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Capitulo 5

last update Data de publicação: 2026-05-20 03:31:51

Valentina De Rosa

Suelto un suspiro y fuerzo una sonrisa mientras veía mi silueta a través del espejo.

Era la noche previa a la boda y la mayoría de los invitados ya habían llegado a la ciudad para celebrar mi unión con Alessandro.

Ahora mismo nos encontrábamos en la Mansión De Luca, dónde se celebraría la fiesta de esta noche y mañana mi boda.

Dos días desde que me enteré que estoy embarazada.

Dos días en donde he tratado de inventar algún plan para no solo protegerme a mí, sino también al bebé que llevaba en mi interior.

Buscaba opciones, pero todo me llevaba al mismo punto. Una cruel vida bajo las garras de Alessandro.

Unos toques en mi puerta me hizo quejarme y Matteo asoma su cabeza.

—Los invitados están llegando—avisa

—Bajo enseguida,

Asiente y vuelve a déjame sola. Vuelvo a mirarme en el espejo.

Está noche había elegido un vestido largo, de silueta en forma de sirena, que se ceñía a mi cuerpo como una segunda capa de piel dejando ver mis curvas de manera sensual y elegante. Nada demasiado recatado, pero tampoco vulgar. Era de color rojo profundo, que bajo ciertas luces parecía oscuro, casi peligroso. Lo que recordaba constantemente que quieren miraba, que no era solamente la novia perfecta, sino que también era parte de este juego.

El escote de mi vestido era estructurado, un ligero escote en forma de corazón que suavizaba la rigidez del corset. En la parte lateral del vestido, una abertura alta dejaba ver mi pierna derecha al caminar, añadiendo elegancia y provocación medida.

La espalda era descubierta, sostenida apenas por finos tirantes cruzados, dejando ver cada tensión en mi postura. No llevaba exceso de joyas, solamente unos pendientes de diamantes y el anillo de compromiso.

Mi cabello caía en ondas en un lado, dejando expuesto gran parte de mi cuello expuesto. Mi maquillaje era impecable y mis labios estaba con un tono similar al de mi vestido.

Colocó la misma máscara que he utilizado en estás últimas semanas y emprendo camino hacia el salón principal. Al momento de llegar, me ubico aún lado de Alessandro con una hermosa sonrisa y el engancha su brazo en mi cintura.

—Te vez espectacular, cariño—susurra contra mi oído

Evito voltear mis ojos y le sonrió de vuelta, fingiendo ser la enamorada mujer con la cual mañana iba a casarse. Mis dedos acarician su brazo y nuestros invitados admiran nuestro espectáculo mientras mis padres asentían orgullosos.

Los invitados siguen llegando y nos dan las respectivas felicitaciones, las mujeres me dan consejos para sobrevivir un matrimonio y yo finjo oirlas mientras bebía una copa de jugo. Me negaba a ingerir una sola gota de alcohol, aunque no sabía cómo lo haría mañana durante la fiesta.

—Ahí está Volkov—susurra Alessandro fastidiado por la presencia de su mayor enemigo.

Nunca entendí la rivalidad entre ellos y tampoco me interesaba demasiado, pero si su padre, creía que lo mejor era que estuvieran en buenos términos, era porque claramente su rivalidad no era más que una estupidez.

Mi mirada se instala en el hombre que acababa de entrar al salón y mi respiración se atasca cuando veo a Adrián saludando con asentimientos de cabeza. Nuestras miradas se conectan y ladea la cabeza ligeramente. Su mirada baja hacia el brazo enroscado en mi cintura y sonríe de forma maliciosa mientras caminaba hacia nosotros.

Puta m****a.

Estaba jodida.

No solo estaba embarazada de otro hombre.

Sino que ese hombre era el enemigo de mi futuro esposo.

—De Luca—saluda Adrián a Alessandro

—Volkov—mi prometido no se preocupa en ocultar el desagrado en su tono de voz y eso solo aumenta la sonrisa de Adrián. El agarre en mi cintura aumenta y le lanzo una mirada de advertencia a Alessandro—. Te presento a mi futura esposa, Valentina De Rosa.

—Un gusto, señor Volkov—trato de que mi voz sea firme

Adrian me da una mirada de arriba hacia abajo, admirando la vista que tenía en frente suyo y sin pudor de que Alessandro estaba a mi lado aún más molesto que hace unos segundos atrás.

—Igualmente—Adrian asiente hacia mí y toma mi mano para depositar un beso en el dorso de esta, enviando miles de escalofríos por mi cuerpo ante su repentino toque.

El mira a Alessandro que estaba rojo por la furia que sentía, su agarre lo delataba, era más fuerte de lo normal lo que me provocaba un poco de dolor en mi cintura. Me remuevo incómoda logrando que afloje su brazo.

—Tu prometida es exquisita, De Luca—sonríe Adrián y siento como la saliva se atora en mi garganta.

Toso tratando de aliviar la presión en mi garganta y rápidamente Alessandro me entrega una copa de agua. Bebo el líquido bajo la mirada de los dos hombres y un fuerte nudo en mi estómago se fuerza.

—¿Todo bien?---indaga Alessandro

—Si—asiento dándole una breve mirada a Adrián que veía la escena con diversión. Dios, no podía ser tan jodidamente cabrón.

Entregó la copa ya vacía y Adrián asiente hacia nosotros, para luego pasar a mi lado, no sin antes rozar sus dedos contra mi brazo mientras más invitados se acercaban a saludar.

Está iba a ser una noche demasiado larga.

•••••••

Respiro profundamente al momento de abandonar el salón y adentrarme en la oscuridad del jardín de la mansión. En una zona, todo estaba siendo preparado para la ceremonia y fiesta de mañana.

Veo a lo lejos las decoraciones que tanto me preocupe en elegir, porque en el momento que acepte casarme con Alessandro, desee que mi boda fuera perfecta.

Desde niña imagine casarme con un hombre al que amara y que el me amara a mi, parecer una princesa salida de un cuento y unos años después tener hijos con el que fueran el fruto de nuestro amor.

Ay dios, que ingenua era en ese momento.

Ahora iba a casarme, pero con un hombre al que había dejado de amar sin siquiera darme cuenta. Un hombre el que me engaño constantemente y seguramente sigue haciéndolo, pero para peor, estaba embarazada de un hombre que no sería mi esposo.

Era increíble.

Me estaba convirtiendo en mi madre.

Me alejo de mis pensamientos cuando oigo pasos acercándose, respiro profundamente mientras me mentalizo para volver a soportar a Alessandro, o las órdenes de mi padre para volver a la fiesta o la mirada recriminatoria de mi madre.

Pero a quien menos espere ver fue a Adrián colocarse a mi lado con una copa de whisky entre sus manos.

—Nunca creí volver a verte—comienza y me cruzo de brazos—y mucho menos como la futura esposa de mi mayor enemigo.

—No sabía quien eras—me defiendo

—¿Que pensaría toda la gente de allá dentro cuando se enteren que la princesa de su organización es realmente una completa falsa? ¿O que pensaría más bien tu prometido cuando se entere lo que hiciste en Las Vegas?

Le doy una mirada fría y me acerco un poco más a él.

—Ni siquiera lo pienses.

Adrian sonríe aún más.

—Además, nadie puede recriminar lo que hice, yo estaba soltera.

—Pues no fue eso lo que oí—dice tranquilo—. Valentina De Rosa, la perfecta prometida de Alessandro, se comprometieron hace un año, viven juntos hace ya más de dos años y tiene una relación desde que tú tienes dieciocho años.

—Lo repito, estaba soltera.

—Dile ese cuento a otro, pero no te juzgo por la decisión que tomaste, ninguna mujer en su sano juicio debería estar con De Luca.

Enarco una ceja ante sus palabras y el bebé su whisky mientras el dolor se veía a través de sus orbes grisáceos, pero rápidamente aparto aún lado ese dato.

—Tengo que decirte algo—miro a nuestro alrededor

—¿Ah sí?---enarca una ceja

—Si

—Pues dilo

Miro una última vez a nuestro alrededor, asegurandome que nadie esté deambulando y oiga lo que iba a decirle.

—Estoy embarazada—suelto de golpe la noticia

Adrian me mira fijamente y luego sonrió soltando una risa seca.

—Buen chiste, Valentina.

—No es chiste, Adrian—le aseguro de forma sería

Adrian me mira fijamente y me señala.

—Me aseguraste que tomabas anticonceptivos

Y eso me golpea de forma brusca.

Al terminar nuestro última dosis de sexo, le había asegurado que tomaba anticonceptivos al darnos cuenta que no habíamos usado condón ni una sola vez, pero cuando volví a la habitación del hotel, había recordado que mis píldoras estaban en el penthouse y al volver ya nunca las tome porque no estaba dispuesta a acostarme con Alessandro.m

Joder.

—¿Que me asegura que ese bebé es mío?---pregunta Adrián—. Tienes un prometido, Valentina.

—Nueve meses—menciono

—¿Cómo?

—Nueve meses llevo sin acostarme con Alessandro.

—¿Cuánto tiempo tienes?

—Un mes

Y las fechas coincidían perfectamente. No había duda que el niño o niña que llevaba en mi interior, era de Adrián.

—¿Valentina?---la voz de mi madre resuena en el jardín

Abro mis ojos aterrada y volteo hacia la entrada al salón, dónde mi madre salía buscándome. En el momento que iba a decirle a Adrian que se fuera, él ya se estaba escabullendo por el jardín, como si conociera los terrenos como la palma de su mano.

—Ahí estás —volteo a ver a mi madre—. Alessandro te busca, ¿Qué haces aquí?

—Tomaba aire fresco

—Vuelve adentro con tu prometido—me ordena

Asiento y sigo a mi madre hacia el interior del salón, me ubico aún lado de Alessandro y le sonrió levemente mientras él deposita un beso en mi frente. Mi mirada recorre el salón y veo a Adrián bebiendo su copa mientras hablaba con unas personas, pero nuestras miradas se cruzan por un breve segundo.

No sé qué haría ahora mismo.

Adrian lo sabía, pero no tenía la menor idea de que si en verdad el quería este bebé.

Porque si él no lo quería, estaba perdida.

El ahora era mi escape

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