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163. La calma antes de otra verdad.

Autor: WJRalde
last update Fecha de publicación: 2026-07-20 07:01:12

Ninguno de nosotros apartó la vista de aquella ventana.

La silueta permanecía inmóvil al otro lado del jardín.

La luz detrás del vidrio apenas permitía distinguir la figura de una persona alta, con los hombros rectos y una mano levantada en un saludo tranquilo, casi familiar.

Elena perdió el color del rostro.

—Eso no puede estar pasando...

Marcelo dio un paso hacia el balcón.

—¿Lo reconoce?

Ella tardó unos segundos en responder.

—La casa del cuidador quedó vacía el mismo día que nos marchamos.

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Último capítulo

  • Irreversible   206. Adrián permanecía frente a mí.

    La llamada terminó, pero durante varios segundos seguí con el teléfono pegado al oído, escuchando un silencio que ya no podía distinguir del ruido de mi propia respiración.Adrián permanecía frente a mí.No necesitaba preguntarme qué había sucedido.Había visto mi expresión.—¿Era él?Asentí.—Quiere que vaya sola.—Y amenazó a Nicolás.—Sí.Adrián tomó el teléfono de mi mano y lo dejó sobre la mesa.—Entonces no vas a ir sola.—Eso mismo pensé.—No.Su tono cambió.—No vas a ir.Lo miré.—Adrián...—No pienso permitir que te acerques a ese hombre.—¿Y qué querés que haga? ¿Esperar mientras mata a Nicolás?—Quiero encontrar otra manera.—No tenemos tiempo.—Entonces conseguimos tiempo.Se acercó hasta quedar frente a mí.—Silvia, mirame.Lo hice.Sus ojos estaban llenos de preocupación.—No voy a dejar que vuelvas a ponerte en peligro para salvar a otra persona.—No es "otra persona". Es Nicolás.—Lo sé.—Entonces entendés por qué no puedo quedarme quieta.Adrián respiró profundamente

  • Irreversible   205. El lugar donde te encontré.

    La dirección que Nicolás nos había enviado correspondía a un antiguo edificio situado en una zona industrial de la ciudad, un lugar que parecía abandonado desde hacía años y que, sin embargo, tenía algunas ventanas iluminadas en el segundo piso, una señal demasiado evidente para tratarse de una casualidad.Adrián estacionó frente al edificio.Emma bajó primero junto a Valentina.Nicolás esperaba en la vereda.—¿Hace cuánto desapareció? —preguntó Adrián.—Cuarenta minutos.—¿Y el teléfono?—Apagado.—¿La llamaste?—Más de veinte veces.Nicolás parecía desesperado.Me acerqué.—¿Qué decía exactamente el mensaje?Me mostró la pantalla.Él ya sabe que estoy viva.—¿Quién es "él"? —pregunté.—No lo sé.—¿Lucía tenía enemigos?Nicolás soltó una risa amarga.—Después de treinta años escondida, probablemente sí.Adrián lo miró.—¿Por qué no nos contaste antes todo lo que sabías?Nicolás bajó la mirada.—Porque tenía miedo de que si hablaba, la encontraran.—Y ahora la encontraron.—Sí.El sil

  • Irreversible   204. Lo que todavía siente.

    Lucía permaneció frente a la puerta durante varios segundos, y aunque su expresión parecía tranquila, había una tensión evidente en sus ojos que me hizo comprender que aquel encuentro significaba mucho más para ella de lo que estaba dispuesta a admitir.Adrián seguía sosteniendo mi mano.No la soltó.Ese pequeño gesto consiguió tranquilizarme, aunque la presencia de aquella mujer despertaba una incomodidad que no podía ignorar.Había sido importante para él.Habían compartido una parte de su infancia.Se habían amado.Y ahora estaba nuevamente frente a nosotros.—¿Podemos hablar? —preguntó Lucía.Adrián tardó unos segundos en responder.—Sí.Ella miró hacia mí.—A solas.Sentí que Adrián apretaba ligeramente mis dedos.—No.Lucía pareció sorprendida.—Adrián...—Silvia se queda.La seguridad de su respuesta me produjo una sensación cálida en el pecho.Lucía desvió la mirada.—Está bien.Nicolás permanecía unos pasos detrás.—Yo también debería explicar algunas cosas.Adrián abrió la p

  • Irreversible   203. El hombre que volvió por ella.

    La fotografía permaneció sobre la mesa durante varios minutos, y aunque ninguno de nosotros encontraba una explicación lógica para aquella cuarta persona, había algo en su presencia que me incomodaba mucho más que cualquier secreto descubierto durante la investigación de León, porque aquella niña no aparecía escondida al fondo de la imagen ni había sido capturada por accidente, sino que estaba colocada exactamente entre Adrián y Emma, mirando directamente hacia la cámara con una expresión serena que contrastaba con la tensión visible en los otros rostros.—No la recuerdo —dijo Emma.—Yo tampoco.Adrián tomó la fotografía.La observó con atención.—Hay algo raro.—¿Qué?Señaló la esquina inferior.—Mirá esto.Me acerqué.Había una fecha escrita a mano.La misma fecha del día en que, según los documentos de Daniel, Emma y yo habíamos sido separadas.Sentí un nudo en el estómago.—Entonces ella estaba ahí.—Sí —respondió Adrián.—¿Y nadie nos habló de ella?—Parece que no.Antes de que p

  • Irreversible   202. Una mujer del pasado.

    La llamada de Valentina cambió por completo el ambiente de la casa.Hasta unos segundos antes estábamos hablando de cosas bastante normales, de una posible cena para el fin de semana y de un viaje que Emma quería organizar, pero ahora todos permanecíamos en silencio, intentando entender por qué una mujer relacionada con el antiguo proyecto de León había preguntado específicamente por mí.Mi madre fue la primera en reaccionar.—¿Dónde la encontraron?—En una clínica privada —respondió Valentina—. Está internada desde hace varios días.—¿Y cómo saben que estuvo relacionada con León?—Porque llevaba documentos con su nombre.Daniel se levantó lentamente.—¿Qué documentos?Valentina abrió la carpeta que llevaba consigo y sacó varias fotografías.Las dejó sobre la mesa.Daniel tomó la primera.Su expresión cambió.—No puede ser.Mi madre se acercó.—¿Quién es?Daniel tardó unos segundos en responder.—Marina.Emma frunció el ceño.—¿Quién es Marina?Daniel dejó la fotografía sobre la mesa.

  • Irreversible   201. Alguien nuevo.

    Habían pasado casi tres meses desde que León fue detenido.Tres meses en los que mi vida había cambiado de una manera que todavía me costaba explicar, porque aunque ya no existían amenazas escondidas detrás de cada llamada, aunque mi madre podía dormir tranquila y Emma había dejado de mirar constantemente por encima del hombro, ninguno de nosotros había vuelto a ser exactamente quien era antes.Yo tampoco.Pero había aprendido a disfrutar de los pequeños momentos.Las mañanas tranquilas.Los cafés largos con Emma.Las visitas inesperadas de mi madre.Las discusiones absurdas con Adrián sobre quién cocinaba peor.Y, sobre todo, aquella sensación nueva de tener un futuro.Uno que no dependía de secretos familiares.Uno que podía elegir.Aquella mañana estaba sentada en el pequeño café donde solía encontrarme con Emma cuando Adrián apareció detrás de mí y apoyó una mano sobre mi hombro.—¿Hace cuánto llegaste?—Veinte minutos.—Eso significa que llegaste antes que yo.—Sí.—Entonces algo

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