Compartir

GOLPE

Autor: Isha
last update Fecha de publicación: 2026-01-03 04:27:22

Cuando llegué al departamento, me dejé caer en el sofá sin fuerzas siquiera para llorar. Amaba a Theodore como nunca amé a ningún otro ser humano, y eso era precisamente lo que más me destruía.

Miré a mi alrededor.

Aquel departamento no era mío.

Era de Theodore.

Un espacio que me había sido otorgado, no regalado.

Entonces me pregunté:

¿por qué debía quedarme allí?

Solté un suspiro profundo y tomé una decisión definitiva. No quería nada que me atara a él. Aunque continuaría como vicepresidenta del conglomerado hasta encontrar otro trabajo, ese lugar ya no me pertenecía.

Comencé a empacar.

Solo lo que era mío.

Dos horas después, me encontré de pie frente a la puerta del departamento en el que había vivido desde el primer día de aquel matrimonio arreglado. El dolor seguía allí, pero aferrarme a Theodore ya no tenía sentido. Él había sido claro. Ahora me tocaba a mí aceptar una verdad que siempre estuvo frente a mis ojos.

Al avanzar hacia la salida, el guardia y el portero me observaron con evidente confusión.

—Señor Alberto —dije, entregándole la llave—. Cuando pueda, avise a Theodore que el departamento ha sido desocupado.

—¿Se va de viaje, señora Scalyne? —preguntó.

Ese nombre me oprimió el pecho.

Yo ya no era la señora Scalyne.

—Así es —respondí, sin dar explicaciones.

Subí las maletas al vehículo. Una vez dentro, bajé el polarizado y observé el edificio por última vez antes de arrancar y alejarme sin mirar atrás.

Después de dar vueltas sin rumbo por la ciudad, tomé la decisión de ir a la casa de mis padres. Pasar la noche allí era lo único que se sentía correcto.

Al abrir la puerta, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Hacía casi un mes que no volvía. Siempre iba en mis momentos más solitarios, cuando necesitaba sentirlos cerca.

Dejé las maletas en la entrada y me senté en el sofá. Todo seguía exactamente como mi madre lo había dejado.

La soledad me golpeó con fuerza.

Estaba exhausta, física y emocionalmente. Llorar fue inevitable. La realidad me quemaba por dentro, cruel y despiadada. Tomé el celular… y me arrepentí de inmediato.

Las redes sociales de Paola y Theodore estaban llenas de fotografías: sonrisas, copas de champán, celebraciones. En cada imagen, el anillo costoso brillaba en la mano de ella.

Lloré como una niña.

Apreté el teléfono contra mi pecho y me dejé caer al suelo, buscando un consuelo que sabía que no encontraría.

Ese fue mi último recuerdo de la noche.

Cuando abrí los ojos, sentí un dolor intenso en la espalda y el cuerpo rígido. Dormir en el suelo había sido una estupidez. Miré la hora: cinco de la mañana.

Al desbloquear el celular, las imágenes seguían allí. Cerré la aplicación de inmediato. Ya había llorado suficiente. Mis lágrimas no iban a salvar un amor que nunca fue.

Con resignación, me puse de pie, maldiciéndome por la noche anterior. Me duché, me vestí y una hora después estaba lista para enfrentar un nuevo día.

Pero una inquietud se instaló en mi pecho.

Salí de la casa con una idea clara: debía buscar un departamento. La casa de mis padres quedaba demasiado lejos del conglomerado.

Llegué a la empresa justo a tiempo. Silvia ya estaba allí, lo que me pareció extraño.

—¿Tan temprano, Silvia? —pregunté mirando el reloj.

—El señor ordenó que su secretaria viniera antes de lo habitual.

—Theodore está loco —murmuré.

—La reunión con los Tucson es al mediodía, en el restaurante La Floresta.

—Perfecto. Supongo que ya coordinaste todo.

—Así es, mi señora.

—Ella ya no es la señora.

La voz de Theodore me obligó a abrir completamente los ojos.

—Retírate, Silvia. De inmediato —ordenó.

Silvia, pálida, obedeció sin decir palabra.

—Señor Scalyne —hablé con firmeza—, ¿cuál es el inconveniente?

—¿Te crees importante? —escupió—. ¿Piensas que porque entregaste el departamento voy a considerarte una mujer digna?

—Estamos divorciados. No tenía sentido seguir viviendo allí.

—Dejas el departamento, pero sigues en mi empresa. Qué lógica la tuya.

—También planeo dejarla cuando encuentre otro trabajo.

—Dudo que alguien quiera contratarte.

—Eso ya no es asunto suyo, señor presidente.

—¿Cómo conseguiste tan rápido el contrato con Alonso? —sus ojos ardían—. ¿Te acostaste con él?

Sentí el impacto de sus palabras como una bofetada.

—Basta, Theodore. No te metas en mis asuntos.

—Te revolcaste con él y por eso firmaron el contrato. Pero hoy mismo lo romperé.

—No seas inmaduro —respondí—. Hoy tengo una reunión con los Tucson. Tú exigiste resultados.

—Luciano Trovatto era quien debía asistir, no su hijo —me interrumpió—. No permitiré contratos sucios en mi empresa.

—Lo que pienses no es mi problema. Ya no somos nada.

—Eres una sucia —gruñó—. Una mujer sin escrúpulos, ambiciosa. Me das asco.

Me mantuve firme.

—A mí el asco me lo das tú. Y no te quejes: tú también fuiste infiel. Pese a que estábamos casados tenias amante y la misma quedo embarazada con nosotros aun casados.

El golpe llegó sin advertencia.

Sentí el sabor metálico de la sangre en la boca. Levanté el rostro, manchando de rojo mi chaqueta blanca.

—Paola no es mi amante —rugió—. Es mi mujer.

—Púdrete en el infierno, Theodore —dije, retrocediendo para evitar otro golpe.

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App

Último capítulo

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   EXTRA FINAl

    Cinco años.Cinco años habían transcurrido desde aquella noche en la que Alonso y Vega decidieron dejar atrás para siempre el apellido Trovatto, las heridas del pasado y los fantasmas que durante tanto tiempo intentaron perseguirlos.Cinco años construyendo una vida nueva.Cinco años de tranquilidad.Cinco años de amor.Cinco años demostrando que algunas personas nacen para encontrarse incluso después de atravesar el infierno.Turquía se había convertido en su hogar.Ya no era un refugio temporal.Era su casa.Su presente.Su futuro.La villa junto al mar seguía siendo tan hermosa como el primer día.Los amaneceres continuaban pintando el cielo de tonos dorados.La brisa seguía entrando por las ventanas.Y las risas seguían llenando cada rincón.Porque finalmente la felicidad había aprendido a quedarse.Aquella mañana comenzó diferente.Muy diferente.Alonso jamás olvidaría aquella fecha.Porque después de tantos años.Después de tantas lágrimas.Después de tantas noches abrazando a V

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   CAPITULO FINAL

    Dos años después.Dos años podían parecer poco tiempo para algunas personas. Pero para Alonso y Vega significaban toda una vida.Porque en aquellos dos años dejaron atrás el dolor, las traiciones, las pérdidas, las lágrimas y cada una de las cicatrices que una vez amenazaron con destruirlos.Habían sobrevivido.Y ahora estaban construyendo algo mucho más importante.Estaban viviendo.La noche caía suavemente sobre la ciudad de Estambul.Las luces doradas iluminaban las calles mientras el reflejo de los edificios danzaba sobre las aguas del estrecho del Bósforo.Era una ciudad hermosa.Antigua.Elegante.Llena de historia.Y precisamente por eso la habían elegido.Porque allí nadie conocía el apellido Trovatto.Nadie conocía los escándalos.Nadie conocía las guerras familiares.Nadie conocía los fantasmas que durante años los habían perseguido.Allí podían ser simplemente Alonso y Vega.Un hombre y una mujer intentando ser felices.Y lo habían conseguido.Aquella noche ambos se encontra

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   TODO EL PESO DE LA LEY

    Las luces comenzaron a aparecer entre los árboles como destellos de esperanza atravesando la oscuridad. Primero fueron algunas linternas moviéndose entre la vegetación, después voces, radios de comunicación y finalmente el sonido de vehículos acercándose por distintos puntos del terreno. La tensión que había dominado aquel lugar durante los últimos minutos empezó a romperse poco a poco mientras la realidad alcanzaba finalmente a quienes habían intentado esconder la verdad bajo el peso de la violencia y la venganza.Vega seguía de rodillas junto a Alonso.No había soltado su mano.No pensaba hacerlo.La sangre que había visto antes seguía atormentándola, pero ahora su única preocupación era sentir que él seguía respirando. Sentía los dedos del hombre entre los suyos y aquello era suficiente para mantenerse firme. Las lágrimas continuaban cayendo por sus mejillas, aunque ahora ya no eran solamente lágrimas de desesperación. También eran lágrimas de alivio.Porque había llegado.Porque l

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   No pensaba soltarla

    El rugido de la cascada llenaba cada rincón de la noche.El agua golpeaba las rocas con una fuerza brutal, levantando una niebla fina que se mezclaba con la oscuridad.Vega corría.Corría sin sentir el cansancio.Sin sentir el dolor.Sin sentir nada más que el terror que apretaba su pecho.Las lágrimas seguían cayendo mientras avanzaba siguiendo aquel rastro que parecía conducirla directamente hacia una pesadilla.Cada paso aumentaba la angustia.Cada segundo parecía una eternidad.Porque algo dentro de ella seguía gritándole que Alonso estaba allí.Que todavía no era tarde.Que aún podía alcanzarlo.Entonces escuchó voces.Se detuvo apenas un instante.Su corazón golpeó con violencia.Había llegado.Ocultándose tras unos arbustos, observó la escena frente a ella.Y el mundo dejó de girar.Alonso.Era Alonso.Su cuerpo estaba inmóvil sobre el suelo.Inconsciente.Sin reaccionar.Sin moverse.Como si toda la fuerza que siempre había mostrado hubiera desaparecido.El aire abandonó los p

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   LA SANGRE

    El silencio dentro de la villa se volvió insoportable, Vega permaneció inmóvil apenas unos segundos después de escuchar aquellas palabras cargadas de odio. Su pecho subía y bajaba con rapidez mientras sostenía el arma entre sus manos. Frente a ella, Fátima seguía observándola con aquella expresión amarga que parecía alimentarse del sufrimiento ajeno. Pero Vega ya no tenía tiempo para ella. Solo tenía tiempo para Alonso. Solo para encontrarlo. Solo para llegar hasta él. Su corazón le gritaba que cada segundo era importante. Que no podía detenerse.Que no podía perder tiempo discutiendo. Entonces giró sobre sus talones y avanzó hacia la gran escalera que conducía al nivel superior. Necesitaba buscar. Necesitaba encontrar alguna pista. Necesitaba respuestas. Detrás de ella escuchó los pasos apresurados de Fátima. La mujer no pensaba dejarla ir.—¡Vuelve aquí! — Gritó Fatima —¡No encontrarás nada!Vega no respondió, continuó avanzando, subió los primeros escalones, su respiración era cada

  • LA ESPOSA DIVORCIADA DEL CEO, LA FIRMA QUE LOS CONDENO.   FRENTE A FRENTE

    El interior de la villa estaba sumido en un silencio inquietante.Vega avanzó lentamente por el amplio vestíbulo, observando cada rincón. Su corazón golpeaba con fuerza contra su pecho mientras el miedo crecía poco a poco. Había algo extraño en aquel lugar. Algo que no encajaba.Demasiado silencio. Demasiada calma. Demasiada ausencia. La mujer avanzó unos pasos más. Entonces escuchó algo.Un ruido.Un movimiento.Su mirada se dirigió hacia uno de los pasillos laterales y allí apareció una figura.Fátima Trovatto.Durante unos segundos ambas mujeres quedaron inmóviles.Mirándose.Midiéndose.Analizándose.Pero la primera reacción llegó de parte de Fátima.Sus ojos se abrieron por completo. La sorpresa fue tan evidente que ni siquiera intentó ocultarla.—¿Tú? —La voz salió cargada de incredulidad.—¿Qué estás haciendo aquí?Vega no respondió inmediatamente. Porque acababa de percibir algo importante. Fátima estaba nerviosa. Demasiado nerviosa. Su postura era rígida. Su respiración acelera

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status