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Capítulo 5: Invitada De Honor

Autor: Zuly C
last update Fecha de publicación: 2026-02-06 12:56:01

Elara miró a la perfecta mujer con desconcierto. El espécimen frente a ella era todo su opuesto. Cabello rubio lacio y perfecto, ojos azules brillantes, un rostro hermoso y un cuerpo despampanante. La mujer no solo era desconcertantemente hermosa, sino que gritaba clase y glamur por todas partes, ella era perfecta.

―Grace Mills. ―La manera en la que Rowan pronunció su nombre hizo temblar a Elara.

El hombre cruel y frio que conoció hacia una semana, ya no estaba por ahí. La mirada de añoranza, sus ojos grises tintineando como dos estrellas y, aunque su semblante seguía serio se notaba la debilidad que tenía por la rubia.

―Rowi. ―La rubia lo abrazó con fuerza y la manera en la que fue correspondida no pasó desapercibida para nadie. ―Jamás pensé volver y verte comprometido. ―Le sonrió de esa manera tan intima en la que se sonríen dos amantes.

―Estás aquí. ―Rowan, un hombre imperturbable estaba desconcertado y la única que no se lo podía creer era Elara, para nadie era un secreto lo que pasaba entre Grace y Rowan.

―Sí, creí que era tiempo de volver a casa. ―Ambos se quedaron mirando y la incomodidad incrementó en Elara.

―Bienvenida. ―Sonrió cuando la mirada seria de Rowan y la sonriente de Grace recayeron sobre ella. ―Espero que la fiesta sea de su agrado. ―No había llamado la atención con ánimos de molestar, todos los estaban mirando y estaba siendo demasiado evidente las emociones de Rowan, pero él vio esa intromisión como un acto de posesión.

―Grace, ella es mi prometida. ―Tales palabras le costaron decirlas. ―Elara, ella es Grace.

―Su amor de infancia, adolescencia y parte de la adultes. ―Aclaró Grace como quien bromea, pero su gracia para Elara estuvo fuera de lugar, aunque todos reían. ―Es un gusto saber que alguien pudo sacarme del corazón de Rowi.

―No tomes todas las palabras de Grace en serio. ―Thomas se acercó a la incómoda escena. ―Ella suele ser chistosa. ―Con una sonrisa le dio un abrazo a la recién llegada. ―Desde hace años ese amor murió, ¿No es así Rowan? ―Miró a su nieto con una sonrisa en sus labios, pero sus ojos decían otra cosa. ―Grace te dejó atrás para centrase en su carrera y vaya que le está yendo bien.

―Señor Doone. ―Grace sonreía, pero dentro de ella la vergüenza latía. ―Siempre tan adorable. ―Se separó de él.

―Yo debo ir al baño. ―Elara con la gracia que la representaba se excusó y se marchó sin dejarle de sonreír a todo el que se encontraba a su paso. ―Dios. ―Susurró mirándose al espejo, por alguna razón se siente humillada.

¿Cómo un hombre como Rowan puede ponerse tan nervioso por la presencia de una mujer? ¿Cómo es que esa mujer pudo abandonarlo? ¿Cómo es que ambos ponen el ambiente tan pesado por la intensidad de sus sentimientos? Se sintió fuera de lugar, ahora agradece que Thomas permitió dejar a su hija en el anonimato por más tiempo.

Lista para dar la cara nuevamente y seguir con su papel de prometida perfecta, dio un profundo suspiro y salió del baño. Ella caminó por el pasillo con lentitud, no estaba entusiasmada por volver a esa fiesta que no le pertenecía porque nada de lo que ahí había iba acorde a su estilo de vida, pero las voces proviniendo de detrás de una puerta entreabierta la detuvieron.

―Así que te comprometiste. ―La voz de Grace salió clara. ―Nunca pensé que podrías superarme, Rowan. ―Él cerró los ojos al sentir esa caricia en su mejilla.

―No tuve opción. ―Su voz salió extrañamente baja. ―Mi abuelo me estaba presionando y yo...

―¿Todavía me amas? ―Preguntó Grace acelerando el corazón de Elara. Ella apenas conocía al hombre, pero ¿Qué pasaría con ella si él decide contar la verdad? Su vida se arruinaría junto a la de su hija, ella quedaría como una mentirosa ante el mundo porque está consciente de que toda culpa recaería en la pobre que no tiene respaldo.

―Me abandonaste, Grace…

―Esa no fue mi pregunta, Rowan. ―Garce lo cortó. ―¿Todavía me amas?

―Señori… ―Elara rápidamente calló a la mujer y corrió arrastrándola junto a ella para no ser descubiertas.

―Lo siento. ―La miró avergonzada, la cara de la mujer es todo un poema.

―No se preocupe, señorita. ―Le sonrió con esfuerzo, la verdad estaba muy confundida por la reacción de Elara. ―El señor Thomas pregunta por usted, dice que la quiere presentar con unas personas importantes. ―Elara agradeció a la mujer y se dejó guiar por ella.

La fiesta continuó y Elara se sentía cada vez más fuera de lugar. Todo el lujo, todas esas personas importantes y los temas no eran de su agrado, pero nada le molestaba tanto como ver a Rowan pasar más tiempo con su exnovia que con ella, si no hubiera sido por Thomas ella habría estado sola y perdida.

―Espero que no te moleste toda la atención que Rowi me da. ―Elara rio, ella realmente rio. Él se molestó porque ella le llamó Ro y la rubia le dice incluso un apodo más ridículo.

―Tranquila, no tengo que enojarme. ―Terminó la copa y la dejó en la barra. ―No soy celosa, querida. ―Pasándole por el lado a Rowan se alejó, pero de pronto se vio detenida por un firme agarre en su brazo.

―Se supone que soy tu prometido. ―Le reclamó al oído arrastrándola a la pista de baile para poder hablar sin que nadie lo escuchara. ―Deberías por lo menos fingir algo de molestia. ―Elara dio una vuelta y al quedar nuevamente abrazada a él sonrió.

―No soy insegura, señor Doone. ―Lo miró a los ojos. ―Y no olvide que esto es solo una farsa, ni usted me quiere ni yo lo quiero a usted. ―Dio otra vuelta y sonrió a todo el que la admiraba. ―Y en todo caso, el que debe tener un poco de decencia es usted. ¿Estando con su ex mientras es su abuelo quien se ocupa de su prometida? ―Agrandó la sonrisa. ―Eso dice más de usted que de mí. ―Sin pizca de preocupación se soltó y lo dejó solo en la pista. Ya el alcohol estaba haciendo estragos en ella, así que poco le importaba ese desconocido.

Rowan la miró alejarse como si nada y de pronto ese pequeño, pero voluptuoso cuerpo, esa melena rizada suelta y esos ojos mieles en un rostro tan angelical como es el suyo, hizo explotar una ira incontenible en él. Ni una sola mujer en sus veintiocho años de vida se había atrevido a tanto y ella no sería la primera

―Nos vamos. ―Elara se vio retroceder antes de dar el quinto paso. ―Si no estás dispuesta a ser una buena esposa, entonces tendré que castigarte hasta que aprendas.

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