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CAPÍTULO 03

Autor: Merfevi
last update Fecha de publicación: 2023-11-02 11:33:24

—Buenos días, abuela.

—Hola cariño, ¿Te vas para tu trabajo?. 

—Si abuelita, pero Amelie se quedará contigo. Te quiero. 

Matilde era el nombre de aquella anciana. Tenía sesenta y cinco años y estaba enferma de cáncer. 

Kyra besó la frente de su abuela y después salió de la habitación. 

Quería llegar temprano al trabajo, puesto que desde hace una semana su jefe estaba de un humor insoportable, así que prefería llegar antes de tiempo y que Daniel la encontrara trabajando para que no le hiciera ningún reclamo.

—Gracias por las tostadas, pero me llevaré solo una para el camino. —habló Kyra, mientras tomaba una de las tostadas que se encontraban en el plato sobre la mesa.

—Es muy temprano para que te vayas. —habló Amelie. 

—Tengo tareas pendientes en la oficina y no quiero que él odiosos de mi jefe me recrimine.

—Tengo morbo por conocer a tu jefe, hablas tanto de él que hasta lo odio. —se burló su hermana. 

—No quiero tener problemas, así que prefiero llegar temprano.

—Te quiero contar qué hace, conocí a dos bombones deliciosos, un médico y su paciente, fui a dejar unas entregas al hospital, que por cierto eran muy raras, una de ellas se llamaba cachorro, pensé que llevaba un animal en esa caja, pero era demasiado pequeña. En fin ese no es el punto, lo que importa es que esos dos hombres eran dos dioses, guapos, sensuales…

—Eres demasiado pequeña para hablar de los hombres de esa manera.

—Tengo dieciocho años y sé mucho más de los hombres que tú misma. 

—No me interesa conocer a ningún hombre, solo a mi novio.

—Suenas ridícula. Dante es guapo pero está loco. Esos cuentos de hombres lobo, eso no es de alguien cuerdo.

Dante era el novio de Kyra, tenían un año de relación. Él pertenecía a una secta que se dedicaba a atrapar a hombres lobo o cualquier ser sobrenatural. 

—Sus historias no suenan tan locas cuando encuentras las coincidencias con la realidad. 

—Kyra, por favor. El amor te tiene ciega. ¡Cazador de hombres lobo! Eso es una locura.

—Los superhéroes de Marvel también son fantasía y tú estás enamorada de ellos.

—Eso es distinto, los actores son reales. Pero los hombres lobo son solo historias de fantasía. Cuando Dante tenga una cabeza de hombre lobo voy a creer sus historias, entre tanto siguen siendo locos cuentos de un demente.

—No lo juzgues de esa manera, algún día se convertirá en mi esposo y quiero que ustedes dos se lleven bien.

—Eso es algo casi imposible, pero lo pondré en mis prioridades.

Kyra soltó un suspiro. 

—Nos vemos en la noche. 

Ella se despidió de su hermana y caminó hasta la parada de bus para tomar uno y dirigirse a la empresa. En esta ocasión decidió tomar uno antes de su hora acostumbrada. 

Llegó al enorme edificio de Storm S.A. Se encontró con el portero, el único que a estas horas se encontraba en la empresa. 

Los últimos días ella llegaba muy temprano para tener lista la agenda de trabajo de su jefe.

—Buenos días. —Saludó Kyra al portero e ingresó.

Subió por el ascensor y precio o el piso veinte que correspondía a las oficinas de los más altos ejecutivos. 

Todo estaba en silencio, ni un solo empleado en el gran edificio. Encendió su computador y mientras esperaba ordenó su escritorio.

De pronto el ruido de un vidrio rompiéndose, causó miedo en Kyra, ese sonido provenía de la oficina de su jefe. Se suponía que no había nadie. Con temor ella caminó, puso su oído en la puerta, pero no escuchó nada. 

Pensó que todo había sido su imaginación. Abrió la puerta y su sorpresa fue abrumadora. 

La oficina de su jefe estaba totalmente destruida, era como si un tornado pasara solo por esa habitación.

Papeles, sillas, grapadoras, todo estaba en el suelo. 

—Pero, ¿qué pasó aquí? —habló para sí misma. 

Recogió algunos documentos, los colocó en el escritorio y se asombró al ver que ese mueble tenía rasguños profundos. 

Tanto así que sobrepasaba la pintura y la madera. Este desastre pudo haber sido causado por un animal. 

Un quejido llamó su atención, provenía del baño. Caminó despacio, en todo su recorrido se encontró más rasguños. 

¿Un monstruo? Se imaginó. Porque lo que sus ojos observaban no eran de un simple humano. 

Acercó su mano para tomar la perilla de la puerta, pero antes de poder tocarla, la puerta se abrió. 

—¡Señor! —expresó sorprendida—. ¿Está bien? 

Su jefe se encontraba todo un despojo. Sin corbata, botones sueltos de su camisa, el cabello alborotado, y un olor espantoso. Sus manos estaban rojas con algunos rasguños. 

Ella tomó las manos de su jefe, pero él las retiró de inmediato. 

—¡No me toque! Sus manos humanas no pueden tocarme.

Por instantes, Kyra notó un color extraño en los ojos de su jefe, resplandeciente de color rojo.

—¡¿Perdone?! Solo estoy tratando de ayudar. 

—No he pedido su ayuda, no la necesito. ¡Aléjese de mí! 

Kyra se hizo a un lado para dejar pasar a su jefe. Aunque tenía muchas ganas de apretar el cuello de su jefe, mordió su labio para no soltar un insulto.

—¡Encárguese de que alguien arregle este desastre! —fue la última orden de su jefe y desaparecer.

Kyra resopló hacia arriba levantando su cabello. Hizo una coleta en su cabello y fue a su escritorio para hacer las llamadas necesarias para arreglar el desastre que se encontraba en la oficina. 

Ya tenía suficiente trabajo, y ahora también debía encargarse del desastre. En su mente no podía borrar el destello en los ojos de Daniel Storm y las marcas en el escritorio y la pared. 

El sonido del timbre de su teléfono, disolvió los pensamientos de Kyra. Sonrió al ver la pantalla, se trataba de su novio.

—Hola amor. Pronto saldré de la oficina…

—Kyra, tenemos que hablar.

—Lo sé cariño, estoy preparada para esta noche romántica.

—No, escúchame cariño. Me voy del país. —expresó su novio al otro lado de la línea.

—¿Estás de broma? No es divertido.

—Cariño, tengo que irme a este viaje. Hemos encontrado indicios de hombres lobo en Inglaterra y tengo que irme, es una gran oportunidad…

—¿Piensas irte para seguir una estúpida fantasía? —reclamó Kyra.

—No es estúpida, Kyra esta es una gran oportunidad. Necesito que esperes por mi.

Ella suspiró, tratando de no enojarse. —¿Cuánto tiempo va a durar tu viaje?

—No será mucho tiempo o tal vez sí, pero será un año.

—¿Estás loco? 

—Kyra, es una gran oportunidad. Esta ocasión sí vamos a encontrar a esos monstruos. Necesito que me esperes, de lo contrario…Tendremos que terminar, no quiero elegir. 

—No puedo creerlo. Te pondré la decisión fácil. ¡Terminamos!.

Kyra cortó la llamada. No podía creer que su novio prefería buscar a personajes ficticios, que quedarse con ella. 

Siempre imaginó que él sería el príncipe con quien se casaría, no podía imaginarse en el altar con otro hombre. Pero era imposible aferrarse a un sentimiento que no era mutuo.

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Último capítulo

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 169 FINAL

    Bajo las ramas protectoras de árboles centenarios, Kyra White finalmente se permitió un suspiro de alivio. La manada Storm había atravesado tierras indómitas bajo su guía, cada paso era una oración silenciosa para evadir a sus cazadores. Ahora, dentro del abrazo de esta extensión aislada, podía sentir que la tensión se aliviaba de los hombros de sus compañeros. Darius, su hijo, estaba a su lado: un joven cuyos ojos reflejaban la complejidad del cielo en el crepúsculo, insinuando su profunda conexión con las fuerzas invisibles que los rodeaban, a su lado lo acompañaba su esposa Isabella, una travevía extensa para una simple humana. —Mamá. —dijo Darius, su voz era un suave murmullo— ¿es este el lugar donde finalmente podemos descansar? Ella sonrió y le puso una mano en el brazo, sintiendo la fuerza bajo su piel. —Sí, Darius. Estaremos a salvo aquí, este será nuestro hogar para nosotros y las generaciones venideras. Has que… Isabella Aldridge, con el rostro como un paisaje de sombra

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 168

    El bosque estaba lleno de sonidos de persecución: el crujido de las ramitas, el susurro de las hojas y los ásperos alientos que empañaban el aire frío. Las patas de Daniel tronó contra la tierra blanda mientras atravesaba el denso follaje, su pelaje erizado a la luz plateada de la luna. El olor de sus perseguidores flotaba en el aire, una mezcla tóxica de pólvora y sudor.—¡Sigue moviendote! —Daniel ladró por encima del hombro a las figuras sombrías de sus compañeros de manada que se arrastraban entre los árboles detrás de él. Su voz, incluso en su forma gutural de hombre lobo, llevaba la inconfundible orden de un alfa. Tres betas lo acompañaban. Los tres asintieron brevemente y se giraron para acompañar a su alfa, sus ojos reflejaban la feroz determinación. —¡Por aquí! ¡Síganme! —Su voz, aunque tensa por la urgencia, siguió siendo una presencia tranquilizadora en medio del caos.—Alfa, no podemos seguir así. —jadeó un lobo más joven mientras esquivaban un tronco caído, con los costa

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 167

    El dosel del bosque filtraba la luz de la luna en un mosaico de plata y sombras que danzaban sobre los rostros de los reunidos en el círculo clandestino. La frente de Daniel se arrugó con preocupación, sus ojos reflejaban el urgente parpadeo del fuego alrededor del cual se reunían. Edon estaba a su lado, con la postura rígida por la tensión.—Hermanos, hermanas. —la voz de Daniel era un gruñido bajo, apenas más que un susurro, pero llevaba el peso de una fatalidad inminente. —El tiempo de la complacencia ha llegado a su fin. Edon asintió solemnemente, sus ojos escanearon los rostros de Bardou, Darius y Convel que estaban sentados frente a él, sus expresiones marcadas con grave preocupación.—Los cazadores han afilado sus colmillos. —añadió Edon, su voz mezclada con una amargura que hablaba de encuentros pasados. —Sus armas ya no son meras amenazas sino presagios de muerte. La mano de Darius se cerró en un puño, sus nudillos se blanquearon. Podía sentir el poder corriendo por sus ven

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 166

    Darius estaba de pie en el altar, su corazón latía con un ritmo que parecía hacer eco a través de la misma tierra debajo de ellos. El sol se hundió en el cielo, arrojando un brillo ámbar sobre el claro del bosque donde la manada se había reunido para la ceremonia. Isabella, con el cabello como una cascada de ondas doradas, caminó hacia él, sus ojos reflejaban los tonos cada vez más profundos del crepúsculo.—Hoy. —dijo con voz fuerte y clara —te elijo, Darius Storm, no solo como mi marido sino como mi socio, mi protector y mi más querido amigo. La manada los rodeó, con los rostros iluminados de alegría. Daniel y Kyra estaban uno al lado del otro, con expresiones serenas mientras veían a su hijo prometer su amor y lealtad a la mujer que había capturado su corazón.—Ante la manada como testigo—respondió Darius, tomando las manos de Isabella entre las suyas, —prometo estar a tu lado, apreciarte y honrarte, durante cada fase de la luna, hasta el final de nuestros días. Los aplausos surg

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 165

    El sol derramaba su luz dorada a través de las altas ventanas, proyectando un resplandor celestial sobre la habitación donde se encontraba Isabella Aldridge. El suave susurro de la seda y el tul llenó el aire mientras Amelie y Kyra, con manos suaves, la vestían con el vestido blanco que parecía haber sido tejido desde las mismas nubes de arriba.—Isabella, pareces una visión. —susurró Amelie, con los ojos empañados por lágrimas de alegría no derramadas. Cada pliegue del vestido fue acariciado hasta su lugar, cada perla y cristal en el corpiño brillando con promesa.La mirada de Kyra se detuvo en Isabella, su corazón se hinchó con una emoción tan profunda que sólo podría describirse como orgullo maternal. Se llevó la mano detrás del cuello, los dedos le temblaban ligeramente mientras desabrochaba el collar que había adornado su piel durante más años de los que quería contar. Era una pieza sencilla, delicada y sin pretensiones, pero que contenía el peso de la historia y el amor dentro

  • Embarazada por error del cachorro de mi Jefe   CAPÍTULO 164

    El bullicio del aeropuerto envolvía a Isabella y a su familia mientras se preparaban para despedirse. Alexander, Amelie y Giulia estaban a punto de abordar su vuelo hacia Londres, y el momento de la despedida había llegado demasiado rápido.Con los ojos llenos de emoción, Isabella abrazó a su hermano con fuerza, sintiendo un nudo en la garganta al darse cuenta de lo mucho que los iba a extrañar.—Gracias por todo, Alexander —dijo Isabella con voz entrecortada por la emoción. —Cuida mucho de ti mismo en Londres, de Giulia y de tu esposa. Alexander le devolvió el abrazo con ternura, asegurándole que estarían bien y que siempre estarían allí el uno para el otro, sin importar la distancia que los separara.—Te extrañaremos. —dijo Amelie con voz temblorosa, sus ojos brillando con lágrimas contenidas.Giulia se aferró a Isabella con fuerza, su expresión reflejando la tristeza de la separación. —Te prometo que volveremos a vernos pronto. —murmuró—. No vas a librerate de tu única sobrina. —

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