INICIAR SESIÓNEspero que les haya gustado la historia de Natalya y Gian Franco 🥹🧡 ellos al igual que Dimitry y Satarah también aparecerán en el libro de Marco y Polina, tendrán un poco más de su relación, no se preocupen. 🧡 Ya voy a publicar la sinopsis de la historia de Polly y Marco 🫦 Gracias por leer y dejar sus comentarios tan lindos🧡
—¡Dim, ayúdala!Dimitry reaccionó con rapidez tomándola en brazos.Ese mismo hombre que años atrás había rechazado todas sus seducciones, el único que no había caído a sus pies, el que había elegido a Satarah, demostrando que ella, a pesar de tener todas las cualidades de una princesa mafiosa, no era suficiente, la sostuvo solo porque su esposa se lo había pedido.—¿A dónde me llevas? —protestó débilmente, intentando sonar amenazante.—A la clínica, por supuesto. Valerik estará preocupado."Claro. Valerik. Él no se preocupa por mí ni siquiera como socia... Nadie se preocupa por mí salvo mi hermano."Ese pensamiento le dolió casi tanto como el calambre que atravesó su vientre. Sus padres la habían criado para ser la mejor en todo, para conquistar el mundo, para no necesitar a nadie. Y ahora pagaba el precio de esa educación cruel con una soledad que la carcomía por dentro, sin embargo, eso nunca saldría de su boca.—No seas ridículo, Dimitry. No soy una florecita débil como tu mujer, dé
El alcohol ardía en su garganta, pero Anastasya mantenía la cabeza alta mientras caminaba hacia el baño del club. Aunque el mundo giraba ligeramente a su alrededor, ella seguía siendo una reina, su postura era impecable, su mirada altiva y una sonrisa peligrosa con la que todos los hombres caían rendidos al verla.Cuando en el cubículo, por un momento, su máscara cayó.Se apoyó contra la pared fría, respirando agitadamente. Un dolor brutal y familiar empezó a extenderse por su bajo vientre. Cerró los ojos con fuerza, intentando controlar las náuseas y el mareo. La ebriedad no ayudaba. Se sentía vulnerable, expuesta... humana. Y odiaba esa sensación más que nada en el mundo."Respira, Nastya. Tú no te rompes. Nunca, no olvides quién eres."Salió del cubículo tambaleándose ligeramente para lavarse la cara pero se encontró de frente con Satarah, quien acababa de entrar.Ambas fruncieron el ceño al mismo instante al verse pero Satarah enseguida notó que algo estaba mal.—¿Qué te pasa?
CUATRO AÑOS DESPUÉS:Ava se mordió el labio con fuerza mientras observaba desde la ventana del segundo piso. Dayen, el chico que ocupaba sus pensamientos desde hacía mucho tiempo, estaba besando a una chica rubia contra el capó de un auto negro.El beso era intenso, apasionado y algo dentro de su pecho se rompió.Tanto Dayen como sus padres seguían tratándola como si tuviera diez."No vas a salir sola, es peligroso." "Eres muy niña todavía."Esta noche había sido la gota que colmó el vaso.Su padre, una vez más le había prohibido rotundamente ir a la fiesta de cumpleaños de su amiga Priscilla.Pero Ava ya no aguantaba más.Mucho menos por lo que acababa de presenciar.—No soy una niña —siseó antes de darse la vuelta y volver a su habitación.Esperó a que la casa quedara en silencio, se vistió y se arregló. Bajó por las escaleras traseras con el corazón latiendo deprisa y salió por la puerta del jardín, sin esfuerzos.Ella conocía las horas en las que se hacían los cambios de guardia y
La fiesta había terminado en cuanto Vasilisa se quedó completamente dormida en el regazo de Zinoviy, tal y como Fedorov había dicho.Su boda, aunque había sido breve, también había sido hermosa. Al día siguiente, Zinoviy ya tenía todo listo para su luna de miel y Vasya no podía estar más feliz.Mijaíl estaba de pie entre sus padres, sosteniendo la mano de cada uno. Sus ojos verdes brillaban de emoción, aunque también había un toque de tristeza por separarse de ellos.—Vas a quedarte aquí en la casa de tu tía Satarah y el tío Dimitry —le explicó Vasilisa con ternura, agachándose para estar a su altura—. Solo serán unos días, mi osito. Después vendremos por ti y te llevaremos al Museo de Tecnologías Militares, tal y como querías.Zinoviy hizo una mueca casi entornando los ojos, no le gustaba nada esa idea.Era paradójico que el hijo de un criminal quisiera ser un General.Aunque él también había servido por un tiempo breve, a pesar de que su padre también era mafioso. Zinoviy tuvo que e
A pesar del incidente con Idris, la ceremonia siguió adelante porque eso era lo que ella quería.Vasilisa caminaba del brazo de Zane hacia el centro de la pista de hielo, apoyándose ligeramente en él. Sus piernas aún se sentían débiles por la droga, pero su determinación era férrea. No permitiría que ese hombre le arrebatara este momento.—Permíteme, hijo.Zane se acercó con su bastón, miró a Vasilisa con una mezcla de sorna y cariño. —Déjame llevarla —dijo Zane extendiendo su brazo libre—. Una novia debe llegar al altar del brazo de alguien de su familia... aunque sea política. Y tú, Zinoviy, mereces esperarla como se debe. Que sea una boda lo más normal posible, dentro de lo que cabe.Zinoviy dudó un segundo, su instinto protector le gritaba que no la soltara. Pero al mirar a Vasilisa, vio en sus ojos una súplica silenciosa. Quería esto. Quería sentir que, a pesar de todo, había un poco de tradición, de normalidad.Lentamente soltó a Vasilisa y ella tomó la mano de su suegro. Zi
Ajustó el cuerpo de Vasilisa contra su pecho y corrió hacia donde sabía estaban las personas a las que había invitado, sus pasos, usualmente calculados y elegantes, eran ahora erráticos, impulsados por el pánico puro. Su mente repetía una y otra vez el instante en que los ojos de su Vasya se habían cerrado.Su cabeza colgaba hacia atrás, con la melena caoba cayendo como una cascada desordenada.—¡Fedorov! —rugió Zinoviy. Todos lo miraron poniéndose tensos.—¿Papi? ¿Qué le pasa a mamá?Él se tensó aún más tras escuchar la voz de Mijaíl.—Se ha quedado dormida pero pronto despertará.Hizo una seña a Tarah y ella enseguida actuó llevándose a los niños aunque también parecía afectada al ver a Vasilisa de aquella manera.Todos se habían preguntado qué le pasaba, después de todo, las mujeres solo la habían dejado sola unos minutos.En la esquina del salón, Fedorov ni siquiera se sobresaltó. —Vaya, Zinoviy. Sabía que la Bratva tenía tradiciones nupciales extrañas, pero pensé que cargar a la







