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Redes tejiéndose

Autor: Coral
last update Data de publicação: 2026-04-06 04:40:47

​El sonido del motor del auto de Aras perdiéndose a lo lejos dejó tras de sí un silencio denso en el comedor de la mansión. Fatma Hanım permaneció inmóvil en la cabecera, con la espalda tan recta que parecía parte de la arquitectura de la casa. Sus cuñados, Demir y Orhan, intercambiaron una mirada cargada de intención. Sabían que el terreno estaba abonado; la prisa de Aras y su falta de respeto al ritual del domingo habían sido la chispa necesaria.

​—Has criado a un león, Fatma —comenzó Orhan
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Último capítulo

  • Flores de un Invierno Ajeno    Lo que crees controlar

    Media hora más tarde, el goteo del suero vitaminado llegó a su fin en la habitación de Fatma. La enfermera de guardia retiró la vía, comprobando que la presión arterial de la matriarca se había estabilizado por completo. ​—Listo, Hanımefendi. Ya puede incorporarse si se siente con fuerzas —anunció la asistente, acomodando la bandeja. ​Fatma se sentó al borde de la camilla con fría elegancia, alisándose la falda del traje. No necesitó invocar a nadie; la tensión en el pasillo era un secreto a voces y sus hermanas aguardaban por su alta momentánea. ​Al abrir la puerta, el clan se giró al unísono. Burak y Emre, se apresuraron a dar un paso al frente. ​—Fatma, gracias a Dios ya estás mejor —exclamó Suna con tono aliviado—. Ven, nosotras te acompañamos. La pequeña Elif... ​La matriarca levantó una mano, deteniéndolas en seco con la autoridad incuestionable de su mirada. Su mandíbula estaba tensa, pero sus ojos delataban una curiosidad feroz que se negaba a admitir en voz alta.

  • Flores de un Invierno Ajeno    Hoş geldin, kızım...

    —¿Por qué se tardan tanto? —suspiró Aras, incapaz de controlar el trabajo de los médicos. —Una cirugía toma su tiempo hijo. Debes tener paciencia —Calmó Fatma, cuando sus propios nervios estaban a flor de piel. La cesárea había sido programado precisamente para evitar alargar la espera y por seguridad de la paciente. Sin embargo el tiempo parecía ir tan lento ese día que la espera se estaba tornando insoportable. Los padres de Melani por el contrario, acompañados por Lale se mantenían muy tranquilos, su hija era fuerte y sabían que todo saldría bien. —Tía Delia —susurró Lale con la confianza que la madre de su amiga le había concedido —¿Mel fue un parto natural o cesárea? —Parto natural —respondió la mujer con cariño. —Uff ¡Qué valiente!. Mel sin duda estará bien, tiene una madre valiente —concluyó tomándole las manos A un lado de los presentes junto a Emre, Burak miraba de reojo a la joven, examinando su postura y esa felicidad que desbordaba por algo tan ajeno. La

  • Flores de un Invierno Ajeno    El peso del linaje

    En horas de la tarde, Fatma no podía dejar de ver el reloj. Casi al mediodía su hijo le había pedido de la nada preparar la casa para un anuncio importante en la cena. Al principio pensó que se trataba de otro acuerdo que beneficiaría más al holding, pero que también estuvieran invitados sus consuegros hizo que descartara de inmediato la posibilidad de lo primero. ​—Suna, ¿qué podría ser tan importante para cenar con los consuegros? —preguntó Fatma, con los hilos de la impaciencia tensándose bajo su piel. ​—No tengo idea, Fatma. Aras es cada vez más impredecible. Esperemos con qué nos sorprende esta vez. ​—Rezo para que sean buenas noticias; no voy a poder soportar otro escándalo —bramó la matriarca, ajustándose los anillos con los dedos rígidos. ​—Así será, querida. Presiento que es algo bueno —intentó calmarla Suna. ​Mientras la suegra intentaba adivinar el motivo tras las gruesas cortinas del salón, los padres de Melani llegaron. El ambiente cambió sutilmente. Fatma era u

  • Flores de un Invierno Ajeno    La libertad de Amar

    ​¿Dos meses? —pensó Melani, atónita—. ¿He estado formando una vida todas estas semanas? ​La confirmación la abrumó hasta dejarla sin palabras, provocando que un par de lágrimas silenciosas se deslizaran por sus mejillas. ​Aras no fue ajeno al quiebre emocional de su esposa. Él, que guardaba en silencio una devoción feroz, sabía el peso de ese momento; tener a su lado a esa mujer y descubrir que la vida ya se abría camino entre ellos era la prueba definitiva de su destino compartido. ​Ignorando por completo la presencia de la doctora, se inclinó hacia ella. Depositó un beso lento y reverente en su frente, mientras su mano derecha se apartaba de la de ella para deslizarse con suavidad hasta el contorno de su vientre, trazando con los dedos un corazón sobre su piel. ​—Los amo —susurró con la voz ronca, cuando sus ojos se encontraron en un pacto mudo. ​Deniz desvió la mirada de inmediato, abrumada por la intensidad de la escena. Aquella intimidad cruda, desprovista de cualquier

  • Flores de un Invierno Ajeno    Ocho semanas

    ​En la torre de Levent, el día transcurría sin mayores novedades; los directores de cada departamento por fin respiraban calma tras semanas mediáticas que casi ahogan la paciencia de muchos. ​Aras llegó al holding un poco pasada las nueve. Desde la auditoría se había dispuesto a supervisar por sí mismo aquellos despachos con mayor volumen de acero, y sus mañanas siempre comenzaban en uno de los puertos: una labor que Melani solía asumir, pero de la que había tenido que apartarse por exigencia del patriarca. ​Ella estaba en su oficina, de pie junto al ventanal de cristal tintado, con la vista perdida hacia el horizonte, donde el agua y las siluetas de la ciudad se extendían a lo lejos. No escuchó cuando su esposo entró; estaba completamente absorta en sus pensamientos. ​Aras se detuvo a corta distancia, observándola con esa atención silenciosa que solo él le dedicaba. ​—¿Qué te tiene tan distraída que ni siquiera escuchaste que tocaron? —preguntó con voz suave, rompiendo la quie

  • Flores de un Invierno Ajeno    La caída de la vieja orden

    La notificación no llegó por los canales diplomáticos habituales de la alta sociedad estambulí, sino en forma de una comitiva oficial del Ministerio de Transporte e Infraestructura, escoltada por la inspectoría de aduanas. ​Mientras que, en los despachos judiciales, las investigaciones sobre la red clandestina terminaron por esclarecerse: tras semanas de rastrear sus cuentas en el extranjero, la fiscalía emitió la orden formal que declaraba a los tíos como prófugos de la justicia, confirmando que habían actuado de forma completamente autónoma y desvinculada del holding Köksal. Con los tíos silenciados y fuera del mapa, el flanco interno de la familia Köksal había quedado resguardado. ​El operativo en las empresas de los Karaman fue de una precisión quirúrgica, idéntico al calvario que el holding Köksal había soportado semanas atrás. Sin previo aviso, los inspectores irrumpieron en los principales centros de operaciones y patios de carga de la red ferroviaria controlada por sus riv

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