Início / Romance / LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO. / C5- COMO HE ESTADO DESEANDO.

Compartilhar

C5- COMO HE ESTADO DESEANDO.

Autor: Paulina W
last update Data de publicação: 2025-04-14 09:49:48

C5- COMO HE ESTADO DESEANDO.

Lucy dejó el teléfono sobre la mesa, pero su mano temblaba ligeramente. Sentía un peso en el pecho, como si cada decisión que tomaba la hundiera más en un terreno que no podía controlar.

Sin embargo, ya no había vuelta atrás.

Y cuando se giró, los ojos de Eros ya estaban sobre ella, esos ojos grises que parecían leer cada uno de sus secretos.

—¿Le enviaste el mensaje? —preguntó él, acercándose con pasos firmes, casi felinos.

Asintió.

Con el calor subiendo a su rostro, aunque no estaba segura de si era por el nerviosismo o porque su presencia llenaba la habitación de una forma que la hacía sentir vulnerable.

—Sí, lo hice.

Eros se detuvo a un paso de ella y luego inclinó ligeramente la cabeza, recorriéndola sin tocarla.

—No veo por qué tenías que comunicarle nada. Dijiste que tu familia no te ayudaría.

La proximidad hizo que su boca se secara, pero se obligó a enfocarse en las palabras, no en la manera en que él la hacía sentir.

—Aaron es diferente. Él se preocupa por mí. Lo mejor será hablar con él y tranquilizarlo.

Eros asintió, pero sus ojos no se movieron de los de ella. De pronto, su mano se alzó con lentitud, y el roce de sus dedos en la mejilla de Lucy fue como una descarga eléctrica.

No era un gesto inocente. Era deliberado. Provocador.

Lucy contuvo el aliento, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba, no solo por miedo, sino por algo mucho más desconcertante. Algo que no quería que él notara... pero que seguramente ya había sentido.

—Estás temblando, chérie —murmuró, sus labios peligrosamente cerca de los de ella—. ¿Es por mí?

Ella retrocedió apenas medio paso, pero eso no rompió el hechizo. Él la seguía envolviendo. Y sintió que debía alejarse... pero otra parte, más oscura, más hambrienta, le pedía quedarse justo ahí.

Y de la nada, el nombre volvió a su mente: Ezra.

Y con él, la culpa y la vergüenza.

«¿Cómo podía sentirse atraída por alguien como Eros? ¿Por su cuñado?»

Apretó los dientes, apartando la mirada, como si eso pudiera apagar lo que pasaba entre ellos.

—Entonces... —dijo, buscando romper esa extraña conexión —, aún no me has explicado cómo es eso de fingir ser tu esposa. ¿Y por qué?

Él se apartó lentamente, caminando hacia su escritorio, y encendió un puro con movimientos pausados, casi coreografiados. Cada gesto parecía calculado para desestabilizarla.

—Supongo que podemos hablar sin tapujos, ¿no? Ya sabes cómo funciona este negocio.

Lucy asintió, queriendo no pensar en eso que ardía bajo su piel, en ese tirón, esa necesidad inexplicable que no podía ignorar. Santo Dios, él era su cuñado.

—Hay una sociedad secreta —dijo Eros, soltando el humo lentamente—. Solo los más poderosos están ahí. Pero hay una regla: cada miembro debe estar casado.

La miró justo en el momento en que el humo dibujaba una neblina entre ellos.

—Y bueno... mi hermano te consiguió antes.

Lucy frunció el ceño.

—¿Qué estás diciendo? ¿Que ya me conocías?

Eros le dio una sonrisa que parecía hecha para hacerla perder el equilibrio.

—Solo de foto, chérie. ¿Crees que no sabía de los movimientos de mi hermano?

Ella cruzó los brazos, pero no era suficiente para protegerse de la intensidad con la que él la observaba. Le dio otra calada a su puro, y cada segundo de tensión parecía estirarse sin tregua.

—El caso es que, ya que estás aquí, me sirves. Yo te ayudo, tú me ayudas. Pero necesito que hagas bien tu papel. Que parezcas creíble. Que seas la esposa enamorada de Eros Dervishi.

El corazón de Lucy dio un vuelco. Solo la idea de fingir estar enamorada de él la desarmaba.

—¿Y- y ellos no saben de mi matrimonio con Ezra?

—Mi hermano es un intento patético de jefe —dijo, con desdén—. Solo sabe disparar y hablar de más. No te preocupes por eso, solo haz bien tu papel.

Lucy asintió lentamente.

—Bien, entonces... soy tu esposa, me comporto como tal y... ¿qué más?

Eros alzó una ceja y se carcajeó bajo, como si estuviera al borde de decir algo indecente.

—¿Qué pasa, chérie? ¿Estás pensando en sexo? ¿Quieres compartir la cama con tu cuñado?

Las mejillas de Lucy no tardaron en calentarse. No sabía si era por el atrevimiento o por lo cerca que había dado al blanco.

—¡No! —exclamó—. Yo... yo no quise decir eso. Me refería a qué pasará después... cuando todo esto termine.

Él chasqueó la lengua, pareciendo decepcionado de la respuesta.

—Te irás, y no volveremos a vernos. Por supuesto, te daré una suma considerable de dinero. Suficiente para que empieces de nuevo, lejos de todo.

Lucy apretó las manos. Algo dentro de ella se retorció al escuchar esas palabras.

—No hace falta. Tengo mi propio dinero.

—De igual forma, te llevarás ese dinero —dijo él, acercándose de nuevo y atravesándola con su mirada—. No me gusta deberle a nadie por sus servicios.

Ella lo miró con una mezcla de rabia y algo que no sabía cómo nombrar. Deseó tener el valor de cruzarle la cara... pero en lugar de eso, lo que sentía era algo mucho más peligroso.

¿Quizás una atracción enferma que no quería reconocer?

—La razón por la que estoy aquí es porque Ezra te teme. Eso es lo único que me importa de ti. Así que no me trates como si fuera una de esas mujeres que te ofrecen sus servicios, ¿está claro?

Eros la observó largo rato, y por primera vez, no sonrió.

Había algo en ella que lo desafiaba, que lo mantenía en tensión. Y por dentro, esa tensión se sentía deliciosa. Pero no lo admitiría.

—Bueno, ya que todo está claro, hablemos del segundo paso.

—¿Segundo paso?

Eros no respondió de inmediato. Acortó la distancia entre ellos hasta que apenas quedaban unos centímetros de espacio. Lucy sintió que el corazón le golpeaba el pecho con fuerza.

—El segundo paso… —susurró él, y sus dedos rozaron suavemente el mechón de cabello que caía sobre su rostro—. Es convencerlos a todos de que estamos profundamente enamorados.

La forma en que lo dijo, la cadencia lenta y grave de su voz, el leve roce de su piel contra la de ella... todo fue como un hilo de fuego recorriéndole el cuerpo. Lucy retrocedió un poco, apenas un paso, pero Eros no la dejó alejarse del todo. Alzó la mano y la apoyó contra la pared, justo al lado de su cabeza, encerrándola entre su cuerpo y la madera.

—¿Y cómo se supone que vamos a hacer eso? —murmuró ella, odiando que su voz saliera tan baja, tan temblorosa.

Eros inclinó la cabeza, sus labios a escasos centímetros de los suyos, el calor en su estómago se expandió como un relámpago.

—Vamos a ensayar —murmuró—. Cada mirada, cada caricia, cada gesto. Cuando estés conmigo, serás mía. ¿Lo entiendes?

La palabra mía resonó en su pecho, y el pulso se le aceleró. Quería responderle con firmeza, decirle que eso no era parte del trato, que él no podía controlarla como Ezra lo había hecho... pero su cuerpo la traicionó. Porque, contra todo instinto, deseaba sentir lo que él prometía.

—Esto es una locura —susurró, apenas audible.

Eros alzó una ceja, y con un movimiento lento, dejó que sus dedos le acariciaran la mandíbula, bajando por su cuello hasta rozar su clavícula. No fue un gesto vulgar, pero sí lo suficientemente íntimo como para dejarla sin aire.

—Lo es —dijo él—. Pero la locura suele dar buenos resultados... si sabes manejarla.

Lucy apretó los dientes. Tenía que recuperar el control, no podía dejar que la envolviera con esa voz rasposa y esa seguridad que parecía inquebrantable. Pero era difícil. Muy difícil.

—Entonces... ¿vas a besarme delante de todos también? ¿Acariciarme como si…?

No terminó la frase. No podía. La forma en que él la miraba ya le había respondido.

—Claro —respondió Eros con voz baja y segura—. Voy a tocarte, voy a mirarte como un hombre mira a su mujer. Y tú vas a corresponder. Vas a mirarme con deseo. Vas a hacer que todos crean que me amas. Que no puedes estar lejos de mí.

Lucy sintió las piernas flaquear por el miedo.

—¿Y si no sé hacerlo?

—Entonces yo te enseño —su voz fue un veneno dulce, y antes de que ella lo viera venir, él estaba más cerca, sus labios peligrosamente sobre los de ella—. Última oportunidad, pequeña. El trato está sobre la mesa... pero aún puedes dar marcha atrás. Una vez que digas que sí, serás mía y no hay vuelta atrás. ¿Entiendes lo que eso significa?

Lucy sintió que el aire se espesaba entre ellos, su corazón latiendo desbocado mientras sopesaba el peso de aquellas palabras. El silencio se extendió por unos segundos que parecieron eternos, hasta que sus labios se separaron para susurrar:

—Sí.

Los ojos de Eros brillaron con un destello peligroso, y una sonrisa lenta y satisfecha se dibujó en sus labios mientras su mano se deslizaba hasta la nuca de Lucy, sus dedos entrelazándose con su cabello.

—Entonces sellemos este acuerdo.

—¿Cómo? —jadeó ella, sintiendo que el aire abandonaba sus pulmones ante su cercanía.

—Como lo he estado deseando desde que entraste.

Y sin más preámbulos, capturó sus labios en un beso.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App
Comentários (7)
goodnovel comment avatar
Cristina Sánchez
Eros, Eros, Eros está locura no las vas poder manejar como quisieras
goodnovel comment avatar
Katty Collado
Uff Eros no pierde tiempo
goodnovel comment avatar
Katty Collado
Ese mía no sonó como un trato Eros
VER TODOS OS COMENTÁRIOS

Último capítulo

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   NOTA DE AUTOR.

    Mis hermosas, hoy se nos despide Eros… por ahora.Porque aunque esta historia termine aquí, en realidad apenas comienza. Lo que vivimos juntas sigue en los próximos libros, y eso me llena el corazón de emoción. Como ya vieron en mi página oficial, el siguiente paso es Kiara. Gracias, de verdad, no tengo palabras para expresar lo mucho que significa para mí su apoyo, sus mensajes, su amor incondicional por estos mundos que construimos juntas.Ustedes hacen que cada historia valga la pena.Hasta entonces, nos vemos en la siguiente historia..Las amo, Paulina W

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   LO QUE ELLA ELIGIO PARA TI.

    LO QUE ELLA ELIGIO PARA TI.Zane seguía en el mismo lugar, con los nudillos marcados contra la madera de la mesa, sin poder dejar de pensar en Aria.En su rostro al irse. En la forma en que lo miró, como si lo odiara, como si él hubiera sido solo otro cabrón más en su historia.Su celular seguía tirado en el sofá, la había llamado, cinco veces, solo para descubrir que lo había bloqueado.Luego vino la imagen de Miranda… su prometida, técnicamente.Suspiró, pasándose una mano por el rostro.Estaba allí, porque él la había citado, pero no era para reconciliarse. Era para terminar con todo, no la amaba. Su abuelo lo había empujado a ese compromiso como parte del “paquete” para tomar el liderazgo de la organización.Una esposa bien conectada, de sangre limpia, obediente, no le importó al principio, era una formalidad, un mal necesario, hasta que conoció a Aria.Con ella todo cambió.Miranda era parte del pasado… uno que había querido dejar atrás en cuanto se permitió imaginar un futuro co

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   SED DE VENGANZA.

    SED DE VENGANZA.Aria entró a la mansión y apenas levantó la vista, lo primero que vio fueron a los guardaespaldas: tres de ellos, arrodillados en medio del salón, con las manos amarradas detrás de la espalda y la cabeza baja. Uno tenía el rostro golpeado, el otro sangraba por la ceja, y el tercero apenas respiraba.El estómago se le encogió.Lucy apareció desde el pasillo y, en cuanto la vio, corrió hacia ella.—¡Aria! —la envolvió en un abrazo tan apretado que le costó respirar—. ¿Dónde estabas? ¡Por Dios! ¿Por qué te escapaste? ¿Qué está pasando, mi amor?No respondió. Su mirada se deslizó lentamente hasta encontrar a su padre, que estaba de pie frente a los guardaespaldas, con el rostro tenso, los ojos inyectados de furia y los brazos cruzados. Eros no se movió, simplemente la observó largo rato, como si no supiera si gritarle o correr hacia ella, hasta que habló.—¿Por qué te escapaste, Aria? —su voz tronó, rasposa y cargada de rabia—. ¡¿Qué cojones te pasa?!Ella apretó los labi

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   ¿ESTABA SEGURA?

    ¿ESTABA SEGURA?Después de ese día, Aria se había hecho más de diez pruebas de embarazo en los baños de la universidad. Había comprado marcas distintas, en farmacias diferentes, a horas alternas. Como si eso fuera a cambiar el resultado.Pero no.Las dos rayitas seguían ahí.Cada vez que las veía, era como si le clavaran una aguja en el estómago. No importaba cuánto lo negara. Estaba embarazada y no era un error de laboratorio, era real.Ahora estaba sentada en una de las bancas que daban al jardín central de la universidad, mordisqueándose las uñas con la mirada perdida. La brisa fresca movía las hojas secas que se acumulaban en el suelo, pero ella no sentía nada.Solo el vértigo en el pecho.Según lo que había investigado —porque claro, también había navegado de incógnito por páginas y foros durante horas—, debía tener poco tiempo. Apenas unas semanas. Todavía no era un feto propiamente dicho. Aún era… algo, un cúmulo de células y si quería hacer algo, tenía que ser ahora, antes de

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   SANGRE EN TACONES.

    SANGRE EN TACONES.Ella no respondió y el dolor en su pecho no tenía sentido, Zade no era suyo, nunca lo había sido. Pero eso no lo hacía doler menos.Zade la miró, y por un segundo, algo parecido a la culpa cruzó su rostro, pero se esfumó tan rápido como había aparecido.—Aria. No es el mejor momento.—¿Para qué? ¿Para qué vea cómo te ríes con tus putas mientras mi familia se desmorona? —avanzó, temblando de rabia.La rubia se apartó, mirándola con desdén.—Ay, cariño—dijo, pasando un dedo por el hombro de Zade—. La única puta aquí… eres tu…Aria sintió que el aire se le cortaba.—¿Qué?Zade suspiró y miro a la mujer.―Miranda, cállate y lárgate.Pero la rubia no estaba lista para irse.—¿No quieres saber la verdad?—Una sonrisa arrogante se dibujó en sus labios—. La verdad es que Zane y yo… estamos comprometidos.El mundo de Aria se detuvo, fue una puñalada directa al pecho.Quiso pestañear, decir que no había escuchado bien, pero la expresión en el rostro de Zade —una mezcla de culp

  • LA FALSA ESPOSA DEL MAFIOSO.   BUSCANDO RESPUESTAS.

    BUSCANDO RESPUESTAS.Lucy no dejaba de temblar.Después del video, se había desplomado en el sofá, con la mirada perdida, el rostro cubierto de lágrimas y las manos aferradas a un cojín como si eso fuera a impedirle desmoronarse del todo.—Encuéntrala… por favor, Eros… tráela de vuelta…Y Eros, que nunca le había negado nada, que era capaz de incendiar el mundo si eso aliviaba una lágrima en su rostro, simplemente asintió, tomó su teléfono y empezó a mover contactos, recursos, nombres.Llamó a sus hombres en distintos países. Activó sus propias redes de rastreo. Revisaron cámaras, movimientos en aeropuertos, listas de pasajeros… pero nada y solo hubo una misma respuesta: Landon Hale no existía.No había registros reales de él en la universidad. La matrícula estaba a nombre de un estudiante que nunca asistió a clase, y las fotos en su expediente eran trucadas.Cuando Eros leyó el reporte final, explota de rabia.—¡Merde! —exclamó, con una mirada tan oscura que uno de sus hombres dio un

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status