Compartilhar

5. Las piezas...

Autor: Tiur Writer
last update Data de publicação: 2025-06-19 04:47:10

Capítulo 5: Las piezas se mueven

El café estaba a medio llenar, lo suficiente para que nadie se sintiera observado, pero no tan vacío como para que la casualidad fuera tan obvia. Santiago la vio entrar con la misma seguridad que las veces anteriores, como si el lugar le perteneciera.

Paula Green caminaba con la cabeza alta, vestida con elegancia casual, el cabello recogido con sumo cuidado. Parecía que esta vez no esperaba encontrar a nadie allí, pero sus ojos lo encontraron sin dudar.

-- ¿Siempre en la misma mesa? – le preguntó ella, sin sentarse aún.

-- Siempre esperando lo inesperado – le contestó Santiago, alzando su taza de café ya vacía.

Ella señalo el lugar vacío a frente a él y sin esperar su indicación se sentó, no necesitaba pedirle permiso. Dejó su bolso a un lado, cruzó las piernas con total naturalidad y cuando la encargada se acercó a ella, pidió un café americano sin azúcar. Todo con esa precisión de quien sabe exactamente lo que quiere.

-- ¿Vienes solo por el café o por las conversaciones absurdas con desconocidas? – le preguntó, observándolo de reojo.

-- Por las dos cosas. Aunque últimamente, lo segundo se ha vuelto mucho más interesante...sobre todo si la desconocida no lo es tanto – estaba haciendo referencia a su encuentro furtivo y Paula lo pudo notar.

Ella no había hablado con nadie sobre lo que ocurrió en el hotel, solo esperaba que su marido infiel no haya ocupado la suite que separó para su aniversario.

Paula sonrió distraída, era lo mejor en esas ocasiones tan comprometedoras. Pero detrás de esa sonrisa, Santiago veía algo más. Tal vez porque ahora sabía quién era ella realmente.

La nieta del juez Federico Green. El hombre que había destruido la vida de su abuelo y de su toda su familia.

Y sin embargo… no podía quitarle los ojos de encima.

Desde aquella noche, desde ese error, esa chispa, esa tormenta de cuerpos sin historia, algo lo empujaba a buscarla, una y otra vez. Solo que ahora el tablero había cambiado para él. Ya no era solo deseo lo que lo llevaba a ella, era algo más personal, algo mucho más peligroso.

¡¡Venganza!!

-- ¿Te pasa algo hoy? – le preguntó Paula, sin dejar de mirarlo. Él movió la cabeza de un lado a u otro sin hablar. -- Hoy estás menos sarcástico. Incluso podría decir que pareces… ¿tenso? – terminó ella de examinarlo.

-- Debe ser el lugar – le respondió él. -- O tal vez la compañía, que me obliga a pensar –

Ella lo observó con más detenimiento. Santiago siempre había tenido esa mirada de quien guarda secretos, pero ahora había algo distinto en él: como si estuviera conteniéndose por algo.

Como si estuviera a punto de decir algo importante… pero al final decidiera callarlo.

-- ¿Y en qué piensas, señor Soler, si se puede saber? –

-- En estrategias – le respondió él, apoyando los codos sobre la mesa. -- A veces uno tiene una jugada clara. Pero luego descubre que el tablero es otro. Y que la reina contraria ya conoce el juego.

Paula inclinó la cabeza, divertida.

-- ¿Reina? No sé sí tomar eso como un cumplido o como una advertencia –

-- Ninguna de las dos, pero puedes hacer lo que desees. Aunque sospecho que tú siempre sabes lo que haces, bueno con excepción de aquella noche, que en realidad no sabías quien era yo – ella se limitó a observarlo con atención, había algo extraño en él ese día... definitivamente que sí.

El café llegó. Paula removió el líquido oscuro con la cucharita, aunque no tenía azúcar, pero era como si necesitara ganar tiempo para responder. Cuando finalmente lo hizo le dijo:

-- No siempre sé lo que debo hacer... ¡ya lo sabes! A veces solo hago lo que me toca hacer, aunque después tenga que arrepentirme –

Eso lo desconcertó. ¿Un resquicio de vulnerabilidad? ¿O era parte de su juego? No lo sabía, pero temía hacer la pregunta que debía hacer.

-- ¿Y entonces? – ella lo miró un momento más.

-- ¿Entonces qué? – le preguntó seria.

-- ¿Te arrepientes de aquella noche? – Paula no respondió, se levantó de su silla y salió del café.

Esa noche, Santiago no volvió al hotel. Caminó por las calles húmedas, con las manos en los bolsillos y la cabeza llena de preguntas. La nieta del juez Green...

Estaba completamente seguro de que la mujer que le había volado el cerebro con una sola noche de pasión y erotismo era la nieta del hombre que destrozo a su familia.

La misma que ahora dirigía el bufete de abogados más influyente del país, el mismo que él pensaba destruir.

-- ¡Maldición! – susurró para sí.

La ironía era perfecta.

Él había venido al país, para buscar justicia. No sabía cómo, ni cuándo la conseguiría, tiempo y dinero le sobraba. Pero llegó con un plan. Y ahora... ahora tenía que decidir si Paula era el objetivo de ese plan o el obstáculo. O algo peor... un error del destino que podría convertirse en la causante de su derrota.

La recordó sobre él. Esa forma de tomar control, de moverse, de dejar claro que era ella quien mandaba. No había sido una noche cualquiera. Lo sabía. Lo sentía aún en la piel.

Y aún así, lo que más lo inquietaba era lo otro: esa mirada aguda, como si supiera que él también escondía algo.

Ella no es lo que aparenta... pensó él.

Dos días después, fue ella quien volvió al lugar por un café, como lo había hecho desde que esta a cargo del Bufete. Esta vez no lo buscó con la mirada, tampoco se sentó donde siempre lo hacía, esta vez se ubicó en la primera mesita disponible, algo extraño en ella. Se sentó sola, la encargada se le acercó y ella pidió lo mismo.

Sacó su tablet de su bolso y fingió indiferencia.

Santiago ya estaba allí, leyendo un periódico que no pensaba leer.

La había estado esperando, y cuando llegó no dejó de observarla. Cuando Paula terminó su café y se levantó para irse, él también hizo lo mismo.

-- ¿Huyendo? – le dijo al alcanzarla cerca de la puerta.

Paula lo miró, sin detenerse del todo.

-- Lo siento tengo clientes que atender, tu debes saberlo mejor que yo. Aunque me imagino que debe estar bien que estés descansando en la ciudad... ¿ya sabes? no todos tenemos el lujo de cobrar por mirar el techo – esta vez fue algo sarcástica y es que había recibido un mensaje de Rodrigo exigiendo verla para hablar sobre lo ocurrido, o como ella pensaba sobre el ¿por qué? había cerrado las cuentas que tenían en común. 

-- Algunos techos esconden respuestas ¿lo sabías? – le preguntó él, caminando junto a ella, con el mismo paso apresurado.

-- ¿Y tú qué escondes, Santiago? O mejor dicho que conseguiste descubrir sobre el techo de la cafetería –

La pregunta fue directa. Como un bisturí a la yugular. Él se detuvo, se dio cuenta de que algo le estaba pasando.

-- ¿Y tú? – ella le sostuvo con la mirada. Por un segundo, ninguno de los habló. Luego Paula sonrió, como si hubiese ganado otra partida invisible. Al final ninguno de los dos respondió nada.

-- Nos vemos, jugador – le dijo ella y se perdió entre los autos.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   107. Final...

    Capítulo 107. El secreto compartido y un verdadero final.Esa misma tarde, mientras Paula los limpiaba después del desastre, la pequeña Pauliana se inclinó hacia su madre y susurró:-- Mami, no te enojes mucho. Prometo que no volveré a pintar la pared… pero ¿sabes? Voy a ser hermana mayor –Paula la miró sorprendida, sonrojándose.-- ¿Quién te dijo eso? –-- Papá. Lo escuché cuando hablaba contigo en la noche –Pauliana sonrió triunfante.-- Y también sé un secreto de la tía Lucía… y de la tía Gianina –Paula abrió los ojos como platos.-- ¿Cómo? –La niña puso un dedo en sus labios.-- Shhh… no puedo decir más. Solo sé que el próximo año tendré muchos primitos con quien jugar –Semanas después, la noticia ya era oficial. Como si se hubieran puesto de acuerdo en secreto, las tres mujeres estaban embarazadas al mismo tiempo. Paula, de su segundo bebé con Santiago; Lucía, que esperaba su tercero junto a Rodrigo; y Gianina, que junto a Martín compartían la ilusión de su primer bebé.En l

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   106. La celebración...

    Capítulo 106. La fiesta de celebración por el mes.El hogar Soler Green se había transformado en un espacio lleno de nuevas dinámicas. Paula encontraba paz al ver cómo todos se involucraban con su hija. Y cada vez que miraba a su madre junto a Ismael, comprendía que la vida les había regalado una segunda oportunidad a todos.No solo a su madre sino también a todos... a ella misma con su nueva familia, a Martin con un amor inesperado, y a Ismael dándole un lugar en el que realmente pertenecía.Una noche, mientras observaba a su hija dormir en la cuna, Paula suspiró y dijo en voz baja a Santiago:-- ¿Sabes qué pienso? Que esta casa, esta familia… es más de lo que alguna vez soñé –Él la abrazó por detrás, apoyando la barbilla en su hombro.-- Y apenas estamos comenzando, amor. Apenas comenzando –El día de la fiesta llegó...La mansión amaneció transformada. Globos en tonos pasteles adornaban la entrada, un arco de flores enmarcaba el portón y dentro, el gran salón había sido preparado

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   105. El regreso...

    Capítulo 105. El regreso a la nueva rutina... ¡qué maravilla!Paula, acunando a Pauliana entre sus brazos, miraba a su madre y a Ismael con un brillo de emoción en los ojos.-- Gracias por estar aquí – susurró.-- No sé cómo lo haría sin ustedes –Analía se inclinó para besarle la frente.-- Así como tú me diste razones para seguir adelante cuando eras pequeña, ahora me toca a mí acompañarte. Y claro – señaló con la mirada a Ismael, -- ya no estoy sola –El aludido, con el oso de peluche aún en las manos, se acomodó el cuello de la pijama con gesto elegante.-- No te preocupes, Paula. Tu madre y yo haremos que este hogar se sienta siempre protegido. La princesa Pauliana crecerá rodeada de amor y disciplina –Luego, suavizando la solemnidad con la que habló, añadió con una media sonrisa.-- Y también de pequeños lujos, como este oso que me costó más de lo que quiero admitir –Paula sonrió con ternura. Santiago, que no soltaba la mirada de su hija, murmuró bajito.-- Creo que ya empeza

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   104. Primer...

    Capítulo 104. Primer dia en casa con la bebé.Dos días después,La mañana en la clínica amaneció tranquila, con el sol colándose entre las cortinas blancas y el olor característico a flores frescas en la habitación. Paula, aún con el cansancio reflejado en los ojos, estaba recostada en la cama con su pequeña Pauliana dormida sobre su pecho. Santiago se encontraba sentado a un lado, observando en silencio la escena como si no quisiera pestañear, temeroso de perder un solo segundo de aquella perfección.-- No me canso de mirarlas —susurró él, acariciando el cabello de Paula.Ella lo miró con una sonrisa adormecida.-- Y yo no me canso de mirarla a ella. Nunca pensé que algo tan pequeñito pudiera llenar tanto mi corazón –El llanto breve de Pauliana rompió la calma. Paula intentó acomodarse para amamantarla, pero Santiago se apresuró a ayudar.-- Yo la sostengo, tranquila cariño confía en mi –-- Mira nada más – bromeó Paula con él. – Quien te viera asi, pensaría que eres todo un expert

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   103. El nacimiento...

    Capítulo 103. El nacimiento del primer Soler Green.El doctor revisaba el avance del parte con precisión.-- Ya casi, Paula. El bebé está bien, los latidos son fuertes. Necesito que confíes en mí –Paula asintió, cerrando los ojos.-- Estoy lista –Las horas parecieron eternas. Santiago nunca soltó su mano. Cada vez que Paula creía que no podía más, él la miraba a los ojos y le repetía que estaban juntos en eso.Finalmente, el doctor levantó la mirada.-- ¡Aquí viene! Una última fuerza, Paula. ¡Empuja ahora! –El grito de Paula resonó, seguido de un silencio denso que se rompió de inmediato con un llanto agudo, fresco, poderoso.El corazón de Santiago se detuvo un instante antes de desbordarse de emoción. Las lágrimas se acumularon en sus ojos mientras veía a la enfermera alzar a un pequeño ser envuelto en sus propias fuerzas de vida.-- Es una niña – anunció la doctora pediatra que estaba presente en el parto, con una sonrisa de satisfacción... otra bebé que será atendida por ella.

  • Esposa Engañada! Nada es lo que parece...   102. La espera

    Capítulo 102. La espera más grata.El auto se llenó de tensión. Santiago no lo pensó dos veces, giró el volante y aceleró rumbo a la clínica de maternidad... en el camino le daba palabras de aliento a su mujer, mientras le pedía a su teléfono que se comunique con el doctor.-- Tranquila, mi amor. Ya casi estamos, respira conmigo por favor. Respira –Paula cogió su mano y la presionó con fuerza.-- Eso está bien cariño, yo soy tu soporte ahora – le señalo, mientras se comunicaba con el doctor.-- No estaba lista... – le murmuró nerviosa. – Se suponer que faltaba un mes –-- Pero nuestro bebé sí lo está amor – la tranquilizó él. – Mírala ya quiere salir a conocernos. Y vamos a estar bien, los tres –Luego de comunicarse con el doctor marco el último contacto que tenía en su memoria.No habían pasado ni diez minutos desde que se despidieron cuando el teléfono de Ismael comenzó a sonar.-- ¿Qué ocurrió? – respondió Analía. Ismael estaba conduciendo así que colocó el altavoz.-- Cambio d

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status