Inicio / Romance / Enamorada del Griego / Capitulo 3. Coincidencia

Compartir

Capitulo 3. Coincidencia

Autor: Viviana
last update Fecha de publicación: 2021-10-21 00:40:30

Diviso la isla a lo lejos y era bellísima, cuando se bajó del ferry se enamoró de lo maravillosa y pintoresca que era, las casas eran auténticamente cicladas y con aires venecianos de un blanco esplendoroso. Era muy bonito, cualquiera desearía vivir allí de por vida en aquella pacifica isla.           

Arrastraba su maleta por el puerto, Peter le comento que en la isla no había transporte por lo pequeña que era, pero si contaba con medio de transporte como las bicicletas o simplemente caminar. Según el, la casa de sus padres estaba a unas pocas cuadras del puerto así que muy bien podía ir andando, y eso fue exactamente lo que hizo.

Le había dejado un croquis muy detallado de cómo llegar, y de cómo era la casa. Paro la verdad es que habían muchos laberintos de calles y casas todas en blanco impecable. Pero eso no pudo con ella, porque al final la había encontrado sin problemas.

Una vez cómoda en la casa, se dedicó a recorrerla escogiendo la habitación más grande con una vista estupenda hacia el mar, se enamoró de Grecia al instante no entendía como su madre no había vuelto. Pensó en que disfrutaría cada día de sus vacaciones sin que nadie la molestase.

Fernando había sido una completa pesadilla, le llamaba todos los días, le enviaba flores, chocolates, cartas, peluches y todo eso iba a parar al contenedor de desechos. El intentaba que lo perdonara por eso estaba tan deprimida, porque aun sentía cosas por él y deseaba volver con el pero después de lo que había hecho no podía confiar nuevamente en su persona. Y rogaba porque ese viaje le ayudara.

Inhalo profundo el aroma a playa, exquisito pensó. Como aún era temprano iría a recorrer las calles de Serifos, quizás tomar un café o tomar un bocadillo. Se cambió de ropa eligiendo un bonito vestido holgado verde limón, con unas sandalias al estilo romanas. Salió a la calle y la brisa y el calor la invadió, eran muy distintos los climas pero no importaba. Como había muchos laberintos tuvo mucho cuidado de mirar bien por dónde meterse para evitar perderse. Al final había logrado encontrar un hermoso café-Te era muy pintoresco las sillas y mesas estaban afuera, era agradable porque el sol reflejaba muy poco así que a esa hora podrían sentarse tranquila para degustar del menú. Un joven se acercó a ella con una sonrisa cálida en los labios diciéndole algo en la lengua Griega.

¡Oh rayos! Ese pequeño detalle se le había olvidado por completo, no entendía lo que le estaba diciendo.

—Disculpa, pero no entiendo lo que me dices.

—Lo lamento señorita ¿Qué desea ordenar?

—Gracias a Dios que sabes mi idioma, bueno me gustaría un café con mucha azúcar.

—Muy bien ¿apetece algo más?

—¿Qué más hay en el menú?

—Postres, pastas secas, pasteles, helados, capuch…

—Creo que las pastas secas me irán bien.

—Muy bien señorita en seguida le traigo su orden.

Ella relajo los hombros, era un milagro que hablara su idioma esperaba que muchos lugares ocurriera lo mismo para poder pasarlo bien. El café no estaba muy lleno, pero no muy lejos de ella como a dos mesas estaba sentado un hombre atractivo, realmente era increíblemente hermoso como esos dioses griegos de los que leía en sus novelas o libros de la biblioteca. Ella lo miro de reojo mientras él tomaba un sorbo de café en una taza impecablemente blanca ¿pero que tanto le miraba? ¿Tendría algo en el cabello? Dejo de mirarlo ya que el joven llegaba con su orden.

Todo tenía una buena pinta, estaba más que ansiosa por probar el café y esas pastas secas de vainilla y chocolate, le hacían agua la boca. Probo la primera de vainilla junto con un sorbo del café y suspiro maravillada.

—Hmm… ¡que rico! Subiría muchos kilos aquí si me quedara en esta isla. Exclamo con voz un poco alta.

—¿Y porque no te quedas?

Una voz la sobresalto, el extraño hombre la había escuchado estaba atento a cada movimiento de ella. Eso incomodo a la joven.

—¿Disculpe?

—Si no te quieres ir entonces quédate. Le dijo con una sonrisa arrebatadora que le erizo los bellos del cuerpo.

—Si bueno gracias por su sugerencia. Devolviendo la mirada a su taza de café.

Demonios esa sonrisa sería algo que jamás olvidaría en su vida. Demasiado sensual y picara para ser verdad, concéntrate Andrómeda no viniste a tener amoríos. Lo escucho hablar griego, y se preguntó que  estaría diciendo.

Y de paso era un griego, definitivamente tenía que olvidarse de amores con extranjeros que hablaban en otro idioma del que ella no entendía nada. Apuro su café y las pastas, ni siquiera pudo disfrutar de una tarde tranquila sin que un hombre la molestara. Pidió la cuenta, agradecía el poco entrenamiento que le había dado su amigo antes de partir. Se levantó sin mirar al extraño.

—¿Por qué te vas tan rápido?

Ella no respondió siguió su camino perdiéndose por las calles que la habían conducido aquel lugar. El resto del día lo paso en casa, estaba agotada había sido un largo viaje y después del encuentro con aquel bello pero extraño hombre ya no le apetecía salir de nuevo. Al siguiente día sería mucho mejor.

—Mañana pasare el día en la playa, bastante que me hace falta.

Una larga ducha después de un día caluroso, a pesar de haber usado un vestido suelto el calor la estaba abrumando. Pero la noche sí que era refrescante dejando la ventana abierta, bueno más bien era como una puerta enorme con cortinas blancas colgadas del techo hasta arrastrar por el suelo “muy griego” pensó. La suave brisa se colaba por la ventana ondeando las blancas telas de forma sensual.

Ella las miraba desde su cama y era muy relajante porque también podía ver el mar desde allí, escuchar el sonido de las olas era maravilloso. Pronto sintió los parpados pesados y antes de quedarse dormida la sonrisa de un peculiar hombre vino a sus pensamientos y con eso logro quedarse dormida.

—El sol está perfecto este día. Exclamo fascinada.

Toro una toalla en las blancas arenas de la playa, esa mañana se había puesto un lindo traje de baño color rosa de dos partes. La playa estaba completamente sola, era muy raro pero no le importó, tendría más privacidad.

—¡Al parecer somos los únicos en este lado de la playa!

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Norma Riva
que hermosoo,una isla chiquita en Grecia,como desearía conocer
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • Enamorada del Griego   Capitulo 40. Amor eterno, FIN.

    Los movimientos de Lester eran suaves, no quería lastimarla. Sujeta por la cintura guiaba el cuerpo de su chica, era muy estrecha por dentro y eso lo enloquecía más de lo que ya estaba. Busco los labios de su novia, tomando su mentón con las manos para mantenerla pegaba a su boca. Los gemidos de esta se hicieron más intensos, Lester la penetraba con más urgencia. Sus cuerpos sudaban a mares bajo el intenso resplandor del sol. El oleaje de la marea ayudaba bastante, le permitía llegar mucho más profundo en el interior de ella. Hasta que sintió como las paredes vaginales de Casiopea contraerse, dejando salir su lado salvaje. La chica gemía de placer. Subiendo y bajando rápidamente sobre su pene… aferro ambas manos sobre sus hombros mientras se corría sobre él. Lester pudo sentir como un líquido tibio decencia por su miembro. ¡Cielos! Era la gloria, ella lo era. No se pudo resistir más, termino por explotar vaciándose en el interior de su mujer. Propinándole las últimas

  • Enamorada del Griego   Capitulo 39. Sexo en el yate

    —No puedo creer que me convencieras de hacer esta locura a mitad de semana… sabes que tengo mucho trabajo Lester. Papá te asesinara.—Casi no te veo, Antoni te acapara toda. Es injusto mi amor.—Sabias en lo que te metías conmigo hace un año, no soy una chica fácil. Tengo muchas responsabilidades que no puedo delegar.—Pero también conmigo soy tu novio, preciosa. Necesito de tu compañía para variar.—Llevamos dos días en alta mal, mañana me tienes que regresar.—Es un trato. Sonríe.Se inclina sobre su novia quien se encontraba sentada en el enorme sofá blanco que poseía su yate. Ambos bebían champagne, y disfrutaban de una agradable tarde. Los chicos llevaban un año de novios, teniendo citas cada vez que Casiopea tenía tiempo.Pero Lester ya estaba cansado de tener que verla solo por algu

  • Enamorada del Griego   Capitulo 38. Después de tanto

    —Bien… muy bien. Le dice retrocediendo dos pasos.Lester se aleja de ella… Casiopea aplana los labios da la vuelta para marcharse a su casa. Debía ser más racional. No podía hacer lo mismo que había hecho Valery, su padre pasó años molesto porque se casó con un hombre demasiado mayor. Y ella repetía sus pasos, le agradaba Lester. ¿Qué pasaba con las mujeres de esa familia?Tres meses después…Casiopea llegaba a la casa de su hermana, quien ya había dado a luz a una hermosa niña llamada Estrella. La peli negra tomo la decisión de acompañar a su hermana por unas semanas así la ayudaría con el bebé. Y por otro lado descansaría de la empresa, aunque en esos meses no había visto a Lester. Ni se acercó por aquellos lados.—¡Estoy feliz de que estés aquí!&md

  • Enamorada del Griego   Capitulo 37. Sal conmigo

    Ella sabía que debía moverse, salir corriendo o mejor aún empujarlo… pero sus malditas pernas no estaban obedeciéndola. Simplemente se quedó allí, permitiendo que Lester se acercara a ella tanto que sus rostros ya estaban solo a un pequeño suspiro de un beso.Este aspiro profundamente llenándose del aroma de Casiopea… cerro los ojos un momento para luego volverlos abrir.—Definitivamente me gustas… solo estaba esperando el momento en que te separaras de tu padre para tenerte solo para mí. Espero que esto no te moleste.Termina la última palabra para luego probar los labios inocentes de Casiopea… quien tiembla ante el contacto carnal de ese hombre. Era su primer beso, un beso real… el de un hombre adulto. La peli negra cerro los ojos, dejándose arrastras por esas emociones que comenzaban a surgir en su interior.Deslizo las manos por el cue

  • Enamorada del Griego   Capitulo 36. ¡Me gustas!

    —Entonces la niña de la casa tiene coche propio. Ella se gira para ver a Lester subiendo las escaleras de la entrada del edificio.—¡Buenos días, señor Lester! ¿Qué lo trae por aquí? No recuerdo a mi padre decir que lo visitara con mucha frecuencia, de hecho hasta pensé que casi ni se pasaba por aquí. Responde dándose la vuelta para entrar en la empresa.—Bueno, no debes culparme por querer saber cómo marchan mis negocios. Responde siguiéndola muy de cerca.—Le confirmo que todo está muy bien, le recuerdo que mi padre sigue siendo el jefe. Apenas solo soy su asistente. No tiene por qué estar viviendo todos los días. Lo mira de reojo.Lo pilla medio sonreír… todo le causaba gracia a ese sujeto, y porque tenía la sensación que solo iba hasta la compañía cuando su padre no estaba. Ese

  • Enamorada del Griego   Capitulo 35. Acosada por el CEO

    Casiopea tiro las carpetas sobre su escritorio, cuando de pronto una voz masculina y bastante ronca hablo. —Así que serás la nueva jefa. La chica miro a Lester parado en el marco de la puerta atraviado con su traje gris y ambas manos dentro de los bolsillos, era tan ególatra. —Si. Y espero que eso no es un problema para ti. —¿Por qué? ¿Porque eres mujer? yo no tengo problema por eso, lo único que me intranquiliza es que eres demasiado joven para que tu padre delegue todo su poder a ti. —Como ya te dijo mi papá, estaré lista para cuando llegue ese momento. Esta lo fulmina con la mirada. Lester amusga los ojos, luego los lleva a mirarla de abajo hacia arriba… ese día se había puesto una falda de corte alto conjuntamente con una blusa de chiffon color salmón. —Ya veremos si resultas no ser tan niña después de todo. La chica frunce el ceño pensando que ese sujeto era un pesado. Por desgracia era un accionista, aunque no estaba segu

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status