FAZER LOGINValentina De Rosa
Un mes y medio después. Seis semanas. Eso había transcurrido desde mi regreso a Chicago. Seis semanas en donde mi vida era una completa falsa. La mañana que volví al penthouse, ordené a la servidumbre que venía una vez a la semana a ordenar el piso, que moviera todas mis pertenencias a una habitación de invitados y aquel cuarto lo convertí como mío. Me negaba a compartir cama con Alessandro a pesar de su insistencia. Cada día salía del penthouse para seguir con los preparativos de la boda, mientras sentía que el día de mi condena definitiva se acercaba lentamente. Alessandro por su parte seguía su vida con total tranquilidad, presumiendo nuestra futura boda en cada evento social al que asistíamos. Mi viaje a Las Vegas junto a Camila fue manipulado, Alessandro dijo que fue un regalo de bodas adelantado para así yo relajarme de tanto estrés ante nuestra ceremonia. Quedaban tras solo tres días para la boda. Tres días en donde sentenciaria mi vida a su lado. Pero eso no era lo que me tenía preocupada del todo. Sino que el repentino retraso de mi menstruación me coloca en alarma constante. Al principio lo vincule con todo lo que ha sucedido en estos últimos dos meses. El engaño de Alessandro, los preparativos de la boda, las constantes advertencias de mi padre si no me presentaba a mi boda y entre más. Pero luego comenzaron los síntomas. Senos más delicados. Mareos constantes. Irritabilidad. Náuseas matutinas. Asco a ciertos alimentos y olores. Todo indicaba una sola cosa, pero para eso necesitaba realizar una prueba que me lo confirmara. No podía asistir a la clínica o mi ginecóloga de confianza, porque todos trabajaban para la organización. Si se llegará a confirmar un embarazo mío, nadie sospecharía que fuera de otro hombre. Pero Alessandro lo sabría. Porque entre él y yo no había sucedido nada entre nosotros hace ya nueve meses atrás. Tampoco podría ir a una farmacia a comprar una prueba de embarazo, porque por orden de mi padre, tenía a sus hombres cuidando de mis espaldas. Según él, por si decidía huir a último momento. Así que mi último recurso era Camila. Tras enviarle un mensaje antes de desayunar pidiendo lo que necesitaba y recibir una respuesta que estaría durante la tarde en el penthouse, me dispuse a ir a desayunar. Caminé por el piso y al momento de tomar asiento en mi respectivo lugar, Alessandro entró al comedor ajustándose la corbata de su traje. —Buenos días, cariño—me sonríe —Buenos días —murmuró hastiada, por más que le recalcara que ya no éramos nada, el seguía haciéndose oídos sordos y utilizaba los mismos apodos cariñosos que cuando éramos una feliz pareja. Toma asiento en la cabeza de la mesa y rápidamente Marie, nuestra ama de llaves, empieza a servir el desayuno. Le sonrió amablemente y ella se retiró dejándonos a solas nuevamente. Alcanzó una rebanada de pan y le junto un poco de huevo revuelto, doy un mordisco y dejo mi pan sobre el plato mientras masticaba lentamente. ¿Qué pasaría si esa prueba salía positiva? ¿Cómo iba a ocultar un embarazo? Y sobre todo, ¿Que pasaría con ese bebé en el momento que Alessandro se enterara de su existencia? Los hijos bastardos en nuestro mundo no eran bien recibidos y más aún si la mujer que lo da a luz está casada con otro hombre. Son tratados como escoria y humillados constantemente. Son pocos los hijos bastardos que tiene poder en nuestra organización, pero aún así, no son respetados del todo. —Valentina—el llamado de Alessandro me aparta de mis pensamientos y enarco una ceja en su dirección—. Te estoy hablando y tú solo me ignoras. —Estaba pensando. —Ya veo—murmura—. Te decía que la noche previa a nuestra boda, se realizará una fiesta en donde asistirán gente importante que lo mejor es tenerlos cerca para no generar futuros problemas entre nosotros. —Bien—murmuró desinteresada mientras doy un sorbo a mi taza de té. —Esa noche va asistir Volkov—comenta sin ganas—. Mi padre cree que lo mejor es establecer un vínculo con la organización de Las Vegas… La voz de Alessandro pasa a segundo plano ante la mención de Las Vegas. Mi mente se traslada a esa noche, en donde conocí a Adrián y compartimos una pasión imposible de explicar con palabras. El toque de sus manos, él como recorría mi piel como si fuera lo más sagrado en su vida, sus besos por mi cuerpo, el placer que me entregó. —¿Estás escuchando lo que te estoy diciendo, Valentina?---pregunta Alessandro alejándome otra vez de mis pensamientos —Si—le doy una falsa sonrisa —Da igual—suspira y se coloca de pie—. Deberías empezar a volver a nuestra habitación, no puedes escapar toda tu vida de nuestra obligación, cariño. Siento un nudo en mi estómago ante aquella mención. Llegaría el día, en qué deba darle un heredero a Alessandro, un hijo el cual fuera el siguiente en la línea de sucesión del lugar como capo. Joder. Guardo toda esa sensación de incomodidad y pánico en un baúl, para darle una sonrisa a Alessandro y apoyo mi barbilla contra mi mano. —Estoy segura que alguna de tus amantes estará encantada de hacer ese trabajo por mí—hablo tranquilamente—. Solo asegúrate que trata de que sea parecida a mi, así no generamos sospechas de nada. Alessandro me da una mirada molesta y se va sin siquiera decirme adiós. Me cruzo de brazos cuando oigo la puerta del penthouse cerrarse y suelto un suspiro agotador. •••••••• —¿Lo trajiste, verdad?---saludo a Camila besando su mejilla —Lo tengo en mi bolso—asiente —Vamos a mi habitación. Tomo su mano y la guío por el penthouse hasta llegar a mi habitación, no era tan grande como la habitación principal, pero era suficiente para mí. Prefería dormir hasta en el suelo que compartir cama con Alessandro. Al momento de cerrar la puerta, Camila saca una bolsa de papel de su bolso y me la entrega. —Conseguí dos, cada una de marca diferente. —Joder, gracias. —Debes orinar sobre cada una de ellas y esperar unos minutos. Asiento y caminó hacia el baño, me encerré en él y realizó la prueba tal y como Camila había indicado. Una de las pruebas era digital según las instrucciones de la caja y señala cuánto tiempo de embarazo tenía. Lavo mis manos y dejo las pruebas en el baño mientras salía hacia mi habitación. —Ahora solo hay que esperar—tomó asiento a su lado. —¿Qué harás si sale positivo? —No lo sé—murmuro y paso mis manos por mi rostro—. Pensé en que tal podría acostarme con Alessandro en unas noches más y hacerlo pasar como su hijo, pero joder, ¿Que pasaría si se parece a Adrián? ¿O Alessandro se entera que las fechas no coinciden con nuestra boda? El no es capaz de exponer que llevo un hijo que no es de él, solo lo humillaria, pero el destino de este bebé podría ser trágico al lado de Alessandro. —¿No tienes el número de Adrián? Niego mientras mordía mi labio inferior. Por primera vez, no tenía ni la más mínima idea de que iba a hacer. Siempre que me sucedía algo, tenía opciones para solucionarlo. Pero está vez no veía solución alguna. Huir no era opción. ¿Dónde iría? Ni siquiera tenía forma de contactar a Adrián. Encontrarlo de nuevo sería solamente suerte. Y últimamente la suerte no estaba de mi lado. —Ambas sabemos lo que le sucede a los bebés bastardos—murmuro—. Y me niego que mi hijo o hija tenga ese destino. —Entonces debes buscar una solución a todo esto. Tras unos minutos de silencio, tomé la decisión de ir a revisar las pruebas de embarazo. Entro al baño y me acerco al lavabo donde estaban reposando las pruebas. —Oh m****a. Embarazada. 4 semanas. Estaba jodida. Sumamente jodida.Adrian Volkov Tras las felicitaciones de todos los invitados, finalmente pasamos a la fiesta de nuestra boda. Extiendo la mano hacia mi esposa y ella la recibe con una sonrisa radiante. Pasamos a la pista para nuestro primer baile como esposos. Por mi no haría esto, pero Valentina estaba tan ilusionada con el día de nuestra boda que fue inevitable no acceder. —¿Eres feliz, señora Volkova?—Muy feliz —responde —Te ves como una jodida reina —Mhm, ya lo sabia, pero gracias —rie —Eres increíble, mujer—ruedo mis ojos —Y asi me amas, Adrián. —Eso es cierto, malyshka —beso su frente —Yo también quiero bailar—habla Amelia y bajamos la vista. Ella nos veía con su hermosa sonrisa y esos ojos grisáceos brillando de emoción. Tomamos sus manos y comenzamos a bailar los tres juntos, haciendo que ella gire en medio de risas y salte emocionada. El resto de la fiesta se basó en bailes con mi hija, bailar con mi esposa y disfrutar de la velada mientras veía como Amelia correteaba por todo el
Valentina De Rosa16 de agosto, 2023—¡Mami! ¡Mami! Me volteo en el momento que Amelia entra corriendo a la habitación, sonriendo mientras sostenía su canasta de rosas y agitando la falda de su vestido. —¡Soy una princesa, mami! Ella da giros que me hacen sonreír y luego se tambalea en el momento que se detiene. Katya alcanza a sostenerla con una suave sonrisa y me arrodilló frente a ella. —Siempre has sido una princesa, mi amor —acaricio su mejilla —Lo sé—sonrie feliz—pero hoy parezco una princesa, ¿Me veo bonita? —Te ves preciosa—beso su frente Amelia me sonríe, mostrándome sus hermosos hoyuelos. Sus ojos grises, iguales a los de Adrián, se achinan en el momento que sonríe. —Es hora del vestido—habla Camila sonriendo Me levanto lentamente sintiendo un fuerte nudo en mi estómago. Hace cuatro años atrás no me sentía así, definitivamente no. —Vamos, muñequita—Katya toma la mano de mi hija, quien le sonríe—quizás podemos robar algún dulce de la mesa. —¡Si!—No le des tanta az
Adrian VolkovDos semanas. Eso llevaba Alessandro en el sótano de la casa de seguridad. Cada día y noche, al menos uno de nosotros bajaba a visitarlo y nos aseguramos que aún respiraba. Ni Valentina ni Katya habían vuelto al sótano, pero sabíamos que en un momento ambas iban a bajar para finalmente acabar con todo. Mi hija ríe en los brazos de Nevio, quien le hacía extrañas muecas mientras la sentía en sus brazos. Su risa hace eco en la sala, llenándola de aquel suave e inocente sonido. Desde que todos supieron que Amelia había aprendido a reír, al menos uno de nosotros se encargaba de hacerla reír solamente para poder escuchar esa risita que calmaba hasta las peores tormentas. Mi hija estaba a tan solo dos semanas de cumplir los cuatro meses de su nacimiento. Y yo no quería que siguiera creciendo. Valentina entra a la sala y se acerca a Nevio para tomar a nuestra hija, quien balbucea dándole una hermosa sonrisa a su madre. —Agradezco que entretengas a mi hija, Nevio, pero es
Narrador Omnisciente Todos en la mansión Volkov dormían profundamente. Vladimir y Ekaterina dormían en su habitación. Camila y Nevio dormían en la habitación de Camila. Cassio dormía en el sofá de la habitación de Katherina, según él, para asegurarse que Katya estuviera bien. Adrian y Valentina dormían en su habitación, con la pequeña Amelia durmiendo entre ambos. Pero la única que no estaba dormida era Katherina.Ella abandona la tranquilidad de su habitación y suspira mientras bajaba las escaleras, dirigiéndose a una zona exacta de la enorme casa de seguridad de la familia Volkov. Ingresa al sótano, sintiendo un escalofrío recorrer su cuerpo. —Dejame entrar—le pide al guardia —Tenemos que recibir autorización del jefe, señorita Volkova.—Déjame entrar. Ahora—exige El guardia suspira y abre la puerta de la habitación donde estaba Alessandro. Ella entra a paso lento, para encontrar al hombre de todo su infierno, amarrado a una silla y encadenado. Ya no era el mismo Alessand
Valentina De Rosa—¿Estás segura de esto?---pregunta Adrián —Si, lo estoy—terminó de arreglar mi cabello Me volteo a verlo y le sonrió. —Vas a estar ahí. —Lo sé, pero no te quiero cerca de el. —Se como tratar con él, déjame hacerlo, ¿Si? Adrian asiente y beso sus labio con una sonrisa. Le doy una última mirada a Amelia, quien dormía en medio de la cama. Ya se había recuperado casi por completo, lo único que quedaba ahora de su cuadro viral era tos. Katya entra a la habitación y nos sonríe, ella sería quien vería a Amelia mientras Adrian y yo íbamos al sótano para visitar a Alessandro. —Avisanos cualquier cosa —le pido—Enviaré a alguien a buscarlos si despierta Asentimos y salimos de la habitación dejándola sola. Bajamos juntos al sótano y caminamos hacia la celda en donde estaba Alessandro. Abro la puerta y entramos en la habitación. El olor a humedad, sudor, sangre y heces me golpea con fuerza y trato de evitar las ganas de vomitar, pero ver a Alessandro, amarrado a una si
Adrian VolkovDentro de la camioneta todo era silencioso. Habíamos llegado hace ya diez minutos y estábamos esperando el momento exacto para atacar. Cassio revisaba las entradas por su tablet. Nevio y Nikolay estaban revisando nuestras armas disponibles. Tamborileo mis dedos contra el volante mientras veía la lluvia caer frente a nosotros. Mi sangre hervía de forma violenta mientras esperaba el momento exacto para salir. Estaba a poco de atrapar al hombre que destruyó a mi hermana, el que marcó a Valentina para siempre y quien había convertido nuestras vidas en una guerra constante. —Cámaras caídas—informa Cassio a mi lado —Hombres posicionados —habla Nevio Alcanzó mi arma y reviso su cargador. —Solo heridas superficiales, nada que provoque su muerte—indico —¿En verdad Katya y Val serán quienes acaben con su vida? —habla Nikolay —Él arruinó sus vidas, es justo que ellas acaben con la suya —determino—. Es hora. •••••••El ataque fue rápido, violento y precioso. Las luces d





