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Capitulo 35

last update Tanggal publikasi: 2025-11-24 19:00:29

El abrazo de Franco y Vittorio se prolongó por un instante eterno, un torrente de lealtad, luto, y alivio. Enzo, el fantasma que había resucitado, sintió el peso de sus dos guerreros contra sus piernas, y el ancla que buscaba se hundió profundamente en el fango de su propia mentira.

Finalmente, Enzo se movió, no para devolver el abrazo, sino para terminarlo. Su cuerpo, aunque temblaba por la emoción, se irguió de golpe.

Severidad, Culpa y Fría Resolución.

El tiempo que pasa en la cabaña, el pel
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  • Embarazada del Mafioso    Epílogo

    Ocho años se habían deslizado en la hacienda. Las estaciones mexicanas habían pasado con su ritmo predecible de sequía y lluvia, y cada ciclo era una capa más de tierra sobre la tumba del pasado. La mentira era tan vieja y profunda que ya no era una mentira. Era la historia de la familia Cruz.La luz de la tarde de un sábado de finales de octubre se filtraba a través de los cristales del gran salón, llenando el espacio con un color ámbar. La sala no tenía el boato frío de un castillo, sino la calidez de un hogar de verdad. Había cojines por todas partes, libros apilados y, en un rincón, un piano de cola cubierto de partituras.Enzo, el ahora innegable Alejandro Cruz, se reía a carcajadas. No era una risa forzada o una maniobra de distracción, sino un sonido limpio que venía de la panza. Estaba sentado en un sofá de cuero con su hijo, Leonardo, de nueve años, acurrucado bajo su brazo. Leo era la imagen de su padre, del propio Enzo. Estaban inmersos en un juego de ajedrez, aunque el niñ

  • Embarazada del Mafioso    Capitulo 54 Final

    Los meses siguientes se deslizaron sobre la hacienda como la caricia suave del viento en el desierto al amanecer. El tiempo, antes un enemigo implacable, se había convertido en un aliado que consolidaba la mentira total y la nueva verdad.Alejandro Cruz no era un fantasma. Era una entidad real, con un historial bancario impoluto y un séquito de socios de negocios que le seguían con la lealtad de apóstoles. Logística del Pacífico crecía de manera exponencial, anclada en inversiones inteligentes y una reputación de discreción y éxito fulminante. Miguel y Diego, ahora, se habían transformado con una convicción sorprendente. Diego, el ex-gorila, se sentía visiblemente más cómodo debatiendo el rendimiento de un portafolio de bienes raíces que desarmando un explosivo. Miguel, con su sonrisa fácil, se movía entre la alta sociedad empresarial con una gracia natural. Eran el músculo cerebral de la corporación.Leonardo, el pequeño Cruz, ya gateaba a toda velocidad por los salones coloniales, y

  • Embarazada del Mafioso    Capitulo 53

    La aeronave aterrizó suavemente en la pista de tierra batida a las afueras de la hacienda. Era un atardecer ardiente y dorado de la planicie central mexicana, un contraste vibrante con la fría y silenciosa noche alpina de dos meses atrás. Abel, impecable como siempre, esperaba al pie de la escalera.Enzo, ahora Alejandro Cruz, bajó del avión. Vestía un traje de lino ligero color crema, una camisa abierta y sus nuevos ojos verdes captaban la luz de forma inesperada. A su lado, Diego y Miguel, en su nueva piel de ejecutivos elegantes, parecían dos profesionales de alto nivel, serios y bien pagados.—Bienvenido a casa, Jefe. —Abel se adelantó, extendiendo una mano firme, pero su mirada revelaba una profunda emoción.—Abel. —Alejandro le estrechó la mano con una calidez genuina—. Lo has hecho perfecto. ¿Cómo está mi familia?—Están aquí, esperándote. Instalados. Seguros. —Abel sonrió—. La señora Julieta, no ha dejado de mirar el camino.El corazón de Alejandro dio un vuelco. Se había conv

  • Embarazada del Mafioso    Capitulo 52

    La fase dos de la invisibilidad no se trataba solo de cambiar el futuro, sino de borrar el pasado. Volkov no se detendría hasta que estuviera seguro de que Enzo Bianchi estaba muerto. No solo desaparecido. Muerto. Y el hecho de que el Emir hubiera cortado el suministro de fondos a Volkov no era suficiente. El ruso era un depredador. El olor a miedo o a retirada lo haría redoblar la búsqueda.—Tenemos que darle lo que quiere, —continuó Enzo, acercándose a una mesa de madera de caoba donde un juego de ajedrez estaba a medio empezar. Desplazó un peón, lo hizo desaparecer de la vista—. El fantasma debe morir. Y para eso, necesitamos cadáveres.Franco y Vittorio intercambiaron una mirada, esta vez de profunda comprensión, no de nerviosismo.—La Operación Muerte Simulada —dijo Franco, asintiendo.—Exacto. —Enzo se sentó, indicándoles que hicieran lo mismo—. Abel ha preparado la logística más delicada de todo el plan. En el Líbano, a través de nuestros contactos en Beirut, consiguió tres cue

  • Embarazada del Mafioso    Capitulo 51

    La verdad era que dieciocho días se habían convertido en dos meses. No quince. No un par de semanas. Dos meses completos de silencio médico, dolor sordo y el peso sofocante de la soledad. La cabaña, con su urgencia militar, había sido reemplazada por la esterilidad de una clínica de cirugía plástica de alto secreto en Mónaco. No era un hospital; era una fortaleza de la invisibilidad, atendida por un equipo tan discreto como competente, bajo la dirección del viejo contacto de Enzo, un cirujano con las manos de un artista y la ética de un ladrón de bancos.Enzo se miró en el espejo, y el hombre que lo miraba era un extraño.El vendaje se había ido por fin, revelando un rostro desinflamado y tenso. No solo se habían borrado los restos de la cicatriz de la refriega y la tensión crónica de años de estrés, sino que el cirujano había ejecutado una reconstrucción facial completa. Los pómulos habían sido sutilmente realzados, la línea de la mandíbula, suavizada, y un injerto capilar estratégic

  • Embarazada del Mafioso    Capitulo 50

    La cabaña, que había servido como sala de guerra y refugio forzoso, se sentía ahora como una sala de despedidas. Afuera, la noche alpina era oscura y silenciosa, pero dentro, la actividad bullía con una precisión casi militar. La liquidación con El Emir estaba cerrada; los fondos, en movimiento. Lo único que quedaba era desmantelar la última pieza del pasado: sus identidades.Enzo estaba frente a un mapa, pero esta vez, no era un mapa de rutas de contrabando, sino uno que trazaba los movimientos seguros de su familia. Franco y Vittorio estaban a su lado, sus rostros tensos por la inminencia de la metamorfosis, mientras Abel ultimaba los preparativos logísticos en su portátil.—Escuchenme bien, —dijo Enzo, su voz firme y desprovista de la antigua arrogancia del capo—. La fase uno está terminada. El capital está a salvo. La fase dos es la invisibilidad absoluta.Señaló el mapa, donde la Ciudad de México y una hacienda discreta a las afueras de Bogotá brillaban como faros.—Abel, te adel

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