首頁 / Romance / LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO. / El bautismo de los pequeños Salvatore.

分享

El bautismo de los pequeños Salvatore.

作者: Pandora
last update publish date: 2026-11-03 19:57:10

Isabella miró a su esposo sonriéndole.

Luciano le correspondió ligeramente.

—Por supuesto.

Damiano, que estaba sentado en primera fila, se inclinó hacia Eliester.

—Ahora viene lo interesante.

—¿A qué te refieres?

—Quiero saber quién tendrá el privilegio de convertirse en padrino de los herederos Salvatore.

Abelardo escuchó la conversación.

—Yo también tengo curiosidad. Conociendo lo especial y arrogante que es Luciano, no me imagino siquiera a quien pidió ser los padrinos de s
在 APP 繼續免費閱讀本書
掃碼下載 APP
已鎖定章節

最新章節

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Las princesas Salvatore llegan al mundo.

    La tranquilidad que se vivía en la mansión Salvatore se rompió aquella madrugada. Isabella estaba entrando en el octavo mes de embarazo. Después de enterarse de que esperaba dos niñas, Luciano se había convertido en un hombre todavía más sobreprotector de lo habitual. Había ordenado acondicionar dos habitaciones infantiles, contratado personal especializado y comprado prácticamente todo lo que encontraba en las tiendas de artículos para bebés. Dos cunas italianas, dos vestidores, dos colecciones de ropa de diseñador y una cantidad absurda de juguetes. El CEO estaba preparado para recibir a sus hijas. Lo que no esperaba era que ellas decidieran adelantar su llegada. Eran aproximadamente las tres de la madrugada cuando Isabella despertó con una molestia en el vientre. Se acomodó sobre la cama e intentó encontrar una posición cómoda. —Luciano... Su esposo abrió los ojos inmediatamente. —¿Qué sucede, amore? —Creo que me duele el vientre. El CEO se incorporó. —¿Te duele muc

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   El bautismo de los pequeños Salvatore.

    Isabella miró a su esposo sonriéndole. Luciano le correspondió ligeramente. —Por supuesto. Damiano, que estaba sentado en primera fila, se inclinó hacia Eliester. —Ahora viene lo interesante. —¿A qué te refieres? —Quiero saber quién tendrá el privilegio de convertirse en padrino de los herederos Salvatore. Abelardo escuchó la conversación. —Yo también tengo curiosidad. Conociendo lo especial y arrogante que es Luciano, no me imagino siquiera a quien pidió ser los padrinos de sus hijos. Luciano se volvió hacia los invitados. —Para nosotros, este día es especialmente importante. Rafael y Bella son los regalos más grandes que Isabella y yo hemos recibido. Por eso, elegimos a personas que no solamente forman parte de nuestra familia, sino que también representan confianza, lealtad y compromiso. Isabella tomó su mano. —Queremos que nuestros hijos crezcan rodeados de personas que los amen y que estén presentes en sus vidas. Luciano hizo una señal. Entonces Ma

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   El bautismo de los pequeños Salvatore.

    La mansión Salvatore jamás había lucido tan espectacular. Desde las primeras horas de la mañana, decenas de empleados, floristas, organizadores y personal de protocolo trabajaban para que cada detalle del bautismo de los pequeños Rafael y Bella Salvatore fuera absolutamente perfecto. Luciano Salvatore no había reparado en gastos. ¡Ni uno solo! El CEO había decidido que sus hijos tendrían un bautismo digno de dos pequeños herederos de una de las familias más poderosas de Italia. El jardín principal de la propiedad había sido transformado en un escenario de ensueño. Grandes arreglos de rosas blancas, orquídeas, hortensias y flores naturales adornaban los caminos de mármol. Una estructura de cristal, decorada con delicados detalles dorados, protegía el espacio donde posteriormente se celebraría la recepción. Las mesas estaban cubiertas con mantelería italiana de seda, vajillas de porcelana fina, cubiertos de oro y copas de cristal tallado. En el centro de cada mesa d

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Dos pequeños príncipes.

    La tarde en la villa Ferrer transcurría con relativa tranquilidad.O al menos eso era lo que Damiano Ferrer había esperado cuando decidió pasar unas horas en casa después de una semana llena de reuniones, contratos y problemas empresariales.Emma estaba en la sala, sentada sobre una alfombra, jugando con unos bloques de colores. Desde su diagnóstico de diabetes, sus padres habían estado mucho más atentos a cada detalle de su rutina. Valentina había preparado una pequeña merienda siguiendo las indicaciones de su especialista, mientras Damiano prácticamente había convertido la sala en un centro de vigilancia.—Papá, estoy bien —protestó Emma al notar que su padre la observaba por quinta vez.—No he dicho nada, pequeña.—Pero me estás mirando.—Tengo ojos, Emma.La niña puso los ojos en blanco.Valentina soltó una carcajada desde el sofá.Entonces sonó el timbre.Uno de los empleados se acercó para anunciar:—Señor Ferrer, han llegado dos pequeños visitantes. El niño Sasha y el pequeño

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Cuando los Ferrer, necesitan a su familia.

    El pequeño miró a Emma. Su tez estaba palida, sus ojitos azules estaban llorosos. El sabía lo mucho que detestaba las agujas, y ahora ella tenía que soportarlas. —Quiero aprender sobre la diabetes. Cuando su azúcar baja, puede ponerse muy mal. Yo no quiero que vuelva a pasarle. Luciano dejó de sonreír. Se puso serio. Se agachó frente al niño. —Es muy bonito que quieras ayudarla, Sasha. Pero recuerda algo: tú eres su amigo, no su médico. Los adultos y los especialistas deben encargarse de su tratamiento. —Pero puedo aprender a reconocer cuando se siente mal, ¿verdad? —Eso sí. Puedes aprender a avisar rápidamente a sus padres y pedir ayuda. Así podrán atender rápidamente a Emma si se presenta una crisis. Eliester, que había escuchado la conversación, intervino: —Podemos conseguirte libros apropiados para tu edad. También podemos pedirle a un especialista que te explique cómo funciona la diabetes. Sasha asintió con entusiasmo. —¡Sí! Eso me gustaría mucho, además

  • LA ESPOSA AMADA POR EL CEO DEMONIO.   Los CEOS llegan al hospital.

    El sábado había dejado de ser un día tranquilo para convertirse en una de las jornadas más angustiantes que había vivido la familia Ferrer. Emma permanecía hospitalizada, bajo observación médica, después de aquella primera crisis de hipoglucemia desde que había sido diagnosticada con diabetes tipo 1. Damiano no se había separado de su hija ni un solo instante. Valentina estaba sentada junto a la cama, acariciando la manita de la pequeña, mientras Donovan y Sasha permanecían en unos sillones cercanos. La niña había conseguido comer un poco y sus niveles de glucosa comenzaban a estabilizarse. Sin embargo, el CEO Ferrer seguía teniendo el rostro endurecido. No había conseguido quitarse de la cabeza la imagen de Emma perdiendo el conocimiento. —Deberías comer algo —le pidió Valentina. —No tengo hambre. —Damiano... —Valentina, nuestra hija se desmayó delante de nosotros. ¿Cómo esperas que tenga hambre? La arquitecta suspiró y le acarició el brazo. —También te nece

更多章節
探索並免費閱讀 優質小說
GoodNovel APP 免費暢讀海量優秀小說,下載喜歡的書籍,隨時隨地閱讀。
在 APP 免費閱讀書籍
掃碼在 APP 閱讀
DMCA.com Protection Status