Compartilhar

5. Decepciones

Autor: Nancy Rdz
last update Data de publicação: 2023-08-18 00:38:33

Elias Ferrer

—¡Elías… Elías…! —la voz de mi padre me sacó de mis pensamientos, lo miré.

—No escuché lo que estabas diciendo papá, lo siento —me excusé tratando de volver a tomar el tenedor.

Era de mañana, la sensación de confusión, decepción y tristeza no me dejaron dormir por la noche, mis ojos estaban rojos. Le envíe varios mensajes y llamada a Abby, explicándole que fuera el hijo del ex presidente no me hacía otra persona, de hecho siempre consideré que mis padres vivían de manera mucho más sencilla que lo que vivían otros ex presidentes del país, ellos no eran del tipo de personas que les gustará presumir sus bienes y eso me enseñaron desde que era un niño.

¿Era mi físico? No lo sabía, pero tampoco ella me había respondido ese cuestionamiento, simplemente ya no me respondió, eso me tenía de mal humor, porque no respondía un maldito mensaje diciéndome por que corto la comunicación en cuanto me vio.

No entendía que pasaba y eso me trastornaba, no me gustaba entender a las personas, por eso es que siempre preferí las computadoras a las mujeres, algo más seguro.

—Sophie me contó que ayer saliste a cenar con ella y una amiga, hijo, ¿Cómo te fue? -preguntó mamá enseguida, seguro mi prima ya le había dado todos los detalles por teléfono.

Bebí lentamente de mi copa de agua.

—Estuvo bien, una cena… normal, ellas platicaron de sus cosas la mayor parte del tiempo… —expliqué sin mucho ánimo, mis pensamientos estaban en Abril.

—Dijo Sophie que su amiga, era muy linda, inteligente y juega ajedrez… —añadió mamá mientras probaba bocado, no podía disimular la emoción en su voz.

Mire a papá pidiéndole ayuda, pero él sólo se limito a comer.

—Si es linda, educada, risueña, pero no me interesa —sonreí con sarcasmo —lo siento mamá, se que deseas que viva la experiencia del amor, pero no creo que eso pase con ella.

Mamá me mira con ternura.

—Hijito, sólo quiero que conozcas, está bien si sientes que aún no estás listo para eso…

—Eres nuestro único hijo Elías, a lo que se refiere tu madre es a que algún día no estaremos para ti, es la ley dela vida, estuve la mayor parte de mi vida solo hasta que conocí a tu madre por azares del destino, ella me mostró otra manera de ver el mundo, no te pido que andes por ahí buscando una mujer, si no que no te cierres al amor cuando este llegué, por que así seas el hombre más insensible, algún día llegará alguien que te enseñé a querer.

Veo como mi madre mira con amor a papá, ellos en verdad están muy enamorados, siempre ha sido así y me siento afortunado de tenerlos. Mamá se levanta y da un beso breve en los labios a mi padre.

Suspiro, Abril me había flechado, me sentía algo parecido a estar en las nubes cuando platicábamos pero algo estaba pasando. Podía obtener su ubicación por su ip, podía ir a su casa y enfrentarla, si me iba a decepcionar era mejor decepcionarme por completo, pero hacer eso no era ni ético ni legal, también podía hackear su computadora… no, no, no, ¿Qué estás pensando Elías? Mi padre me mata si hago eso.

Mientras mis padres se enviaban mimos mientras desayunaban, envíe un mensaje a Abril disimuladamente.

“Pensé que teníamos algo real, necesito saber qué es lo que está mal en mí para que ni si quieras puedas contestar un mensaje, al menos una respuesta para que pueda olvidar los últimos dos meses que hablamos durante todas las noches”.

Aprieto los dientes odiando esa sensación de tristeza que de pronto me embarga y me amenaza con hacerme llorar. Nunca he llorado por una mujer y no lo pienso hacer. Me levanto de la silla.

—Me voy, no tolero llegar tarde —suelto, sintiendo un nudo en la garganta.

Mi madre junta las cejas como queriendo descubrir porque estoy así, ella me conoce más que nadie y ahora no tengo tiempo para consuelos, aunque viniendo de ella, sé que me reconfortaría.

Llegue a la oficina hecho una furia caminaba de un lado para el otro, trabajar era mi mayor ocupación, comencé a pedir todos los reportes de los estudios pendientes, les dije a todos los investigadores que los necesitaba para ese día, yo me haría cargo del tratamiento de los datos, aunque eso significara no dormir en una semana al menos tendría mi mente ocupada pensando en otra cosa que no fuera en ella.

Le pedí a Dahiana que vinera a mi oficina —¿Dónde esta Lara? —pregunte con molestia, habíamos quedado en que ya no iba a faltar y ahora notaba en el sistema de asistencia que aún no llegaba y ya pasaba de la hora.

Dahiana se encogió de hombros —no lo sé, no ha llamado, ¿necesitas algo?

—Si, el resultado de los estudios que realizó ayer… puedes ir a su oficina y tomarlos, por favor.

Dahiana me miro de manera extraña, podía adivinar lo que pensaba.

—¿No deberíamos esperar a que sea él quien los entregué? Yo no sé dónde los guarda.

—Búscalos…

—¿Y por qué tu no vas a buscarlos?

Miré con cara de pocos amigos a la mejor amiga de mi madre.

—Dahiana…

Ella suspiró exasperada.

—Elías, intuyó que en cuánto llegué el doctor Lara lo vas a despedir, esta bien, a pesar de que todo el laboratorio sabe que tiene una hija enferma y eso le ha traído muchos problemas con el trabajo, después de todo esto es un negocio, cuando Sally te dejó a cargo de todo, me pidió que te guiará, pero imposible jovencito, la manera en la que pides las cosas, los tiempos en los que las pides, como me hablas a mí que te limpie hasta los pañales cuando eras bebé, los empleados no somos robots, metete eso a la cabeza, aquí ni en china, no se para que quieres ahora todos esos millones de datos, ¿para procesarlos tú? ¿acaso no pretendes dormir en un mes? ¡Eso es inhumano Elias! Tú tampoco eres un robot…

Los regaños de Dahiana solo logran alterarme más, ella no sabe ni si quiera lo que estoy sintiendo. Camino hasta quedar frente a ella donde los dos nos sostenemos la mirada.

—Pues si te gusta, serás la mejor amiga de mi madre, pero sigues siendo una empleada más… —gruño.

Pero luego me doy cuenta del error que acabo de cometer por un arrebato. Ella me mira con decepción.

—No te daré ese gusto, cuando niño, cuando hacías tus berrinches tus padres debieron haberte dado unas buenas nalgadas, así que antes de que me vaya, le enviaré una carta a tu madre firmada por el personal, y que pase lo que tenga que pasar.

—Yo a veces no mido mis palabras… —me disculpo.

Dahiana me abraza, su abrazo es sincero y de pronto siento que me quiebro.

—Te estimo Elias, como si fueras mi hijo, pero el hecho de que seas un genio aquí —lleva su dedo índice a mi cabeza—no quiere decir que tengas la experiencia para manejar todo una empresa donde es entablar conversaciones la mayor parte del tiempo.

—¿Por qué mamá se retiró en su lugar?

Dahiana sonríe levemente.

—Por que quería que aprendieras, uno aprende de los errores, eres un niño genio, con los datos y maquinas, nunca fallas, pero con las personas es diferente, uno aprende conociendo a la gente, hay personas buenas, hay personas no tan buenas, pero no a todos los vas a ordenar como si fueran unas máquinas, si por ti fuera quitarías la hora de la comida y harías que comieran en su oficina o ¿me equivoco? —sonrío juguetón, me conoce bien.

Inhalo profundo.

—Esta bien, trabajaré en ello, ¿aún así le enviarás la carta a mamá?

—Por supuesto que sí.

Dahiana sale de la oficina. Elevo mi rostro mirando al techo, este no es un buen día para mí. Froto mi rostro con las manos. Mi interfon suena y es mi secretaria avisándome que Lara ha llegado, miro el reloj una hora y media tarde, debe tener una buena excusa para haber llegado tarde. Le digo que lo manden llamar.

Me siento en mi silla, cuando el doctor Lara entra a mi oficina, se que ya intuye porque está aquí.

—Doctor tomé asiento —apenas viene llegando pues no trae la bata puesta.

—Buen día director —saluda temeroso.

Tomo mi pluma moviéndola con mis dedos, es una mera que he encontrado para ser paciente.

—Puede decirme el motivo por el que ha llegado tarde —le pido con voz seria.

El entrelaza su manos señal que está nervioso.

—Mi auto me ha dejado tirado —frunzo las cejas —tal vez fue un fallo eléctrico, tal vez se me olvido realizar el mantenimiento a mi auto, he tenido mi cabeza en desorden, es la verdad y le pido una disculpa.

Paso saliva, por más que intento entenderlo, no siento la más mínima compasión por él.

—Le había advertido que una falta más y sería despedido, puede pasar a dejar su gafete y la bata, le extenderán un cheque por los años trabajados.

Edwin Lara se pone de pie de inmediato —pero es que yo necesito el trabajo… mi hija esta enferma y esto no fue algo que planee.

—Por favor, retírese.

Su mirada de odio llegaba hasta donde estaba, haría las cosas como debía, había un reglamento en Nubak y tenía que cumplirse.

—Esta bien, sólo espero que nunca tenga que preocuparse por el sufrimiento de un ser querido que esta atado a una silla de ruedas.

Me pongo de pie.

—No puedo saberlo, por que ahora no conozco a nadie en esa condición —sentenció.

El doctor Lara sale de la oficina dando tremendo portazo. A mi móvil entra un mensaje, es de Abril, todo mi cuerpo se estremece al instante.

“No eres tú, soy yo, lo siento”.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • El algoritmo del amor   43. La bóveda de la familia

    —Buenos días señor Brin —me recibe con amabilidad el guardia de la entrada del laboratorio.Asiento.Camino a toda prisa hasta la oficina de mi padre que ya debe haber llegado. Le pido a su secretaria que me anuncie con él mientras espero impaciente del otro lado de su escritorio. Me acercó al ventanal de la sala de espera observando al exterior del edificio. La oficina de mi padre está en un octavo piso en el edificio central de biotech. La empresa se compone de un complejo de varios edificios y laboratorios. Desde aquí puedo ver a los científicos paseando por los jardines verdes con su bata y lentes. Todos caminando apresurados a llegar a su puesto de trabajo. La secretaria de mi padre me avisa que ya puedo pasar.—¿Se puede? —pregunto asomando la cabeza por el espacio entre la puerta que acabo de hacer.—Pasa Connor —espeta papá en tono de seriedad. Doy unos pasos al interior de la oficina hasta quedar frente a él. En su escritorio puedo notar que tiene una infinidad de papeles des

  • El algoritmo del amor   42. Lo que no pudo ser

    Elías FerrerEl doctor Sherman sale de la oficina cerrando la puerta a su espalda. Me he quedado a solas con Alexandra quien se acerca a mi para saludarme con un beso en la mejilla.—Me da gusto que te lleves mejor con tu padre… —comento. La última vez ella estaba a punto de huir de su casa debido a que sentía que su padre no la comprendía.Alexandra dibuja una enorme sonrisa en su rostro.—Hice lo que me aconsejaste, le hice saber sobre mis sentimientos y le prometí que si me dejaba estudiar artes, sería la mejor de la clase y así es, he estudiado mucho.—Me alegra saber eso.Ella da un paso hacía mí —todo es gracias a ti —hace una pausa —lamento lo de tu novia, si no es muy prematuro me gustaría invitarte hoy a cenar.La miro con curiosidad.—Gracias, pero tendré que rechazar la invitación, tengo demasiado trabajo, me excuso.Alexandra aprieta sus labios como si estuviera reprimiendo algo pero lo dice —quiero ofrecerte mi amistad Elías.—El problema es que no sólo quieres mi amistad

  • El algoritmo del amor   41. Cruda realidad

    Capítulo 41Elías FerrerLa mano de mi madre en el hombro hace que se forme un nudo en la garganta que no me deja respirar. Abril y yo pasamos la mejor de nuestras noches, la había extrañado tanto después de que me secuestraron durante todos esos días. Pensé que esta vez nada nos separaría y nos separo la muerte.—Hijo… —escucho la voz de mamá cerca de mi oído.—Estoy bien… —trato de que mi voz suene natural pero la verdad es que estoy deshecho por dentro.Ha pasado una semana desde el día en que me desperté y vi a Abril inerte, estaba fría, me quebré por completo, quise reanimarla, revivirla, pero su corazón ya tenía varias horas que había dejado de funcionar, a veces el destino es caprichoso.La última noche que pasamos juntos Abril me hizo prometerle que si un día ella me llegaba a faltar yo continuaría con mi vida, lo he intentado pero por más que quiero no le veo sentido. Limpio las lagrimas de mi rostro recordando el de ella, su sonrisa. Nunca la voy a olvidar. Abril fue el amor

  • El algoritmo del amor   40. Reencuentro

    Abril LaraHoy era el día, no me quedaba más tiempo. Lo sabía. Durante la mañana había sentido algunas punzadas en mi pecho. No era una buena señal. Decidí venir a pasar mis últimos días en la casa que había compartido con Elías. Suspire mirando frente a mí la puerta enorme de roble.No sabíamos nada de él. Sus padres estaban haciendo todo lo posible por encontrarlo, sabia que no se darían por vencidos. Que lo buscarían hasta encontrarlo.La casa por dentro estaba fría y vacía. Esbozo una sonrisa pequeña al escuchar aquel ruido conocido. Milky siempre me recibía, mi robot, le había tomado mucho cariño, fue el regalo que Elías me había construido para que me acompañara durante todo el proceso de recuperación. Ahora sería el regalo que estaría conmigo en mis últimos días si él no aparecía. Una lagrimita se deslizó por mi ojo. Milky se detuvo frente a mí, sus ojos encendieron de un tono amarillo, pero no emitió sonido, a veces dudaba que fuera sólo un robot con frases precargadas, Elías

  • El algoritmo del amor   39. Escape

    Elías FerrerHoy a diferencia de los días anteriores se escuchaba mucha movilidad en el exterior de la habitación. Escuchaba la voz a lo lejos de Jonathan gritando que todo debía estar listo para la operación, sonreí de lado. Las veces que me visitaba lo veía directo a los ojos, podía ver el reflejo de miedo en su mirada, no podía mentirme, presentía que estuvo mucho tiempo investigando a mi familia, tenía miedo que escapara de este lugar, pero si no he intentado antes era por que no sabía que me esperaba fuera de esta habitación.En cambio, el día de hoy, ellos al fin me van a sacar. Agotaré todas las oportunidades que se me presenten para escaparme de ellos. Necesito ver a Abril, hoy es el último día para que pueda recibir mi sangre, después de hoy, todo podrá pasar con su vida.Aprieto con fuerza mis puños, respiro profundo tratando de mantener mi cabeza fría. Con Abril siempre fue muy fácil ser yo, no ser el hombre calculador y frío que siempre era, todo con ella es tan sencillo q

  • El algoritmo del amor   38. La despedida

    Elias Ferrer—¿Crees que tienes derecho de llamar así a mi madre? —suelto.El tipo me mira.—Yo le digo como se me da la gana, por que por su culpa perdí todo lo que tenía… —eso es, dame información, pienso, se acerca a donde estoy de pie encadenado, como quisiera golpearlo —como me gustaría ver la cara de tu madre al pensar que nunca más volverá a ver a su único hijo, que tuvieron que pasar más de 23 años para que por fin pudiera encontrar la manera de vengarme por lo que me hizo.—Si me dijeras que fue lo que ella te hizo, tal vez podría ayudarte…El hombre suelta una carcajada burlona, señalando con uno de sus dedos índice el pecho —¿tú a mí? ¿ayudarme? Quiero verla sufrir como tu padre lo hizo conmigo, arruinaron mi vida y yo no hice nada.—Eso me parece algo ilógico, mis padres no harían daño a alguien solo por que sí.El tipo vuelve a soltar una carcajada malévola.—¿Ah no? Tu padre me quito todo… por querer acercarme a tu madre, ni si quiera sabía que ella era la amante del pr

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status