LOGINEste capítulo está narrado desde dos puntos de vista que se entrelazan a lo largo de la escena. En algunos momentos no se indica explícitamente quién está hablando, pero las emociones, pensamientos y acciones permiten entender de quién se trata.El crujido de las ramas rompió el aire y me tensé al instante.De entre las sombras emergió el lobo negro. Lo reconocí de inmediato: era el mismo que había enfrentado a Lyra. Su pelaje parecía absorber la luz y sus ojos rojos brillaban con una violencia antinatural que me heló la sangre. No estaba solo; dos lobos más lo flanqueaban, moviéndose con una coordinación inquietante, como si pensaran igual.Di un paso al frente y me interpuse entre ellos y Lyra.No se acercan a ella.El cambio me atravesó sin que intentara detenerlo. Sentí cómo mis huesos se quebraban y se reacomodaban, cómo mis músculos crecían desgarrando mi piel desde dentro. Dolía, pero no importaba. Nada importaba más que protegerla.El oso emergió, masivo e imponente. Solté un
Pov KierEl aullido le atravesó el pecho.No fue solo un sonido. Fue un llamado.Kier alzó la cabeza de golpe, los músculos tensándose al instante. Lo sintió en la sangre, en los huesos, en algo más profundo que no sabía nombrar… pero que lo obligaba a moverse.Giró apenas el rostro.Detrás de él, el campo de batalla seguía ardiendo. Gruñidos, choques de cuerpos, órdenes gritadas, el caos desplegándose sin pausa. Los suyos seguían luchando.Y por un segundo dudó.Solo un segundo.Después, aprovechó.Nadie lo detuvo cuando retrocedió un paso. Nadie notó cuando se giró. Nadie lo siguió cuando echó a correr.El bosque lo recibió de nuevo, cerrándose a su alrededor mientras avanzaba a toda velocidad. Sus zancadas eran largas, firmes, impulsadas por algo más que urgencia.La estaba buscando.La estaba encontrando.Entonces lo sintió.El olor.Sangre.Frenó apenas un instante, el cuerpo tensándose con violencia. Su mandíbula se apretó y el aire pareció volverse más pesado en sus pulmones
Pov LyraEl bosque se abría ante mí como una herida viva.Corría en mi forma de lobo, baja al suelo, dejando que el instinto guiara mis patas más que el pensamiento. La humedad de la tierra se mezclaba con el olor a sangre vieja, metal y algo más… algo que no pertenecía a este lugar. El rastro era claro, pesado, cargado de una magia que raspaba el aire.No sabía exactamente a quién seguía. Solo sabía que debía hacerlo.Las ramas me azotaban el lomo al pasar, el viento silbaba entre mis orejas y el latido de mi corazón marcaba el ritmo de la persecución. Cada tanto dudaba. Cada tanto, una voz en mi mente susurraba que no era mi lugar, que debía volver, que no me correspondía estar allí.Podría darme la vuelta ahora, pensé. Nadie lo notaría.Reduje la velocidad cuando el rastro cambió. El olor se volvió más reciente. Más intenso. Y entonces lo escuché.Voces.Frené en seco, clavando las patas en la tierra húmeda. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Me deslicé hacia un grupo de arbu
El primer choque partió el aire.No hubo advertencia ni rugido previo: los cuerpos colosales se encontraron en pleno cielo abierto, y el golpe fue tan violento que las nubes cercanas se deshicieron como humo. Kaida fue la primera en resistir el impacto del dragón negro, que cayó sobre ella con todo su peso, empujándola varios cuerpos hacia atrás. Las alas chocaron con un estruendo seco, las garras se cerraron con furia, arrancando escamas y sangre que se dispersó en el aire.Kaida rugió, un sonido profundo que vibró desde lo mas profundo de su pecho, y respondió con un golpe directo. Sus colmillos se cerraron sobre el cuello del dragón negro, no para matarlo, sino para quebrar su fuerza. El se retorció, clavó sus garras en el costado de Kaida y ambos giraron descontrolados, cayendo entre capas de nubes antes de separarse a la fuerza.Más abajo, Atos embistió al dragón marrón con una violencia brutal. No hubo elegancia: solo fuerza pura. El dragon respondió con un golpe de cola que lan
Mi corazón latía tan fuerte que lograba escucharlo. Tragué en seco, me di media vuelta. Miré a Zaiden, él estaba listo, todos lo estaban, asentí. —Artiz, Sebastián, ustedes irán al frente. —Asintieron al instante.Artiz se acercó a Cinnia y juntaron a los guerreros. Todos se movían; en el aire lo sentía, había tensión, miedo, claro, ¿cómo no estarlo? Si íbamos hacia una probable muerte, pero daríamos batalla; para eso estábamos entrenados.—Zaiden, ve con mamá, es hora de que nos vean. —Me sonrió. —Oh, hermana, claro que nos verán. —Dijo y se apresuró hacia madre.—Atos, Avior, es el momento para demostrar que están de nuestro lado. —Ambos asintieron y se alejaron, perdiéndose por el bosque. —Malika, no te preocupes, yo me encargo de ellos. —Dijo Kaida con una sonrisa. —Ve y ten cuidado, Sebastián me mataría si algo te pasa. —Le dediqué una media sonrisa y la vi partir.Cuando me acerqué a Kier lo noté tenso. Era de esperarse, esto era algo que ya había vivido, también lo atormen
ación de Kaida.Con un poderoso batir de alas, Kaida salió volando hacia el cielo, moviéndose ágil entre los árboles. Sebastián la siguió, esquivando ramas y troncos, sintiendo la adrenalina recorrerle todo el cuerpo. Cada giro y cada salto entre los árboles eran peligrosos, pero nada podría detenerlos ahora que la guerra a comenzar.Malika se acercó a Celestia e Irina y les dijo, con voz firme: -Vayan al frente, no deben saber que llegamos.Ellas asintieron, caminando a paso firme, decididas a cumplir la orden sin revelar su presencia.Luego, Malika llamó a Aine y Antia: -Necesito que establezcan una carpa para tratar a los heridos.Aine asintió, seguida de Antia, y ordenó al grupo de extracción que las acompañara, moviéndose con eficiencia y disciplina.Artiz y Cinnia se acercaron a Malika y le informaron que se marchaban a cubrir el perímetro. -Vayan con cuidado.-les dijo ella, preocupada pero confiadaLos vio marcharse junto a unos diez guerreros, atentos a cada movimiento del






