ismael cuando iba a nacer Belén. En esos dos días de cuidado extra, Belén lo cuidó y le aplicó las compresas siguiendo a cabalidad las órdenes del doctor. Su ternura y dedicación hacían a Fabián derretirse por ella; en su mirada se podía ver el mismo brillo que Ismael mantenía al estar junto a Serena.Al llegar a la fecha límite para el nacimiento, Serena llegó con Ismael para cuidar de sus pequeñas que corrían por la casa y los jardines desordenando todo pero llenando de calidez su vida…Wendy invitó a tomar un café a su nueva colaboradora antes del lanzamiento oficial. Hablaron de los motivos que la inspiraron y ella le contó que unos meses antes del nacimiento de su hija se encontró con un caballero que en esa época le pareció interesante. Su deseo febril se convirtió en un sueño; la última noche que iban a compartir la casa ella se fue a
Serena peinaba su cabello antes de acostarse a dormir. Belén la llamó emocionada y le contó que estaba embarazada de gemelas otra vez. Serena la felicitó con alegría y le preguntó cómo estaba su relación con Fabián. Belén le contó que todo iba muy bien; él la entendía y cuidaba, sin escatimar esfuerzos por complacerla en todo. Serena se sintió feliz por ella, recalcó que consiguió un buen hombre y le advirtió que su viaje se extendería por unos meses, tal vez un año, antes de ir a algún lugar paradisíaco para sentarse a ver el paso de sus años o buscar alguna playa donde pueda surfear, siempre con Ismael de su mano.Belén le comentó que había rumores por lo bajo de que Wendy estaba saliendo con Alejandro y le parecía demasiado pronto porque aún estaba fresca la muerte de su hermano. Serena la corrigió diciendo que el tiempo para cerrar ciclos en cada persona era distinto y, por experiencia, sabía que era difícil encontrar a alguien que te agote pero te haga sentir viva con cada beso
Belén, con sus achaques del nuevo embarazo, estaba recostada tomando una siesta. Fabián la besó con ternura en la mejilla para avisarle que sus hijas ya estaban dormidas.Ella se frotó los ojos con pereza y relamió sus labios, acariciando su vientre.—¿Y si son dos más? ¿Cómo los vamos a llamar?—¿Dos más? —repitió Fabián.—Solamente es una posibilidad, no estoy insinuando que sea así en verdad. Le dije al doctor que no me lo diga ni lo especifique hasta que estés conmigo en el ultrasonido.Fabián se disculpó por sus ausencias en los primeros controles, sonrió y comentó que las llamaría Leila y Daniela, y si eran niños, Carl y Simon. Ella sonrió y le dijo que le gustaban los nombres y que su madre seguramente diría que, al tener dos niñas en su primer embarazo, ya era suficiente. Fabián la abrazó y le dijo al oído que no le importaba ajustar una docena si eso la hacía feliz.Ella lo miró y le anunció que ya no tenía planes para embarazarse de nuevo. Le comunicó que su control s
Wendy, con un vestido negro entallado, caminó confiada por la alfombra hasta el podio. Antes de su entrada, Leandro le habló con claridad: que de su intervención dependían las futuras alianzas y las ventas posteriores al lanzamiento. En su mano el anillo de matrimonio brillaba; en su cuello los destellos de su collar iluminaban su pálida piel. Alejandro estaba entre los invitados, sentado en la primera fila, sintiendo el peso de las miradas porque su atuendo no era de diseñador.Wendy aclaró su garganta, sonrió a los presentes y fue ganando elocuencia técnica con el crecimiento de su seguridad.—"Regresa a mí": es la combinación del vacío que dejaron mi esposo y mi hijo dentro de mí, pero también es el llamado a volver a nuestras raíces, a la tierra de la que somos parte. Es aceptar que somos integrantes de un mundo cambiante; es creer que somos constructores de nuevas alianzas y el propósito de alcanzar para nuestros descendientes un futuro mejor.Al reunirse con la prensa por un
En el penthouse del hotel, Ismael encontró a Serena concentrada en su tablet.—Pensé que tus ideas de control quedaron en el pasado —dijo apegando su cabeza en el hombro de ella.La amplia sonrisa de Serena le daba un aire elegante y trágico.—Solamente revisaba nuestras inversiones —respondió antes de bloquear la tablet.—Sabes, después de todo lo que hemos pasado siento que siempre me quedará la duda: ¿realmente eras la madre de Eduardo o su tía y mentora?Serena suspiró y dejó que su voz se quebrara.—Yo fui su madre, pero hasta que mi hermana murió vivió con ella. Las entradas en mi diario fueron sus actualizaciones sobre su vida y la mía. Ella tenía la vocación de servicio que a mí me faltaba; fue ella quien cuidó a mi hijo desde que tenía tres meses. Ella fue la buena y yo fui la mala de su historia hasta que lamentablemente murió. A partir de su muerte, desarrollé esa necesidad de vigilancia que prevalece hasta ahora. Ella me pidió ayuda y pensaba que exageraba, pero cua
Leandro tomó las riendas de la empresa como sugirió Serena; se vistió de traje, salió de la mansión de Eduardo dejando de cojear y, convertido en el albacea de los derechos sucesorios de Estephanie Falcón, ingresó a las instalaciones donde los empleados aguardaban con expectativa el destino de la empresa. Habló con sus directivos; encontró en primera línea a la asistente de Eduardo.Sus blancos dientes esbozaron una sonrisa y, ante sus compañeros presentes, le dijo en tono claro y demandante:—Señorita, su presencia ya no es requerida en esta empresa. La señora Wendy Falcón ha pedido su remoción inmediata; espero que coopere y pase por su cheque al área correspondiente.Leandro casi pudo sentir el siseo de la muchacha que intentó mantenerse erguida ante las sonrisas burlescas de sus compañeros. Sonrió felicitándose por su actuación; ella no sabía que Wendy Falcón sonó como si la música emergiera de las paredes…Él, con el portafolio en la mano, continuó con pasos firmes hasta la







