Inicio / Romance / El plan de mi jefe / Capítulo. 6 La que manda, manda

Compartir

Capítulo. 6 La que manda, manda

last update Fecha de publicación: 2025-11-17 08:34:11

Me dirijo directo a mi oficina, ya he perdido bastante tiempo con estos dos individuos que en muy poco tiempo han logrado posicionarse en mi lista de las personas que más aborrezco y que pronto van a aprender a conocerme. Me creen una niña tonta, pero ya verán. Para relajarme, pongo un poco de música y me concentro en mis pendientes, los cuales ya son bastantes por andar perdiendo mi tiempo en cosas de niños.

No me percato del tiempo transcurrido, ya que cuando me pongo a trabajar me olvido de todo, la verdad me apasiona mucho mi trabajo y no es hasta que alguien toca a mi puerta que me doy cuenta de que ya es algo tarde, ya que al ver por la ventana veo que el sol empieza a ocultarse, le digo a la persona que toca y que pase, para mí des fortuna es de nuevo Victoria.

—Con permiso, aquí tiene jefa la lista de los pacientes que están de acuerdo en someterse a las pruebas, se les ha indicado los pros y los contras que eso conlleva y que no hay garantía, ya están firmadas las autorizaciones y solo es cuestión de que cheque con el Director cuando comenzaran. —Vaya no me deja ni hablar y todo lo dice rápido, como si quisiera salir corriendo y ya con una actitud bastante diferente, sabrá qué le dijo el doctor Sergio

—Bueno ahí tiene la información que solicito, con su permiso me retiro.

—Espera, no he dicho que te puedes retirar. Como bien me dijiste, esta información es delicada, como para solo venirla a botar a mi escritorio. Toma, asiento, quiero que me expliques cada uno de los casos. —¿Qué se cree que está de solo venir a botar las cosas?

—Si me disculpa ya es hora de mi salida, así que eso lo checamos mañana —Ok esta sigue buscando por donde ponerme difícil la situación.

—No, necesito que esto se solucione hoy, justo por eso fui a tu oficina temprano, y ya que tú fuiste la que te negaste a darme la información, pues ahora te quedas a explicar, ¿Cómo crees que yo voy a presentar esto, así sin saber los detalles? —A esta hay que dejarle bien claro quién manda.

—Sí, estoy dispuesta a darle los detalles, pero como le dije, ya estoy fuera de mi hora laboral y tengo cosas que hacer. —¡Ay, no es cierto!, que pondrá esa excusa.

—Mira Victoria, ya estoy cansada de tus excusas, no sé cuál es tu problema conmigo, pero te voy a pedir que seas profesional, tuviste todo el día para venir a darme el informe, así que, si decidiste venir a entregarlo a final de día haciendo que esto retrase más las cosas, pues no te lo voy a permitir.

—No es excusa, trabaje toda la tarde en los detalles para entregártelo hoy mismo como se me solicito, tú quieres que yo trabaje fueras de mi horario y eso va en contra de mis derechos.

—Mira si ese es el problema yo pasare el informe para que se te pague el tiempo extra, ahora si sigues en esa actitud, discúlpame, pero tendré que tomar medidas más drásticas, yo no puedo trabajar con gente que, en lugar de ser un apoyo, estén metiendo el pie para que las cosas no salgan, ¿me entiendes?

—¿Acaso me estás amenazando? No creas que, porque ahora eres la consentida del doctor Sergio, y sabrá Dios el porqué. ¿Me vas a venir a amenazar, llevo muchos años aquí como para que tu niñita me amenaces? —Vaya, volvió la fiera.

—Mira tómalo como quieras, ya me cansé de tu actitud, por mí puedes tener mil años aquí, pero eso no significa que sea por buen elemento, como tú dices, sabrá dios porque has durado tanto, así que tú decides, no voy a arriesgar la vida de las personas, solo por tus berrinches y por tu falta de profesionalismo —Me ha hecho llegar a mí, límite, pero creo que ella también, esta roja de coraje.

—Está bien voy a darte detalle a detalle de cada uno de los pacientes, pero no creas que es por miedo a tu amenaza, sino porque soy profesional.

—Me parece, perfecto, ahora si gustas empecemos que ya perdimos mucho tiempo.

Espero que ahora si le vaya quedando claro que la que manda aquí soy yo, no me gusta ser impositiva, ni creerme más que nadie, pero con gente como esta es imposible, así que no le queda de otra más que irme explicando cada uno de los casos que entraran a las pruebas y los cuales espero que todo salga bien

A pesar de que existen muchos riesgos los pacientes accedieron y entiendo que es por aferrarse a su última esperanza y yo espero que todo salga bien, en el fondo tengo miedo de que estas primeras pruebas no funcionen como se espera, eso no solo sería un duro golpe para los pacientes y sus familias, sino para mí también, yo sé por experiencia lo que es estar ante un diagnóstico fatal.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • El plan de mi jefe    Capítulo. 1 extra (Dr. Roberto).

    Estoy sentado en la mesa del jardín disfrutando de un rico café, mientras observo a las tres razones de mi vida jugar divertidamente; me refiero a mis hijos, Julieta, mi hermosa princesa de cinco años, y Sergio, mi guapo hijo de tres años. Aún recuerdo cuando Vero se hizo la prueba y salió positiva; casi que se infarta solo de recordar el parto de nuestra hija. Me maldijo y reprochó por varios días; se le olvidó que fue ella la que me sedujo un par de ocasiones en mi oficina, más lo olvidadiza que es con sus pastillas, pero según ella, yo fui quien la provocó.Mi Vero, mi hermosa esposa, la mujer que me cautivó desde que la vi por primera vez. Aún recuerdo el día que me la presentó el doctor Sergio ante todo el personal de la clínica; esa cabellera rojiza llamó mi atención, se veía tan hermosa, una belleza tan natural, pero lo que más me atrajo fue su cara de mal genio.Creo que ni ella lo ha notado, pero cuando algo le molesta, frunce el ceño y su boca se mueve diciendo maldicione

  • El plan de mi jefe    Epilogo.

    Exactamente dos meses y estoy aquí frente al espejo con un hermoso vestido de novia. Es un vestido con cuello en V y espalda descubierta, con encaje, manga tres cuartos, con bolsillo; es sencillo pero elegante. No puedo creer que en verdad estoy por casarme con mi jefe; aún recuerdo cuando lo vi entrar en su presentación; jamás imaginé que terminaría aquí con él y más con lo gordo que me caía.Voy entrando hacia el altar del brazo de mi padre; lo veo, se ve tan guapo, tan varonil. Vuelvo a quedar embobado ante su presencia, mis piernas tiemblan y siento que mi corazón está por salirse de mi pecho; papá creo que lo siente, porque siento que me aprieta con más fuerza en señal de apoyo.Llegamos por fin hasta el altar; he de decir que ese camino se me hizo eterno, sentía que no llegaba nunca. Mi padre me entrega a él, le da una pequeña amenaza, claro está, y después le abraza.—Recuerda que es una boda forzada, no puedes embobarte con el novio —me dice mi padre en susurros antes de deja

  • El plan de mi jefe    FIN PARTE DOS

    Me llevan directo a quirófano; mi doctora dice que todo va bien, me empieza a pedir que puje; me cohíbo un poco al tener ahí de espectadores a mi padre y a Roberto.La doctora por fin llega al final de su paciencia y le pide a mi padre que se aleje y la deje trabajar, por igual a Roberto, al cual manda que me dé apoyo, pero yo en estos momentos estoy queriendo matarlo.—Escúchame bie, idiota, esto lo pagarás, ¡ahhhh1 te juro que cada dolor que estoy sintiendo lo pagarás, ¡ahhhh, ohhh, ay, te odio tanto! no sé cómo me dejé engatusar por tu lindo rostro, pero escucha, esto no me volverá a pasar, ¿me escuchas? ¡Ahhhhhhh, dios, ya no puedo! —La doctora dice que puje una vez más, que ya se ve su cabecita; yo aprieto con todas mis fuerzas la mando de Roberto, doy un grito desgarrador y luego se escucha el llanto de mi hija.—Mira qué hermosa es. La doctora me la acerca para que la vea y le dé un beso y en verdad que es hermosa; nunca imaginé sentir un amor así, pero ver a mi hija es la expe

  • El plan de mi jefe    Capítulo 71. FIN

    —Pues me niego; hablaré con mi padre.—No puede hacer eso, corazón.—¿Y por qué no?—¿Te imaginas el mal ejemplo que darías? hacer valer tus influencias para no acatar una orden de tu jefe, no, eso se vería muy mal y dejarías en mal a tu padre; mejor obedece. Te acompaño a tu oficina por si tienes muchos documentos que llevar; no puedes cargar. —Lo dice mientras entramos al elevador; el muy idiota tiene razón y por ese motivo ya no digo nada y vamos los dos hacia mi oficina.Al entrar, me pongo a acomodar todos mis reportes y demás cosas que necesitaré para no estar dando vueltas a mi oficina. Le empiezo a poner la fila de documentos en sus brazos, la cual es bastante, y ya le llegan por la barbilla, y ya que él quiere ayudar, pues agrego otro puño que no me sirve, pero que sí son funcionales para hacer sudar la gota gorda al padre de mi hija. Creo que no logra ni ver lo que tiene enfrente, pero él se lo buscó; le abro la puerta para salir rumbo a su oficina.—Claudia, qué gusto ver

  • El plan de mi jefe    Capítulo 70. Nuevo plan.

    Me abraza y me mantiene entre sus brazos unos segundos, para después besarme. Nos fundimos en un beso lleno de amor; puedo sentir su necesidad de decirme con ese beso que me ama. Lo siento, siento que es sincero, que de verdad me ama y quisiera borrar de mi cabeza las inseguridades para entregarme por completo; eso me hace sentir con su beso. Sé que soy una débil, pero es que este hombre me domina. Seguimos besándonos cuando el guardia toca la puerta y dice que ya se terminó el tiempo, y es hasta ese momento que nos desprendemos.—Me tengo que ir —le digo en susurro.—¿De verdad irás a verlo?—Roberto, ¿tú me conoces? ¿sabes en realidad cómo soy? —Contesta que sí. —Ok, entonces si lo haces sabrás la respuesta. —Veo que se dibuja una sonrisa en su rostro; yo le guiño un ojo y salgo, ya que el guardia ya abrió la puerta y está esperando a que salga.Mis padres ya están esperando por mí; nos vamos directo a casa. Ha sido un día con bastantes emociones. Mi padre dice que hoy habrá una c

  • El plan de mi jefe    Capítulo 69. ¿Niña o Niño?

    Mi pobre hermana está bastante nerviosa; dice que papá no la puede presionar así, que ya estamos en otra época. Yo le dije que no se case si no quiere, pero que entonces vea a Diego a escondidas, porque mi padre no cambiará de opinión, o que ya deje eso, si dice que no lo quiere, pero eso tampoco le agrada y por eso entiendo por qué mi padre les dijo eso; son un par de malcriados, que se niegan a sentar cabeza.La verdad, esto me divierte; es más que obvio que esos dos están que se mueren el uno por el otro y solo juegan por ser un par de niños caprichosos y malcriados; les gana el orgullo de doblegarse ante el otro. Me trato de aguantar las ganas de reír mientras termino de vestirme, ya que hoy es la cita para mi ecografía.Trato de arreglarme lo mejor que pueda, porque con mi panza siento que nada me queda bien. Pedí la cita temprano, ya que después iré a visitar a Roberto, para decirle lo que me diga la ginecóloga y llevarle una foto de la ecografía; creo que sería un lindo detall

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status