เข้าสู่ระบบEl niño de apariencia angelical soltó aquellas palabras con una rara firmeza que dejó helado no solo a Kane, sino al mismo Riley, y que hizo a Brianna suspirar para sus adentros.
Kane frunció el ceño y acercó la silla de ruedas, fijo en el pequeño; sin embargo, cuando quiso ponerse frente a él, Brianna se adelantó y lo dejó a su espalda, ganándose un mirar desdeñoso del rubio, que resopló con fuerza.
—¡Tengo que casarme con alguien que no conozco, y mi abuelo ni siquiera pudo encontrar a una mujer decente, sino a esta…! —continuó botando sapos y culebras por la boca, echando la silla hacia atrás.
¡Este hijo de…!
Su desprecio por Brianna y por su hijo regó calambres de ira por la cabeza de la muchacha, que en ese mismo momento deseó darle un par de cachetadas y una patada en la entrepierna; sin embargo, interrumpió su descargo de niñato malcriado y siseó:
—¿Esta qué?
Notó que él no parecía estar acostumbrado a que le contestaran, porque se enderezó al instante y la fulminó con ojos gélidos y unas tremendas ganas de mandarla a la m****a.
Jo… ¿así iba a ser esto?
A ver quién reía al último.
—Con una mujer que ya tiene un hijo de quién sabe qué hombre —respondió Kane con altanería—. ¡No me voy a casar! ¡¿Por qué m****a me casaría con una tipa usada?!
Brianna apretó los labios y dio un paso al frente.
—Oh… ¿es que acaso usted es un señorito puro y casto, señor Beresford? ¿Nunca ha tenido relaciones con nadie, guardándose para cuando el amor de su vida toque a su puerta? —inquirió con condescendencia y obvia saña—. Porque internet no dice lo mismo, si me permite mencionarlo… No puedo creer que un sujeto de su aparente virilidad siga siendo virgen.
Lo miró con desafío y sonrió, decidida a no dejarse humillar por un tipo tan asqueroso como él.
Kane Beresford, treinta y dos años, sin pareja ni hijos, su prometida lo dejó tras su accidente, y desde entonces era un paria, un rechazado. De ahí que su abuelo lo quisiera casar con cualquier incauta, porque ninguna mujer de las altas esferas, ni por todo el dinero del mundo, estaba dispuesta a casarse con un discapacitado.
¿Pero antes de eso? Era un mujeriego, o al menos lo fue hasta que se comprometió.
¿Cómo podía un chiquillo de oro llamarla «usada»?
«¡Qué se joda!», espetó Brianna para sus adentros.
Él frunció el cejo ante sus últimas palabras, y la cólera se regó por todo su rostro mientras la miraba.
La rubia lo encaró sin temor, nada intimidada por su aparente arrebato de dominio.
—¿Quién demonios eres tú? —escupió Kane con bravura sin quitarle los ojos de encima.
—Brianna Hunt, y nos vamos a casar ya mismo, porque no dejé mi vida en Alemania por nada, y todavía tengo un montón de cosas que hacer —respondió la muchacha con firmeza.
Él entornó los ojos en ella con desafío, pero Brianna lo encaró con fiereza, no dispuesta a perder.
El juego de poder acababa de comenzar, y no podía permitirse flaquear.
Ella no era de las que se metía en una partida con miras a perder, no señor.
Al final, tras algunos segundos, él chascó con la lengua, se dio un cuarto de vuelta y resopló.
—De acuerdo… me casaré contigo solo para que el estúpido de mi abuelo me deje en paz, pero ni te creas que me voy a comportar como el esposo de tus sueños, querida. Yo tengo mi vida, y no sé qué rayos harás con la tuya, ni con ese crío, y tampoco me importa.
¡Este tipo era un maldito arrogante!
Por un segundo, por la mente de Brianna pasó la idea de darle dos buenos golpes en la cara, pero recordó lo que fue a hacer ahí y se calmó. Puso la más elegante y falsa de sus sonrisas y se preparó para hacerle saber que con ella no la tendría fácil.
—Perfecto, señor Beresford. Yo también tengo mis propios motivos, así que será un placer hacer negocios con usted. ¿Le parece si acabamos con esto y nos casamos de una vez?
Ella tampoco se la pondría fácil, ¿quién dijo?
Extendió la mano para ofrecerle un apretón; sin embargo, él la miró como si fuese infecciosa y, con el asco en su rostro, llevó su silla a la entrada para salir de ahí.
Sí… esto no iba a ser color de rosas.
Cuando todo esto comenzó, Brianna no tenía fe. Solo venía a Irlanda para vengarse, para recuperar la empresa de su madre, cobrar venganza y seguir su camino.¿Quién diría que tantas cosas pasarían en medio, y terminaría por quedarse, convirtiendo este de nuevo en su hogar?¿Quién diría que dos años después, justo dos años después, estaría a punto de volver a casarse con el hombre de su vida?El mundo era un pañuelo.—Está listo, cierre arriba.La voz emocionada de Brina resonó por la habitación, y enseguida se la vio dando saltitos, emocionada.—Cariño, ¡te ves hermosa! —Se adelantó y la abrazó.Brianna se dejó, emocionada también por lo que estaba viendo, y respiró hondo cuando se separaron.Entonces detectó un chasquido, y al ver a un lado encontró a Dylan tomándole una foto con su madre.—Cariño, hoy es el gran día —dijo él.Amelia, a su lado, lo tomó del brazo y sonrió.—¡Bri, pareces una princesa!Ella volteó a verse al espejo y respiró hondo.Peinado, maquillaje, el vestido… tod
Ocho meses después de que todo se volcara, por fin, por fin, las cosas parecían volver a su cauce.ByteBloom se había posicionado en el mercado del software como una de las principales alternativas, y las acciones seguían subiendo mientras el personal se preparaba para incursionar en las soluciones y la investigación de Inteligencia Artificial. El convenio con el Grupo Seele estaba casi listo, y solo se trataba de ultimar detalles.Las cosas en casa iban bien: Kane estaba usando una andadera, y ya podía dar paseos largos sin extenuarse. Él y su padre estaban asistiendo a terapia familiar una vez por semana, y las cosas parecían mejorar.Evan seguía creciendo, y ahora era un niño mucho más activo y dicharachero. Pasar de tenerla solo a ella, a tener un padre, dos abuelas, dos abuelos, cuatro bisabuelos y tíos abuelos, y ser el preferido de todos, bueno… lo hizo más avispado.La «florecita explosiva» crecía con buen pie y bajo la guía de sus padres y sus profesores.¿Y Brianna?Ella se
Desde que nació, su padre fue su héroe, una presencia constante que siempre estaría ahí para apoyarlo y aconsejarlo, quien lo ayudó a dar sus primeros pasos en todo sentido, alguien de quien se sentía muy orgulloso.Pero ahora tenía sentimientos encontrados.En medio de una leve ventisca de un nublado día de enero, Kane se saltó las primeras horas de trabajo porque su cabeza seguía dando vueltas.Habían pasado casi cuatro meses desde todo el desastre y, si bien las cosas con la empresa por fin parecían estabilizarse, y su familia conseguía cierto equilibrio, la confusión seguía reinando en su interior.Le costaba acostumbrarse a la presencia de su padre, y aún no entendía por qué.Pensó que tras unos días o semanas terminaría aceptándolo, terminaría viendo lo positivo, pero eso por alguna razón no llegaba.Sus abuelos ya parecían haberlo aceptado, quizá condicionados por el hecho de que era el único hijo que les quedaba; su madre poco a poco lo dejaba acercarse, y él la entendía, porq
Durante toda su vida amó a la misma mujer, pero al final se dejó vencer por las circunstancias, y las cosas terminaron saliendo mal… Muy mal.• •La primera vez que la vio… ¿qué edad tenía? Diez años. Sí.Su familia se estaba esforzando por entrar en la alta sociedad de Hiraeth. El país pasaba por cambios, y el Rey Cameron I impulsaba mucho todas las industrias para llevarlo a puerto seguro. Se decía que la nación pasaría de ser una monarquía a secas a una monarquía parlamentaria, algo impulsado por el mismo monarca, lo que auguraba muchos y muy variados cambios.Esa tarde se encontraban en una fiesta familiar, y su hermano Tyler, el favorito de sus padres, estaba siendo presentado a todo el que quisiera escucharlo. Sus padres querían que conociera a niños de familias adineradas y así obtener lazos que hicieran crecer el prestigio familiar.Los Hamilton no eran unos donnadies en la alta sociedad hiraense, pero nunca estaba de más escalar algunos peldaños, ¿verdad?Él, que nunca fue el
La vuelta de Rowan fue justo lo que esperaba. Su hijo lo odiaba, su esposa estaba molesta.Esa tarde, como casi cada tarde desde que sucedió todo, se encontraba en casa de sus padres, con la mirada perdida en el vacío, pensando. ¿Qué podía hacer para arreglar las cosas con ellos?Una simple conversación no serviría, tampoco detalles. Todo esto no se trataba de eso, no era tan simple.Su madre, sentada en su sillón mientras fingía leer un libro, le lanzaba miradas esporádicas.Ella y su esposo todavía tenían sentimientos encontrados respecto a su regreso; sin embargo, con sus otros dos hijos encarcelados… probablemente se aferraban a esta esperanza salida de la nada como lo último que les quedaba.Evie estaba en casa, había llegado del trabajo puntual, como todos los días, pero esta vez había traído al niño desde la escuela, ya que Brianna y Kane tenían otras cosas de las que ocuparse en medio del desastre que la alta sociedad era en estos momentos.Podía ver la salida a la casa auxili
Tras unas semanas, la conmoción en torno a los Beresford se tranquilizó un poco, y las aguas parecieron volver a la calma, aunque eso solo pasaba de puertas para afuera.Con dos nietos muertos, dos hijos en la cárcel y un lío amoroso mezclado con tretas y promesas, los Beresford y los Bright todavía eran tema de conversación entre las familias de la alta sociedad, quienes no dudaban en despedazarlos en la intimidad, porque ante el ojo público, a pesar de la crisis que atravesaban sus empresas, más la de los primeros, seguían siendo de las familias más poderosas.Pero este día algo era diferente.Luego de que Owen muriera por sus heridas, Ivette fue acusada de asesinato e intento de asesinato contra Brianna, entre otras cosas. Ezra seguía en el hospital, más muerto que vivo y sin una pierna, y de Dalila no se sabía nada. Algunos chismosos decían haberla visto en un bar bebiendo hasta desmayarse, pero nadie podía confirmar.Bri y Kane bajaron del ascensor en un segundo sótano, y siguier







