INICIAR SESIÓNLían abre los ojos lentamente, su cuerpo aún se siente pesado y adolorido, consecuencia de haber estado peleando casi hasta su último aliento. El aire dentro de la cabaña está cargado de un silencio que lo desconcierta, pero al mismo tiempo, algo en su interior le dice que ha estado fuera por mucho tiempo. Se sienta, sus manos sostienen su cabeza, tratando de organizar sus pensamientos. La última imagen que tiene es el rostro de Hansen, la oscuridad envolviéndolo de una forma que no había sentido antes y la certeza de que su vida pendía de un hilo. Pero ahora, todo está tranquilo. Tanto que parece irreal. Sus piernas tiemblan ligeramente cuando se levanta, los músculos entumecidos como si hubiera estado un largo tiempo inactivo. A través de la pequeña ventana de la cabaña, puede ver cómo la luz del sol se filtra entre los árboles, bañando el exterior en un resplandor dorado que se siente poco común. Caminando hacia la puerta su paso es un tanto vacilante, su respiración entrecortada
En otra parte del bosque, la oscuridad de la noche apenas si puede ocultar la velocidad con la cual se mueven lo que resta de los lobos de la manada del sur. Sus cuerpos se deslizan entre los árboles con una velocidad casi sobrenatural, sus patas apenas tocando el suelo mientras avanzan en una carrera frenética, haciendo uso de las pocas fuerzas que aún les quedan. La urgencia en sus movimientos es palpable, deben apresurarse en llegar y atender a los que tienen heridas más graves, cada segundo cuenta.Lían yace totalmente inconsciente sobre el lomo del lobo en el que se ha transformado Josh. Su cuerpo está tan cubierto de heridas, que la sangre que fluye de ellas mancha el pelaje de Josh, ya ni siquiera el sello de contención de Becka ayuda a retener el flujo. Allan se encuentra en un estado similar, pero la preocupación por su hermano lo consume más allá de sus propias heridas. Por su parte, Josh no disminuye su velocidad y aunque sus músculos se tensan con cada zancada, el lobo est
—Dime anciano, ¿realmente crees que puedes salvarlo? —es la pregunta de Hansen cuando deja atrás la piel de lobo y vuelve a su forma humana.Cillian no puede evitar dejar salir un bajo bufido al escuchar las palabras del lobo más joven, pero, al prestar un poco más de atención a la figura de Hansen, hay un detalle que no puede dejar pasar por alto. Algo en la figura del lobo se siente fuera de lo común, al hablar, su voz sale más grave, y contrario al cambio normal que ocurre cuando vuelven a su piel humana, esta vez los ojos del pelinegro se mantienen con un ligero tono violáceo en ellos.La bruma que ha estado rodeando su cuerpo, se ha dispersado, pero, aun así, se siente como una amenaza oculta.—Llevas la marca de quienes me sirven —dice, refiriéndose a la mordida de un lobo maldito que se muestra al costado derecho Cillian—. Es a mí a quien debes tu lealtad.—¡Nunca! —sentencia el mayor con firmeza.Ante la respuesta de Cillian, Hansen deja salir una sonrisa cruel mientras comie
La zona donde se encuentran peleando, está llena de la sangre que brota de las heridas de los cuatro lobos.Zven, Allan y Lían rodean a Hansen y no le dan tregua en su ataque.Los tres lobos se mueven con ferocidad, sucediéndose el uno al otro, apenas dándole margen al anciano para poder moverse. Colmillos y garras impactan contra su cuerpo buscando herirlo con gravedad. Pero Hansen sigue rodeado de esa misteriosa aura de oscuridad, misma que pareciera volver la piel del lobo impenetrable.Cuando la herida infringida por Lían en su costado, se cierra de forma casi inmediata, los ojos de Hansen brillan con malevolencia y burla ante su patético intento de dejarlo fuera de combate. Y esa escena se repite en cada intento de atacarlo, la sombra que lo envuelve, simplemente absorbe los golpes.Aun así, los tres insisten, decididos a acabar con su vida.Pero, aun cuando físicamente se encuentra en medio del enfrentamiento, internamente, Lían se encuentra luchando contra su propio cuerpo. Aunq
Cuando Selene entra en la imponente sala del concilio de ancianos, todos los presentes se ponen de pie de inmediato. Su presencia irradia una imponente majestuosidad que no tarda en llenar el lugar.A medida que camina por el interior de la sala, los lobos se inclinan en reverencia ante sus pasos, reconociendo su posición como Diosa Madre, aquella creadora de su raza, misma que, cumpliendo su palabra dada hace cientos de años, ha regresado para reunirse con ellos.Sin embargo, entre la multitud que se postra ante ella, la peli plateada no puede evitar notar la figura que, luchando contra el instinto de su lobo interior, se muestra renegado a reverenciar ante ella: la figura del aciano Paul, mismo que, aun cuando intenta que no se note, es claro que sus ojos no reflejan el mismo respeto que el de los demás.Selene no tarda en notar aquel detalle, pero, aun así, le resta importancia y solo avanza con gracia hacia el centro de la sala, su mirada manteniéndose tranquila pero no por ello me
Con sus fuerzas recuperadas, Hansen no duda en abalanzarse con furia desenfrenada contra Lían; sus garras afiladas brillan a la luz de la luna mientras busca infligir un golpe que ponga final a la vida del alfa.Lían logra reaccionar a tiempo, pero, aun así, logra verse alcanzado por las garras de Hansen. Herido, debilitado y aún sin procesar lo ocurrido, intenta mantenerse firme, ignorando el dolor y la sangre que brotan debido al golpe profundo en su costado.Pero, aun así, puede sentir, como a pesar de su intento por mantenerse de pie, sus patas ceden ante el dolor, por lo que, no puede evitar caer al suelo, su respiración entrecortada por el dolor y la rápida perdida de sangre mientras lucha por mantenerse consciente.Por su parte, Hansen se prepara para asestar el golpe final, mientras se acerca a Lían, su mirada se muestra llena de malicia, pudiendo saborear el triunfo buscado por tanto tiempo. Sin embargo, antes de que pueda llevar a cabo su plan, Zven y Allan irrumpen en la es







