LOGINEsta historia se divide en dos partes cautivadoras bajo un mismo título inolvidable. El Primer Libro abarca 60 capítulos fascinantes, mientras que el Segundo Libro continúa con el legado... contando la historia de amor de la siguiente generación. Una noche imprudente. Un error devastador. Y un secreto que lo cambia todo. El día de su cumpleaños, el mundo de Ashley se desmorona. Traicionada por las dos personas en quienes más confiaba —su hermanastra y el hombre al que amó durante cinco años—, toma una decisión desesperada e impulsiva... y pasa la noche con un desconocido. Nunca esperó volver a verlo. Nunca esperó quedar embarazada de sus hijos. Embarazada, abandonada y expulsada por su propia familia, Ashley debe enfrentarse sola a un mundo cruel. Sin hogar, sin apoyo y sin nadie a quien acudir, sobrevivir se convierte en su único objetivo. Hasta que él aparece. Misterioso... Poderoso... Siempre oculto tras una máscara. El enigmático hombre le ofrece protección, cuidados y una sensación de seguridad que creía haber perdido para siempre. Atraída por él a pesar de los secretos que oculta, Ashley comienza a reconstruir su vida destrozada, sin ser consciente de la verdad que podría destruirlo todo. Porque el hombre del que se está enamorando poco a poco... es nada menos que David Westwood: el implacable magnate y director ejecutivo de DWC. El mismo hombre de aquella noche inolvidable... Y el padre de sus trillizos. Cuando la verdad finalmente salga a la luz, ¿elegirá Ashley el perdón... o se alejará del hombre que, sin saberlo, cambió su vida para siempre? ¿Y podrá el amor florecer a partir de la traición, los secretos y un pasado que se niega a quedar enterrado? Sumérgete en esta historia de desamor, pasión y un amor que desafía todo pronóstico.
View MoreUn bofetón ensordecedor rompió el silencio. El Sr. Miller, el padre de Ashley Miller, echaba chispas de rabia mientras le exigía:
—¿Quién es el padre del hijo que llevas dentro, desvergonzada de m****a?
—Papá, no lo conozco —respondió Ashley entre lágrimas, con la marca de la violencia de su padre impresa en el rostro.
—¿Cómo te atreves a decir que no lo sabes? ¿Es eso lo que te enseñé? ¿A acostarte con cuanto hombre se te cruce por delante? ¡Has traído la deshonra a esta familia, Ashley! —escupió el Sr. Miller, consumido por la furia.
—Lo siento, papá. De verdad que lo siento —sollozó Ashley, suplicándole a su padre.
—¿Que lo sientes, dices? ¿Qué es exactamente lo que sientes? ¿Haber quedado embarazada a los dieciocho años o someter a esta casa a la vergüenza de un bastardo? ¡¿Cuál de todas estas ofensas pesa más en tu conciencia?! —Las palabras del Sr. Miller resonaron en la habitación, dejando a Ashley sin aliento y hecha un mar de lágrimas. No tenía idea de que un solo error impulsivo la llevaría a su ruina.
—A partir de hoy, yo, ISAAC MILLER, te repudio como mi hija, Ashley. ¡Lárgate de esta casa y no me vuelvas a dar la cara en tu vida! —retumbó la voz del Sr. Miller, haciendo que Ashley se estremeciera. Su padre acababa de romper toda relación con ella, y una ola de desolación gélida la invadió por completo.
—Papá, papá, por favor, perdóname. No tengo a dónde ir. Ten piedad de mí; soy tu hija, por el amor de Dios —suplicó Ashley de rodillas, mientras su padre ya le daba la espalda.
—Papi, perdona a mi hermana. Cometió un error al acostarse con un desconocido y manchar el nombre de nuestra familia. Pero seguro que puedes encontrar en tu corazón el perdón para ella, ¿verdad, papi? —intervino con falsedad Isabella, la hermanastra de Ashley y la responsable de todo este caos, intentando fingir que arreglaba la situación.
—Mira a tu hermana, Isa. ¿Por qué no puedes ser más como ella, Ashley? Te supera en todos los sentidos —comentó el Sr. Miller, haciendo que una oleada de resentimiento recorriera las venas de Ashley.
Ella había pensado que sus acciones eran lo único que tenía molesto a su padre, pero ahora, entre la hipocresía de Isa y los comentarios de él, la rabia de Ashley llegó a su punto de ebullición.
—Papá, ¿cómo puedes decir semejantes cosas? He pasado mi vida entera sin hacer otra cosa que intentar complacerte. He obedecido cada una de tus órdenes sin cuestionar nada, a pesar de que muchas veces eran tareas de un adulto. ¿Y ahora me comparas con tu hija ilegítima? —Los ojos de Ashley se llenaron tanto de lágrimas como de rabia mientras encaraba a su padre.
¡ZAS! El sonido resonó por toda la estancia. La Sra. Green, la madrastra de Ashley y madre biológica de Isa, había despreciado a Ashley desde el primer día. Además, detestaba que le recordaran su papel de amante.
—Abofetear es lo único que sabes hacer. ¿Por qué? ¿Acaso di en el blanco? Pues esa es la puta verdad. Por culpa de tus acciones, mi madre falleció. Por tu culpa, me convertí en un simple títere controlado por mi padre. Por tu culpa y la de tu hija, me están echando a la fuerza de mi propio hogar. La casa que alguna vez perteneció a una familia feliz, ahora se ha transformado en una casa consumida por el dolor —aseguró Ashley con valentía directamente a la cara de la Sra. Green. Fue como si la mujer hubiera recibido mil bofetadas de golpe.
—Miller, mira cómo me trata tu hija. No me tiene el más mínimo respeto. Siempre es lo mismo cada vez que no estás —comenzó a llorar dramáticamente la Sra. Green, echándole más leña al fuego de la ira del Sr. Miller.
—Hija malagradecida, ¿así es como te comportas cuando yo no estoy? —El Sr. Miller se abalanzó sobre Ashley y la agarró del cuello, estrangulándola. Ashley se desvivía por zafarse del agarre de su padre, pero fue en vano. Su intención parecía ser acabar con su vida.
Isabella corrió hacia su padre, consciente de que realmente podía matar a Ashley.
—¡Papá, basta! ¡Por favor, detente! La vas a matar de verdad —suplicó mientras intentaba liberar a Ashley, pero sus esfuerzos fueron inútiles.
—¡¡Entonces que se MUERA!! —sentenció el Sr. Miller, apretando aún más la garganta de Ashley.
—El... el espíritu de mi madre los perseguirá a todos —alcanzó a articular Ashley con la voz estrangulada, haciendo que el Sr. Miller la soltara de golpe. Ashley cayó al suelo, tosiendo con fuerza y luchando por tomar aire. Su padre por poco logra quitarle la vida, dejándole el corazón aún más destrozado.
—¡AHORA LÁRGATE DE MI CASA! —le gritó el Sr. Miller a Ashley, pareciendo olvidar que ella era la hija que había traído al mundo junto a su amada esposa fallecida, la madre de Ashley.
Ashley huyó de la sala hacia su habitación. Con los ojos nublados por las lágrimas, empezó a empacar sus cosas cuando la puerta se abrió de golpe. Ashley se giró para ver quién era y, para sorpresa de nadie, era Isabella.
—Jajajaja, qué patética eres, Ashley. Por fin he logrado correrte de esta casa —dijo Isabella burlándose. Sin embargo, para su disgusto, notó que Ashley sonreía con socarronería. La risa de Isabella cesó de golpe y arremetió hacia ella. Levantó la mano para abofetear a Ashley, pero esta le atrapó la muñeca en el aire.
—¡¡NI TE ATREVAS, ISABELLA!! —le advirtió Ashley con tono amenazante—. Sí, me voy de esta maldita casa para dejársela a ti y a tu madre, la amante. Saber que siempre dependerán de la herencia de mi madre es la mayor vergüenza que puedo darles —afirmó Ashley con una sonrisa burlona.
—No te atrevas a llamar amante a mi madre, Ashley —replicó Isabella, pero Ashley le dobló la mano rápidamente a la espalda, haciéndola chillar de dolor.
—Llamaré a esa bruja de tu madre como se me dé la gana, ¿te queda claro? —dijo Ashley, empujando a Isabella fuera de su camino y tomando su maleta. Estaba a punto de salir de la habitación cuando Isabella dijo algo que la hizo frenar en seco...
Todos los presentes contuvieron el aliento al ver el rostro al descubierto de David. Ashley estaba paralizada. ¿Este hombre no había dicho que se iba de viaje de negocios? ¿Otra mentira más? ¿Cuándo iba a dejar de engañarla?Isaac Miller, rojo de furia, se adelantó hacia David a pasos agigantados:—¡Estúpido malnacido! Me acuerdo de ti. Tuviste la osadía de ponerme una mano encima en mi propia casa por culpa de esta incompetente. ¿Y dices que mi apellido es asqueroso? ¿Cómo te atreves a...—¿¡Y quién demonios se cree usted para hablarle así a mi nieto!? ¿¡CÓMO SE ATREVE A INSULTAR A UN MIEMBRO DE LA FAMILIA WESTWOOD!? ¿¡ACASO YA NO QUIERE SEGUIR VIVIENDO!? —resonó una voz senectud pero con una autoridad aplastante desde el pasillo central, haciendo temblar las paredes del auditorio.Los ejecutivos y personalidades presentes se pusieron de pie de inmediato como señal de absoluto respeto. Los patriarcas de la dinastía Westwood entraban al recinto escoltados por una aura de poder inigual
—Pequeña... levántate. ¿Olvidaste qué día es hoy? Es tu graduación... Ashley, despierta, mi amor. Siento lo de ayer, te prometo que te lo compensaré. Vamos, princesa, se te va a hacer tarde.David suspiró frustrado. Llevaba bastante tiempo tocando a la puerta de Ashley sin obtener respuesta, hasta que el cerrojo cedió. Al entrar, la encontró completamente cubierta por las cobijas.—Por favor, deja la berrinche. Hoy es tu gran día... nuestro gran día. No lo arruines así.David intentó destaparla, pero Ashley sujetaba la manta con fuerza. Cuando por fin logró apartarla y vio su rostro hinchado y enrojecido por el llanto, se le cortó la respiración.—Por Dios, pequeña... ¿qué le pasó a tu cara?Se sentó a su lado y la atrajo hacia su pecho. Ashley intentó zafarse, pero él la sostuvo con firmeza.—¿De verdad lloraste tanto solo porque no podré ir a tu ceremonia? —murmuró David dulcemente, pero sus palabras solo encendieron la furia de la joven.Ashley lo empujó con todas sus fuerzas.—¡Te
Ashley se despertó radiante. Al fin había llegado la víspera de su tan esperada graduación.Se pasó todo el día en su habitación probándose un vestido tras otro. Sin embargo, algo comenzaba a inquietarla: David se había marchado a la oficina por la mañana sin mencionar una sola palabra sobre el evento. Parecía haberlo olvidado por completo. Ashley sintió una leve punzada en el corazón, pero sacudió la cabeza para ahuyentar los pensamientos sombríos. Al margen de eso, mañana finalmente vería el rostro de David, algo que le hacía más ilusión que la graduación misma. Además, él le había prometido revelar la verdad sobre su familia y confesarle algo importante.Estaba tan ensimismada que no escuchó a la nana Grace llamándola hasta que la anciana subió por el ascensor.—¡Por todos los santos, mi niña! ¿Qué estabas haciendo que no me oías? —preguntó la anciana al ver el lío de vestidos sobre la cama.—¡Oh, nana, lo siento tanto! —respondió Ashley con ojos suplicantes—. Estoy intentando eleg
Brian dejó a Ken en la zona humilde donde vivía. Charlaron un rato en el auto antes de despedirse y Brian lo contempló hasta que cruzó el umbral de su casa.En el camino de regreso, bajo la lluvia torrencial, Brian orilló el vehículo. Sus pensamientos lo invadieron. Ese día, dos personas más habían conocido sus peores pesadillas sin juzgarlo. Quién diría que pertenecer a la élite no te eximía de los demonios internos. Un instante después, el tono de su teléfono lo sacó de su abstracción. Era Xander.—Hola, Xan... —saludó Brian, disimulando su voz.—¿Cómo estás, hermano? Me enteré de que te desahogaste con los chicos —dijo Xander con un tono casual, sabiendo que Brian detestaba la conmiseración.—Estoy bien, alegra saber que no me juzgaron —respondió Brian con una sonrisa amarga.—Hiciste bien. Al hablarlo, estás dejando ir esa pesadilla. Sabes que Dave y yo siempre te cubrimos las espaldas —añadió Xander.—Lo sé, gracias. ¿Cómo está la chica que te llevaste?—Kate está físicamente est






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