LOGIN5 años después.
La pequeña Malika tiene cinco años, es una niña muy activa y cariñosa
Se encontraba en el bosque jugando con otros niños
Ella se separa de ellos para esconderse, ya que estaban jugando a las escondidas
Se esconde detrás de una gran roca, ella siente la presencia de algo al darse vuelta, ve como un lobo grande la está observando, ella se asusta, pero recuerda las palabras de su madre que le dice simple.
- Malika no debes de temer tú eres fuerte, así que ella se para y trata de acercarse al lobo.
Al acercarse se da cuenta de que es más como una sombra, ya que puede ver a través del lobo. Él es de un color gris oscuro y es enorme a los ojos de la pequeña Malika.
El lobo trata de hablar, pero no emite sonido alguno a lo lejos se oye a uno de los niños, ella ve por encima de su hombro al volver la vista el lobo ya no estaba.
Ella niega con la cabeza pensando que tal vez lo ha inventado. Vuelve con los niños y juegan unos 20 minutos más y regresan a la aldea.
Malika ve a su madre y corre hacia ella
-mamá. Grita ella y la abraza
-Hola mi niña, ¿te has divertido? Pregunta su madre sonriéndole.
-si madre hemos jugado a las escondidas por poco gano. Sonríe con malicia.
-¿así, y que ha pasado entonces por qué no has ganado? Pregunta su madre levantando una Ceja
-pues me he distraído al ver a un lobo, era enorme y muy hermoso. Dijo ella agarrando la mano de su madre.
Celestia se queda en shock por lo que acaba de escuchar.
-Qué has dicho has visto un lobo. Agarrando fuerte la mano de su hija y mirándola.
-Mamá me duele. Soltando la mano de su madre
Lo siento mi niña, pero es que lo que has dicho es aterrador. Dice mirando a su hija con preocupación
Sí, yo también me he asustado. Pero no te preocupes madre, creo que fue mi imaginación, ya que era más una sombra. Dijo ella desviando la mirada por vergüenza.
¡Ya veo, lo siento mi niña por asustarte, está bien todo bien, es parte de nosotros el imaginar! Mira a su hija y le acaricia la cabeza mientras la abraza.
Vamos a casa, hoy es un día especial para nuestra gente. Dice su madre con una encantadora sonrisa.
Qué es tan importante madre. Pregunta la niña mirando a su madre con intriga
Hoy celebramos la libertad del pueblo. Mi niña. Hace 40 años éramos esclavos, la mayoría de los que están aquí. Éramos perseguidos y nos esclavizaban a su merced, nos obligaban a usar nuestra magia para cosas terribles.
Hasta que nos cansamos y usamos la magia en su contra, nuestro pueblo se liberó y pudimos tomar nuestras propias decisiones después de mucho tiempo.
mamá, tú eras esclava. Pregunta la niña con tristeza.
no, cariño, pero mis padres lo eran, ellos me contaron cómo fue que ocurrió la llamaron la rebelión de sanguinis et cineris.
¿Por qué madre?
Porque ese día se derramó sangre de nuestro lado y nosotros hicimos arder todo su lado hasta solo quedar cenizas. Lo dijo mirando así a la gente que reía y está decorando la aldea.
Es asombroso, madre. Dijo la niña con un brillo en sus ojos.
Sí, y ahora, vamos a cambiarnos. Tomo de la mano a la niña y se fueron a su cabaña
el atardecer en el cielo se pintaba de naranja, el clima era perfecto, 30°c
La aldea estaba pintoresca, había luces colgadas en los árboles y banderillas de colores, la gente ya está amontonándose en medio de la plaza de la aldea, la música comenzaba a sonar, había puestos de comida y de bebidas, todo estaba tan hermoso a la vista algo que nunca se olvidaría.
Habían invitado a otros brujos y brujas de otras aldeas cercanas, los cuales empezaban a llegar alguno en autos otros en caballos, nosotros vivíamos en una de las aldeas a las que no les gustaba la tecnología por más que nos dijeran que eso nos civilizaría aún más éramos más hostiles en ese sentido, nos gustaba estar conectados con la naturaleza. Éramos más liberales y nos gustaba nuestra vida así.
Parte 2 continuación
Habíamos terminado de vestirnos, yo llevaba un vestido verde pegado al cuerpo solo hasta la cintura, luego se extendía con tiras entre verde y azul, era mi vestido favorito,
Malika llevaba un vestido celeste con volantes, le quedaba tan adorable, tenía unas sandalias blancas. Yo, en cambio, llevaba unas sandalias color marrón.
Nos acercamos a la multitud.
-Hola, ¿cómo estás? Hace mucho que no te veía. Le dije a una mujer de tez morena.
-celestia qué bueno es verte. Dijo la mujer abrazándome fuerte. Yo le devolví el abrazo
-Es bueno tenerte aquí querida, luz te presento a mi hija, ella es Malika tiene cinco años.
Acercó a mi hija para que la vea la mujer abrió los ojos de par en par y se tapó la boca
-Celestia tuviste una hija y no me lo contaste, es hermosa. Dijo la mujer poniéndose a la altura de la niña y saludándola.
-que tal cariño, yo soy luz. Encantada de conocerte. Extendió la mano hacia la niña.
-ho-ola, mucho gusto. Dejó a la niña, luego salió corriendo al ver a sus amigos.
-lo siento es tímida con la gente que no conoce ja. Le dije para que no se sintiera rechazada por la niña.
-No te preocupes, lo entiendo. Y quién es el padre. Dijo mirando a su alrededor.
-Yo soy su madre, eso es lo único que importa. Dije mirando hacia mi hija.
-está bien, es hermosa y esos ojos creo haberlos visto antes. Dijo la mujer pensando.
-Sus bellos ojos son únicos, no creo que los hayas visto. Tal vez lo has imaginado. Le dije, sabía que esos ojos se parecían a los de aquel lobo.
-si tal vez tienes razón, ven vamos a bailar, esta es nuestra canción. Dijo luz tomando mi mano, guiándome hacia donde se encontraban los demás bailando.
La seguí y bailamos por media hora. Hasta que me canse y le dije que iría al baño. Ella asintió y siguió bailando.
De camino al baño vi a mi hija, ella jugaba, estaba feliz. Entre al baño y salí después de seis minutos al salir no vi a mi hija. Volví a la pista y allí estaba bailando con luz. Eso significaba que le agradaba, me senté no muy lejos, tenía que observar, había más gente de lo normal. No conocía a algunos.
Estaba sentada y a lo lejos vi a los ancianos reunidos, Agatha me mira y me hace una seña para que me acerque a ellos, obedezco y me acerco.
-Buenas noches. Hice una seña de respeto bajando la cabeza.
- Buenas noches para ti también Celestia. Dijo Agatha.
-tenemos que hablar contigo. Dijo Dante con una mirada seria.
Asentí y los seguí hacia la cabaña de los ancianos. Al llegar había otras personas, las cuales solo conocía a Jasmín, que era de la aldea de donde venía luz. Los miré confundidos.
-celestia ha habido ataques a las aldeas vecinas. Dijo Agatha, con una mirada de preocupación.
-ataques, ¿quiénes han atacado? Pregunté un poco confundida.
-Sospechamos que han sido los hombres lobos. Dijo uno al que no conocía.
-porque estarían atacando a las brujas, ellos están muy lejos. Dije nerviosa.
-No lo sabemos, pero buscan algo o a alguien. Ya que toman rehenes y piden que les devuelva aquello que les pertenece.
- no sabemos que es así que hemos decidido juntar nuestras aldeas y así fortalecernos. Dijo Artiz.
-Bien, supongo que necesitan algo de mí. Les dije con una mirada segura.
-sí, celestia, te necesitamos más que nunca, tienes que entrenar a los jóvenes. Prepararlos para un posible ataque. Dijo Agatha.
-Todos tendremos deberes a partir de mañana. Los niños y niñas también serán entrenados. Dijo antía proponiéndole a los demás.
-Me parece perfecto, daré lo mejor de mí. Dije mirando a todos y bajando la cabeza en señal de respeto.
-creemos en ti celestia. Dijo Cinnia. Ella casi nunca hablaba, así que me sorprendí. Asentí
- ¿bien si eso es todo puedo retirarme? Pregunté, tenía que buscar a mi hija, esto era peligroso.
-si ya puedes retirarte disfruta de la velada. Dijo Agatha.
Asentí gire sobre mis talones y salí de la cabaña en dirección a donde vi a mi hija
Pero ella no estaba allí, solo había luz bailando aún. No sé cómo no se cansa, me acerque a ella.
-¿Has visto a Malika? Le pregunté preocupada.
-ella dijo que la sombra la llamaba y salió corriendo en dirección al bosque. Dijo así sin más.
-que, y no pensaste en detenerla. Le pregunté casi gritando.
-lo siento, pensé que estaba jugando. Me dijo nerviosa.
Salí corriendo en dirección al bosque gritando su nombre.
-MALIKA. Grite. Mirando por mi alrededor mientras corría. Algo no está bien. Y lo se
-AHH.
-MALIKA. Grite y empecé a correr lo más rápido que podía en dirección de donde venía el grito
Al llegar la vi tirada en el piso estaba llorando. Corrí y la abracé.
Qué pasó estás bien. La miré examinándola, para ver que no tenga ninguna lesión.
Mamá, el lobo, se la comió. Dijo abrazándome con fuerza.
Hay que volver rápido. Alce a mi hija en mis brazos y comencé a correr.
Celestia que ha ocurrido. Me dijo Artiz preocupado.
Lobo. Fue lo único que pude decir. Antes de escuchar varios aullidos detrás de mí.
Este capítulo está narrado desde dos puntos de vista que se entrelazan a lo largo de la escena. En algunos momentos no se indica explícitamente quién está hablando, pero las emociones, pensamientos y acciones permiten entender de quién se trata.El crujido de las ramas rompió el aire y me tensé al instante.De entre las sombras emergió el lobo negro. Lo reconocí de inmediato: era el mismo que había enfrentado a Lyra. Su pelaje parecía absorber la luz y sus ojos rojos brillaban con una violencia antinatural que me heló la sangre. No estaba solo; dos lobos más lo flanqueaban, moviéndose con una coordinación inquietante, como si pensaran igual.Di un paso al frente y me interpuse entre ellos y Lyra.No se acercan a ella.El cambio me atravesó sin que intentara detenerlo. Sentí cómo mis huesos se quebraban y se reacomodaban, cómo mis músculos crecían desgarrando mi piel desde dentro. Dolía, pero no importaba. Nada importaba más que protegerla.El oso emergió, masivo e imponente. Solté un
Pov KierEl aullido le atravesó el pecho.No fue solo un sonido. Fue un llamado.Kier alzó la cabeza de golpe, los músculos tensándose al instante. Lo sintió en la sangre, en los huesos, en algo más profundo que no sabía nombrar… pero que lo obligaba a moverse.Giró apenas el rostro.Detrás de él, el campo de batalla seguía ardiendo. Gruñidos, choques de cuerpos, órdenes gritadas, el caos desplegándose sin pausa. Los suyos seguían luchando.Y por un segundo dudó.Solo un segundo.Después, aprovechó.Nadie lo detuvo cuando retrocedió un paso. Nadie notó cuando se giró. Nadie lo siguió cuando echó a correr.El bosque lo recibió de nuevo, cerrándose a su alrededor mientras avanzaba a toda velocidad. Sus zancadas eran largas, firmes, impulsadas por algo más que urgencia.La estaba buscando.La estaba encontrando.Entonces lo sintió.El olor.Sangre.Frenó apenas un instante, el cuerpo tensándose con violencia. Su mandíbula se apretó y el aire pareció volverse más pesado en sus pulmones
Pov LyraEl bosque se abría ante mí como una herida viva.Corría en mi forma de lobo, baja al suelo, dejando que el instinto guiara mis patas más que el pensamiento. La humedad de la tierra se mezclaba con el olor a sangre vieja, metal y algo más… algo que no pertenecía a este lugar. El rastro era claro, pesado, cargado de una magia que raspaba el aire.No sabía exactamente a quién seguía. Solo sabía que debía hacerlo.Las ramas me azotaban el lomo al pasar, el viento silbaba entre mis orejas y el latido de mi corazón marcaba el ritmo de la persecución. Cada tanto dudaba. Cada tanto, una voz en mi mente susurraba que no era mi lugar, que debía volver, que no me correspondía estar allí.Podría darme la vuelta ahora, pensé. Nadie lo notaría.Reduje la velocidad cuando el rastro cambió. El olor se volvió más reciente. Más intenso. Y entonces lo escuché.Voces.Frené en seco, clavando las patas en la tierra húmeda. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Me deslicé hacia un grupo de arbu
El primer choque partió el aire.No hubo advertencia ni rugido previo: los cuerpos colosales se encontraron en pleno cielo abierto, y el golpe fue tan violento que las nubes cercanas se deshicieron como humo. Kaida fue la primera en resistir el impacto del dragón negro, que cayó sobre ella con todo su peso, empujándola varios cuerpos hacia atrás. Las alas chocaron con un estruendo seco, las garras se cerraron con furia, arrancando escamas y sangre que se dispersó en el aire.Kaida rugió, un sonido profundo que vibró desde lo mas profundo de su pecho, y respondió con un golpe directo. Sus colmillos se cerraron sobre el cuello del dragón negro, no para matarlo, sino para quebrar su fuerza. El se retorció, clavó sus garras en el costado de Kaida y ambos giraron descontrolados, cayendo entre capas de nubes antes de separarse a la fuerza.Más abajo, Atos embistió al dragón marrón con una violencia brutal. No hubo elegancia: solo fuerza pura. El dragon respondió con un golpe de cola que lan
Mi corazón latía tan fuerte que lograba escucharlo. Tragué en seco, me di media vuelta. Miré a Zaiden, él estaba listo, todos lo estaban, asentí. —Artiz, Sebastián, ustedes irán al frente. —Asintieron al instante.Artiz se acercó a Cinnia y juntaron a los guerreros. Todos se movían; en el aire lo sentía, había tensión, miedo, claro, ¿cómo no estarlo? Si íbamos hacia una probable muerte, pero daríamos batalla; para eso estábamos entrenados.—Zaiden, ve con mamá, es hora de que nos vean. —Me sonrió. —Oh, hermana, claro que nos verán. —Dijo y se apresuró hacia madre.—Atos, Avior, es el momento para demostrar que están de nuestro lado. —Ambos asintieron y se alejaron, perdiéndose por el bosque. —Malika, no te preocupes, yo me encargo de ellos. —Dijo Kaida con una sonrisa. —Ve y ten cuidado, Sebastián me mataría si algo te pasa. —Le dediqué una media sonrisa y la vi partir.Cuando me acerqué a Kier lo noté tenso. Era de esperarse, esto era algo que ya había vivido, también lo atormen
ación de Kaida.Con un poderoso batir de alas, Kaida salió volando hacia el cielo, moviéndose ágil entre los árboles. Sebastián la siguió, esquivando ramas y troncos, sintiendo la adrenalina recorrerle todo el cuerpo. Cada giro y cada salto entre los árboles eran peligrosos, pero nada podría detenerlos ahora que la guerra a comenzar.Malika se acercó a Celestia e Irina y les dijo, con voz firme: -Vayan al frente, no deben saber que llegamos.Ellas asintieron, caminando a paso firme, decididas a cumplir la orden sin revelar su presencia.Luego, Malika llamó a Aine y Antia: -Necesito que establezcan una carpa para tratar a los heridos.Aine asintió, seguida de Antia, y ordenó al grupo de extracción que las acompañara, moviéndose con eficiencia y disciplina.Artiz y Cinnia se acercaron a Malika y le informaron que se marchaban a cubrir el perímetro. -Vayan con cuidado.-les dijo ella, preocupada pero confiadaLos vio marcharse junto a unos diez guerreros, atentos a cada movimiento del







