Home / Romance / Ironias del destino / La propuesta...

Share

Ironias del destino
Ironias del destino
Author: Inés Ávila

La propuesta...

Author: Inés Ávila
last update publish date: 2023-03-29 02:55:31

Alexander O'Sullivan era un hombre de veinticinco años, tenía siete años viviendo en Inglaterra y le gustaba la vida independiente. 

Aunque era heredero de una fortuna multimillonaria, le gustaba la vida sencilla, 

sus padres estaban en Nueva York, donde estaba la parte central de las empresas generadoras de dinero para la familia. 

Hasta ahora había salido con algunas chicas, pero no se había enamorado, no era muy dado a las fiestas y salidas nocturnas, le gustaba  leer y escuchar música. 

Era de cabello claro, ojos azules, muy guapo, corpulento y de cuerpo muy formado, amaba hacer ejercicios y la vida al aire libre, montar a caballo, sentirse libre. 

Siempre decía, que cuando se casara era porque estaría enamorado, no concebía la vida en pareja sin amor. Esa mañana recibió una llamada de su padre, necesitaba conversar urgente con él. 

—¡Hola hijo! Es primordial que vengas a casa, necesito tener una conversación contigo — dijo su padre. 

— ¡Hola Papá! Estaba pensando en ti, quiero regresar a América, ya tengo siete años acá y no conozco a una chica que me enamore— dijo Alexander— así que aprovecharé de volver y conversaremos de eso urgente que tienes que decir. 

—¡Me parece genial! Tengo planes para tí— dijo el padre de Alex. 

— Si son de trabajo, genial— dijo él— necesito de tu influencia para surgir en el campo laboral. 

— Cuenta con eso hijo— dijo el padre de él— ya verás como acá alcanzaras él éxito.

 

Alexander, después de siete años volvía a su tierra, cuando salió a estudiar, pensó que solo estaría hasta graduarse en Inglaterra, pero no mostró interés en volver tan pronto. 

Ahora quería echar raíces, no se le dió en Inglaterra, entonces era en su tierra que estaba su chica.

Cuando su padre llamó, ya había decidido volver, solo había dado largas al asunto, 

al llegar, los abrazos y las emociones de los tres, estaban a flor de piel, se sintió feliz de abrazar a sus  progenitores después de tanto tiempo. 

— Ya tu habitación está lista,— dijo su madre— estoy feliz por tenerte de vuelta. 

— También estoy muy contento mamá de estar con ustedes, de volver a verlos — dijo Alexander. 

— Alex,  me encanta también tenerte en casa, ¿podemos ir a mi despacho de una vez para que hablemos? — dijo su padre. 

— ¿Qué tan urgente es el asunto papá?— dijo Alex. 

— Me gusta solucionar pronto las cosas— dijo su padre. 

— ¿Entonces es un problema que tenemos que solucionar?— preguntó Alex. 

— Alvin deja que nuestro hijo descanse, no lo presiones— intervino la madre de Alex,comprensiva. 

Alvin, el padre de Alexander, lo pensó mejor y dijo:

— Está bien, hablamos después hijo. 

— ¿Mañana está bien papá?— preguntó Alexander. 

— Mañana será perfecto, no te preocupes, no es nada malo— dijo el padre. 

Eso me alivia— dijo Alexander. 

A la mañana siguiente después del desayuno, el padre de Alex estaba ansioso por tener la conversación con su hijo. 

Los dos entraron al despacho y Alexander dijo:

—  ¿Qué es lo que te tiene tan ansioso? 

— Alex, ya tienes veinticinco años, es tiempo de tener una familia— dijo Alvin. 

— Papá, ese es mi asunto, no tienes porqué preocuparte por eso— cuando conozca a la chica tomaré esa decisión. 

— Alex, el problema es, que quiero unir firmas comerciales a través de un matrimonio y quiero  que me ayudes, casándote. ¡Soy  un hombre, no un títere! 

Alexander se quedó mirando a su padre y dijo:

— Papá, no necesito alianzas de ningún tipo, en algún momento me casare te lo aseguro, pero no a través de una firma comercial, por un contrato de negociación. 

— Quiero unirme a una firma comercial, fusionarnos para aumentar nuestra fortaleza— dijo Alvin—  en ésta firma hay una mujer que tiene una hija en edad de casarse, sería una buena estrategia de negocios, que tú consideres que esa muchacha sea tu esposa, eso es lo que está estoy intentando decir. 

— ¿Casarme solo por un contrato? — dijo Alexander— lo siento papá, pero conmigo no cuentes para ese negocio, yo creo en el amor en el matrimonio, pero unirme a una mujer, solo para aumentar el dinero, no, lo siento.

— ¿Estás rechazando una orden mía? ¿Te atreves a desobedecerme  Alex O'Sullivan?— espetó su padre. 

— Papá, no sé si te das cuenta, que ya soy un hombre,— dijo Alexander— no soy un adolescente y hace siete años, que no obedezco tus órdenes, si no que hago mi voluntad. 

— ¡Vives a expensas de mi dinero, así que dependes de mí!— dijo su padre. 

— ¿Y eso te da derecho a imponer tu voluntad? ¿Solo porque me das una mensualidad? ¡Estás equivocado papá, no, puedo mantenerme por mí mismo! — dijo Alexander. 

En ese momento, Alexander se levantó para dar por terminada la conversación, cuando su padre dijo:

— ¿A dónde piensas que vas?— gritó Alvin— todavía la conversación no ha terminado. 

— Por mi parte, ya terminó, no tengo más nada que agregar, ya tienes mi respuesta, y a pesar de lo que digas o hagas, no pienso cambiarla, no voy a casarme con la mujer que me impongas— dijo Alexander firmemente. 

— Si no te casas, entonces no puedes vivir en esta casa, y no habrá más mensualidad para ti— dijo Alvin O'Sullivan con voz dura. 

— Está bien, voy por mis cosas, no tengo problema,— dijo Alexander— bórrame de tu testamento, si es que hiciste algo beneficiandome, hasta nunca.

— ¡Hijo por favor!— exclamó su madre— no te vayas así, vamos a conversar. 

— Mamá lo siento, soy un hombre hecho y derecho y llevo años viviendo mi vida, mi papá no va a venir a estas alturas a gobernarme— dijo él— no lo permití como adolescente, mucho menos ahora. ¡Me casaré cuando yo quiera y con quien yo decida! 

— ¡Voy a cerrar todas tus puertas, morirás como un indigente, nadie te dará trabajo— gritó Alvin— lo juro! 

— Gracias papá, también te quiero— dijo él— ¡Ya veremos cuánto poder tienes! 

— ¡Te juro que vas a arrepentirte de esta afrenta, Alexander! — exclamó su padre. 

— ¡Ya callate Alvin! ¡No te das cuenta que no lograrás nada por esa vía!— gritó la esposa— te dije que Alex no es fácil de manejar, es idéntico a ti.

— ¡Déjame en paz Evie! ¡Ve a convencerlo de que se quede y acepte, porque le irá  muy mal en la vida! — gritó Alvin, enojado.

Evie la madre de Alex era una mujer muy hábil para manipular y decidió usar esa habilidad para convencer a su hijo. 

Alexander O'Sullivan estaba enojado, aunque ya pensaba venir a América, le fastidio la bienvenida que le habían dado. Él no estaba en venta, ni mucho menos desesperado. 

Había  muchas maneras para convencer, pero obligándolo y ordenando, eso no iba con él; ¿que se creía Alvin O'Sullivan? ¿Que él era un títere para manejarlo a su antojo? 

Nadie, ni siquiera su padre a quién amaba, lo doblegaría;.en eso entró su madre, llorando a lágrima viva y rogando para que no se fuera así. 

— ¡Alex, hazlo por mí, no te vayas! — exclamó ella— son muchos años sin disfrutar de un abrazo tuyo. 

— Lo siento madre,— dijo él— te amo mucho, pero  no me quedaré ni un minuto más— no soy un pelele, tengo decisión propia. 

— Lo sé, hablaré con tu padre— dijo ella— pero no te vayas enojado con él. 

— ¡No mamá, ya tomé mi decisión! — dijo Alexander— soy firme y determinante, no quiero vivir en un lugar donde no se respete mi albedrío.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Ironias del destino   Epílogo

    Claro que la vida continúa para cada una de las personas que tuvieron que ver con Alexander O'Sullivan, en especial para su amada esposa que aún no había cumplido los treinta años y ya era una hermosa viuda y además una poderosa CEO.Eran muchos los que pretendían estar en la vida de aquella mujer extraordinaria, pero ella se tomaba las cosas con calma, tenía dos hijos y a ellos se debía principalmente, quería ser un buen ejemplo y si le tocaba volver a enamorarse quería estar consciente de que fuera un apoyo para sus pequeños y no causarles contrariedad.Estaban creciendo muy rápido, ya habían pasado desde aquel terrible día cinco años, Samuel estaba en los doce años, un adolescente muy maduro e inteligente, ese día la sorprendió con estás palabras.— Mamá, ya hace mucho que papá falleció, ¿no piensas rehacer tu vida? Eres muy joven aún, me gustaría tener un papá para conversar de vez en cuando y no extrañar tanto a mi padre ausente— le dijo Samuel.— Me imagino que si hijo, pero no

  • Ironias del destino   La vida continúa...

    Samantha había escogido un traje blanco tipo taller para su reaparición en las empresas, de falda ceñida realzaba su tristeza con un pañuelo de seda gris perla Tado artísticamente en su cuello.El aire de dama sofisticada no pasó desapercibido para todos los que se encontraban esa mañana allí, al entrar en la oficina que era de Alexander, sintió un vacío en su estómago y corazón que le oprimió por unos instantes, pero respiró profundo y se repuso de su dolor con estoicismo.Ella sabía que aquella transición no iba a ser fácil, pero también tenía el temple necesario para enfrentarlo, apenas entró el vicepresidente general tocó para hablar con ella.— ¡Buenos días señora O'Sullivan!— dijo él ejecutivo — es una grata sorpresa verla está mañana por acá.— ¡Buenos días señor Wayne!— dijo ella con una tenue sonrisa — la vida continúa, Alexander no le hubiera gustado una mujer arrinconada y temerosa, porque todo este tiempo me preparo para ésto.— Me alegra mucho ver qué se siente con ánimo

  • Ironias del destino   Un giro inesperado...

    Samantha se acomodó en el pecho de su amado esposo, y dijo:— ¡También te amo mucho, mucho! Soy realmente una tonta por haber dudado de tí — dijo ella avergonzada.— Ya olvida ese tema y concentrémonos en nosotros y nuestros pequeños, que por cierto me tomé el día libre para pasarlo con ustedes — dijo él.— ¿En serio amorcito?— dijo Samantha con ternura besándolo sobre los labios.— Así es mi amor, no quiero que existan sombras de dudas entre nosotros, vamos a ver a mis hijos y salimos por allí a comer algo — dijo Alexander.¿Cuánto tiempo le tomó a Samantha adaptar su vida al trabajo y a la vida familiar? No fue cuestión de un día, mucha determinación y auto control, planificación de los días, todo esto trajo como resultado que ella después de tener cinco años de casada se sentía la mujer más segura y realizada en el mundo.Ahora estaba encargada del departamento de finanzas, como toda una ejecutiva de las empresas, sus hijos ya asistían al colegio y estaba en casa todo lo más perfec

  • Ironias del destino   Te amo, no lo dudes ...

    — Significa Alexander que te vi con esa chica, que dices que es tu asistente y no me siento segura de tu amor, por eso lo mejor es seguir mi camino — dijo ella sollozando nuevamente.— ¿A qué te refieres amor? ¿Qué fue lo que viste? Yo solo tengo una mujer y esa eres tú, cariño — dijo él tratando de comprender el conflicto de Samantha.— Yo fui hasta el aeropuerto a recibirte y te vi, bajar con ella tan feliz sonriendo y después se fue contigo en tu coche — dijo Samantha devastada por la tristeza que sentía— eso no lo puedo soportar Alex, no soy fuerte para verte desfilar con otra mujer y ahora haré lo que mejor se hacer, huir y estar sola, así es como me siento mejor.—¿ Y yo Samantha? ¿Acaso no te importa lo que yo tenga que decir al respecto? Me juzgaste y condenaste tan solo por ver una imagen— dijo él — ni siquiera tienes idea de lo que está sucediendo con esa chica, que por cierto si es mi asistente.— Si me importas, pero yo tengo demasiadas dudas y no me siento bien en una rel

  • Ironias del destino   ¿Qué te sucede Samantha?

    Estuvo hablando con su suegra un buen rato, aprendiendo a conocer a su esposo desde la óptica de su madre, necesitaban hacer ajustes en sus personalidades si deseaban tener éxito en aquel negocio que se llamaba matrimonio.Quizás este era uno de los negocios más complicados por qué ambas partes debían estar siempre en armonía y más si había hijos, Samantha se sentía más optimista después de haber hablado con su suegra, quien se había quedado a almorzar, había pasado una mañana bastante diferente, eso la había ayudado a reflexionar en cuanto a cómo debía manejar su relación desde ese día en adelante; decidió llamar a su esposo después de quedarse sola en casa.No sabía en qué ciudad estaba su marido, pues él no se había dignado a informarle, pero ella iba a obviar ese detalle y sería lo más cariñosa posible para buscar un acercamiento.Esa mañana estaban bastante apurados por terminar con las reuniones de negocios, Alex después de llamar a Samantha se dió cuenta que con esa actitud sol

  • Ironias del destino   Conflictos...

    Y Alexander se esforzó por cumplir su promesa a su esposa.Sus expertas manos recorrieron la espalda de Samantha haciendo que ella recibiera descargas de fuego por todo su cuerpo, besó su cuello con ardor, algo que disfrutaba ella con placer, besó sus labios y sus lenguas exploraron sus bocas tibias llenas de deseo por experimentar más de aquel amor que sentían.Alexander ardía en fuego por la pasión que sentía por amar a su mujer, se posesionó de sus pechos que estaban rebosantes de alimento para Chloé, pero no le importó, al contrario esto enardeció más su deseo de poseer el cuerpo de Samantha.Ella arqueaba su cuerpo pidiendo más y más caricias ardientes a su marido, pero de repente un temor atravesó la mente de Samantha, quedar embarazada de nuevo; ésto hizo que usara sus manos para detener a su esposo en su afán por seguir con las caricias al cuerpo de ella.— ¿Qué sucede?— dijo Alexander con voz que denotaba confusión—¿Te sientes mal?— Es que no quiero embarazarme de nuevo, ¿t

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status