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Capitulo 2

last update Data de publicação: 2026-05-19 07:55:08

Valentina De Rosa

Doce días en Las Vegas.

Ese es el tiempo que llevábamos y solo nos quedaba esta noche para poder disfrutar.

Ya en dos días tendríamos que volver a la realidad de nuestras vidas por más que desearamos quedarnos aquí para siempre.

Cada día hacíamos algo distinto, como ir a la playa a broncearnos, días se compras, visitar restaurantes lujosos, entre más panoramas, pero lo que siempre repetimos por la noche era ir a un bar distinto en el cual nos emborrachabamos hasta olvidar nuestros nombres.m

Camila se ha acostado con ya tres hombres distintos en nuestra estadía, yo por mi parte no estaba interesada en tener sexo, ningún hombre llamaba lo suficiente mi atención.

Mi mejor amiga desliza unos billetes al guardia de la entrada del lujoso bar al que habíamos venido está noche. Era uno de los que más recomendaba la gente de venir y no solo por la buena calidad del alcohol, sino porque aquí si podías encontrar lo que necesitabas.

Nos deslizamos por la entrada y la música nos envuelve rápidamente. Caminamos hacia la barra donde abro una cuenta para poder ir cargando los tragos y comenzamos a pedir nuestras bebidas. Camila pide una ronda de shots de tequila y nos los bebemos de golpe.

Dejó que el alcohol entre en mi sistema mientras movía mis caderas al ritmo de la música. Camila me jala hacia la pista de baile y rápidamente nos mezclamos entre la gente que bailaba ya bastante ebria.

Las horas pasaron rápidamente y antes de que me diera cuenta ya eran alrededor de las tres de la madrugada. Camila estaba en una esquina con una nueva conquista. No podía negar que mi mejor amiga era sexy.

Cabellera rubia, ojos azules, piel ligeramente bronceada, alta y con curvas que resaltaban sin necesidad de usar ciertas prendas. Labios carnosos que llamaban la atención de todo hombre que colocaba la mirada sobre ella.

Camila siempre sacaba provecho a su belleza para así obtener la atención de los hombres, según ella, nadie era lo suficientemente capaz de poder amarrarla a una relación.

—¿Disfrutando la noche?---una voz masculina me saca de mis pensamientos y miró al hombre que acababa de ubicarse a mi lado. Trato de no atragantarme con mi bebida mientras lo admiro.

Cabello pelinegro, perfectamente peinado, vestido con un traje hecho a la medida que se ajustaba a su cuerpo como una segunda capa de piel. Mandíbula definida, labios ligeramente carnosos y unos ojos grisáceos que te hacen perderte en su mirada.

Respiro profundamente y sonrió mientras daba un nuevo sorbo a mi cóctel.

—La verdad es que si—respondo

—¿Por qué una mujer tan guapa como tú está sola?

—¿Quién dijo que estoy sola?---dirijo mi mirada hacia Camila que estaba muy ocupada con su compañía de esta noche.

—Bueno, tu amiga se ve bastante ocupada—comenta mi acompañante

—¿Cuál es tu nombre? —voy directo al grano

—Adrian

—Valentina.

—Bien, Valentina, ¿Me aceptas una copa?

—Claro, ¿Por qué no?---sonrió de lado

Adrian le hace una seña hacia el barman y pide dos tragos para nosotros, pero antes de que el barman se retirara a preparar las bebidas, añade:

—Y todo lo que ella y su amiga hayan bebido que sea cargado a mi cuenta.

Oh m****a.

Adrian me guiña un ojo y yo sonrió contra mi vaso tratando de ocultar el rubor que se generaba en mis mejillas.

•••••••

—¿Solo por esta noche?---propongo

—Solo por esta noche—sonríe Adrián y estampa su boca contra la mía

Las manos de Adrián recorren mi cuerpo mientras su boca reclama la mía con una intensidad que nunca antes había sentido. Siento el calor recorrer cada zona de mi cuerpo mientras caminábamos por la habitación.

Adrian baja el cierre de mi vestido y lo desliza por mis hombros dejando que caiga a mis pies. Suelta mi sujetador con facilidad y mis senos quedan ante su vista. El aire frío de la habitación provoca que mis pezones se endurezcan.

—Jodidamente perfecta—murmura antes de pegar mi cuerpo al suyo y volver a atacar mi boca.

Gimo contra sus labios mientras guia mi cuerpo hacia la cama. Desabotono su camisa y se la quitó dejando que de deslice hasta caer al suelo. Mis uñas raspan su piel mientras me empuja a la cama.

Relamo mis labios mientras ladeaba mi cabeza, admirando la vista de mi acompañante. Su torso estaba perfectamente trabajado, seguramente años de entrenamiento intensivo por la forma en que sus músculos se marcaban.

—¿Una buena vista?---enarca una ceja

—Más que buena—sonrió de lado

Me inclino hacia él y comienzo a desabrochar sus pantalones, bajo su cremallera y deslizó la tela de su pantalón hasta que solo queda en sus boxer. Su erección se marca a través de la tela de su ropa interior y siento como mi centro se contrae con la necesidad.

Dios, los meses sin sexo me tenian desesperada.

Muerdo mi labio inferior mientras le quitaba el bóxer para dejarlo completamente desnudo. Trago grueso al ver el tamaño de su miembro. Largo, grueso y las venas se marcaban a su alrededor. Podía asegurarme que era hasta más grande que el de Alessandro.

¿Iba a caber por completo?

Acaricio su falo de forma lenta, admirando como sus ojos se cierran y echa la cabeza hacia atrás mientras soltaba un jadeo. Mi otra mano libre acaricia sus testículos mientras pasaba mi pulgar por la punta de su miembro. Su respiración se vuelve más pesada y un gemido ronco se escapa de sus labios.

Eso me hace ir un poco más allá y reemplazo mi mano por mi boca. Adrian jadea sorprendido y ubica su mano contra mi cabeza. Tenía que admitirlo, nunca antes había hecho una mamada, pero siempre hay una primera vez, ¿No?.

Avanzó de forma lenta hasta sentir como mi garganta se contrae, las lágrimas pican alrededor de mis ojos y saco su miembro dejando un rastro de saliva por su falo. Vuelvo a repetir el mismo camino, estaba vez, chupando y acariciando sus testículos con mis manos.

—Joder, cariño, eres espectacular.

Aumento el ritmo, llevándolo a un límite en el cual toma el control. Su mano toma en un puñado mi cabello y comienza a golpear mi garganta de forma rápida. Acepto todo sin queja, sintiendo como mis bragas estaban empapadas.

—Mierda, cariño, ¿Puedo correrme en tu boca?

Asiento sintiendo como mis lágrimas se deslizaban por mis mejillas y en menos de un minuto, Adrian soltó un gemido entrecortado mientras las descargas de su semen bajaban por mi paladar hasta mi garganta. Tibio y salado, con un sabor que podía considerarse adictivo.

Saca su miembro aún erecto de mi boca y relamo mis labios tomando hasta la última gota de su semen.

—Eres atrevida, me gusta—empuja mi cuerpo obligandome a recostarme en la cama—. Creo que lo justo sería devolverte el trato, ¿No?

Y antes de que pudiera responder, él ya había quitado mis bragas y separado mis piernas dejándome expuesta ante él.

—Empapada y solo por mi—relame sus labios

Mi respiración se corta cuando su boca ataca mi centro, su lengua recorre mi intimidad y gimo arqueando mi espalda mientras una de mis manos va hacia su cabello. Adrian succiona mi clítoris mientras uno de sus dedos ingresan por mi canal.

—¡Oh dios!---gimo cerrando mis ojos

Mi cuerpo vibraba por el placer que estaba recibiendo, el calor recorriendo cada fibra de mi mientras Adrian me devoraba como si fuera su última comida. Las pocas veces que Alessandro me brindo sexo oral, apenas había podido llegar a mi orgasmo, pero con Adrián, m****a, estaba casi segura que no iba a durar demasiado.

Un gemido se escapa de mis labios cuando un segundo dedo ingresa por mis pliegues, sus dedos se curvan en mi interior rozando aquel punto que hizo temblar mi cuerpo. Mi vientre se tensa y mis rodillas empiezan a fallar.

—Adrian… estoy cerca—jadeo

—Aún no, cariño, déjame disfrutar un poco más.

Lloriqueo mientras trataba de contener mi orgasmo, sintiendo como mi cuerpo estaba vendiendo me poco a poco.

—Malditamente adictiva, una puta droga. Podría estar todo el día comiendo tu coño y aún así no me sería suficiente.

Un nuevo gemido se escapa de mis labios y Adrian succiona mi clítoris.

—Adrian—suplico

—Ahora, cariño. Correte.

Su orden fue más que necesaria para relajar mi cuerpo y el orgasmo me golpeó en menos de diez segundos. Un grito se escapa de mis labios mientras mi cuerpo convulsionaba de placer. Mi mente se torna borrosa impidiendome pensar con claridad a la vez que el placer se extendía por cada centímetro de mi cuerpo.

—Ni creas que esto termina aquí—oigo a Adrian

Su cuerpo se ubica entre el mío y jadeo al sentir la cabeza de su miembro contra mi abertura. Me retuerzo bajo su peso, mientras él se burlaba de mi entrada, tentándome con la cabeza de su polla.

—Por favor…—lloriqueo

Lo necesitaba.

Joder, lo necesitaba demasiado.

Tanto tiempo sin follar me había pasado la factura, necesitaba aliviar esta carga tan desesperante.

Adrian sonríe de lado e ingresa lentamente por mi abertura. Ahogó un gemido al sentir como me estira a un punto doloroso, pero a la vez exquisitamente placentero. Mis uñas se clavan en su pie y cierro mis ojos tratando de adaptarme a su grosor.

—Estas tan apretada, cariño.

Su pulgar acaricia mi labio inferior mientras su mano se ubicaba tras mi nuca. Respiro profundamente y miro a Adrián.

—Ni pienses en contenerte.

Adrian muerde mi labio inferior y abandona mi interior sin salirse por completo, para después golpear con fuerza mi centro que me hizo gritar del placer. Su boca ataca mi cuello, mordiendo y besando mi piel mientras me embestía sin piedad.

—Eres una maldita droga, Valentina.

Arqueo mi espalda ante una nueva embestida y siento como mi orgasmo comienza a formarse rápidamente. Adrian percibe de inmediato la reacción de mi cuerpo y sale de mi interior, para después voltear mi cuerpo e inclinarme en la cama, dejando mi pecho pegado al colchón de la cama pero mis caderas y trasero elevado ante el.

Sus manos acarician mis nalgas y entra en mi interior de un solo golpe. Mis manos se aferraron a las sábanas de la cama mientras ahogaba un gemido. El choque de nuestros cuerpos hace un eco en la habitación, que se mezcla con nuestros gemidos y jadeos.

La mano de Adrián toma un puñado de mi cabello y levanta mi cuerpo pegando mi espalda a mi pecho mientras me seguía embistiendo. Joder, nunca había tenido un sexo tan intenso.

Mi vientre se contrae y Adrián acaricia mi clítoris dándome un empujoncito más hacia mi clímax. Suelto un grito cuando llegó a mi segundo orgasmo de la noche y mi cuerpo tiembla. El sigue embistiendo como si mi sensibilidad no dura un impedimento en su trabajo.

No pasó mucho para tener un tercer orgasmo que dejó mi cuerpo como una pluma mientras Adrian se vaciaba en su interior, llenandome de su semen caliente que chorreo por mis muslos, dejándolos pegajosos.

Respiramos agitados tratando de recuperarnos, aún podía sentir lo duro que estaba Adrian, no tanto como hace unos segundos atrás, pero aún estaba duro y eso me encendió aún más.

—Aun no acabo contigo, preciosa.

—Es bueno tener resistencia—rio agotada

Definitivamente mi viaje a Las Vegas fue la mejor experiencia de mi vida.

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