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last update Data de publicação: 2021-11-21 23:33:58

Salió corriendo por donde había cogido el grupo guiada por rastro nauseabundo hasta que los divisó debajo del puente. Se habían movido rápido y habían rodeado al chico.  Y ya lo habían golpeado en la cabeza provocándole una buena contusión. Leticia se retiró los cascos y los colgó en el cuello mientras bajaba las escaleras de dos en dos en dirección a ellos.

-Oye- les gritó para llamar su atención- No creen que son muchos para tratar con un simple beta- se paró detrás de ellos con una posición despreocupada con las manos en los bolsillos- Eso es de cobardes-

Aquellos tipos se giraron. Entre ellos había uno que olía a alfa, ese debía ser el líder, un hombre de gran tamaño pero con aspecto desaliñado y consumido por la droga. Su olor era tan nauseabundo que Leticia arrugó la nariz otra vez.

-¿Qué tenemos aquí?- el alfa se apartó de su anterior víctima ya en el suelo, y se acercó a la recién llegado -¿Una loba alfa? Wao, esto es novedad- se detuvo un momento, incrédulo.

Leticia sabía que reaccionaría así. Su estatura al menos era aceptable con 1.74cm, pero aunque la ropa ayudaba aún se veía delgada y su rostro no era precisamente muy duro para, a pesar de estar por algunos años consumiendo hormonas alfas. Más bien, podía presumir de un rostro bastante femenino típico de las lobas omegas donde tanto sus labios eran bastante rojos naturalmente y sus pestañas bien largas.

-Sí, algún problema- se rascó el oído tranquilamente- Una alfa, acaso no has visto una antes-

Una carcajada salió del lobo.

-Alfa y una b****a, te haré acompañar al imbécil de allá- y sin decir más se abalanzó contra Leticia con el puño levantado.

La joven solo esperó hasta que el ataque fuera preciso y lo esquivó agachándose un poco y enterrando su propio puño en el abdomen del alfa aplicando una fuerza considerable dado la diferencia de masa muscular. Este soltó un sonoro jadeo y cayó al piso sin moverse. Completamente noqueado. Leticia se incorporó mirándolo un momento, ella podía parecer débil, más no lo era. Tenía muchos años de entrenamiento para ser letal cuando quisiese. Una vez cerciorándose que el lobo no se iba a levantar desvió su atención  a los compañeros que se habían quedado incrédulos con lo que había pasado en solo unos segundos.

-¿Quién es el próximo?- les dijo con una falsa sonrisa, pero ellos en vez de defender a su jefe solo salieron corriendo.

Leticia pestañeó impresionada. Wao, eso era nuevo, normalmente los lobos andaban en manadas y no abandonaban a los suyos. Aunque un minuto después uno de ellos volvió y cargando torpemente al alfa en el suelo se lo llevó. Bueno, aún no perdía la fe en las manadas.

Leticia solo dejó caer los hombros. Si eran tan cobardes no deberían intimidar a los demás. Se tocó la mano con que lo había golpeado analizando la superficie de tela. A pesar de ser fuerte y ágil su piel seguía siendo la de un omega por lo que se rompía con mucha facilidad por lo que había tenido que buscar otros métodos. Uno de ellos era utilizar unos guantes que había adaptado con piezas de metal en los nudillos por debajo de la tela para que no fueran visibles. No muy elegante pero si muy práctico. Lo único que le molestaba que incluso en calor los tuviera que llevar no fuera que se encontrara con algún problema… como el reciente.

Se acercó al chico que estaba en el suelo y encontró que se había desmayado ¿Y ahora que hacía? Palpó cerca de la zona de la herida, no era profundo pero si grande. Después tocó su cuello y todavía tenía pulso. Debía llamar a una ambulancia para que se encargara de él. No podía hacer más nada.

Se disponía a sacar su teléfono para llamar a una ambulancia cuando a sus oídos llegó el sonido de al menos diez individuos se acercaban. Leticia tuvo la intención de irse para evitar problemas pero en menos de un minuto la estaban rodeando. Se movían rápido los animales. Y esta vez no había solo un alfa. Había diez. Leticia tragó en seco, no era normal encontrar tantos con ese gen juntos, después de todo solo un 20 por ciento de los lobos los poseían, así que solo podía llegar a la conclusión de que la cosa se estaba poniendo fea. 

Era buena en pelear pero era realista, que podía hacer contra ese número. Ni siquiera si hubiera sido una loba alfa real pudiera contra ellos. Y todo empeoró cuando se percató que miraban el chico inconsciente a su lado. Sus ceños se fruncieron y gruñeron en advertencia.

Si no fuera porque había logrado controlar esa parte de su cuerpo sus rodillas hubieran cedido ante el miedo a una raza superior. Otra parte de su duro entrenamiento había consistido en volverse fuerte y no sucumbir a la sumisión y el miedo. Levantó las manos dejando el celular en su bolsillo y haciendo lo más lógico en una situación así…

-Yo no he hecho nada- dijo de la forma más calmada posible.

Uno de ellos la miró con sus ojos totalmente dorados y mostrando sus colmillos notablemente molesto.

-Eso se lo dices al jefe le gruñó- No creo que Rayan esté muy contento-

***

Rayan tomó el cigarro y lo mantuvo contra el ojo de Leticia sin moverlo y frunció el ceño. A pesar de que aquella chica olía asquerosamente a alfa había algo más, una esencia muy leve y dulce que él podía sentir gracias a sus instintos que había estrenado para desarrollarlos aún más. Sus alarmas internas se encendieron por solo un segundo para después desaparecer. Estiró la mano y la agarró del cuello de su blusa y la atrajo hacia él con fuerza. Sus rostros quedaron a solo unos centímetros de distancia pero ambos podían sentir la respiración de ambos contra su piel.

-¿Qué eres?- le murmuró con los dientes apretados y sus ojos verdes comenzando a cambiar.

-Alfa- Leticia le respondió manteniendo la compostura pero por dentro estaba temblando hasta donde no podía. Había que ser realista, el tipo intimidaba hasta por el último poro.

Rayan apretó los dientes y miró el cigarro entre sus dedos y sonrió. Una idea le pasó por su cabeza para hacerla confesar.

-Los cinco segundos han pasado y no has hablado- acercó la llama nuevamente a sus ojos -Solo dolerá mucho-

Leticia esperó uno de los peores dolores de su vida cuando…no pasó nada. Más bien, escuchó que uno de los chicos gritó alarmando a todos.

-Jefe espere- uno de los pocos betas que estaba allí separó el celular de su oreja y sus ojos estaban casi salidos de su órbita –La chica decía la verdad- su voz era vacilante -Maxi acaba de despertar en el hospital y llamó. Los que lo atacaron fueron unos ladrones después que lo descubrieran espiándolos-

Los presentes se quedaron tiesos y se miraron entre ellos.

-Ese estúpido- dijo Rayan parándose decepcionado tirando el cigarro al piso y apagándolo con la suela de su zapato –Le he dicho miles de veces que no actúe solo. Cuando regrese yo mismo me encargaré de darle un escarmiento- se volvió a sentar con su cuerpo imponente sobre el sofá y Leticia volvió a respirar- Tienes suerte cachorra, un segundo más y tu ojo sería historia- le sonrió de lado 

-Ustedes fueron los que no creían lo que decía- Leticia se acomodó como pudo sobre sus talones sintiendo una fuerte pulsada en sus muslos y espalda por la posición –Y bien como me recompensarán por esto y por salvar a su amigo- soltó de buenas a primeras. No era su culpa, estaba acostumbrada a tener agallas. La adrenalina, si, esa era la culpable

Un gruñido colectivo se oyó y Rayan solo alzó la ceja.

-Agradece que no hagamos otra cosa contigo chiquilla, serás una loba alfa como muchos de aquí pero podría acabarte con las manos atadas-

Leticia no cedió y mantuvo los hombros rectos.

-Tienes razón, pero ustedes no pueden ir por ahí agarrando a la gente y haciendo como les viene en gana. Pueden ir presos ¿sabías?- si tenía un defecto era su gran boca, había momentos que ella mismo deseaba patearse.

Un silencio se hizo y después el alfa soltó una sonora carcajada que hizo que Leticia se sobresaltara.

-Podemos y queremos, cariño. Todo se resume a contactos e influencias- fue lo único que le dijo antes de cambiar de tema –¿Cuál es tu nombre?-

-¿Por qué te lo diría?- Leticia subió sus hombros. 

Pudo jurar que un puño o dos traquearon a su espalda amenazadoramente por la forma en que le estaba hablando al gran jefe. A ella no le importó. El tipo estaba ahora a unos metros de distancia así que no parecía tan… grande.

-Puedo hacerte hablar rápidamente- le recordó Rayan

-Varios intentos de golpes con un látigo, un arañazo en mi cara, amenaza de quemarme y no abrí la boca, si claro. Sé más creativo-

Rayan pestañeó lentamente.

-Eres… interesante- la elogió- Llévensela- su expresión se tornó fría de pronto.

-Jefe- uno de los alfas que la mantenía en su lugar vaciló pero supo que la conversación había terminado. Rayan lo fulminó con la mirada.

Minutos después habían dejado a Leticia en alguna calle con los ojos vendados y con una amenaza que se desapareciera y olvidara todo. Como si hubieran estado jugando a las casitas.

Dentro del edificio Rayan echó la cabeza hacia atrás en el respaldo del sofá mientras los demás chicos comenzaban a prepararse para las tareas de la noche.

Se sobó la barbilla sumido en su pensamiento. Aquella chica había sido impresionante y le había llamado mucho la atención. Sobre todo su característica boca, la forma en que le hablaba y… su olor. Ella olía como cualquier alfa, un olor fuerte, penetrante y dominante, pero por alguna razón, no le pegaba. Ella se veía demasiado femenina para una loba alfa que normalmente eran más rudas y altas. 

Así que se enderezó y mandó un mensaje en su celular al primer contacto de su lista, con las simples palabras «Necesito hablar contigo esta noche». Luego levantó la cabeza y miró a los chicos delante de él.

-Quiero información sobre esa chica- y no h**o nada más que decir.

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Comentários (11)
goodnovel comment avatar
yeini cort
me está gustando este libro tiene a una protagonista fuerte me encanta
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Laura Lacalle
hay q ver cómo engancha
goodnovel comment avatar
Ana Lucia Zamora Belli
super atrapante, no puedo parar de leerla!!!
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Último capítulo

  • Falso Alfa   Epílogo

    La brisa de la noche era agradable, golpeando contra el rostro tranquilo de Leticia. Estaba en paz, como nunca antes se había sentido. Su cabello se movía suave y fresco, escuchando cómo la puerta de la terraza que daba a la habitación era abierta. No estaba el olor familiar de feromonas, pero sí el del perfume que el alfa estaba usando y que era agradable y reconfortante. Una cálida manta fue puesta sobre sus hombros y el cuerpo de Rayan se sentó a su lado entre los cojines del sofá.-¿Ya acostaste a Peter?- le preguntó Leticia, recostando su cabeza sobre su hombro.Rayan alzó su mano y le acarició la mejilla con ternura. Estar así con ella era lo más reconfortante del mundo. siempre había soñado por estar así, sin preocupaciones, sin miedos, sin tener que ocultarse.-Estaba agotado, así que nada más bañarlo y vestirlo se quedó dormido. Estaba realmente emocionado por tener con quiénes jugar a partir de ahora. Realmente Cassandra se lo tenía bien escondido.Leticia sonrió recordando

  • Falso Alfa   223

    El patio de la casa estaba iluminado con varios focos de luz cálida. La mesa ya acomodada tenía varios platillos puestos que habían mandado a comprar a un restaurante. Rayan ayudó a Leticia a llegar hasta donde estaba Cassandra conversando con Gavel, y que al sentirla se giró hacia ella.-Prima- la beta, enfundada en un vestido blanco con bordes dorados, sonrió enormemente y caminó hacia ella. La abrazó besando su mejilla, haciendo que se tambaleara-. Pensé que ese maldito alfa te iba a acaparar y no dejarte venir.Rayan gruñó detrás, poniendo una mano sobre la espalda baja de Leticia para que no se cayera. Y bien que decía Cassandra que había que cuidarla y era la que se le lanzaba encima al punto de casi tumbarla al suelo.-No sé para qué te sigues mortificando si sabes cómo es- Gavel se rio apenas acercándoseles-. Te ves bien, Leticia- le sonrió.La omega la había visto en algunos viajes que solían hacer cuando los visitaban y recordaba las veces en que la había ayudado en el pasad

  • Falso Alfa   222

    Peter estaba desesperado por ver a su papá. Adoraba los días con sus abuelos, pero siempre terminaba extrañándolo. Así que en cuanto el auto se detuvo abrió la puerta y salió corriendo sin escuchar los gritos de Alex de que se podía caer.Lo que no esperó era que al entrar a la casa encontrara a una persona sentada en la sala. Y esa persona no era cualquiera. Abrió muy grandes sus ojos y la señaló.-La esposa de papá.Leticia, que escuchó sus palabras, se quedó pestañeando. Esposa. En sus recuerdos había fragmentos de varias personas llamándola así. Por lo visto la costumbre no cambiaba. No pudo evitar soltar una leve risita. Con que Rayan sí le había hablado bastante al cachorro.-Un gusto, soy Leticia- inclinó la cabeza-. Disculpa si no puedo levantarme para saludarte.-No te preocupes- el niño caminó hasta ella-, mi papá me dijo que tu salud no es muy buena y hay que cuidarte- estiró su pequeña manito-, mi nombre es Peter.Para ser un cachorro de 4 años, parecía bastante inteligent

  • Falso Alfa   221

    -Te la dejo unos minutos y la haces llorar- Rayan entró gruñendo a la habitación viendo el rostro de Leticia.Cassandra chasqueó la lengua.-Yo puedo, tú no- lo escuchó jadear mientras retiraba el suero de su brazo y le ponía una curita sobre el pinchazo.Leticia se preguntó si ellos de verdad se odiaban o se querían. Sonrió intentando sentarse en la cama. Al momento los dos estuvieron a su lado ayudándola.-Estoy… bien.-Sí, lo que tú digas. Ya tu fiebre bajó un grado, pero necesitas descansar- Cassandra ya le ponía sus lentes para que pudiera ver mejor.Leticia sonrió de lado.-¿Puedo desayunar abajo? No quiero pasarme todo el día en la cama.-Leticia- Rayan se apretó el entrecejo-. ¿Acaso no escuchaste que debes descansar?-Sí, pero quedarme aquí acostada solo hará que me ponga peor. Muchas veces tomar aire fresco me ayuda- habló con una seguridad que hizo que los otros dos soltaran un suspiro.-Ven, déjame ayudarte- Rayan la cargó en brazos y la acomodó contra él-. Vamos a desayun

  • Falso Alfa   220

    Una lágrima corrió por la mejilla de Leticia. Después otra, otra, hasta que comenzó a sollozar. Abrazándose fuerte a Rayan, perdiendo el control y llorando sin consuelo. Como si algo dentro de ella se hubiese roto y algo se moviese dentro.Rayan alzó su cabeza preocupado y la vio llorar. Le quitó las gafas y acunó sus mejillas empapadas.-Shhhhh. Estoy aquí. No llores, no llores, Leti -le besó la frente-. ¿Te duele? Lo siento.Era como si ocurriera otra vez; ver a Leticia así le partía el corazón.Pero ella negó, confundida, aturdida. Con escenas que se movían en su mente. Abrumada, con miedo, con todas las emociones a flor de piel. Rayan solo pudo abrazarla y girarla para que ella quedara arriba y más cómoda sobre su cuerpo. Sus manos le acariciaron la espalda mientras la omega lloraba contra su pecho.***No supieron cuánto tiempo estuvieron así. Leticia fue calmándose poco a poco. Tan lento que fue tortuoso y sus ojos quedaron rojos e hinchados. Rayan no sabía si hablar o no. Esper

  • Falso Alfa   219

    Leticia… no podía moverse. Esta sensación, este sentimiento que la calentaba, que la recorría. Ya lo había sentido antes. Quizás no en la misma cama, pero sí… con esas mismas manos, con esa boca.«¿Se sintió bien?»«¿Lo disfrutaste?»Preguntas que venían a su mente una y otra vez con la misma voz de ese alfa que ahora estaba en silencio. Cerró los ojos un momento intentando regular su respiración cuando sus gafas fueron retiradas.Abrió los ojos y, como era normal, todo su alrededor era difuso, solo reconocibles las siluetas a su alrededor, como la que se estaba moviendo. Rayan terminó de limpiar los cristales para colocarle las gafas de nuevo y que pudiera ver bien.-Hay que cuidarlas -se rio cuando las pupilas de la omega lo volvieron a enfocar.Leticia respiró profundo, controlando su respiración.-Tengo también… lentes de contacto, aunque no suelo usarlos mucho -sus mejillas estaban sonrojadas.Rayan soltó una leve carcajada.-Quizás para cosas como estas son prácticos, si deseas

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