Mag-log inIvory nunca se había rendido ante los golpes que le había asestado la vida, y ahora era su turno de mantenerse firme. Sin importar lo que tuviera que hacer, estaría al lado de mi esposa, aunque ella fuera un extraño para mí. Con esa determinación ardiendo en mi mirada, vi al doctor girar hacia mí.
—Ilán, disculpa que olvidé decirte algo con todo el problema de tu esposa —dijo el médico, esbozando una sonrisIVORY CLOE:Sonreí, con el cansancio reflejado en mi rostro. Ahora que había pasado la adrenalina y emoción del momento, sentía que no tenía energía para nada más.—Sí, mucho. Pero ahora tenemos una nueva misión —mi voz se volvió seria—. Necesitamos abogados para proteger a nuestros amigos. Ya hay muchos ofreciéndoles comprar sus derechos creativos. Prometimos ayudarlos, y debemos cumplir.Miré a Ilán, que asintió preocupado. Hice una pausa, mi mano inconscientemente acariciando mi vientre.—Yo estoy embarazada, así que te toca a ti liderar esto, amor —añadí, acurrucándome más en sus brazos.Ilán volvió a asentir, besando suavemente mi frente. Colocó un cabello rebelde detrás de mi oreja y, después de besar suavemente mis labios, respondió:&md
IVORY:Cada diseñador que verán hoy tiene una historia única, un camino trazado con pasión y perseverancia. Desde los puestos de frutas hasta las tiendas de telas, cada rincón de este mercado ha inspirado las creaciones que están a punto de deslumbrarlos.Prepárense para una experiencia sin precedentes. Nuestros modelos emergerán de entre ustedes, recordándonos que la belleza y el estilo no conocen fronteras ni clases sociales.Y ahora, con el corazón lleno de orgullo y gratitud, les presento a la visionaria detrás de todo esto, mi amiga y mentora, ¡Ivory Cloe!Los aplausos y los gritos de emoción de los conocidos me recibieron, haciendo que sonriera feliz mientras avanzaba. Radiante, tomé el micrófono:—Gracias, Amelie. Bienvenidos a mi hogar, a mis raíces. Este desfile es un homenaje a todos aquellos que me apoyaron cuando solo
IVORY:La pasarela, un mosaico de adoquines antiguos y telas brillantes, serpenteaba entre los puestos del mercado. Los espectadores, una mezcla ecléctica de críticos de moda, celebridades y residentes locales, se acomodaban en sillas plegables o se apoyaban en los mostradores de los puestos. Mientras el sol se ponía, bañando el mercado en tonos dorados y rojizos, la expectación crecía. Este no era un desfile común de Ivory Cloe, la marca que ahora dominaba el mundo de la moda. Era un regreso a mis raíces, un homenaje a la calle que me vio nacer como diseñadora.—Ivory, en verdad lo hiciste —dijo Doña Carmen, la vendedora de frutas, con lágrimas en los ojos—. Has traído París a nuestro mercado.Le sonreí cálidamente, abrazándola. Amelie se adelantó preocupada, separando a Doña Carmen de mí por miedo a que me apretara
IVORY:Abrí la puerta de mi habitación, el sonido del agua cayendo en el baño llenando el aire. Con un movimiento fluido, cerré la puerta y me despojé de mis ropas, quedando desnuda frente al espejo. Mis ojos recorrieron mi figura, buscando algún indicio de la nueva vida que crecía en mi interior, pero aún no había señales visibles. Una mezcla de emoción y asombro me invadió al pensar en mi embarazo, un milagro que aún no habíamos tenido tiempo de celebrar en la intimidad debido a los recientes acontecimientos.Con pasos sigilosos, como un felino acechando a su presa, me dirigí hacia el baño. Solté mi larga melena, dejando que las hebras doradas cubrieran estratégicamente mi desnudez. Me detuve en el umbral, observando a Ilán bajo el chorro de agua. Cada músculo de su cuerpo se definía con claridad, recordándome aquella
IVORY:Amelie tomó un sorbo de agua, como si necesitara un momento para ordenar sus pensamientos antes de continuar:—Bueno, para empezar, tiene un novio abusivo que le gasta todo su dinero —explicó Amelie, con preocupación—. Lo vieron aquí, en su hotel. Y eso no es todo —añadió, mirando a cada uno de nosotros—. Un amigo mío que trabaja en ese lugar me llamó. Asegura que escucharon al tipo alardeando de que su mujer lo mantenía mientras él gastaba grandes cantidades de dinero de una tarjeta de Geraldine.Ilán, que había permanecido escuchando toda la información, frunció el ceño y apretó los puños sobre la mesa.—Esto es más grave —murmuró, lleno de preocupación—. Si Geraldine está siendo manipulada o abusada, podría llevarla a tomar decisiones desesperadas
ILÁN:Todos sonreímos y asentimos al escuchar a la nana. Luego, girándose hacia Ivory, ella esbozó una sonrisa cómplice y continuó:—Niña Ivory, me he esmerado en preparar todos tus platos favoritos. Encontré el libro de recetas de tu madre —su voz se suavizó al mencionar a la difunta—, e intenté recrearlas con todo el amor y cuidado posibles. Ya me dirás si he logrado capturar la esencia de su sazón.Los ojos de Ivory se iluminaron con una mezcla de sorpresa y emoción. En un instante, la joven atravesó la distancia que la separaba de la nana y la envolvió en un abrazo cargado de gratitud y nostalgia.—¡Nana! —exclamó Ivory, su voz quebrándose ligeramente por la emoción—. No tienes idea de cuánto significa esto para mí. He añorado tanto los sabores de mi infancia, esos platos







