FAZER LOGIN-¿Qué demonios quiero?. . .¡¿qué demonios quiero?!- gritó furioso sin poder contenerse- ¿ es lo único que se te ocurre decir?
-No es lo único, pero es lo más decente- le miró con odio.
-Me vale un demonio si eres indecente. Después de tantos años sin volver esperé otro recibimiento.
-¡¿Otro recibimiento?!- gritó indignada mientras se llevaba ambas manos a las caderas.
-Por supuesto. Me consigo que el hombre que me adoraba, el suegro que hablaba maravillas de mí, ahora me detesta y tú, tú te perdiste del mapa. Fue imposible localizarte, Chiara.
-Eso es porque no quería que me localizaras. ¿Es que acaso no entiendes las indirectas, Marcello Corttonni?
-Nunca se me han dado bien. Siempre he sido un hombre de actitudes frontales, jamás uso indirectas.
-Casi creíble, Corttonni- respondió irónica.
-¿Me vas a decir qué demonios sucede?
-No tengo nada que decirte- entornó la mirada.
-¡Chiara!
-No tengo tu tiempo Corttonni, di de una vez lo que tengas que decir y luego márchate.
-No me iré a ningún lado.
-Por supuesto que lo harás. No tengo toda la tarde para estar aquí contigo. Tuve un viaje realmente agotador, estoy en extremo cansada y lo que más deseo es volver a la comodidad de mi cama, meterme bajo las sábanas y poder descansar, después de un sueño reparador levantarme, disfrutar con mi familia, de mi regreso y quizás irme de fiesta con Camilla para poder deleitarme nuevamente de mi país. Así que habla de una vez. ¿Qué quieres?
-Hablar, eso es que quiero. Tengo seis años sin poder hablar contigo. Te busqué en Australia muchas veces, tus amigas te negaron, en la universidad no me dieron razones de ti, tu número de teléfono sonaba desconectado, te fuiste de la residencia dónde estabas, y nunca contestaste mis malditos correos. ¿Qué sucede?
-Tú deberías saber bien lo que sucede.
-¡No lo sé!- gritó frustrado, al punto de que sentía que algunas lágrimas que comenzaban a formarse en sus ojos, resbalarían en cualquier momento.
-No me daré a la tarea de explicártelo.
-¡Merezco una explicación!
-No mereces absolutamente nada de mí.
-¡No lo entiendo!. . .¡No lo entiendo!- estaba a punto de derrumbarse- Chiara. . .te amo.
-¡Mientes!- gritó fuera de sí- ¡Maldito mentiroso!, no creo en tu amor- aquellas palabras le golpearon con fuerza. Se sintió desconcertado. ¿por qué ella se comportaba así?, ¿ qué había ocurrido en Australia?
Se acercó con rapidez a ella y sin dudarlo la tomó entre sus brazos, presionando con fuerza aquel delicado cuerpo, contra la dureza del suyo.
-Suéltame, Marcello Corttonni- dijo firme Chiara, pero sintiendo que si no lograba soltarse del agarre, sus defensas se vendrían abajo, lo vio acercarse a su rostro y casi se desmaya- no. . . no te atrevas. . .
Pero sus palabras se perdieron, pues la boca de aquel arrogante Corttonni, descendió completamente sobre la suya. Cuando sus labios entraron en contacto, ella sintió que una pequeña descarga eléctrica recorría su espina dorsal. . . Esos besos que tanto le gustaban. . .
Él estaba furioso, por lo tanto Chiara hubiese esperado un beso, salvaje y posesivo que demostrara su ira, pero no. Él la besaba suavemente, con ternura, un beso dulce. . .parecía un beso de amor.
Al principio sintió la necesidad de retorcerse, de alejarse, de negarse, y con ambas manos intentó empujar su pecho para alejarlo de ella.
Error.
Si, grave error, sus manos encontraron aquel musculoso pecho y una intensa necesidad de acariciarlo se apoderó de ella. Sin poder evitarlo sus manos se deslizaron hacia aquel fuerte cuello, se encontró respondiendo al beso y enredando sus femeninos dedos en el masculino cabello, ellos danzaban feliz de estar en de nuevo en contacto con aquel cabello.
Gimió cuando la lengua de él entró a su boca, Marcello sabía cómo besarla, cómo tocarla, siempre lo había sabido. Conocía su cuerpo, sus partes más sensibles, conocía todo de ella.
Sí. Sin duda alguna aquel parecía un beso de amor.
Pero no.
No podía serlo. No podía ser un beso de amor, el mentiroso de Marcello Corttonni no la amaba. Era mentira y no le permitiría que se burlara de ella nuevamente. Aprovechó la oportunidad y sus fuerzas renovadas, para apartarlo de ella, con un fuerte empujón.
Marcello se alejó y retrocedió sorprendido. Pero su sorpresa fue mayor cuando Chiara elevó su brazo y descargó una fuerte bofetada sobre su mejilla. La cara le ardió, y la mejilla comenzó a escocerle.
¿Qué había sucedido?
Estaba todo tan bien. En aquel beso había sentido que ella volvía a ser su Chiara, su adorada Chiara, pero aquella ilusión se desvaneció al recibir esa fuerte bofetada.
-¡No vuelvas a besarme!- lo miró con ojos enormes, sus labios estaban enrojecidos y llevó una temblorosa mano a ellos- no vuelvas a besarme en lo que te quede de vida.
-Es absurdo, Chiara, respondiste a mi beso y fue una respuesta autentica.
-No quiero que vuelvas a besarme.
-No entiendo nada de lo que sucede Chiara, ¿qué pasó con nuestro amor?, yo aún tengo las huellas de él en mi alma - Chiara quiso llorar, quiso gritarle que se marchara, que ella no podía soportar más sus mentiras. Pero se obligó a mantenerse de pie, mirándole fijamente- Cariño, prometí esperarte. ¿Lo recuerdas?
-No quiero recordar- un sollozo casi logra escapar de su garganta.
-Recuérdalo principessa, recuerda cuanto nos amábamos, recuerda como hacíamos planes de nuestro futuro, recuerda como yo temblaba bajo tus caricias, recuerda como amabas que te hiciera mía, recuerda. . .
-¡Cállate!. . . ¡Cállate!. . . no quiero recordar nada, lo único que quiero es que salgas de mi casa, que salgas de mi vida y no vuelvas nunca más- gritó con lágrimas imposibles de contener corriendo por sus mejillas.
¿Quién diablos se creía él para jugar con ella de aquella manera tan cruel?
¿Cómo se atrevía si quiera a mencionar el hecho de que lo hubiese amado con locura?
¡Lo odiaba!
-Chiara. . .- intentó acercarse nuevamente a ella, pero Chiara retrocedió intentando alejarse, y elevó sus manos para impedir que él se acercará.
Un destello brillo en uno de sus dedos, trayendo toda la atención hacia él.
¿Ella aún conservaba el anillo de compromiso que le había regalado? ¡Eso significaba mucho!
Pero al fijarse muy bien, pudo apreciar que aquel no era su anillo. ¡No era su anillo de compromiso!
No. No lo era, pero sin duda alguna ese sí era un anillo de compromiso.
-Chi. . . Chiara. . .Llevas una anillo de compromiso . . . pero, ese no es el que yo te di- la miró confundido y pidiéndole a sus pulmones que no dejaran de funcionar. Su pecho ardía, sus ojos le quemaban- ¿ qué. . . qué significa esto, Chiara?
-Esto- elevó su mano señalando con un dedo el anillo- esto es mi anillo de compromiso.
-Pe. . . pero. . .No puede. . .no pued ser. . .
-Si es, Marcello Corttonni. Me caso en seis meses y este fin de semana llega a Italia mi prometido- le dijo sin apartar los ojos de él.
Las palabras de ella casi ocasionan que su corazón se rompiera en mil pedazos. Ya no lo soportó un instante más y la miró con ojos vidrioso.
¡Chiara se casaba en seis meses!
¡Se casaba y no era con él!
¡No podía ser, aquello no podía estar pasando!
-Pero. . . Chiara, yo. . . no puede ser maldita sea. No puede ser.
-¿Pensaste que esperaría toda la vida por ti Marcello?
-Yo he esperado media vida por ti, y hubiese esperado media vida más de ser necesario.
-¡Mientes!. . . no sabes hacer otra cosa más que mentir, lastimar, dañar, herir, eres profesional en eso, en incumplir tus promesas, en faltar a tu palabra.
-¡Debe ser una maldita broma!, ¡Eres tú la que llevas un anillo de compromiso!, ¡Eres tú la que no ha sabido respetar nuestras promesas!, ¡Eres tú la que se casa y envía todo a la b****a!, ¡Eres tú Chiara, eres tú!- la señaló furioso mientras lágrimas corrían por sus mejillas. No podía creer que Chiara le estuviera haciendo aquello. Ella, la mujer a la que había amado desde que tenía uso de razón, con la que había descubierto lo hermoso que es el amor del alma, y también la entrega del cuerpo, ella la que lo había llenado de infinitas promesas. ¡Ella!. . . ¡la que había creído su mujer, su esposa y la madre de sus hijos!
¡Todo era un engaño!, ¡ella no cumplió con nada!
-¿Le amas. . . le amas Chiara?
-Con mi vida- respondió firme.
-Así que has decidido llenar mi espacio con otro hombre. Le has dado a otro mi lugar en tu vida. ¿También en tu cama, Chiara?
-También- le respondió mirándolo- También es el hombre que ocupa mi cama. Él es el hombre que me hace el amor. El hombre que pronto será mi marido.
Marcello quiso gritar, quiso llorar. Pero no. Ya bastante había dañado Chiara su dignidad, maltratado su orgullo, herido su hombría, lastimado su corazón, pateado su amor y echado a la b****a sus promesas de amor. No le daría el lujo de verlo derrumbarse frente a ella.
-Bien. Espero que te haga el amor con la misma intensidad con que yo lo hacía, espero que adore tu cuerpo y lo llene de besos y amor, como yo lo hacía. Espero que al sentirlo contra ti, recuerdes cuantas veces gritaste mi nombre mientras yo reclamaba las profundidades de tu ser. Espero que cuando duermas a su lado recuerdes que existe un hombre al que le dañaste la vida, espero que cuando te toque sientas nostalgia al saber que mi amor no se compara al suyo.
-Vete de mi casa, Corttonni. Vete y no vuelvas maldito mentiroso.
-Aquí la única que es una maldita mentirosa eres tú Chiara Lorretti, porque yo he cumplido con todas y cada una de mis palabras.
Y dicho aquello se giró dejándola sumida en una profunda pena. Lo vio dar un portazo, que de seguro hizo estremecer los cimientos de la casa. Chiara sintió como su corazón una vez más se quebraba en mil pedazos.
¡Otra vez no!
casi gritó desconsolada mientras caía al piso y sus rodillas chocaban contra la tupida alfombra, sus manos sobre el suelo, su cuerpo convulsionándose de dolor, y las testigos de su desgracia resbalando por sus mejillas.
Ante todo quiero agradecer a todas aquellos lectores que desde un principio de dieron una oportunidad a la familia Corttonni, sobre todo a quién es el centro de esta historia, mi querido Marcello. Muchísimas gracias por el apoyo constante que me han brindado, por mantenerse allí, aún cuando las actualizaciones se tornaron lentas.Gracias a todo el que leyó.Gracias a los que iniciaron con esta historia, a los que se engancharon cuando ya estaba iniciada y gracias a los futuros lectores, que decidirán brindarle una oportunidad a Chiara y a Marcello, espero de todo corazón que lo disfruten y me sigan acompañando en esta hermosa serie y así seguir conociendo de estos hermanos, que seguramente alguno se robó más de un corazón.Les envío un gran abrazo y todo mi cariño, gracias por leerme y apoyarme incondicionalmente, son lo máximo.De igual manera les invito a pasarse por mi perfil (si aún no lo han hecho), tengo algunas historia
Hola mis amores, he querido hacer este espacio para contarle un poco sobre algunas cositas de la historia, cosas que no saben y que quiero compartir con ustedes.1- NO IBA A SER UNA SERIE: pues si, como lo dice el subtitulo, este iba a ser un libro autoconclusivo, pero lo cierto es que pensé que cada personaje (cada hermano), tenía una personalidad diferente con la que podía trabajar, y de pronto me vi pensando en cinco historias diferentes, con tramas diferentes y me emocione tanto que quise hacer una serie.2- LA RELACIÓN ENTRE HERMANOS: sé que algunos se preguntan el porqué de el comportamiento de Pietro para con Roscius, lo cierto es que es algo particular, recuerden que viene la historia de Pietro y allí conoceremos como siente y piensa, sabremos mucho de él y del estilo de vida que lleva. Amo que sea rebelde y poco convencional.3- ¿ROSCIUS, ES SIEMPRE TAN
-¡Estás preciosa!- gimió Colette.-Muy bella- añadió Carllotta, con los ojos llenos de lágrimas.-Marcello es el hombre más afortunado del mundo en este preciso momento.Chiara observó su imagen en el ámplio espejo de cuerpo entero. Su enorme vestido de encajes con finísima pedrería se ajustaba perfectamente a cada curva de su cuerpo. Sus ojos brillaban llenos de una infinita alegría.-Por Dios, Chiara- Camille estaba llorando- estás sumamente hermosa. Eres la novia más linda que haya visto jamás.-Muchas gracias a todas- las abrazó de a una- soy la mujer más feliz del mundo, gracias por apoyarme en esto.-No podíamos negarnos- responde Carllotta.-Mis padres se han negado- dice con voz triste- es una pena- suspira- pero no dejaré que la tristeza me invada, hoy es el día más feliz de mi vida.Un llamado a la puerta llamó la atención de las cuatro mujeres.
Chiara. . . Bajo del taxi aun apenada por el estado en que dejé a Jakob, la verdad siempre supe que me amaba, y aunque no había imaginado una ruptura con él, pues hasta hace poco lo creía mi único futuro esposo, aunque no fuese mi verdadero amor, es muy duro ver como sufre y como un hombre tan fuerte como el se derrumba ante mis ojos. Pero no puedo amarle por obligación, espero que esté bien y que encuentre a alguien que lo ame y le haga feliz.Limpio cualquier rastro de lágrimas de mis ojos, aunque sé que será inútil, Marcello me conoce, todos los Corttonni lo hacen, es obvio que notaran que estuve llorando.Suspiro agotada y entro, a la espera de la lluvia de preguntas.Cuando abro la puerta y cruzo el umbral, como era de esperar, toda la familia está reunida. Se ponen en pie y Marcello,
Chiara. . . Jakob, me arrastra con fuerza hasta montarme en un taxi. No hay nada que pueda hacer para defenderme, me gana en fuerza y tamaño, así que dejo de revolverme y me tranquilizo, no sé qué trama pero debo actuar con inteligencia.Ya dentro del auto, el taxista nos ve con el ceño fruncido.-¿A dónde les llevo?- pregunta.-Chiara- Jakob, se gira hacia mi- necesito que hablemos, sólo eso. Escoge el lugar dónde te sientas segura y cómoda, yo no conozco Italia.-Jakob, lo mejor será que. . .-Escoge un lugar- me repite y suspiro agotada. ¿Qué más da?-Hay un parque cerca- le digo al taxista- sólo son unos cinco minutos.-Pero es de noche- me dice Jakob- quizás, debamos ir a otro lado.-Es un lugar tranquilo, Jakob- lo miro directamente a los ojos- allí podemos hablar sin interrupciones,
-¡Hasta que por fin llegan!- exclamó Pietro, en cuanto unos sonrientes Chiara y Marcello, cruzaron el umbral de la puerta principal.-Hermano, ¿desde cuándo te debo explicaciones?-Desde nunca, eres mayorcito. Pero al menos debieron avisar que no volvían, madre se preocupa. ¿Saben?-Lo sentimos- respondió Chiara con una sonrisa que dejaba claro que no lo sentía en lo más mínimo.-Parecen muy felices- les dice Pietro.-Lo estamos- le dice Marcello. Tendremos un anuncio que darles para esta noche.-¿De qué se trata?- pregunta Pietro con el ceño fruncido.-No quieras adelantarte a los demás Pietro- le dice Chiara riendo.- lo sabrás a su tiempo.-¿Estás embarazada?- le pregunta instándola, queriendo saber más.-Lo sabrás esta noche- le repiten y lo dejan allí de pie en la sala, con un vaso con Coñac, en las manos y el ceño fruncido.







