INICIAR SESIÓNMalía va caminando por un pasillo enorme y largo, sin embargo nada de eso importaba con lo que acababa de pasar…
Su corazón palpitaba en su garganta, ante la sensación de perderlo todo si no aceptaba… si no cedía el control de su vida en otra persona.
Después de escuchar su nombre dicho en voz alta.
Una sonrisa feroz apareció en el rostro de la cuidadora.
— ¿Malía? Creí que su nombre era Bela… su alteza.
Malía estaba furiosa, tratando de concentrarse en una solución, dio media vuelta para acercarse al guerrero.
“Mi nombre ha sido revelado, ¿qué tanto podrá tardar en confesárselo al alfa? Tengo que evitarlo a como dé lugar”
— Seguro mi guerrero se ha confundido, no debemos tomar en cuenta las declaraciones de un ser que está más muerto que vivo.
La cuidadora se acerca cada vez más a ella como si quisiera encerrarla, no solo en el lugar sino también hacerle ver que había sembrado la semilla de la duda en su cabeza.
— Puedo creerle su alteza,— Dice ella con una sonrisa — incluso creo que el Alfa Marek también lo haría.
De manera instintiva Malía se mueve queriendo tomar la espada, ahora se sentía igual que en medio de batalla.
Con su vida en riesgo.
La cuidadora abre los ojos impactada.
— Es curioso que una princesa tenga movimientos tan exquisitos en pelea, sus brazos fueron rápidos y agiles en busca de algo… que no estaba.
— No crees historias donde no las hay…— Malía se envara— No creas que es sencillo tratar de intimidar a un miembro de la familia real.
— Claro que no…— responde la hembra al mismo tiempo que se acerca a la princesa queriendo decir un secreto— Solo que esa princesa no finja ser quien no es…
Malía siente que agua helada comienza a correr por su espalda.
“Sé perfectamente cuando puedo ganar una lucha y cuando debo… ganar tiempo… en este momento podría silenciarla con mis propias manos pero debo investigar ¿quién es? Para que me hable con tal confianza solo es justificable con poder.” Piensa rápidamente.
“Si ella quiere jugar… jugaremos”
En ese momento Malía susurra…
— ¿Qué es lo que quieres?
— ¿ Yo? — Dice la mujer como si se sorprendiera.
— Por supuesto, de querer decirlo ya hubieras corrido en dirección del alfa pero sigues aquí, peleando por que te de solo un poco de atención.
Malía siente sus manos arder de necesidad por inmovilizarla pero… aquí cualquiera podría verla, y agrandaría el problema.
—Quiero que me ayude…
Finalmente lo había soltado.
Malía sonría.
— ¿Qué quieres? ¿Oro, tierras, un hogar?
Un brillo de codicia brilla en los ojos de la mujer .
— Quiero algo más… Algo un poco más especia que eso.
Ella guarda silencio alterando rápidamente a la guerrera.
— Habla no tengo todo el dia. — la apura Malía.
— Quiero una noche con el alfa.
Solo escuchar esas palabras provoca en Malía que su instinto depredador salga y sus colmillos se vuelvan visibles.
— Calma su alteza,— dice la mujer levantando las manos de forma inmediata.
— Acaso crees que estoy loca…— Malía sin llegar a medir las consecuencias se abalanza en contra de la mujer para encerrarla.
— Él es mío y sólo mío, no voy a permitir que lo toques, ni con la mirada si sigues con esa clase de solicitudes.
La mujer muestra por primera vez una pequeña estela de miedo y duda frente a Malía pero no podía detenerse…
— Es el precio… solo una noche y lo demás llegara solo, al estar con el alfa después de que tenga una luna, automáticamente me convertiría en su concubina, y el poder y oro que me ofreció llegaría a mí de manera permanente, aunque el alfa no me vuelva a tocar, yo no tendré que volver a trabajar para nadie.
La mujer se mantiene con la mirada concentrada en la guerrera.
— Solo una noche su alteza, solo deme una noche con el alfa después de haberse enlazado y lo tendrá por el resto de su vida, sin que nadie… absolutamente nadie vuelva a pensar en usted y la relacione con el nombre de Malía.
Un rayo atraviesa el pecho de Malía.
“No puedo perderlo no después de haberlo encontrado”
Ella recuerda lo que sintió con solo un beso y la plenitud que imaginaba solo con tenerlo a su lado para siempre…
Sin la sombra de la verdad persiguiéndola.
— Su alteza…— la voz de alguien más llama su atención.
Otra criada recién llegada acaba de llamarla.
Ambas deben fingir normalidad.
— Alfa Marek la manda llamar, que se dirija a su oficina de inmediato por favor.
Malía se mueve dejando atrás a la cuidadora…
— Su alteza… — Habla la mujer— Recuerde lo que hablamos, le ayudará a adaptarse a su nuevo hogar.
Malía solo guarda silencio y se va.
Al abrir la puerta de la oficina el olor ya característico de Marek fresco y peligroso la envuelve, provocando un pequeño tirón en su entrepierna.
“Es increíble lo que me hace sentir solo con su presencia” piensa Malía asombrada conteniendo el aliento para concentrarse en cualquier cosa que tenga que decir.
— ¿Me mandaste llamar?
El alfa se gira y la oscuridad que estaba en sus ojos la llama como un imán.
— Si— El alfa se acerca a ella y no puede contener el deseo de relamerse los labios.
“Soy una guerrera fuerte, invencible, calculadora, pero frente al… solo pienso en una sola cosa…”
— Enlacémonos.— Ordena Marek, justo lo mismo que estaba pensando ella que aún seguía en la entrada de esa oficina repleta de pergaminos de cuero.
— ¿Cómo?
Ella trata de respirar pero no puede, y de moverse ni hablamos, solo no podía.
— Esta noche… Terminemos con todo y enlacémonos como debe ser. ¿Qué dices?
Marek traga saliva, jamás había estado en esta posición, pero podía hasta agradecer haber quedado de esta manera solamente por la sensación de sentirse cabalgado por una hembra como ella, porque ella era quien cabalgaba.Todo su cuerpo se concentraba en la sensación de sentir que ella lo domaba.De forma instintiva, Marek cede el control ante ella.Las embestidas, los brincos, los jadeos se volvían una especie de reto para ver quién aguantaba más el placer, sin caer en la necesidad de explotar.Malía se agarra el cabello, desesperada, nerviosa y necesitada por explotar.—Vamos, cariño, vamos. Tú puedes. Entrégamelo. Dámelo. Tú y solamente tú puedes. Gritar de éxtasis y placer como me gusta— declara Marek al mismo tiempo que con una de sus manos coloca el dedo pulgar en el punto de placer y lo acaricia, guiándola hasta la cima.El cuerpo de Malía parece romperse en mil pedazos al no poder contener tanto placer y cae desmayada, debilitada, con las piernas temblorosas sobre su pecho.Ma
Malía siente que su pecho se encoge, que su corazón simplemente pierde años de vida con cada uno de sus intentos.La luz y la esperanza con la que mira cada uno de sus ejercicios la hacen contener el aliento.Y ahí, en ese instante, cuando Marek vuelve a ponerse de pie ella siente un escalofrío como si anticipara lo que está a punto de pasar.— Sé que puedo hacerlo— susurra él para que ella lo escuche. Malía sonríe ante la emoción de tenerlo finalmente, completamente recuperado.Él se suelta del agarre de Arkan.El sentirse solo lo hace consiente hasta del aire que lo rodea.Marek levanta la pierna, con la intensidad recorriendo sus pies, piernas y pecho.Cuando da un paso.Todos contienen el aliento hasta que su otra pierna llega al frente.Marek grita, levantando los brazos, festejando el haber podido conseguir ese logro.Ayla, sin saber el esfuerzo, el dolor y la desesperación que había atravesado a su padre durante tanto tiempo, sonríe y aplaude emocionada.Y Malía corre, emocion
El alfa aprieta las quijadas.Marek siente vergüenza, incluso desesperación, un calor constante corre por todo su cuerpo.— Yo no merezco seguir con vida…— Lo que no mereces..— Interrumpe Malía— es hundirte en la desesperación y arrastrarnos a nosotras contigo.Marek abre los ojos sorprendido.— Yo te tenía con la mentalidad de que eras un alfa implacable, fuerte, peligroso, oscuro e inquebrantable, pero no eres mas que una broma de la diosa luna que me confundió unas cuantas lunas.Marek mira como el rostro de la hembra que ama se llena de desprecio, y desilusión.Su cuerpo reacciona en automático lanzando flechazos en todas direcciones, queriendo despertar sus instintos de auto presenvacion.Y un fuego despierta en su pecho.— No soy una broma, luche toda mi vida para ser lo que soy… para merecer lo que tengo…— Su mirada se suaviza cuando se encuentra con el rostro de esa hembra que lo volvía loco.Ella levanta una ceja, dudando de sus palabras, analizando sus gestos.Descalifi
Marek está furioso, su respiración se acelera y la sangre arde dentro de sus venas.— De nuevo… ¡de nuevo me están tratando como un estúpido!— grita con el rostro rojo de rabia— ¡como un inútil!La tensión en él se nota al verse la presión de sus quijadas en las mejillas.Malía abre la puerta por completo con una tranquilidad que contrasta con la desesperación que siente Marek.Eso en lugar de relajarlo, lo altera más.Su esencia llega a él, recordándole todo lo que estaba perdiendo con cada respiración.Ella cierra la puerta de la habitación y continúa acercándose a él.— Bien ¿que hicimos ahora?Desde que habían llegado Marek se había encerrado en esas paredes, y su rabia aumentaba con cada amanecer.Malía lo veía consumirse, era doloroso.Absolutamente doloroso.Su estómago da un revuelo y ella se acerca otro paso.Había sido paciente, dedicada, amable, amorosa…Pero todo tenía un límite y él la estaba llevando a conocer el suyo.— Para ¿que no miras? Yo soy el paralitico y tu la
Marek siente el dolor de ella y su preocupación por él.Y el pecho se le aplasta.— yo no puedo…— No digas nada.— interrumpe Malía— no te muevas, no te esfuerces. por favor vamos a salir de esto, no me importa qué tengas…— Escúchame— dice Marek en el suelo recargado en el tronco de un pino— esto es todo, debería solo desaparecer.Malía se cubre los labios con la mano.— Lo que soy es solamente un pedazo del recuerdo que tienes de mí.— No por favor, no te no te rindas, no lo hagas.— susurra Malía tomando el rostro de su amado Marek en sus manos y besándolo una y otra vez.Dante llega e interrumpe.— Debemos irnos…Malía se gira y asiente con la cabeza.Todo el camino es silencioso, como una densa existencia extraña.Solo interrumpido por los pequeños quejidos y sonrisas de la pequeña cachorra y los tres adultos guardaban silencio.Marek ahora de nuevo esta abrazado al cuello de Dante y las piernas amarradas.El olor a humo… de cosas quemándose los hace ponerse alertas.Dante se a
Una ola de desesperación recorre a Marek cuando trata de moverse de nuevo y no pasa absolutamente nada.Las quijadas de Marek se aprietan, se tensan y el latido del corazón se hace más sutil pero fuerte.— Ya Marek vámonos, el tiempo se agota— dice dante sin darse cuenta que su amigo no había podido moverse.— Espera…— dice Marek tragando saliva, comenzando a golpear una y otra vez su pecho, su abdomen, sintiendo cada vez menos hasta que llega a sus piernas que no siente absolutamente nada,— ¿No? ¿Cómo que no? ¿de qué hablas?— dice Dante girándose desesperado — escucha, Malía está desesperada, necesitamos encontrarla, tranquilizarla.Cada palabra era una piedra más de peso en el pecho de Marek.— No puedo…— Marek guarda silencio para obrar fuerza —mis piernas… mis piernas no responden…Decirlo en voz alta solo lo hacía sentir como una realidad.— Mis piernas no sirven, no puedo levantarme de aquí…Dante siente que se está hundiendo y trata de encontrar una solución.—Tal vez estás u







